domingo, 30 de junio de 2013

ARMA SIN FILO / Poesía de José Ignacio Restrepo



DECIR LA VERDAD


De un momento que no tiene reflejo
a mi piel llega adherida y recordada
esa jaculatoria exacerbada
en la voz de mi padre alta y audible,
como no admitirla como propia
si ahora se parece en la memoria
y se lanza en una búsqueda suicida
de la razón de ser de su existencia
plenamente entendible y entendida,
otra vez sos promesa voz querida,
que decir la verdad es un principio,
a cumplir por todos al decir,
pero aun más si se trata de los actos,
nuestras huellas queridas...
Mensaje al mar palabra que eso eres,
y la botella se va buscando playas,
ornatos de humana talla para darse,
y por eso eligiendo rezandera 
una corriente buena, el mejor aire,
para llegar donde sea en buena estima
tratada como algo de importancia
y no como una híbrida herramienta
que por ahora si y otra vez no,
siendo ella la fe contra el dolor
aunque traiga dolores prometidos,
siempre decir la verdad querido hijo,
me decía mi padre con rostro serio,
y yo sabía que era necesario
un tesoro con cara única y limpia
alguien de tez brillante, escapulario,
que de la honda mentira me libraría,
en el obrar de mi vida y mis palabras,
y no ha fallado papá, puedo decirlo,
escudo contra malos invisibles
y mojada virtud contra falsarios,
de tomar en mi camino direcciones
me ha librado de voces compungidas
sin lugar aducido ni glosario,
me ha guiado de seguir a los perdidos, 
y de prestar mi molde a algún fin malo,
que en todos busca oído, sitio, hora,
mensajes sin honor, ya muy cifrados,
que a nadie pueden llevar a la victoria,
y menos a formar alma que en paz
le muestre a los demás sendas gozosas,
 como el que llevas tú, espíritu bello,
que has vencido lo turbio y agobiado,
y en silencio modula su victoria
enviando este mensaje simple
guardado entre estos versos,
como si fuera al mar
una botella...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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lunes, 24 de junio de 2013

ENDIABLADOS Y DIGNOS / Poesía de José Ignacio Restrepo


CON SOLO MOVERLO


Se juntan en las calles indignados
como si fuera un ejército llamando,
ya saben su lacrado catecismo
por sufrir de memoria tanto tiempo,
saludan al derecho de estar vivos
y conservar la dicha de saberlo,
en contra de designios angulares
que les dicen que sobran,
que ellos sobran,
cuando son los actores principales
de esta lucha tenaz y prometida,
hace tiempo sentida como impar,
pues defienden aquello que es normal,
y remite a la vida contumaz,
a la vida jovial y resistente,
al sentir de los muchos que no tienen
deseo de luchar o defender,
por nada más que digan nadie nada,
indignados están,
son la carnada,
para entablar la guerra
contra aquellos que no tienen ni armas,
ni trabajo, ni fuerza, ni presidio,
solo la digna defensa de lo digno,
y la virtud furiosa de intuir
que los otros, los pocos, los ricos,
con remover el palo caerán
de su plástica vida
en celofán…

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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sábado, 22 de junio de 2013

TIBIA LA SOLEDAD, QUE ARRIBA / Poesía de José Ignacio Restrepo




LLEGANDO



Termina el viaje...
Los boletos de barcos y de aviones
dormidos en las manos,
te miran sin hacerlo y abatidos,
tus deseos pasados por sombríos,
enumeran las cláusulas, los hechos,
esas marcas ya puestas y olvidadas
para que ante el llamado cual aldabas,
te abrieran esa puerta de recuerdos,
sin apenas mirarla, sin ceñirla,
rondándola amorosa con los dedos,
y en ellos recordándola esas yemas,
habitadas por ecos,
cicatrices,
por la mora de rojos que en sus grises,
colorean de edad lo imprescindible,
esa puerta franqueada por tu cuerpo
y encinta de tus cortas oraciones
con el toque del alma por empuje,
y el talón del deseo al ajustarla,
para que tras de ti
todo se cierre...

Termina,
con la lluvia vespertina
de ese color dorado que te avisa,
que luego nacerá la oscuridad,
hasta esa no querida de los verbos,
que quisieran decir, amar, velar,
y no consiguen ya preocuparte
mucho menos nacerse hasta la hoja,
esa que arrastra el viento,
o esa otra,
que brota del cajón de la gemela,
en ese cuarto hotel donde has llegado
a venerar por fin la soledad,
sin hacer ese duelo del impío,
que pretende llorar por que ha perdido,
tras gobernar el ancho de sus días,
que le fueron legados como premio,
al esfuerzo salado,
a esa fuerza perdida,
llamada entre los deudos vida,
y entre los fallecidos
lo ya ido...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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miércoles, 19 de junio de 2013

PENOSO CAMUFLAJE / Poesía de José Ignacio Restrepo


DE NEGRO


De negro salgo a la calle
sin que un luto lo provoque,
o mejor con todos juntos,
pues viven sobre mi espalda
larvados en suelo propio
hace un tiempo inmemorial,
haciendo un viaje carnal,
antes de ser mariposas
y poder así volar,
volar hacia el largo olvido,
llamados son los quebrantos
a tejerse en crucifijos
y en viejos huesos quebrados
narrar ancianos dolores,
en marcas, lineas, señales
como larga osteoporosis,
el hacer de los pecados
sembrado muestra sus yemas,
unas altas, otras cojas,
unas de adviento otras plenas,
todas van sobre mi espalda,
o encajadas en mi vientre,
envolviendo mis costillas,
resaltando mi hosco ombligo,
bajando por ambos muslos
recordando que estoy joven,
aunque mi vejez de ardores
por pecar y ser pecado,
repte por cada rincón
de la carne que me cubre...

Hoy saldré todo de negro,
no me saluden, no me hablen,
voy cubierto de pecados
cometidos sin premura,
como un plan cargo la usura
de negocios contrahechos
que envejecieron mi rostro
enmudeciendo el deseo...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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viernes, 14 de junio de 2013

Y EL VERANO AROMA... / Poesía de José Ignacio Restrepo



GRAFITI DE PIEL


Pardas paredes de orgullo despobladas, 
de color indefenso cuando tienen sol, 
rubrican en sus pieles el amor, 
que por no tener nombre poco tuvo, 
les hace gran justicia esta mirada, 
de un bardo que le tuvo en la jornada, 
porque subían y bajan alertados, 
los latidos de un amor pleno y sincero...
Tan igual es la llana superficie, 
y el pleno de la hoja que pusiste, 
tienen esa semblanza de lo escrito, 
perfectamente ardiente desde el pecho, 
el poeta sincera, la completa, 
entre paredes amplias con su verso, 
de cariño pintadas, y de sexo...
Quedan entre pintura, prisa y llanto
atadas a la parda superficie
los deseos de hoy, lo allí puesto,
y el ayer malversado por barato,
quedan con negro bello blancas letras,
y tu pasas y ves que dignifican
ese sorbo pasmado en la pared,
que viviste del todo y en tu piel,
olvidando que eres blanca dama
que tu padre miraba en la ventana,
esas noches que tú te demorabas,
y ahora que ya se fue, tú te olvidaste,
esa parda pared cuando tenía
la pintura completa, el mármol tibio,
con el sol singular de sacramento
que todo lo ennoblece, todo alumbra,
no como tiene hoy luz de penumbras
con tu amor adobado por grafitis
que denuncian a todos lo que hiciste,
sobre todo ese canto de estertores,
los un mil y otro más ricos sabores,
que dejaron marcados sin color
los embates cansados de dos cuerpos,
el danzando como atleta sobre ti,
y tú igual, adosada sobre el muro,
con los ojos como hoy semicerrados
que jamás en ese lento batallar,
se pensó a medianoche dominada,
por el deseo craso, inevitable
de entregarse a ese tango de la piel,
amparados en medio de la noche,
tú y él
y sosteniendo,
la pared...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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miércoles, 12 de junio de 2013

POR LA VENTANA DEL SALÓN / Poesía de José Ignacio Restrepo



SUEÑO DE PARES


Todo el camino en pares, recorrido, 
dos pares de rodillas, 
tiernos ojos, 
con sus pares de iris vigilantes, 
sobre la piel de ambos ya de hinojos...
Dos almas anhelantes, 
que entre rastros tirantes, 
redomadas y rojas,
hallan todo al tomarse de las manos
y lo pierden luego cuando toman
sus pares de deseos apurados
para decir en un minuto luego, 
fuimos saetas de amor, fuego sincero...
Coloreadas de blanco, bien atadas,
las cabezas se tocan sin mirarse
las bocas se tropiezan al besarse,
los dientes se abrillantan de salivas,
como azahares sin cresta, pero en nudo,
con cada respirar que sin paz salta
ya más encabritados se los ve,
de la franca sonrisa de papel
que celebra sin más esta pasión
y el vuelco que ha pegado el corazón
en el acto circense sin su circo,
la piel lustrada y firme fiel se estira,
para decir cual muda serpentina
qu este acto de dos, puro carisma,
en los dos tiene público agrupado
que aplaude en trashumancia
hacia otro sueño,
en par pasar la muerte
al otro lado...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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sábado, 8 de junio de 2013

TENTADO DE HABLAR SIN DECIR NADA / Poesía de José Ignacio Restrepo



GRAFÍA ILESA


Tendrás papel y lápiz
deseo mío,
para sentarte conmigo,
junto a mi,
a deletrear tranquilo esquivas letras,
y ponderar con ellas lo que pienso,
o aquello que me piensa ahora mismo,
sin saber que yo advierto
ese lamento,
esta charada sin latente pretensión,
esta lógica ensimismada en su motivo,
que olvidó la cuestión iniciativa,
lo que trajo a mis pies y mi deriva,
ante la hoja en blanco,
el blanco mito...

Tendrás como confiar
sin verlo todo,
deseo malherido y concluyente,
en este material de ser humano
que carga con sus cosas llamativas
en la urgida central de lo perdido,
con un aviso de urgente
en la cabeza,
pegado con un látex sin cuidado,
para que vean todos
los ausentes,
el relevante puesto de mis ojos
que ahora quieren ver
el horizonte,
aunque sea insolente la mirada,
e invidente el querer
que lo convoca,
y esté débil la vista del que quiere
ser ángel pero igual
quiere ser hombre...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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martes, 4 de junio de 2013

A MI BALLENA DESCONOCIDA, MUERTA HOY / Poesía de José Ignacio Restrepo



TESTIGOS MUDOS
( A Vanessa Allemany )



De que playa salina y solariega
de la que somos asiduos visitantes,
en que la arena y el agua nos saludan
apenas nuestros pies aproximarse,
somos tu y yo,
y él, y los restantes,
dueños convulsos,
atípicos y brutos,
para medir en pequeño lo gigante
y poder silenciar estas conductas
que de místicas tornaron a incipientes,
y luego simplemente
y en desorden,
se convirtieron
en faltas destructivas...

De que tinglado podrido y solitario
vienen nuestros deseos sucediendo,
amplios como la mar a dentelladas,
sin conspirar sino apenas destruyendo,
todo lo puesto por la magia Vida,
por la resaca de un buen descubrimiento,
haría falta que dios fuera un detroyer,
un gigantesco camión de veinte ruedas,
que ingobernable cruzara por las eras
de cada uno, de cada uno, uno,
y convirtiera el sueño independiente
en un incendio tamaño California,
filados todos en Baja allí mirando,
ese tenaz invento decaído
que no era nuestro
tan solo para hacer
de lo mejor lo poco,
y lo extinguido,
ese recuerdo del bello paraíso...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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