miércoles, 28 de noviembre de 2012

DE LAS IMPLICACIONES DE SOÑAR DESPIERTO... / Poesía de José Ignacio Restrepo



DETALLE DE CUADRO


La otra enfermedad
viene entre el sueño...
Viaja en tren,
ahora se mece como farol que gime,
antes de ser por nuestra boca maldecida,
la última invitada a la sala de la casa,
que alguna vez se pensó con chimenea,
esa dolencia tibia y aquiescente
que tiene un caro nombre impronunciable,
y no es mirada todavía
con la ira cristiana y contenida,
del maletín de primeros auxilios,
que alguien puso visible en la pared,
sobre los dibujos intrépidos de un niño,
viene llegando apenas,
llegando...

Esa inquilina odiosa,
la otra enfermedad,
la de soñar despierto,
se da el extraño lujo de expresar,
su mensaje que inconexo deseara,
con golpes pudorosos contra el piso,
un pie,
 el mío,
que apremia voluntario la baldosa,
enviando notas en clave de relato
a imaginarios duendes resabiados
que solo llegan aquí
a explicar los datos del presente,
precisamente amor,
precisamente,
cuando me dices,
lindo, 
solo apaga,
el día fue muy largo,
estoy cansada,
y yo despido al tiempo de soñar,
pues es siempre en horas de vigilia
cuando lo uso yo,
para perfeccionar mejor mi arte,
sin testigos,
el ejercicio en vuelo
de soñar...
y conseguir tu amor
estando vivo!!!

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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martes, 27 de noviembre de 2012

ESA OTRA MIRADA / Poesía de José Ignacio Restrepo


MUJER SOLA EN VENTANA


La presencia fatídica de un hombre, 
su incólume y tenaz magia pagana, 
rota por el tiempo y su virtud, 
de dar lumbre al paso de las horas, 
regresa sin embargo en calma, 
profusamente tibia y rumorosa, 
cuando despierta hablando tu deseo, 
en cada letra parda que lo ve...
aunque se haya marchado...
o cuando torna....

Ella tiene labores de tejido
entre las manos gastadas
por el tiempo,
tiene presencias suyas y lamentos
horadados por su huella cruel,
tiene perdones tibios resguardados
para sus faltas simples y pecados,
porque nada se sabe y lo que viene,
puede necesitar su fe sensata,
ella sabe de lavar telas baratas...

Otros niños que no tuvo le gritan
pacientemente su labor la aguarda,
toma ese orillo, hala la puntica,
no pierde la irreal geometría,
pondrá la prenda cálida y genuina
en el cuerpo material concupiscente
y lo amará tranquila hasta la muerte,
como le prometió bajo la lluvia,
esa tarde que se casó sin cura,
tirando su mejor juego 
a la suerte...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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lunes, 26 de noviembre de 2012

...LATITUDES... / Poesía de José Ignacio Restrepo


ESE LUGAR...


El suelo intuye, 
si abajo de la piel hay cielo...
las aguas son certeza de que no,
por el contrario logran indultarte
de ese afán de seguridad tener,
más allá del condumio de la fe,
y el miedo,
ese veraz,
tan infantable...
cuando los pasos damos poseemos
esa virtud de nortes concebidos
sin que tengamos mapas
o señales,
cuadros de repitencias,
pentagramas,
somos o eso dicen las proclamas
verdaderas antenas de la vida,
tenemos claro que nada llega claro,
y en esa oscuridad nos deshacemos,
nadando, corcoveando, maldiciendo,
nos tiramos de frente
o por el medio,
para sacarle algo o nada al menos,
pero que llegue luego la memoria
a decirnos no era la gran cosa,
y nosotros en quejas
ya partidos,
sabiendo que ese premio prohibido
era la esquina buena del infierno
de nombre el quinto cielo
o extramuro,
como quieras decirlo
es lugar delicado
te lo juro...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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sábado, 24 de noviembre de 2012

CIUDADELA EN VENTA, MI ALMA.../ Poesía de José Ignacio Restrepo

EN LA CAMA


Merezco fuego tener
tras de mis ojos,
de alabastro tentar almas gemelas,
entre mirras yacer,
que te conduelas,
cuando abro mis luces encerradas
como naves de alas desplegadas
ojos gitanos van sobre mi cama
cada que del azul llevo alimento,
otra piel,
otro halago,
otro lamento,
yo lo coloco al dente
allí en la mesa,
de mi sed, lo convierto en mi suplente,
lo hago telonero en mi teatro,
y ante él represento mis astucias,
 luego ardo
como rupestre aquí pintado
claraboyas que abren mar y cielo,
dueño de cuevas dignas en sus dientes,
me vuelvo voceador en veinte lenguas
de credos y ranuras espirituales,
les hablo con mi presente de pasados
para darle a los valientes ron vedado
y llamar a las huestes heroínas,
entre cada palabra que en esgrima
pule con mil espinas contrafuertes
y a mi me hace centro  acaudalado
entregándome aladas procesiones
de amigas y de amigos,
corazones...

Merezco trasnochar ensortijado,
entre planes de otros
medio erguido,
caminando pie de montes de recuerdos
de la mano de amables extranjeros
que me llevan dictando a conocer,
lo que hicieron
y dejaron por hacer...
Suelo dar empujones con mi alma
a princesas que ignoran su nobleza,
me llevan a comer sobre la mesa
sin cubiertos su rico plato frío,
y alcanzan de mi vino unas goteras
para untarlo en perfume
sobre el alma,
ah,
escancia ese baluarte de mis ansias
sobre sus alas rotas a la espalda
y arde,
como arde,
allí la vida,
que en procesión reparan mis palabras
sin que amable lo sepa mi silencio
que duerme en un gentil lamento rancio
por tener forastero el corazón
y pasos dedicados de poeta
que habitan en los ojos, los oídos, 
las paces de los otros y sus guerras,
los crímenes,
milagros y extravíos,
que me causan cansancio a domicilio,
y me abren a sueños no soñados
paradigmas de sol,
en mis miradas,
en mis manos letradas y confesas
cuerpos arados, caídas fortalezas...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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jueves, 22 de noviembre de 2012

DÓNDE APRENDES LA VIDA / Poesía de José Ignacio Restrepo


LA CALLE


Fábrica de los trucos y los vicios,
entendida por los idos como casa,
tantas caras compartiendo aristas,
errores de verdad y poesía…
Que le dicen la calle en todas partes
y la universidad en muchas otras,
las cátedras que dicta tienen fama
de servir para todos los asuntos,
se le rinde un culto abominable
pues arroja resultados desabridos,
lo oscuro, lo insensato, lo perdido
tiene sitio en su tierra o en su asfalto
y los recuerdos dignos se matizan,
con aquellos oscuros y encendidos,
pues nacieron en sus vías consteladas,
en sus magros callejones angustiados,
en los juegos de dados arreglados,
y sus cantos y charlas en las tardes
que hasta las noches sin hilván se iban …
Te dejo los resabios ya contados
esos vacíos con nombres del olvido,
con palabras de aliento fabricado
y las esquinas que vieron tus fracasos,
te dejo las tragedias de la infancia,
la adolescente errancia en pos de nada,
la tragedia por hacer la peor jugada,
desdeñando tu mirar de glorias,
y ése vértigo profeta que me dijo
que el esfuerzo era más alto cada vez,
y todo lo peor que allí pasaba
era así por estar todo al revés…
La calle es el lugar de la malicia
los que viven ahí lo testifican,
se pierde esa mirada de inocentes,
que brota lentamente desde el alma,
y pasamos la hoja cuando van
nuestros pasos ya lejos de la villa,
para ir a vivir con otra gente
que simplemente cumplen lo buscado...
Calle, de ser hogar y ser mi casa,
ahora eres el cajón de los recuerdos,
un inmenso local de apartamentos
donde los guardo bien organizados,
unos están de pie otros atados,
otros tan secos como sed sin agua
algunos remojados entre lágrimas,
y otros que no distingo como propios
se mueren lentamente y sin oprobio…

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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martes, 20 de noviembre de 2012

AL VERBO HACER... / Poesía de José Ignacio Restrepo



ORACIÓN 
ANTE EL HACER


Algunas veces 
nuestro cansancio no está 
en la periferia de los actos, 
llama a la piel ardida de los ojos 
que han postergado el llanto 
para alguna tarea más sutil, 
que ésta conveniente de quejarse...

Tengo conciencia ahora 
de una fatiga tenaz, 
irredimible, 
que nace del angosto caminar, 
de esta soledad hecha trabajo, 
con la que silenciosamente comulgo, 
todos los días y las noches, 
en un tiempo sin antifaz 
y menos fondo...

Algunas veces, 
esta es una, 
siento la reciedumbre de lo trágico 
en cada paso que doy, 
profesionalmente logrado como digno, 
y la tarea biliar de acongojarme 
para sentir sin ganas estar vivo, 
su correlato dibuja sobre el istmo, 
que une cada segundo con lo ido...

Son lentas crónicas 
escarbadas muchas veces, 
para servir al trabajo matutino, 
de congeniar al sol y bendecirle, 
entre las letras nuevas musitar, 
gracias Señor, 
otra vez estamos vivos...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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lunes, 19 de noviembre de 2012

AL DIOS DEL VERSO... / Poesía de José Ignacio Restrepo


EL ABRAZO DE LA MUSA


Alcánzame del ático 
ese bello rouge, 
un nuevo verso que se avenga
entre tu boca
que cubra tus palabras y mi luz, 
yo traigo entre extasiado el corazón, 
 con tu piano de emoción
alto brincando...
Verte, tenerte, 
acaso entre mi piel hallarte, 
fósforo mortal en la platea, 
fulgores que rebanan la memoria, 
todos fuimos canción, 
tu en el umbral sin más
fuiste la gloria...

Todo pedido 
de corazón sacro domado, 
tiene desde su retícula camino, 
cuentas saldadas
y propia perspectiva; 
amores dedicados o sumisos, 
que maquillaje hicieron en la vida
tienen ventanas
o están tras los barrotes, 
hacen cantos, en sus dos silencios,
delicados trinos alzando monumentos,
que son las manos intérpretes ansiosas,
las dos manos
 pintando algoritmos a los ojos,
domesticando todo lo salvaje...

Dos que aman, 
el mismo y desértico camino...
dos que elaboran vino 
de una vid en cavernosa llaga,
cansadas ramas
pero aromática raíz, 
dos que son brazos 
del mismo árbol enorme,
lados afectos de la misma cara, 
dolores de labranza antes surtida 
caminos en la tierra brava...

Ni dios sabe su genial valor, 
cada uno su color darle quisiera, 
al jardín de carnes en tacto
contraídas,
echadas en gemela y gris mixtura
de donados albores y justificadas noches, 
pues todos allí somos
cantantes y pintores bien famosos,
cada función la mejor
en su  derroche mutuo,
nadie mejor que tu logra encarnar la letra 
al donante recuerdo 
que la invoca...

Y bellamente cubierto 
con las hojas del manual, 
en esta noche ascienden
pardos los dos por inefables versos 
la idea que anida en lo que crees,
es obra del amor ya manifiesto
pues la musa, 
la salvada musa, 
se ocupa de allanar las Serendipias, 
forjadas y traviesas futuribles, 
visiones de lo que es 
y porqué existe, 
que traen entre abrazos melodías, 
que planean hacia los dos
en vuelo libre...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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domingo, 18 de noviembre de 2012

UN CANTO PARA ALGUNA AMOROSA / Poesía de José Ignacio Restrepo



AQUÍ...ALLÁ


Cariátide dormida de los ecos
hecha de aromas tiernos y recuerdos,
unos que solo son flores dejadas
a lo largo de tres o más jornadas,
y los robustos, tiernos,
diferentes,
que se quedaron contigo
en noche larga
al lado de cualquier vil carretera,
esperando el bufar de algún motor
para pedir con el dedo
un aventón...

Cariátide perfecta, y elocuente,
dos tajos a la cara que es de mármol,
y a la base tres bombas
que te exploten,
diciendo que besaste en mil colores,
que capturaste ecos de elegías,
y las voces de día
regresaban 
al quicio de tu casa cada noche,
los recuerdos amables son por cientos
y acaso no revienta el apurar
cada uno en fila y explotarlos
para en ellos poderlo a él olvidar,
mas bien déjalo serte, conmoverte
que vuelva y te repita que tu huíste,
que cuando te cambiaste
de ciudad,
perseguida por unos y por otros,
te llevaste tus perros y tus plantas,
tus cuadernos de poemas,
las bitácoras,
y el rastro inocultable de esa voz,
una sola que aparcada allí en tu alma
se quedó para vivir
eternamente,
cada palabra que dijo,
cada letra,
cada suspiro que empezó
por la derecha
y aquellos que acabó
todo empeñado,
en la izquierda del temor almibarado
atrapado como amor
aquí a tu lado...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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sábado, 17 de noviembre de 2012

POSTALES DEL ALMA / Poesía de José Ignacio Restrepo


BELLA


Pequeña muerte, 
toda belleza casi extrema 
tiene ya prometido su cadalso, 
canta con fe ante el ojo presidiario, 
y bienviene el brillo de la luz, 
que le deja sin pudor por ser extraña, 
alabanza querida del dios sol, 
y también del que se aviene 
a columbrarla...

Ansiedad por mirar 
y por mirarse, 
y ser objeto de gozosa idolatría, 
en la fe del espejo que es su guía 
ninguna oscuridad la compromete, 
mientras muda la espera, 
y fiel en unos años, 
la cobranza de la piel 
que se recoge
haciéndola tan igual 
a sus hermanos...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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jueves, 15 de noviembre de 2012

ME DUELE EN LA PIEL...EL ALMA / Poesía de José Ignacio Restrepo


LAZOS DE SANGRE


Tres de esos mineros
que murieron,
tras explotar el lugar donde vivían
trabajaban dirás,
el pan ganaban,
se morían de dar toda su fuerza,
tres de esos esclavos malolientes,
con el alma más fina que el diamante,
brillante que exhibían con los suyos,
volaron
simplemente
por los aires,
exiguos del socavón, 
aires oscuros,
otra vez,
es historia repetida,
me dirás esta vez
y la siguiente,
pues pasará mañana 
nuevamente,
tres de esos mineros
mis compadres,
desconocidos hermanos de mi sangre,
sacaban de la piedra sus jornales
para llevar a sus casas alimento,
a los hijos tan bellos su sustento, 
a sus mujeres
un estrén
si acaso, 
tres de esos
que volaron,
mis hermanos

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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martes, 13 de noviembre de 2012

DESDE EL ESTÓMAGO... / Poesía de José Ignacio Restrepo



SENDERO




Renta la que elucubra por mi bien,
que es dinero mojado y seca bien
las ponderadas, las neutras, las causadas,
las renegadas ayer hoy olvidadas
necesidades con su cara de ser
lo que nos da sentido a la existencia
con su elocuencia muda y su vejez,
atornillada a la silla de la estancia
las manos los ojos y los pies,
ven pasando la vida acomodada,
mientras crece el miedo aquí en la piel,
de volverse pobre, de la calle
paupérrimo, sin blanca para hacer,
lo mínimo que mueve el intestino
o sea comer y des comer...

Apostrofes de mudo estas palabras
que dejo hoy regadas sin cuidado,
no debemos temer por lo no dado
mientras a manos llenas sin saber
tiramos lo prestado,
esa sabia consigna ya olvidada
que me dieron mis padres una vez,
debiera ser la praxis de la vida,
que cuidar una flor es tan sencillo
como cuidar los propios pensamientos
y esto debería ser igual
a cuidar lo pensado por los otros,
conversando,causando, entretenidos,
la plática de voces sin olvido,
las manos atajando el tiempo
para lograr entre todos un momento,
uno más, pleno de decoro
que nos deje vivir otra ocasión
del alma aventajados
a la acción...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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lunes, 12 de noviembre de 2012

MESTER DE PIELES Y NUBES / Poesía de José Ignacio Restrepo



SAPIENCIA


Menesteroso,
todo don que se pague
compartiendo,
tiene ya en el papel su menosprecio,
carece de un único doliente,
de responsable en el tiempo,
y consecuentes relatos sobre miel,
trenzada plenitud, verde aceituna,
caminos emergidos de la bruma
y un segundo después
senderos finos,
entre el bosque perdidos
yendo al mar,
al mar que es paternal
de los dolores,
de todos los amargos sinsabores,
que apestan sin quererlo el alma,
jardín enmarañado
de deseos

Nada yace en la piel como ese don,
los bordes se han teñido de aflicciones,
de todas las calañas y rencores,
y más adentro
exponen al detal
los más bellos placeres acabados
como música que fuera rumoreada,
por el viento que trae algunos pájaros
y le dice a las nubes
tan oscuras,
que se vayan,
simplemente que se vayan,
la piel está extendida por el cuerpo
el frontis es lugar aventajado
con detalles logrados y suntuosos,
y nadie que lo vea se sustrae
de mirarlo completo
como se mira al mar,
entero,
 hermoso

Tiene cardos la vida
te lo advierto,
pero cuánta belleza hay en su aliento,
con solo abandonar un malestar
te llega el pensamiento
afortunado,
de observar con cuidado hacia otro lado
y buscar sin reparo como hacer,
para que vuelva al rostro tu sonrisa
y tu alma a interrogar la prisa
por lograr que el esfuerzo
te haga bien,
y el resultado sincero 
un ser feliz

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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sábado, 10 de noviembre de 2012

SOBRE EL QUEHACER, SOBRE EL OFICIO / Poesía de José Ignacio Restrepo



EL BARDO


El tema espera...
entre la estancia clara y musical, 
piensa el poeta, acerca de lo que hace,
se enrolla en la cortina y su oleaje
para esconderse de todo lo que ocurre,
y mientras cien llamadas le atraviesan
sin que sienta dolor
por que están presas...

El poeta se estira,
mueve el polvo,
la penumbra se corta ante sus ojos
y él se desmaya en el aire de su infancia
con esbelta inocencia
se derraman,
los miles de recuerdos,
como si fuera mujer idolatrada
que de sus diez yemas 
se dejara dibujar,
y luego claramente como hembras
las palabras acuden sin casi ansia
por que las llama él
con voz de alma...

Que letra aguarda 
entre escondida...
en la cortina que lo cubre y fiel lo mira...
Va tras ella, 
completamente ensimismado,
mariposa fugaz 
se quiere  presa 
de su aliento anisado, su escrutinio,
de la tristeza de él,
de su hombre niño...

No taladra, 
no resuena, 
no lo ahoga....
Vive en él
que es su cantimplora, 
murmura, 
pondera su oración sin vanagloria, 
lo llama a presentir 
cuando es de noche...
con la cortina habla,  
su querida... 
Escribe mientras mira y le replica
luego habla con gran ternura,
la somete...
le decanta porvenires, sitios, rostros, 
deletrea para ella sin enfado
su básica virtud, 
su gozo...

Cuando sale de la tela sonriente
escribe una canción que solo él oye,
ha bajado la luz,
en su rostro noble,
en el alma ya se aleja 
la marea...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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viernes, 9 de noviembre de 2012

...VAS A LEER SINTIENDO, ESTO ES AFECTO... / Poesía de José Ignacio Restrepo

ECO HERMANO...


Tengo ansiedad hoy,
tarde en viernes,
por que cunda el gentilicio abrasador
que nos de a todos el derecho interviniente
de ser reconocidos por los otros
como hermanos de heroico patrimonio,
esta que pisamos, esta,
a la que le pusieron fronteras fantasiosas,
esta duramadre en que viajamos
sin mucho parar mientes
por las vías inmensas
cósmicas,
que no tienen fronteras inventadas,
usos horarios que dan dolores de cabeza,
que mienten siempre
que nos damos cuenta,
que todo pasa en la siguiente cuadra,
todos estamos por caernos encima,
ya nos duele el corazón
si el otro yendo en metro,
con una púa de rosa 
se chuza su maldita nalga...

Tengo esa resquebrajante ilusionaria,
procaz, enervadora, pedigüeña,
cortante imprecación
a regalar,
en la cara de los otros traficar,
con este sello etéreo y agradable
de saberme habitante de la tierra,
navegante del mar,
ojo en la bruma,
quisiera estropearte ese disfraz
que muestra que eres dueño de tu pelo,
que tu risa es de tus dientes merendero,
y tus manos
hacedoras de tu paz,
no es así, perdona, te involucro,
eres dueño de la tierra,
esta es la casa,
todos somos hijos de esta mama,
es de ella que debemos atender
cada seña en su cara de rencor,
de insospechada falta de querencia,
nos traerá después mella y dolor
pues somos cada día más los hijos
que le negamos lo que ella necesita,
y es de los filiales dar abrigo,
cubrir, recompensar, 
dejar lo que ensuciamos, limpio,
como es de las mamas alimentar,
cuidar que no se vaya a hacer el crío...

Tengo este ímpetu,
es viernes por la tarde,
no me voy a callar,
vos sos de mi país,
no seas tan mugre,
no eches esa basura sobre el agua,
piensa en otra manera al consumir,
bájate de ese carro
son dos cuadras,
abrí por fin el muelle en tu cabeza,
y fondea en él,
buenas ideas,
que los conceptos nuevos,
renovados,
traen por consecuencia
nuevos actos...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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miércoles, 7 de noviembre de 2012

LLEGAN SIN SALUDAR Y ASÍ SE VAN... / Poesía de José Ignacio Restrepo


OTRO POSTRERO


Odio la suspicacia de este tren
donde vamos como atunes apiñados,
y el afán de todos por saberse
en cualquier clase, cualquier categoría,
menos en la susodicha silenciosa
en la que no aparezca ni la muerte,
odiosa es la razón de la gerencia
que hace de lavadero en este nicho,
entregándole al más particular
el poder de sumar o de diezmar,
lo que sea que pase por sus manos,
como si fuera vil papel moneda
en tierra de cenicienta y sus enanos...

Resiento de la canalla bien vestida,
de todos los que gobiernan con perillas
a los que ayer decían sus hermanos,
entonces la banal y trastocada
democracia infantil usufructuaria,
con sus máscaras frías de arlequines
y sus postes sosteniendo fines,
se convierte en meretriz ungida
para saldar las deudas impagables,
en la mente de todos los mutantes
que tienen su calor puesto en el frío...

Esperanza doctora retrasada,
como odio tu aroma y tu presencia,
pareces delicada y traes guerra
pues tus tiempos ya han roto los fanales
que alumbrarían los rotos de la historia,
mendigos y tunantes hoy te escrutan
con lentes que hacen grueso lo delgado
para vender en presente lo pasado
y ofrecer a las huestes melindrosas
la verdad enfundada en blanco traje,
la verdad nacarada de osco ultraje
que nos parte la cara cada día,
esa fe que te aúpa es resentida...

No creáis que esta letra es perniciosa
o que su letra es tenue y gaseosa,
es la noche y el abrazo de Morfeo
que a veces trae tuna y es picante,
de gozo a mi me espera carne amante
y delicadas palabras que agradecen,
es que no aguanto tanta vil mentira
y tantas bocas y oídos de suicidas,
que se jactan en su piel de serenar
cuando hacen con su ardid insano,
de no hacer, no comprender, no vislumbrar,
parte de la tarea de la guerra,
que es darle sepultura a las quimeras
esas podrían llevarnos al lugar
donde un mañana mejor
ya se apellida, 
como debiera ser,
humana paz...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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viernes, 2 de noviembre de 2012

UN MANDAMIENTO... / Poesía de José Ignacio Restrepo

QUERER SILENCIO


Centralidades como vela ardiendo, 
extramuros de fulgor claro y mestizo, 
pariendo su fructífera y fecunda, 
tolva de quejumbrosas ansiedades 
bajo la piel luctuosa que ha llorado, 
que ayer apenas decíase feliz, 
por un verbo que huyó dejando el gris...
Senda de pasos lentos pereciendo
que si recuerdan cómo, cuándo, dónde,
lo hacen por despertar algún invento
para que pronto aciago el dios olvido
arregle comodoros inventados
y así clavar de nuevo al crucifijo,
que no serán los tuyos en los míos
manifestados llantos que me nombran,
cuando la soledad tome postizo
mi nombre por atrás
de tu cerebro...
Lacónico llamado me musita
santificados credos de ortodoxia,
y no puedo entender cómo eso es gloria,
y no la de la carne que se soba,
o la del casto oído que preludie,
o la de aquella hora que se pasa
esperando un doncel
que llegue a casa,
y no entre tres noticias mortecinas
de insana prestación y vago cuño,
que la piel del corazón es bizantina,
le agradan los sermones y las bulas
atadas a feroces recompensas,
ninguna va mejor con la esperanza
como esa que es dicha por tu boca
entre silencios largos musitada,
tan vieja como el gusto por ceñirse,
o escribir usando alguna mano,
ese decir te amo es miel,
presea,
el premio que a la fe
nunca golpea...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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jueves, 1 de noviembre de 2012

COLOR VIRTUD... / Poesía de José Ignacio Restrepo

DE REGRESO...


Las guerras que pacté
ya terminaron,
he dejado las armas como herencia,
el camino hacia adentro ha comenzado
sin tener ni la ciencia ni el decoro,
para en fin recibirlo, merecerlo,
como lo hizo mi padre,
como lo hizo mi abuelo,
heredado por miel y sin fortuna,
en el medio de una espada
el crucifijo,
y ciñéndoles en nudo
un gris decoro...

Ya no creo en peleas remendadas,
ni en batallas que al suelo arrojen sangre,
no me sirve pensar que hacia adelante
el horizonte se abre si le ganas,
al que de frente te tira o a tu espalda,
suelta el soez endiablado mandamiento
de si tu ya no lo agarras,
yo lo tomo,
ya no creo en ese pez que nada afuera
repitiendo a los gritos,
hazlo solo...

He pactado conceptos renovados
en un silencio alterno que no calla,
me habla cada vez más claramente
y en tonos musicales,
consecuentes,
no rematas, 
lo muerto resucita,
los jardines arrancados pueden ser
resembrados de amor alguna vez,
yo te digo sujeto, hombre de guerra,
¿has oído este viento que supera
cualquier buque
que dispara a tierra extraña?
Va adelante,
ganará toda batalla,
tu renuncia 
a ser el fuego de las armas,
recrea en tu casa el nuevo tiempo,
dos flores, una alondra, esa mujer,
guerrero, 
¿no recuerdas
...el amor de tu madre, 
alguna vez...?

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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