sábado, 28 de abril de 2012

COMO LLAMADO DEL MAR CONTRA LA ROCA / Poesía de José Ignacio Restrepo

A UNA HORA SIGNADA


Los días brillantes
suelen atrincherarse
entre el tiempo vulgar 
que transcurre,
columna de hormigas
hechas prisioneras,
cargadas con el paso infame
de su próximo invierno.

Pequeño gladiador,
segundo inefable,
decidido,
hasta el ya de lo mío
luchador errante,
por vos capturo el tacto
de la brisa viajera
dejo en el cepo a mi gemelo perezoso,
brinco, brinco,
hasta alcanzar la tez del aire
y allí dormito con paciencia
un día,
a mi espera, la mía...

Vaya que gozo,
ver que en un momento,
viene prendida de mi la vida,
ya fuera de su trinchera
cual fuerte amazona
que desnuda su cuerpo,
mientras ríe
corriendo en su volátil carrera,
y me invita sin pena a que la siga,
y vea más,
 no se dónde,
el brillo ancestral
de su profunda desnudez...

Días brillantes,
arte pagano no precisa 
de memoria ni de culto,
ni acaso de alguna dirección
en la intención de los ojos,
solo extraviarse ante la máscara caída,
la primera,
la que le sigue,
la que ahora toma piel
del blanco impoluto de tu hueso...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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