domingo, 22 de diciembre de 2013

PENSAR EL VIAJE / Poesía de José Ignacio Restrepo


A ÉSA
 
 
Debe ser ante todo una palabra
la que nos de la mano y la decencia,
cuando deriven a lo último esos días,
los últimos, que lleven nuestra firma,
y la debida inocencia sin afán
que nos muestra
sincera y dadivosa,
que estamos para otras cosas listos,
no se sabe si enteros y confiados,
si alegres o por glorias coronados,
pero sí ante fines prometidos,
listos para ese viaje
que es postrero...

Debe ser una palabra pasaporte
la que prometa nortes diligentes,
en medio de la insípida tristeza
de todos los que van en compañía,
y que quisieran igual
oírla ahora,
para bien comprender
en luz de día,
cuál fraterna e inmensa oscuridad
termina por sin fuerza ocupar todo,
lo que fuímos y aún hoy recordamos,
la importancia que testigos tuvo
y ahora tan nimia luce en la distancia,
el poder versátil que tenía
escuchar nuestro nombre
pronunciarse,
y luego ver correr el mar y el viento
para ocupar como reyes un lugar,
en pedazos de cielo
cerca nuestro...

Debe ser alguna conocida
que hoy no fue acaso convocada,
o yace distanciada en la memoria
por cúmulos y nimbus
insufribles,
ya otros días de ocaso entre cerrado
me fue guerra lo bueno y lo esperado,
no trajo el firmamento una promesa
ni fue elocuente el eco del recuerdo,
y el pálido y certero obsequio hallado
en la tierra mojada del camino,
se quedó esperando mi regreso,
y luego fue el olvido...
Allí debe aguardar esa palabra,
la que ha de guiar mi cierta muerte
y que espero no olvide su labor,
su trabajo inmortal,
su lid augusta,
empujarme del hoy al infinito,
con el eco inmediato 
como fusta...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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