jueves, 26 de septiembre de 2013

SILENCIOS DE METRALLA / Poesía de José Ignacio Restrepo


SINCERO


Laboreo de aromas reclutando olvidos,
este paso del zaguán hasta el jardín
convirtiendo pronombres malheridos
en posadas de palo,
odres de vacío corpulento,
estigmas sin honor, bruma o dinero,
y luego entre mis piedras
por fatídico designio o suerte,
sentir mis picadas de hielo sin su wiski
al reclinar mi sonata de sinsonte
en oportunas almohadas para el sueño,
ese de media tarde no ganado
que de nada ya consta,
que yo firmo y convierto
en manifiesto...
Toreos sin la plaza que antes llena
me acostumbró a soñar en desmejora,
con vítores de hora enternecida,
con aplausos en la casa y en la calle,
con viajes que dejaran fama exigua
aunque el alma volviera demacrada,
hoy el portal vacío que va al quicio
me parece frondoso en su silencio
y las manos ausentes
un abrazo,
saliendo ante mi paso que no busca...
Entre letras escritas, sugeridas
y llanas tempestades
que cayeron,
encuentro atemperado el fuego muerto
que revive sin más solo nombrarlo,
la muerte de algún sueño ensimismado,
calicantos caídos se dirimen,
la herencia de lo mío y lo que quede,
ante el pardo presente
me hago ungido,
y lo otro regalo,
que lo coja mañana el que aquí llegue,
o preñada de luz el alba buena,
mis restos acompañe a la cascada,
serena aunque locuaz hoy bien me llama
a que pruebe mis alas en un vuelo,
uno perfecto igual que primerizo,
postrero por no tener objeto claro,
pero vuelo al final,
que lo intente mi alma en la que creo
y mis hombros crecidos
que hace tiempo aprendieron a volar 
ya sin miedo por lo que llegue y pase,
tanto verme triunfar mis cosas diarias,
recogiendo al final mis frutos bellos.
jugadas de usurero aventajado
que hace magia de amor,
con un solo testigo
por soldado...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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