jueves, 29 de marzo de 2012

NOTAS DEL DÍA / Poesía de José Ignacio Restrepo

LUDOPATÍA


Por apetitos dicen que herramientas
valen en oro justo lo que pesan,
cuando la meta duerme entre los dedos
igual que un galardón,
por la fuerza y los dones conseguido,
oros, platas y bronces primigenios,
reciben en las manos o en el cuello
los llamados a gritos deportistas,
que en mitad de un hacer de Maquiavelo,
camaleónica mutación hacen del juego
para volverlo sangrienta competencia,
apostadores, quinielas, cobradores,
mafias, celos, risotadas, pérdidas
duermen un poco en tantos marcadores
surgiendo en numeradas con-secuencias,
dejando saber a todos su destino,
si dormirás un poco más tranquilo
o perderás el resto del resuello,
por acercarte asiduo a esa ventana
a apostar todo para hacer algo de lana
que surgirá de esa mano de regreso,
si das con el marcador por pura suerte,
o dejarás de tenerla para siempre,
si te quedas quebrado ante el esfuerzo...
Deporte de zaguanes y de pifias
que engañan al que ve esos mil colores ,
que no son más que oropeles y ortopedias
graduadas para dar oro o miseria
a quienes de estos juegos bien conocen,
que no será la suerte, si el derroche,
el escenario que premie la locura
de apostar a quien gana en un esfuerzo
para luego caer solo en el infierno.

JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
• Copyright ©

lunes, 26 de marzo de 2012

DESDE EL OTRO ATAJO... / Poesía de José Ignacio Restrepo

RÉQUIEM 
POR FULANO DE TAL


En la acertada dirección
 ya no hallo rumbo,
solo coloco el resplandor que hay en mis manos
producto del nacerse el quehacer,
disputada la lección y el vil silencio,
dirás tu que ya es perenne el diapasón
y la textura tallada de los dados,
que dicen mucho sin decirnos nada
como loca que al pasar gritara...
Qué si, dicen los de mente abierta,
qué no, gritan los diez más negativos,
les doy la espalda y corro como un niño
para tratar por una vez tan solo
de ver la realidad sin tanta ayuda,
quiero mis ojos lavados de cordura
de esas verdades completamente sucias,
todos se creen nobles sin pecado
cuando por dentro llevan la inmundicia
de hacer a la verdad rutina muda
vistiendo su heredad con la mentira,
la llevan adosada entre cojines,
mullidos de colores claros,
se acuestan sobre ellos a mirarla,
la venden en fraterna compañía
para igual lograr que otros la mimen,
y luego se persignan suavemente
invocando a los dioses de la guerra
hasta que llega la muerte por sorpresa,
entonces gritan se ufanan y maldicen,
ya llevaban días y horas escondidos
llorando sus temores y pecados...
En la acertada dirección que no descubro
veo mi rostro, el de mi madre, el tuyo,
el de algunos amigos del pasado,
el de ningún gobierno, que de tal se precie
y menos el de un maestro lisonjeado,
puedo ver que el galeno que me cura
no tiene bisturí ni hace suturas,
en la lluvia de abril trae esmeradas
las cartas del futuro ya pasadas,
que dicen en letricas muy pequeñas
ya estás muerto escritor,
ya sos poeta...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO

• Copyright ©


AUN TE PIENSO, QUERIDA... / Poesía de José Ignacio Restrepo


YUXTAPUESTAS


Delectación profunda si te intuyo
navegando en mis recuerdos cauta,
como si se tratara de una nave
entre la bruma,
tu paso aleccionante,
retal que toca todo y vuelve arte,
lo que hasta de color carece,
cientos de aves tiradas sobre el suelo,
recuerdos manifiestos que no fueron,
tentativas de vuelo que reptaron
como ranas de patas cortas,
de ojos en sangre inyectados
que no permiten ver lo que deseas,
todo lo que se quiere
en nuestra búsqueda
arde
simplemente.

Collage colgado en la mitad del pecho,
corta el aire solo verlo,
tu rostro riendo,
la boca ancha, abierta,
los dientes blancos y perfectos
cual pedernal de Weimar,
que resistiera el naufragio
del Titanic,
tus ojos ya con alfileres puestos,
sobre pegados al corcho
que en tu cuerpo,
le ha tocado fijar lo que se ha muerto,
tu rostro joven que murió dispuesto
a visitar colinas extranjeras,
eso que llamamos cielo
donde habitan almas introyectas
por haber sido llevadas hasta allí
sin una previa consulta,
sin ropa para el invierno,
sin las fotos de aquellos que queridos
se quedan sin ellas para siempre,
en el portal de afán
pluscuamperfecto...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO

• Copyright ©


sábado, 24 de marzo de 2012

A UNA AMIGA, QUE SE FUE CON LA MUERTE ... / Poesía de José Ignacio Restrepo

ODA A LA PARTIDA
(Para mi amiga y Maestra Patricia Ramírez)


Si...
Solo eso,
te has marchado para siempre,
no hubo ocasión de despedirnos,
así es la vida,
dijo mi mujer,
pero siento el escozor de los cobardes
pues no me fui a encontrar contigo
nuevamente,
debí hacerlo en virtud de un pasado
 habitado por candor y nardos,
te dejé partir en el asombro,
enferma y valerosa, suspicaz,
con tu cáncer a cuestas oprimiendo,
lo que tenías por vivir
y ya indispuesto
no supo en que lugar hacerse,
no podría haberte dicho sino amor
otro día nos vemos,
y te lo vengo a rumiar,como no lo sé yo,
ante estas letras disgustadas
y perennes...

Un buen viaje mi maestra amiga,
amante golondrina decorosa,
para el lugar que vas ten buena suerte,
sin equipaje vas y sin agua de repuesto,
con los ojos hinchados y los pies
por vivir con todos los deseos,
y con la vida premiada pues viniste
aunque en corta manera,
quedaron aquí tus pasos,
buena era sembrada con tus besos,
recuerdos de legiones de tus actos,
maravillosos en nada desperfectos,
 y yo con otros me quedo
como todos igual a los que esperan
que su turno llegue de algún modo...

Te deseo lo mejor para ese viaje,
muerte que se llama Vida,
solo otra etapa más
de la que poco sabemos,
que tocará emprender 
a todos por igual un día u otro,
esa hora porvenir
la hora cero

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

viernes, 23 de marzo de 2012

EN TU ALEACIÓN ME HALLO Y ME DESLÍO / Poesía de José Ignacio Restrepo


CON LOS DEDOS


Como si fuera peleador de barrio
tiro mi mano izquierda desde el centro,
mi plexo nuevamente inyecta aire
en el cerrado tornasol de mi cerebro,
porque no me queda más remedio
que pelear por todo y contra todo
cuando me lavo el cuerpo sosegado
después de tener sexo y no tenerlo,
los bordes de tu cuerpo recordados
hablan, gritan y arden en mis manos
pero este infierno es manso
y me detengo...

¿Qué encabezado es éste que disloca
cualquier labrado signo antes de este?
¿Qué dijo Troya cuando murió Helena,
y encontraron su diadema dividida,
entre el vino del amor y el homicida?
De todo este quebranto hago cansancios
derivados en palabras rancias,
que como espadas brillantes clavo afuera,
en el norte del sur destituido
que en la siembra de semilla espera...

Comer para vivir desesperado,
beber del agua que hallo detenida,
como investigador que no investiga
llevo pintados mapas en la mente
y preguntas inmensas y elocuentes,
para allanar el día con la noche
y responder a las inquietas dudas
de cuestiones severas e inferiores,
que me traes al término del día...

Y te lleno de besos las mejillas
y te señalo mudo los rincones,
donde acampó la hermosa poesía
para hacernos nuevamente esos favores,
destender la cama velozmente,
sacarnos de las ropas y abrazarnos,
como si fuera la última salida,
para librar la vida con la vida
y detener el tiempo
en el armario,
evitando que nos dañe así
la muerte,
de no hacer la deriva de los cuerpos,
por el manto de este mar
en nuestro cuarto......

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

miércoles, 21 de marzo de 2012

A MEDIO SIGLO DE TODO… / Poesía de José Ignacio Restrepo


SIN CUENTA

sobre

Orto que tarda más de lo esperado,
ventana abierta, viento almibarado,
tus pies sedientos como siempre de camino
y yo tomando vino casi dormido
para dar otro sentido al desayuno,
de lo tibio y lo usual ya liberado,
con tu rostro adorado ante mis ojos,
y el hacer genial de tu palabra,
me repongo de tener ya medio siglo,
y seguir por esta vida investigando
sin saber de lo importante casi nada.

Podría ensayar cantar un poco,
elementales coplas reflexivas
pero elijo que es mejor limpiar cornisas
de la mierda pegada de palomas,
que ensucia mi mirada cuando miro;
termino reflejado en mi ventana
sucumbiendo al terror de hallarme vivo,
hasta que el timbre insano del teléfono
me saca sin apuro a este lado,
el vino se acabó quedó el guayabo…

El presente es tan cruel  y tan precario
cuando interroga todo lo vivido,
con voces infantiles y perplejas
que se niegan a morir en calendarios,
las preguntas que ya nadie intenta
en razón de la rutina que se apropia
del sencillo malestar de elucubrar
y tranzar con la magia en la memoria,
donde Hans Christian Andersen me habló,
de gusanos y monjes encantados,
antes de que sembrara Dios los dados,
con los cuales aprendí solo a apostar,
a jugar sin intentar aventajar,
- malas artes de ratero que renueva
el vino rojo en el ducto del gargüero
para quemar su estómago de niño,
apenas tu te marchas a la calle
y termino de aventar afuera al monstruo -

Son las diez de un día soleado,
tengo frío en al alma no es mentira,
en razón de ello sé que existe
eso que repetía la liturgia,
para mi es un empírico agujero
que no posee idioma conocido
y se comunica con su dueño a balbuceos,
que pena decir que no es tan bueno
tener un alma noble que no habla,
que solo me solloza algunas veces
y las otras se calla impacientada,
porque no le sé reñir ni entiendo bien,
ese nocturno y largo e infantil
lamento indigno que no sé bien traducir…

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

lunes, 19 de marzo de 2012

ENTRE ORACIONES / Poesía de José Ignacio Restrepo

INSISTENTE


¿Qué si no existe la arboleda que soñabas,
y esa sombra que al calor le de respiro
solo es un espejismo derivado
del cansancio tras los días solapado,
que te aguarda cada tarde
para darte esa siniestra medicina
que se llama desespero interno,
pues te  avisa en medio de este tedio
que todo lo aprendido era un ritual,
un elogio a la mentira desigual,
y no esos remedios salvadores
que presumían padres mediadores
ignorantes del antes y el después,
soñadores de fines y principios
para el mundo al revés?

¿CUÁNDO SERÁN SAGRADAS LAS PREGUNTAS,
Y LAS RESPUESTAS SANTUARIOS DE SILENCIOS
DONDE DUERMAN SENDEROS COMO ESTOS
EN QUE PIERDE LA RUTA EL PASO FIRME?

Vuelve tu rostro al horizonte lejos,
no temas quedarte a ojo cerrado
bajando por incierto acantilado,
tomada una mano de la otra,
mientras grita a tu lado el universo
con sus hijos de miel,
y sus seres sin nombre bautizado,
por doctores de nada...
Ves la ruta que no mora en los mapas,
oh divino tesoro tierra intacta,
estepas, llanuras, mares y desiertos,
todos llevan tu nombre entre su sino,
porque eras un hombre corrompido,
y temías al eco de tu voz
como si fuera el sonido enajenado
de animal salido del diluvio,
y ahora te has dado por vencido
y vuelves a la tierra de tus padres,
las aves, los anfibios, vegetales,
que te dejaron su rastro hace milenios
para este día bendito inolvidable,
el día de retomar el viaje
con tu silencio interno como guía...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©


viernes, 16 de marzo de 2012

EN EL BALCÓN DEL ALMA… / Poesía de José Ignacio Restrepo


ESTE VIEJO
QUE VES…

recuerdo en lluvias

Es que alcanzan para dar en viernes
las palabras fornidas de otros días,
dejadas al desgaire adoloridas
por marcharse su dueño hacia otra edad,
una no deseada que al final
su manera de pensar ha corrompido…
Al alta recibir por no enfermarse
y fugarse en su pena adolescente ,
el maduro que vemos caminar
en los ojos predica que es un chico,
con su pelo revuelto por el viento
y en su boca viajera entre silbidos,
este viernes de un mes cansado y frío
lo delatan como joven otra vez,
y si logras alcanzarlo podrás ver
que no es mentira lo que estoy diciendo,
es un avejentado que aun aprende
amante de lanzar los dados dentro,
de tentar al cómico que lleva
para dar algún chiste no pedido,
a ese transeúnte entretenido
con su rosario incólume de penas,
a él le gusta pintar esa sonrisa
que nadie sacaría hasta los dientes,
pues es un ciudadano que no siente
el paso de los años por el cuero,
y su mente es Egea libertaria
heredera de mil guerras pasadas
que la dejaron sin dientes y preñada
en la acera del frente de su alma,
que está siempre prendida y enfiestada
pues ni sombra le hace ya saber
que no debe temer ya por lo eterno,
sí por boca bien seria ya conoce,
que es solo un cuento antiguo
que contaron una vez los viejos …

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

martes, 13 de marzo de 2012

OTRA CUESTIÓN CIRCUNFLEJA… / Poesía de José Ignacio Restrepo


PARDIEZ, SIN MÁS

ya

A las llaves que fraternamente uso,
que se amistan con candados de infortunio
suelo indagar por aquello que me guardan,
que sé ya decantado de memoria,
el día de los santos sin corona,
cuando van procesiones por las calles
que nadie ve por no ser ya personas,
sino almas que aquejan estas partes…

Se desarrolla la historia nuevamente,
de lo que tengo guardado aunque pendiente,
cifrado entre escondido y bien perenne,
que se abraza de mi y de mi epidermis
y respira cual dúo que cantase,
el mismo cancionero que ya llevo,
tatuado cual salterio entre mi pecho…
Lo que carece de nombre y bautizo
y no puede llamarse simplemente,
vive en bodegas sin puerta ni ventanas,
a la buena de dios y de la nada,
por eso si interrogo a los cerrojos
sobre la clave cierta de lo ambiguo
sonríen para adentro como niños,
pues saben que preguntas inexactas
reciben por respuesta la evidencia,
que no le dice nada a quien la tienta,
dejándole caricias sobre el lomo,
como ademán aplicado de maestro
sobre la espalda de aprendiz activo

Y vos, que ajeno estás mirando todo,
aléjate que llega la corriente,
serás un peregrino y penitente
igual que lo soy yo buscando nada,
y de oportuno embate me tendrás,
como amigo, hermano y confidente,
para poder de nuevo preguntar,
inútiles cerrojos bizantinos
que cuidan la verdad de forajidos,
¿no veis que somos gente y merecemos
el rostro de algún dios tener de espejo,
para saber sin más preguntas necias
que hace ya tiempo hallamos el camino?

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

lunes, 12 de marzo de 2012

A LOS DÍAS CORTOS... / Poesía de José Ignacio Restrepo

DOS REALES


Cortos días son 
como querellas furcias
que uno mismo cantara en verso itálico,
vestido de Otelo para hacerse el negro,
de magenta y rojos
para darse reales ánimos,
pues se esconden los sueños
y las pequeñas gulas aparecen,
riéndose del dueño,
hazme reír de todos,
rey del tiempo de partos
y de muertos augusto observador,
en sus malos segundos el señor
y en los mejores ajeno,
para suerte de otros
extranjero...

He montado en tu barco, mi señor,
le dijiste a los sueños del pasado,
se llama recordar no seas idiota,
ningún barco te sube a la tramoya,
si del dueño eres paje o invitado,
te pide pasaporte,
mira en regla la foto
si es tu nombre,
y luego leva anclas prontamente,
pues es el día corto y él lo sabe...

Hasta el mar reconoce en estas fechas
 que es duro recordar lo que se ha ido,
cuando lejanos se hallan los recuerdos
y es breve el tiempo del asueto,
tarda el día en apartar el sueño
pero la noche llega  y su atributo
es volverte al lugar donde ya moras
a que negocies lo que haya,
no sea que te pierdas en la mora,
y olvides que no hay otro sustento
que este día corto y soleado,
que comparte con vos
la voz del viento...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©


viernes, 9 de marzo de 2012

UNA DE DOS, DIJO UNA VOZ.../ Poesía de José Ignacio Restrepo

FANTASMAGORÍA 


Ufanados los dedos que atarean
a la diestra sin que vea la siniestra,
mientras vos como yo
hacemos ovillos
probablemente de tener razón
algo cansados,
famélicos conversos,
con el destino fatal de nuestro lado
y sin angustia formal
por ir concientemente a la deriva
como perros de muelle
que predican
con su paso sagaz y utilitario,
que no tienen más sueños
que ir tirando


Vos y yo
ya colgamos los diplomas,
revejidos al aire los aromas,
envasamos aquello que una vez
dijimos que soñamos
y al revés,
se convirtió en envés patibulario,
voz tallada entre hierros
retorcidos,
con un óxido vil,
 como marido,
para que del tormento algo se saque,
a estribor una corriente densa,
a babor un vacío mercenario,
y entre quilla y proa los deseos,
demasiado soñados para verlos
esperando oportunos
por nosotros,
y por el resto
de esto

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©


lunes, 5 de marzo de 2012

ENSAMBLADOS... / Poesía de José Ignacio Restrepo

ROJO


En los bordes del ayer perdido,
ese que tiene un nombre de mujer 
y la tragedia por ociosa y por vecina,
debo dejar migajas de tu pan, 
amiga,
para poder cantar a mi regreso
tu nombre ya olvidado,
ese que alegra la cocina
de mis cien manifiestos,
de mis cosechas de trigo algo quemado,
de la alfalfa que doy a los caballos
que has montado de noche,
mis letras tienen el sabor de tu ponche
y el tinte del anís de enero,
y mis historias van y luego vuelven
hasta la raíz de tu ya largo pelo...

No siempre fue así,
lo reconozco,
tuvo fin tantas veces sin motivo
y mis ojos de buey te dieron miedo,
tanto, 
soy un individuo que del horno
saca fuerza para vivir su tedio,
rememoras,
y no está lejos ese pardo y basto,
lo tienes a tu lado,
en tu centro adornado,
en mi mitad,
justo ahora lo atizas con vehemencia
de la boca a tu centro te lo llevas,
buscando que reviva a toda costa
para insuflar oxígeno
a tu vera... 

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

sábado, 3 de marzo de 2012

ESOS DADOS SIN MARCAS.../ Poesía de José Ignacio Restrepo

ANTE ALGÚN 
TERRESTRE AVERNO


Queda firmado en la noche el armisticio
que nos envía sin gusto a otra jornada,
embates de la piel mustios jornales
que dejan lidias meridianas e inconclusas
en nuestra llana mirada,
ojalá tu supieras extranjera
como guardar de vil gasto esa quimera,
que su paga de más tiene grabada
y también quebrada la tijera
pues no puede cortar bestial papel
donde se anuncia sin fe
que ya no hay nada

Sonidos hay que ya llevamos dentro
como cláusulas antiguas y paganas,
entonces no se canta al heroísmo
ni al hecho de llorar sin un motivo
sino de dar forma certera
a la amalgama,
de tierra y sangre somos
- vómitos de sal entre vituallas,
de jornales pagados a la sombra
por labor de penuria y sufrimiento-
entonces que no llamen a cantar,
desde el vientre guarismos ya cerrados
nos muestran los pecados por cumplir
para ir en pareja amancebados
y llegar a esa cita ruin donde seres alados
que llevan en sus caras nuestros rostros,
dejan pronto la piel y hasta los huesos
en hornos al carbón,
crisoles que esperaban desde siempre
ese afán de la piel y de los ojos,
por llegar a la muerte
enamorados...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©