lunes, 18 de noviembre de 2013

LAS CUENTAS DEL CIRCO / Poesía de José Ignacio Restrepo


MEDIO ARLEQUÍN, 
COMPLETO


O tejidas sin más con diez cordeles, 
anudadas con mugre de los ojos, 
 serenas de nacer y de morir, 
casi locas y cuerdas por saberse 
verbales y a la vez incontinentes
en la cerrada boca del poeta,
las palabras verdugos del silencio
dormidas o al parecer eso parecen
en ese tunel sin relativa profilaxis
de pedida y denegada redención
por sus gracias oscuras sobre otros
y por mis otros yo que esto dirimen,
sin mencionar al cómico sujeto
que se amarra de nada con su piel,
y con sus huesos resiste...
No importa si él te alcanzó o fuíste tú
mientras el bello verso prevalezca, 
cada que la palabra dulce o fiera
toque cual condenada allí en tu puerta, 
y tú la dejes pasar, la dejes ser, 
que se queme entonces en el fuego
en crisoles de heno o en tu piel,
para que comparezca ante el misterio
de enfadados espejos que se mofan,
de alquiladas virtudes que la miran
desde tu vigoroso diccionario,
o desde el fiel prontuario de lo hecho,
que no puede cambiar porque está fijo,
igual que las estrellas fiduciarias,
o las muecas del ego de hace años,
o la doble sonrisa que interroga
 el pactado resumen del instinto,
ante el llanto prestado, irresoluto
que te dice dolor cuando te ríes
y te causa estupor si es un engaño,
algoritmo de fe, cosmogonía,
que ante exacta secuencia recomienda
visitas a otro circo más reciente
que no maneje fieras enjauladas,
ni sea administrado por tiranos,
y menos por carajos que se lanzan
quemados ante el fuego de la suerte...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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