miércoles, 21 de marzo de 2012

A MEDIO SIGLO DE TODO… / Poesía de José Ignacio Restrepo


SIN CUENTA

sobre

Orto que tarda más de lo esperado,
ventana abierta, viento almibarado,
tus pies sedientos como siempre de camino
y yo tomando vino casi dormido
para dar otro sentido al desayuno,
de lo tibio y lo usual ya liberado,
con tu rostro adorado ante mis ojos,
y el hacer genial de tu palabra,
me repongo de tener ya medio siglo,
y seguir por esta vida investigando
sin saber de lo importante casi nada.

Podría ensayar cantar un poco,
elementales coplas reflexivas
pero elijo que es mejor limpiar cornisas
de la mierda pegada de palomas,
que ensucia mi mirada cuando miro;
termino reflejado en mi ventana
sucumbiendo al terror de hallarme vivo,
hasta que el timbre insano del teléfono
me saca sin apuro a este lado,
el vino se acabó quedó el guayabo…

El presente es tan cruel  y tan precario
cuando interroga todo lo vivido,
con voces infantiles y perplejas
que se niegan a morir en calendarios,
las preguntas que ya nadie intenta
en razón de la rutina que se apropia
del sencillo malestar de elucubrar
y tranzar con la magia en la memoria,
donde Hans Christian Andersen me habló,
de gusanos y monjes encantados,
antes de que sembrara Dios los dados,
con los cuales aprendí solo a apostar,
a jugar sin intentar aventajar,
- malas artes de ratero que renueva
el vino rojo en el ducto del gargüero
para quemar su estómago de niño,
apenas tu te marchas a la calle
y termino de aventar afuera al monstruo -

Son las diez de un día soleado,
tengo frío en al alma no es mentira,
en razón de ello sé que existe
eso que repetía la liturgia,
para mi es un empírico agujero
que no posee idioma conocido
y se comunica con su dueño a balbuceos,
que pena decir que no es tan bueno
tener un alma noble que no habla,
que solo me solloza algunas veces
y las otras se calla impacientada,
porque no le sé reñir ni entiendo bien,
ese nocturno y largo e infantil
lamento indigno que no sé bien traducir…

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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4 comentarios:

  1. Tal vez sea la poesía el don de los callados, del alma muda por entera que se ha desahuciado a sí misma de caprichos y bajezas; el don de los corazones que no saben más que hacer su trabajo, no hay en ello pena, si siempre hay lugar para un poema que dicta bien hacia afuera, lo que hacia dentro solo balbucea... precioso Restrepo, abrazos.

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    1. Que con tu venia, en mitad de mi placer de relatar, lo que es incómodo a otros solo hablar, pongo el sentido hallado por momentos que de tu boca amiga agradece estos preciosos filamentos, que son la fresa en lo alto de la crema, y que celebro por hallar estimulantes, amorosos y acaso acariciantes... Gracias mi querida amiga, sabes ser de este pistilo grata abeja, que sea como tal esta visita...Abrazos Carmen...

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  2. "que pena decir que no es tan bueno
    tener un alma noble que no habla,
    que solo me solloza algunas veces
    y las otras se calla impacientada"... Que pena. Se me han perdido las palabras. Me ahogo a menudo en mis propios gritos. Que nadie escucha o comprende.

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    1. Estas son oraciones que no rezo, postulaciones para mi pálido congreso, donde son ley mi karma y mi sonrisa, mi mirar estepario y mi canario... que se voló pues le deje en la puerta, el letrero de abierto... Gracias atentas por morder mis ávidos anzuelos, Violeta querida...

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