lunes, 31 de octubre de 2011

OLEAJES DE MIEL / Poesía de José Ignacio Restrepo

EL LAZO DE LA VIDA


No todo deviene de la voz dijo el jilguero, 
ni tapiz será el silencio elucubrado
de la fúnebre orfandad de los decires, 
apuntó el viento Helénico ausente...
Dejadas sombras que a la salud del sol 
despiden el relato de las horas, 
tejen palabras cortas o alargadas, 
para dejar preñada la sapiencia virgen 
que siempre se hace atrás de la quietud, 
y su mirada crítica que todo ciñe..

No aunque se vayan
las aves cantoras de su trino,
y quede la madeja de ese gato
tirada sobre la prótesis del tiempo,
habrán de fustigar esos segundos
vivo el coraje para desdeñar lo muerto,
entonces que se arda todo lo que queme,
y reverdezcan ante los ojos distraídos
esos desiertos tímidos por niños
que aun sobre sus bordes tienen verde...
Delátese lo que tenga de perenne
su marca relativa a los espíritus,
incluso esa humedad indecorosa
que baja ahora mismo por tu cara,
que dice llora por la pérdida de lustre,
la despedida de otro corazón
que se mostró generoso y obsecuente
y te dio diez mil regalos deliciosos
para luego marcharse hacia su origen
al inseguro país de los enanos...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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miércoles, 26 de octubre de 2011

CASCANUECES / Poesía de José Ignacio Restrepo

¿CÓMO DIJE?


Los colores del olvido son seniles,
tienen cayos y además juanetes,
y duelen mansamente por las noches,
cuando la lluvia cae, inexorable...
Los colores de la dulce ida,
esa memoria que creímos malnacida,
y expedimos un buen día pasaporte
para más nunca un crédito dignarle,
van desde los azules a los grises
pasando por los rosados incapaces
del rostro voltearte allí de nuevo,
realmente se parecen a ese huevo
que dejamos quebrado en esa acera
un día en que corrimos para darle
un sencillo abrazo a la maestra,
que se marchó del pueblo aquella tarde...
No tengo diez cajones ni ocho estantes
para ponerlos a la vista plenos,
suelo usar mis poemas y el olvido,
para poner los mil y ocho te quieros,
que el viento se llevó hacía otra parte,
y que caso omiso hice por motivos
no bien del todo ahora conocidos,
porque todo no guardo, es imposible,
me quedan los efectos como a todos,
las causas casi todas han de irse...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
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martes, 25 de octubre de 2011

REVERENCIAS AL TIEMPO / Poesía de José Ignacio Restrepo

Y VOLVÍ A VERLOS...


De repetidos ecos provenientes
y entre el silencio dormidos y agrupados,
imágenes que la mente del poeta
alberga por que hicieron su destino...
Los momentos vividos que son grises
se convirtieron en largas geografías,
mares, valles, desérticas historias,
que agolpadas sin orden hoy me piden,
con sus palabras y silencios nobles,
que en fila rememore su poesía
entrando por mis puertas y ventanas,
que ayer estaban cerradas con aldaba
y hoy se baten entre el viento bellas,
bajo mi sol completamente abiertas...

Dígase de la luz cuando ella falte
que está constituida de luciérnagas,
esbeltas y conserjes de mis puertas
que ayer por recluidas no brillaban,
pero también infiérase sin pena,
que dormidas y silentes entre dunas
mis mejores y devotas remembranzas
tomaban de mi piel recia distancia,
por mi deseo de ya no verlas nunca...
Los ecos que se escuchan a los gritos
dejaron ver su sangre ante mis ojos,
y descubro de pronto que me hablan
sus brillos unigénitos cantaron
esta tarde en majestuoso verso,
mostrando que no puede ser quejoso
aquello que vivido es elocuente
y que merece ser de cuando en cuando,
algo que mires al atrás volverte
como recuerdo vivido y delicado
que vive ya muy dentro de tu mente...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
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domingo, 23 de octubre de 2011

COMO NO HABLAR DE LA VIDA / Poesía de José Ignacio Restrepo

EL BIEN DERECHO


Qué se llama alumbrar por estos días,
 no es acaso dejar salir la vida,
empujar lo que debe ver la luz
hasta un sitio seguro para él,
sin miedo revertir la oscuridad
que en tu mano existir pueda apresar
tendiendo un mano de infecundo cuño,
sobre altares en los ojos de otros,
que han de continuar este camino
cuando seamos ya recuerdo adelantado,
una foto en el marco más bonito,
un llanto a las 14 de la tarde,
o el olvido demandado y recluido
pero dado al final por merecido...

Qué se llama alumbrar sino nacerse
de la cita consciente ser objeto
del pleno nacimiento que le es dado
a todo bien preciado y decoroso,
pongo de ejemplos esos inmanentes
la libertad, la razón y el laboreo
el derecho de decir te quiero
o el de esconderse del dolor
o darse todo a un amigo que te pide
que no resientas de su actual presencia,
que lleva inserta de suyo la carencia
de otros momentos que ya fueron idos,
deléitate en la vida no es eterna,
no desdeñes un momento por pequeño,
no apures un dolor sin dar cerrojo
a la puerta que lo trajo por ventura,
déjale algún amor a la locura
que de su fe somos pasajeros,
y no dejes que tu casa sea nido
de los ladrones de alma malnacidos
que roban esa paz que es a los pobres
como riqueza en casa de pudientes,
que el trabajo nos hizo diferentes
y por tenerlo hallamos la esperanza
mientras los que de todo ya poseen
no encuentran paz por tener en esa lista
los abonados que deba su negocio 
para verles crecer cuentas y ahorros
que su derecho adquieren con los años,
de pensionarse por juntar un tiempo
de ir a su retiro y liberarse
por mucho haber sufrido en tantas tardes...
Si sos de los pudientes bienvenido,
saca ahora tus cuentas pormenores
revisa a quienes debes sus derechos
y si por el contrario los mereces
sal a la calle y reclama lo que es tuyo,
que no hay pobre peor que el que no ve
la luz cuando la tiene al frente,
aunque deba nacerla en él primero
para darla también como consuelo
de los que van detrás esperando uno capaz,
ese hombre con norte y verdadero,
que en su propio auxilio nace siempre
y ve alumbrarse allí todo un valiente

JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
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viernes, 21 de octubre de 2011

UNO MÁS UNO = DOS / Poesía de José Ignacio Restrepo

SI, NARCISO...


Como al mismísimo Dios él le miraba,
con el espejo como testigo juguetón,
donde aquiescente el sol les descubría
a la luz, al amor...a la alegría...
Sólo eran dos, en los extremos de la vida,
Filemón, el abuelo le decía, con el espejo
como amigo y como guía:
- Eres tan bello como la misma poesía,
más hermoso que el lago y el verano,
más bello que el narciso anochecido
que en el pantano nos ve,
que tan perfecto es porque de nadie es,
eres como ese narciso, Segismundo,
tu mirar de las estrellas es profundo...-
El abuelo Filemón y el bello nieto,
anduvieron por años y el espejo
no dejó de ser amigo enajenado
de la belleza obsecuente del enano
que igual que todos vio pasar el tiempo,
vio encanecer la cabeza del abuelo
y un mal día su pulso sujetó,
hasta que este dejó de hablar del pecho,
del corazón que tanto le auguró
una belleza franca desdoblada,
que ni aun las féminas tendrían,
pues la suya era mejor que poesía,
mejor que las estrellas y la risa,
de narcisa superior a celestial...
Filemón se murió, no pudo ver
en que se convertía Segismundo,
que de insistir y bregar por esa guisa
terminó desistiendo de lo obvio,
que no era la belleza su dilema
sino lo que llevaba por las venas,
las ganas de mirarse en el espejo
y ver en su reflejo que no era
lo que en tantas ocasiones le dijera
su abuelo enamorado de lo bello,
el no podía ser más de lo que era
de masculino hacerse femenino,
pero adosado al remanso del espejo,
la clara división de su agonía,
una noche cualquiera convencióle
y logró transformarse por completo...
La calle la miró entre asombros pobres,
acaso no era el público adecuado,
pero era una mujer hecha de un hombre
al revés de como dice la escritura,
de la costilla de él se hizo a ella,
esta hembra de hombre construida
ha salido a la vida y a la noche
sin que nadie responda por el hecho,
Filemón está muerto y su osadía
de nombrar la belleza noche y día
ante el alma querida de su nieto
dio fruto decisivo, irrefrenable,
y ahora sólo queda en el espejo
una nota furtiva de un amante
y la mancha del rimmel algo añejo...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
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jueves, 20 de octubre de 2011

ESOS CUADROS FRESCOS / Poesía de José Ignacio Restrepo

SI LO VIERAN...


Desde la platea en la siguiente frase
un hospitalario y desabrido verbo, espera...
Que mi contrapunteo involuntario
hecho de sacratísimos lamentos,
constipados recuerdos de gregario
y silencios de solitario pleno,
se organizan en destellos fulgurantes
que de afuera se ven desorientados,
para llevarme del brazo a alguna parte,
como antes de hoy hice con ellos...
Esto de resentirse de la vida,
mientras mullidamente
apuramos el minuto que nos vive,
es algo así como escupir el aire
cuando hace viento cascajo y mercenario,
no sabemos muy bien si es la queja
o el gusto de tenerla de pareja,
lo que inaugura el hoy y su deriva,
lo que sabemos es que lo uno sin lo otro,
sería como izquierdo sin derecho,
exceptuando solamente una salida,
de del cojo que camina a todos lados
y nunca se le oyó ni por disculpa,
quejarse de la suerte que ahorró
la compra de zapatos y de medias,
desde aquello se compra los derechos
en ganga, por docenas y sin pena,
y consigue las sonrisas de la gente
siempre buenas, gratuitas y decentes...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
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martes, 18 de octubre de 2011

ESE ARDOR ACÁ RECONOCIDO / Poesía de José Ignacio Restrepo

JUSTO ALLÍ


Entre delirios 
mi espina realidad construye, 
cotidianas imágenes sin tedio...
donde navego como bote en llamas...
helios equidistando naufragios,
sedes marinas entre las olas perforando
historias de quebrantos y pasiones
que no son mías pero dentro se oyen,
desdóblome emparéjome dilátome,
me vuelvo ola playa aire rémora,
todo porque hallarme se dirime
entre la suave nodriza que me tome
a darme sueño
mientras me da vida
a hacerme de un jilguero melodía,
todo porque mi nombre ya he olvidado
de buscarlo entre los besos de tus labios
todo porque la frágil poesía
que recorría mi boca descarada
se ha hecho burbujas esperando
anclada,
a que volvieras tu vista delicada
y me observaras
me detuvieras
me apretujaras
entre el pliegue delirio
prisa seno imagen
rosado crisantemo
llanto imploro
jardín inmaculado
labios desde muda urgencia
con tu mano lenta
concibiendo
me...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
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sábado, 15 de octubre de 2011

DE MIS ESCRÚPULOS HABLO / Poesía de José Ignacio Restrepo

DEL HACER...


Quién no conoce los monjes pensamientos,
vigilantes de la moral y de las leyes, 
que manifiestamente como arcanos
han hecho en la medida de su fuerza
mella en la acción del todo intuitiva,
que aun está viva rezumando coces
porque la enzima inocente la recorre,
esa que dice actúa nadie te vigila,
tu puedes proceder es la experiencia
la que dicta tu hacer y tu destreza,
el hábil ya lo es porque razona
muy dentro está su ética que explora,
el antes y el después, el nunca, el siempre,
no tiene ni un doblez su voz de oro,
allí es donde vive Él sin corte alguna
allí es la iglesia nueva sin ardides,
en su cápsula nadie es de mentiras
ni presta su decir a buen verdugo,
oye bien lo que dice ese extramuro
sus palabras son don de sutileza,
si dejas de escuchar pobre de tu alma,
como hambrienta de nada ira pidiendo
lo que ofrecen tan caro regalado,
religiones que han hecho del pecado
su carga de sentido y avaricia,
errar es al contrario hacer de humanos
de verdades hallar obrando el niño
se hace adulto y es mejor persona,
no por miedo al castigo reacciona,
aprende que ha de hacer a su vecino
lo que de otros desea y sabe qué es...
Decálogos sencillos de aplicar
si habla adentro el espíritu del mortal...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
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viernes, 14 de octubre de 2011

OTRA HOJA SIN LETRAS / poesía de José Ignacio Restrepo

DOLENCIA 
DEL SIN APURO


Siempre un criterio 
sobre el propio gesto, 
requiere de un cercano espejo...
Estoy tan lejos, 
sin embargo veo, 
que no hay peor, 
que la sola función 
requiere esfuerzo...
Y, no hay todos, 
a cada clamor, 
a cada palabra que difundo, 
a cada letra que virtual yo estampo,
nacen en este jardín 
seres sin padre 
y cuya madre, 
insiste en no quererlos...
Nacen estrellas 
que quién sabe 
qué ojos vean luego...
Dile a ese dios,
que ve nuestras querellas 
que no hay peor, ni mejor...
yo mientras confundiré 
lo que me siga
el siguiente dolor
o una jauría
hallando el luego
si es que soy vigia...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
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jueves, 13 de octubre de 2011

VÁSTAGOS DE LA IRA, VAMOS.../ Poesía de José Ignacio Restrepo

EN GUERRA...


Gestado gasto de la piel que empieza
cuando nos dicen no lo haga que le pesa,
recordarás que transigí por detenerte
y muchas voces rechacé para ahorrarte...
Déjame ahora, no respires en mi cuello,
no soy de tu fiel cardúmen de resuellos,
te dejé lo que pude y te preñaste,
antes que los conceptos me nacieran
anquilosado me cansé por olvidarte,
edad que llaman lo que tardan años
en construir lo que somos y tenemos,
tonto consuelo, biblioteca de mil años,
dónde los tomos de luz no brillan,
dónde las criptas blanqueadas
que contuvieron los huesos de los puros
y las diademas de esas que aun encintas
lucharon por razones elocuentes,
para vencer lo oscuro con sapiencias,
no están allí, en dónde, cuándo, cómo,
no queda nada, vamos presa de lo iluso,
edad en que lo justo se persigue,
se idolatra aquello que desnutre,
se abraza la ilusión corta e impura,
y se deja de lado la hermosura...
gastada gesta que llamamos vida,
en osadías me canta himnos pasados
pues si alguien los oyese 
inconveniente craso y menoscabo,
a los días que quedan,
a las horas que quedan,
por cuya suerte no apuesto
por necesario e instintivo gesto...
pero aguardo...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
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UN REGALO INESPERADO / Poesía de José Ignacio Restrepo

FUE HOY EN LA BICI


El ademán descentrado, decaído,
el cuerpo de uno ochenta desgajado,
sobre el poste de luz un hombre extraño
de talante doblado, oscurecido,
como un árbol que cede,
que está a punto de caer...
que está vencido...
A unos treinta, pensé, está borracho,
el desayuno devuelve de su vientre,
a unos veinte desdije, meditando,
entre juzgarle más o devolverme...
A unos diez lo miré decentemente,
pues no era lo que me dije metros antes,
ni siquiera sospechaba realmente
sobre el poste de luz lo que pasaba...
Ese hombre alto
que de los veinticinco no pasaba,
como milagro de vida se apoyaba,
resollando para a su alma darle aire,
en el cuero de la testa bien rapada
yo le vi dos grandes cicatrices
aun rojas dos T muy bien cerradas,
él me vio que cerca le miraba,
pero no sonrió, 
el trabajo de respirar bien lo apremiaba,
las marcas profundas atestiguaban
que su cabeza motor fue bien abierta
en un momento pretérito cercano...
Una nacía en el cuello y ascendía
hasta el gran septentrión y allí la otra
en rayitas pequeñas le cernía
un trabajo de alta cirugía,
que llegaba a la frente
y fenecía...
El hombre allí de pie, sobreviviente, 
de quién sabe qué guerra por la vida
me miró cuando en frente me detuve,
y mis ojos sin querer abrillantaron...
Le regalé mis ojos y mi voz
con solo una palabra conocida,
que me di tantas veces, muchas veces,
fuerza para seguir en la constancia,
fuerza para nutrirte de ti mismo,
fuerza para paciencia hallar muy dentro
cuando lo que pasó recuerdes y no entiendas,
fuerza para pedir sin casi credo,
fuerza para creer cuando no puedas...

Me alejé unos diez metros, luego veinte,
a los cincuenta solo me detuve...
Él iba caminando como niño,
con temor de caerse pero fuerte,
yo le alcé la derecha
despidiéndome,
y él la suya levantó
agradecido...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
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miércoles, 12 de octubre de 2011

UN MIÉRCOLES LOCUAZ... / Poesía de José Ignacio Restrepo

VERDAD DE ORIGEN


Urdido modo de ganar
la guerra que sin tierras ni enemigos,
no sabe hoy lucharse
ni de un modo filial y silencioso,
ganar en lo perdido un armisticio
que negado se entregue sin pedido...
Guerra del poseer si darse,
del autonómicamente desmembrarse
en batallas de sutiles elocuencias
que entre nada que miman nada crean,
ni palabras, ni alcobas, ni silencios,
ni duelos otoñales, ni discordias,
menos van a crear sentidas glorias
que hicieran de recuerdos 
en un futuro de esbeltez probable,
donde no vivan dos, ni tres, ni cinco,
pero halla papeles que comprueben
los datos de ligazones y armisticios,
remedados berridos inconformes
que atestigüen sin luz y sin recuerdos,
que si pasamos por esto vos y yo,
que si entretuvimos a las horas,
poniendo nombres completos 
a la bruma, al decoro dejando sin aroma,
sarpullidos dejando en nuestras pieles
que conservan sin esfuerzo
sus verdaderos 
nombres y apellidos...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO Copyright ©

domingo, 9 de octubre de 2011

CUESTA DORMIR DE PIE / José I. Restrepo


PLUSVALÍA



Doncel de hierro,
que corres por la vida,
sin tener el capital utilitario,
el inicial,
el necesario y único,
eso que todos llaman
nombre...
Caballero, 
que no te llamas hoy
pero que acaso mañana te despiertes
con un regalo franco,
hospitalario,
compadecidos de ti
esos que llamas
mis queridos sin nombre
necesarios,
recuerden que no es eso
lo importante,
llamarse, 
o no llamarse es sucedáneo,
lo principal recuerdas,
dijo Hamlet,
es Ser...
lo otro, bueno,
a veces ayuda un poco
porque he de negarlo...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
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viernes, 7 de octubre de 2011

CON LOS OJOS CERRADOS / Poesía de José I. Restrepo

LA PARTIDA


El juego de la cortina
deja ver y oculta la ventana,
pero a ella también le dice
que estoy y no estoy
al mismo tiempo...
Es el amor,
proclama de la luz, 
que mis ojos eternos
desatienden
hace tiempo...

De soslayo,
ella me mira
serenamente
desde la fuente en ruinas...
Sus ojos deletrean
una por una
todas las palabras
sinónimas de ternura...
Cuando va a hablar
le hago una seña
doméstica entre nosotros,
con el bardo amable que llevo
en los ojos...
El tren llega,
se la lleva, como si fuéramos
imágenes de otra historia...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
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COMO CLAVO Y MARTILLO.../ Poesía de José I. Restrepo

OBITUARIO


Hoy todos somos 
feroces y alcabalas, 
de la bendita muerte, 
la maldita, 
epopeya fugaz, 
no siempre dura, 
ese debe decir fui bendecido, 
se me vino la parca, 
llenó el nido, 
y me fui 
como ave que cantara : 
Ha llegado mi dama, 
tiene rostro, 
mentían 
los que tanto la anunciaban 
como hembra falaz 
que arruina todo...
La mía me abrasó, 
quitándole 
a mi cuerpo los dolores, 
los fríos, los calores, 
hipocondrías, 
miré y ya no vi nada 
que me atara...
y con ella me fui, 
por fin hacia sus patrias 
consteladas....

JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
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jueves, 6 de octubre de 2011

CON MI PROPIA VOZ...

A PROPÓSITO....



Vela un alegre ángel
que me llama con un gracioso sobrenombre,
cuando poemas tristes salen por mi boca cerrada,
está dormido,
shhhhst, no lo despierten,
por último al final ha comprendido,
que el rostro del poeta es como piedra,
su alma que ventea desenvuelta
posee todos los climas,
es esclava de todas las miradas,
de todo se derrumba, 
en todo se halla,
y sin embarco anclada de si misma
como va,
circunspecta y casual se posesiona,
del universo entero de las letras
para dejar acá sin casi ciencia
conflictos,
alegrías,
cenicientas,
reinas que deambulan,
reyes muertos que en la ventana
de nidos gesticulan
a las aves resueltas,
que han aprendido a volar
mirando dentro,
como el poeta a afeitarse...
son sólo sentimientos
nada que tenga que obligarlo
a cambiar cada minuto
su impaciencia casual
por una foto que lo muestre 
en feisbuq...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
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miércoles, 5 de octubre de 2011

HACIA EDENES PERDIDOS / Poesía de José Ignacio Restrepo


AMOR DE ACERO


Ha marchado el vigor por retenerte,
se ha ido machacado y desnutrido
como niño de la calle,
hambriento y sucio,
pues le dejé tirando piedrecillas
a mi ventana verde,
la que queda a espaldas de la casa,
donde sin razón  y sin gritos
en el pasado ya he llorado 
tantas veces...
Se fue,
y lo vi marcharse adolorido,
como sufriente joven,
casi silbando casi,
pero de alguna forma indiferente,
por ser primero el que se marcha de último,
y le dejé dos cientos de miradas,
sin vulgares retahílas adheridas,
ni dogmáticas bulas incumplidas,
más bien prometiéndole
que él hallará todas las salidas,
para los nuevos corajes que sucedan,
y aprenderá canciones imposibles
sobre amantes y amores,
que brotarán salobres de sus labios,
y harán mella en su alma,
pero corta y simple,
al igual que en la mía ahora viven
estas casas de alambre y de cansancio,
en donde albergo con gusto y a su nombre
todos aquellos recuerdos
que son nuestros,
los bonitos, los nobles y los tristes...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
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martes, 4 de octubre de 2011

ESTAMPAS QUE CREO VER / Poesía de José I. Restrepo

MISIVA


Me habría gustado ser el frío entre tu pecho
cuando dejáramos caer la ropa,
habría sabido ser buen compañero
para ese sentimiento cruel y temerario,
de abandonar territorio conocido
por llegar arropada de vacíos,
hacia perdidos islotes,
en medio de silencios llanos,
mares de oscuro color
que están lejos y cerca al mismo tiempo,
te abaten y luego te levantan,
me habría gustado ser protagonista
de tu epístola recia,
ser gobernado por ansias sin frontera,
sin espera ni puerto,
mientras todo lo mío
se debate en la piel de tu boca
que carece en absoluto de saliva,
y apenas si se alcanza,
a esa prisa que llevas en las piernas,
por llegar acostada a todas partes

Me habría sido fácil,
te lo juro,
pernoctar a la vera de ávidas razones 
bautizadas sin nombre y sin amor,
con inocentes y mórbidas estampas,
poblar frecuentemente de sabores
tu boca adolescente y desalmada,
y en tus ojos colocar cien direcciones
carentes por completo de recuerdo,
saber que quieres ir a visitarlas,
cada vez que me miras y te veo,
cada vez que te rozo y te poseo,
incluso con la voz de mi recuerdo

Me habría sido fácil,
regalado,
ser ese eco en el murmullo de tus labios,
entre voces de negada repitencia
y sempiterna presencia,
que no deseas ya,
que no te agradan,
ecos de reverente fondo
y mensajes lentamente acrisolados,
habitantes de mi extraño corazón,
que ahora late con fuerza,
y que ansía la calma sí no te halla,
como anciano que persigue algún recuerdo,
y por no encontrarlo,
lentamente cierra los ojos,
y dormita sobre el brazo de la silla

JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
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domingo, 2 de octubre de 2011

ESE ÚLTIMO SEGUNDO PÚBER / Poesía de José I. Restrepo

ANGINA


Como colores vastos 
que deberían ir prendidos 
de cualquier paleta, 
oleogénesis 
del verdadero preguntarse, 
ese perder el aliento, 
mientras la vida mustia 
teme irse 
y se pierde, 
entre el cardíaco golpe 
inesperado 
y las ansias 
de que no esté 
realmente 
eso ocurriendo...
mordidas las etapas
por los lados,
y las esquinas incompletas 
por el gasto inveterado, injusto,
en las deidades que ruega no halla alivio
pues su respuesta no llega,
o tarda mucho,
los ojos en la órbita encartados,
y las manos crispadas
con asombro,
la sospecha real se manifiesta
y se marcha,
sin siquiera pensar
que todo era mortal
hasta este golpe fatal,
que lo ha matado...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
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