viernes, 31 de mayo de 2013

ALIJO DE PIEL / Poesía de José Ignacio Restrepo



AROMAS


Quintales de emoción vaciados 
sobre el piso que sostiene todo,
 los seis por cuatro donde vivo 
con su amor que no es un bien rentado,
realeza de higos florecidos y amarillos, 
las palabras que le dije y le repito, 
cuando miro sus ojos encantados, 
diciéndome sonoro ese te quiero, 
repetido y cansado pero vivo....
Quintales de frescos dichos y callados
remansos musitados bien heridos, 
que la vida cansina y renuente, 
me muestra como un ávido tesoro
los tengo bien metidos en diez bolsas, 
donde le guardo amor, perdón, amparo, 
para bañarla entera como hago, 
cuando la tengo a mano,
aquí en mi mente...
o frente a mí si llega y me complace...
No temo que se vaya o me desplace,
ni hacerlo yo con ella mucho menos,
de más está decir que nos queremos,
al dar febril respuesta a cada voz
que brota de la piel y vuelve en pos...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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jueves, 30 de mayo de 2013

ESE BRILLO AL OSCURO / Poesía de José Ignacio Restrepo



CUENTA CALLADA


Testas caídas por la fuerza
arrumadas tras de muros insalvables,
sin la carne que en vida los cubriera,
cráneos mustios, ligeros, reprobados,
hablando sin renqueo de la guerra,
con el silencio propio de los muertos
poniendo en fila sus mitos prometidos
como favores cumplidos, como cantos,
para alzarse a los vientos milenarios
que cada vez que soplan exasperan...
Un año antes, un siglo después
son nuestras calles cuarteles venideros,
nuestros papeles datos del quehacer
de aquel que hace las fichas y el ingreso,
de aquellos que sin gusto no deseo
por el favor de otro pelearán,
y entonces nuestra voz que se apalanca
para negarse a ir a la batalla,
nada conoce del arco cotidiano
que la levanta al alba a que pelee
para entrenar los juegos de la muerte...

Testas peladas con órbitas vacías
diciendo que no vayan a pelear,
las guerras del dinero siempre uncidas
sus injusticias a todos gritarán...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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sábado, 25 de mayo de 2013

SOLAMENTE, VOCES COMO VIENTOS / Poesía de José Ignacio Restrepo


DE LA SIEMBRA


En los rastros dorados de la tarde, 
los azules del cobre entre la piel de bosques
se van volviendo cardos 
y silencios de altos precipicios, 
que se resisten hoy a ser sembrados 
ni siquiera por preguntas presentidas...
Ah, la voz de nuestra piel que arredra
lo dicho antes, lo pensado para darse,
si habla, desde el pasado 
como famélica remisa, 
ya no puede hallar fielmente linea alguna 
de ese rostro tallado que beso a la aurora...
Y como hallarlo
sin tomar las palabras y ponerlas
aquí sobre la mítica repulsa
y luego hacerlas tuyas, subsumirlas,
tomar de su fe lo que obra como sonido equidistante,
y aunarlo sin más, como remedio, 
al silencio que apresan en las uñas que pujan, 
en su parto de vidrio y su esponjado ayuno, 
 clavarlas aquí en las ruinas que aun no son, 
en tu sino de tierra advenediza, 
y antes que de tumba emerjan, 
 labrar las palabras sobre el friso del alma, 
inmaculadas de ti...recientes... vivas... 
Sin escrúpulo arde ese viento angustiado
por los barrios perdidos de la vecindad del alma, 
rogando la presencia del amor, 
de ese verdadero, de ese jamás sentido 
en el aire o el viento de los deseos 
pedidos y pagados...
Nacerlas otra vez, a ellas,
las palabras que fueron pueden decir de nuevo,
pues todo poema es un pedido de amor, 
casi todos expresan adoradas quejas, 
sin duda al escribirlo se enaltecen 
esas rúbricas mutuas como el viento lo hace 
en las copas dignas de adorados cipreses, 
altos bajo su voz, la de él 
y de su aliento breve sabias conocidas...
En tanto broten palabras o yemas de llanto, 
podrían  llegar a ser jazmines, 
soñando que no se marche su vigencia de fuego,
pues los sabe idos ya si los cubre el óxido pueril 
del infatuado olvido...
Tierra de los acasos, 
voces sembradas de metales molidos,
la poesía que viste sin embargo 
no llega a ese olvido difuso en sus silencios
que son como línea recia de un sinfín invisible, 
ligeramente torcida y timorata, 
pintada con mayor dureza que otras, 
en mitad de la amplia carretera
de nuestra quimera de estíos... 


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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miércoles, 22 de mayo de 2013

NO ME CANSO DE SER / Poesía de José Ignacio Restrepo



SOMOS...SOY



Cómo la pintas, tú que la amas encinta
de tu favor y tu falta si no estás...
Decidida y amable jerarquía
en volverla tu patria, tu mundo,
esa mujer que es tu cama y tu extramuro
tu perro fiel, tu guía, tu aventura,
el plato donde comes tu palabra,
la diaria y la que sabes centenaria...
Qué bien te ves, lo sabes, yo lo sé,
cuando hablas a sus pies de tu alma pura,
cuando regalas ancha y alta, su figura,
para que el mundo entero paladee
el nogal de sus ojos que te mecen,
en sus sueños perlados
y los otros,
los hace tiempo dorados por el uso
de traerlos, llevarlos,
de expandirlos...
Que antagonismo,
tan perfecto, tan níveo y afable,
el que te lleva el silencio como sable,
y se atora en el tuyo
que es perfecto,
poeta del amor y de la pena,
que come su saber entre la noria,
señor de las palabras que entendemos,
y de aquellas intuídas hace siglos,
heredadas de Dios
y la memoria...

(En la foto, Antonio Arbeláez, mi abuelo materno)

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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martes, 21 de mayo de 2013

A ESAS HORAS SOLAS / Poesía de José Ignacio Restrepo


A LA NANA


Llevando al nene que sincero habita
esta logia feliz de pensamientos,
que cada que morir querer me grita
solo acepta una nana por consuelo,
de esas viejas cantadas por las madres
que en su tiempo
les dieron sus abuelas,
como si fuera sopa para el dolor,
el dolor de estar vivo,
si señor...

Le canto unas antiguas
y se aburre,
se me queda mirando como tonto,
dijérase que sabe que lo engaño
y que quiere tomar lo que yo tomo,
entiendo mi querido,
como decía Rodríguez
Rabo de Nube,
y le brindo su trago sin su nana,
igual que a él le ocurre ya hace tiempo,
me tomo mis anices sin mi nana,
mi nana de colores refulgentes
que sin ponerme en orden el pijama,
a la cama se iba con mis sueños,
no importaba la hora, ni estación,
con su rostro llameante
y mi licor,
compartíamos mi parte
de la cama... 

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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domingo, 19 de mayo de 2013

HOY LLUEVE... / Poesía de José Ignacio Restrepo



LA HUIDA


Huir,
más para dónde,
si apenas bien conoces un lugar,
el sitio de tu ayer y tus pedidos,
de los tres lugares amplios
donde daba,
sin ayunar para nada
el fiel solsticio,
allá tardaba el dolor en dar sus crías,
afincado el valor de sembrar luces,
no cernía la noche sus quejidos 
ni cobraba el segundo la avaricia,
de no poder vencer ese destino,
de tener que perder,
aún la lucha fuere
bien librada,
siempre sabes
que no puede ser ganada...

Brotan los animales del follaje,
mil especies con ojos cejijuntos
sin ningún equipaje
que nos pruebe,
que saben para donde se dirigen,
es la muerte,
ellos huyen de nosotros,
nos creyeron amigos algún día,
el pasado es un sitio deshonroso,
sobre él se escribió tanto conjuro,
más no este,
no,
este que habla del fin sin un principio
nadie nunca por fe dejó grabado,
que cuando ellos huyeran
nos dirían,
que todo está perdido,
mientras gritan los mismos
con sus mismas,
que todo está ganado,
esa jauría...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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miércoles, 15 de mayo de 2013

SABEN QUE SI LA VEN... / Poesía de José Ignacio Restrepo




CONFESIÓN




Anudado a mi muñeca
el gris recuerdo,
me reclama incipiente por la imagen,
y yo creo decirle, escucha bien,
solo vi ese asunto por la hebrilla,
como suele decirse, no lo vi,
ese beso que indicas yo lo daba
pero a ojos cerrados,
abrazando,
su luenga cabellera color cobre,
fue un beso de sabor desesperado
pues tenían las bocas otros dueños,
atada a mi febril envergadura
y yo a ella cual si fuera una columna,
pensando que me iría sin gozarla
como de veras lo hice
mientras ella tan de gratis
se ofrecía,
y ahora por contar lo recontado,
su mano en mi muñeca
abracadabra,
que podamos por fin, y no se pudo,
recuerdo que luché con vehemencia
por tenerla, por gozar un poco,
pero ella era del viento
y yo tampoco,
tenía placa sin número, ya vés,
como suele decirse no se pudo,
ahí te dejo el recuerdo que no es,
rompiéndolo de enfrente
y de revés...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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jueves, 9 de mayo de 2013

EN TODO CASO / Poesía de José Ignacio Restrepo


IDENTIDADES


Somos los no comerciales,
los que de tanto darse no se venden,
los herederos de nada convidando,
los fraternales sin honra,
los que al lado del camino van quedando,
ese que lleva tiempo y llega lejos,
lo hacemos con los pies plenos de modales
aprendidos entre  gracias cardinales,
entre lamentos cojos, enrejados,
vos y yo, esperanzados,
sacados de las mieles tantas veces,
y dejados a merced del infortunio
con quien hicimos cábalas certeras
tristemente sin ver miramos todo,
como el rito fecundo que promete
dejarte para llevar hasta la boca,
el único estipendio,
tu mendrugo...

Somos los olvidados que recuerdan
cada fecha o lugar de la tortura,
el rostro y el aliento del verdugo,
la marca inocultable de la soga,
nuestra memoria infame, extravagante,
tomó clases de piano por sí sola,
el clarinete la abate, menoscaba,
le llegan desde atrás por el combate
de negros contra rojos, hermanados,
cortinas que se caen, casas arden, 
requiebros por llegar un poco tarde,
al linchamiento entero de los buenos
por solo un mil cobardes
que vivieron,
para mirar la historia...

Somos los reluctantes sin merienda,
descansamos los cuerpos en prisiones,
convenimos mirar al sol de frente
para luego de ceguera proletaria
repasar las canciones aprendidas
sobre muertes y heridas,
números todos esos infalibles,
que pueblan nuestros irascibles llanos,
y ante todo de darnos prometimos
morir todas las veces,
justas, sacras, serenas, necesarias,
para ser convocados por la historia
a las silla que hay a la diestra de lo justo,
donde un bello pintado casi vivo
cadáver que resiste aun sin nombre
con la balanza nueva y diestro filo,
esperando la hora de la poda 
sigilo, ardid, ofrenda, y armisticio
ese arreglo falaz que tome todo
rapaz de medio siglo o siglo entero,
en el curso de un año interminable,
detenido esperando por los justos,
que salvaron recuerdos e ilusiones
con la cura de males y suicidios,
de guerras fratricidas,
y escritas esperanzas
sobre muros de hilo...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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domingo, 5 de mayo de 2013

LAS TAREAS DEL HÉROE / Poesía de José Ignacio Restrepo


ADVOCACIÓN


Ante el paso formal de la palabra dicha
exógenos silencios le relinchan,
podrida ya es su fe en patrias quebradas
pero ansiadas
en los anales fama es la conquista
más apreciada por manos y por ojos,
hombres que lavan acaso los silencios
le montan guardia al paso desleal de la apatía,
para con nudo nuevo en soga vieja,
enlazar con astucia ese momento
y hacerse de su piel,
para en ella construir un monumento...

La llama roja de nuevo quema todo,
no queda nada de la atávica ruta de los cisnes,
el lago seco, los himnos por cantarse
ya olvidados,
en los ojos que observaron mansedumbres
yacen cegueras vulgares que idolatran,
fermentos con afanes curativos,
hechos de madreselva y huracanes,
que son meros misterios abonados
para hacer a los bebes nuevos teteros,
que les calmen el hambre...

Vagan los sueños,
lo urdido como fe era una trampa,
la verdad cuelga sin brazos y sin pies
de la copa de un alto sicomoro,
y yo veo plagado de serpientes
el suelo que creía caminable,
en los hombros me miro dos murmullos
atados a muñones,
he tenido también noches mejores,
voy ahora volando a duras penas
mientras me crecen alas sin querer
en los sendos omoplatos que sin más,
obligados recuerdan
qué es volar...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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jueves, 2 de mayo de 2013

VALIENTE LOCO / Poesía de José Ignacio Restrepo


EL RARO


Tengo vagos preceptos
con nombre de cantantes fallecidos,
los nombro cuando acabo mi jornada,
y cuando ella no llega hablo a solas,
mi padre ya difunto me decía
que era sano y de peritos conservar,
esas virtudes del murmullo iconoclasta,
que con fantasmas a veces es difícil
pues les es muy común llegar ya tarde,
incluso sin decir ni dejar señas
faltan a esas citas necesarias,
cuando más tu precisas conversar,
sin nadie material que te responda...

Si ves que las personas ya te ven,
con los ojos abiertos y asombrados,
enfréntalas, conversa más a gusto,
si acaso ya mostraran un disgusto,
y te llamaran loco o depravado,
no te dejes restar de la conversa
el hilo que ya tienes obtenido,
termina de tu asunto lo central,
y pide por favor una dispensa,
a ese que te quiere sancionar,
convídalo de último
a la fiesta...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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