viernes, 27 de diciembre de 2013

EL COLOR HERIDO DE LA TIERRA / Poesía de José Ignacio Restrepo

DE LOS SANTOS INOCENTES


Un gusto impermeable por el triste azar
que se amarilla en los diarios
contándonos amargos sinsabores
de otros que pudimos ser nosotros,
me llena y me condena el paladar
por ver a un dios mezquino tan ausente,
tan pleno entre las bocas de las gentes,
que no puede alertar ni gritar algo,
ni un SOS  atormentado y legendario,
para que el muerto de hoy no esté tan tieso
y el de mañana vivo quede en pie...
Llega la corrección como almadana
dándome entre la cara su lección,
y estalla el apostema rojo y vivo
que en mitad de la frente me ha crecido,
por esa fe recluta y desdeñada
que es como soldado dando y dando,
al camino ese hule de sus botas
corrompe de zaherir con la venganza,
aterida en su rostro se presiente
por lo tensa e hiriente que promete
sobre otros su daga cuando mira,
lento avanza sobre él un mar de ira,
pues la guerra le cabe y le supera,
desde el cielo que agrisa sí lo ve
cuando alza la fe que no posee, 
 y critica su azul inmerecido
por lo grande que es
y por lo ajeno...
Esta noche de ritos y comadres
que en el umbral se hacen mientras lloran
a esos que la vida se llevó,
esperando a los brotes más amados
que la canchera y brusca 
les ha dejado,
 yo me hago en medio a suceder
las memorias de otros y mi ayer
en el sudario fresco que no llevo,
pero me cubro con él como otras veces,
contar yo si sé,
mientras miro mis manos complaciente
que guerras prometieron y cumplieron,
entre amores logrados o fallados,
que me miran sin llanto
con rezos renovados por orar
en mis ojos callados...

 JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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domingo, 22 de diciembre de 2013

PENSAR EL VIAJE / Poesía de José Ignacio Restrepo


A ÉSA
 
 
Debe ser ante todo una palabra
la que nos de la mano y la decencia,
cuando deriven a lo último esos días,
los últimos, que lleven nuestra firma,
y la debida inocencia sin afán
que nos muestra
sincera y dadivosa,
que estamos para otras cosas listos,
no se sabe si enteros y confiados,
si alegres o por glorias coronados,
pero sí ante fines prometidos,
listos para ese viaje
que es postrero...

Debe ser una palabra pasaporte
la que prometa nortes diligentes,
en medio de la insípida tristeza
de todos los que van en compañía,
y que quisieran igual
oírla ahora,
para bien comprender
en luz de día,
cuál fraterna e inmensa oscuridad
termina por sin fuerza ocupar todo,
lo que fuímos y aún hoy recordamos,
la importancia que testigos tuvo
y ahora tan nimia luce en la distancia,
el poder versátil que tenía
escuchar nuestro nombre
pronunciarse,
y luego ver correr el mar y el viento
para ocupar como reyes un lugar,
en pedazos de cielo
cerca nuestro...

Debe ser alguna conocida
que hoy no fue acaso convocada,
o yace distanciada en la memoria
por cúmulos y nimbus
insufribles,
ya otros días de ocaso entre cerrado
me fue guerra lo bueno y lo esperado,
no trajo el firmamento una promesa
ni fue elocuente el eco del recuerdo,
y el pálido y certero obsequio hallado
en la tierra mojada del camino,
se quedó esperando mi regreso,
y luego fue el olvido...
Allí debe aguardar esa palabra,
la que ha de guiar mi cierta muerte
y que espero no olvide su labor,
su trabajo inmortal,
su lid augusta,
empujarme del hoy al infinito,
con el eco inmediato 
como fusta...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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martes, 17 de diciembre de 2013

RAYAR EL QUESO / Poesía de José Ignacio Restrepo


AL DENTE


Humeante, olorosa, insigne,
la esperada comida ya está lista,
de los bordes del plato pando y grande
sobresalen perfectos los fideos,
gruesos como mi hambre,
largos, bellos,
con el goulash molido haciendo monte
y la salsa ese todo coronando,
como una construcción que me mirara
antes de ser del todo derribada...
Tomo de último el viejo rayador
heredado de manos de mi abuela,
y lo opongo con gracia
al queso duro
que ya tiene curadas cicatrices,
con la fuerza medida y el mohín
que le surte mi ávido apetito,
paso dos o tres veces el metal,
roto en cientos de filados agujeros,
y lo miro caer como llovizna
sobre el plato que espera que lo diezme,
con medidas y gustosas bendiciones
del señor tenedor y su embestida
para calmar el hambre y el deseo...
Es la pasta,
oriunda de tierras italianas,
alimento de tórridos romanos
que mezclaron harina, trigo y huevos,
más secretas miradas y quereres,
y entre sal le sumaron sus virtudes,
hasta hacer largos y bellos espaguetis
enroscados al  agua y al calor,
para darnos el tesoro sin rencor
a todos los amantes de este mundo
que en minutos de cocido sin problema
tienen esa delicia allí en la mesa,
para darla o compartirla
sin egoísmo,
y luego sonreír
pidiendo más,
solo dos cucharadas nada más...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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viernes, 13 de diciembre de 2013

UNA POR LA VIDA / Poesía de José Ignacio Restrepo

 
 
LLAMAR LAS PENAS


A veces esa tristeza 
recatada
que libre y en amor recorre todo, 
lo que somos, y fuímos, 
aquello que pensamos que seremos
de algún modo el cifrado porvenir, 
tiende manos de amiga y se reclina, 
a escuchar nuestro llanto sin oír...
Somos escapularios de su ruta, 
libres herederos 
de su alcurnia, 
y en la piel ya tenemos los senderos, 
que con ojos cerrados ella sigue...
De la brida nos lleva,
ni nos mira,
entre vítores celebra que la alcemos,
que la llamemos a grito renovado,
y en los fueros privados
negociemos
con ella cual si fuera nuestra dueña,
si saldremos de todo con ganancia
como dicta la norma estatutaria,
de ajena mano escrita
y heredera,
que no mide los daños en la carne
y menos las angustias inclementes,
que hacen nido infame
entre la mente...
Por éso no le cantes a la muerte
y sal por esa fruta que te ofrece
el árbol de la vida,
no te importe,
que lo halles tirado y malherido
sobre la ancha calle de los hombres...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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miércoles, 11 de diciembre de 2013

TODO FIN ESPERA / Poesía de José Ignacio Restrepo

 
PENSAR LA TUMBA


Mirar la sangre muerta 
en el cepo del callo,
la caída mortal 
enrejada sin ser
en el envés genial 
de la luenga cicatriz,
sentir que pasan todos
los minutos contados 
en la carga del puño
que entona un nuevo himno 
a la ajena quijada,
el eco inscrito y puro 
en cada surco preso
del metálico tope,
con el dedo que entiende
que si no hala ya
el metal encorbado,
perfecto, portentoso,
simplemente sabrá
qué es lo yerto, lo ido,
qué es la tierra a lo lejos
es decir a lo cerca,
qué es oír muy, muy quedo
a través de una tabla
los llantos repetidos 
de misiones sin rostro
que le dicen querido,
cómo fue que te fuiste,
cómo no hiciste más
aunque fuera lo menos,
porqué no disparaste,
en el justo momento
porqué no lo mataste, 
y te salvaste tú
dejando al perdedor
en este hueco innoble,
donde otros cantarían
este réquiem de día,
una palabra más,
un llanto que fugaz
se iría al firmamento
que hoy nos mira sin tí...

 JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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miércoles, 4 de diciembre de 2013

DE ESA TIERRA SIRIA...DOLOROSA / Poesía de José Ignacio Restrepo



SOLO SOMBRAS 
Y POLVO
 
 
Sentado bajo el alto minarete
esperaba a la muerte,
con la boca pegada a ese cigarro
que desde la lejana adolescencia
acompaña sus horas,
el elegante vacío del capricho
por sacar de adentro el humo suyo,
y dejar un poco dentro el pecho,
para ajustar la idea de seguir
barruntando la métrica compleja
de tan cierto saber
que lleva un viaje,
asestando sus huellas contra el suelo,
vindicando el trajín y la verdad
mientras alza los ojos
y decide otra vez con propiedad,
que muy poco ha crecido,
como todos...
Ve  pasar los ungidos, los capaces,
los más niños que él,
los que sabrán
dar con lujo solución a los asuntos
que todos llaman problemas
pero él no,
carretillas atadas a dos brazos,
alborozos planeando
convertirse,
en besos, y caricias, sexo acaso,
si encuentran una guarida ante las bombas,
de este sitio que fuera altar de dioses,
y hoy es teatro de fiebre y de peleas...
Ve pasar a una del pasado,
la urge con la piel y la mirada,
para que corra y se meta entre paredes,
pasa un bello legionario sonriendo,
que aún cree en la diatriba de la guerra,
ve la garza que vuela,
a un lobo hermoso,
una gran formación de golondrinas,
ha caído la bomba, perdonadlos,
su alma se levanta, lava el polvo,
regurgita las penas hechas lodo...

34 los muertos liberados,
las casas que cayeron saben ya
que sus cuerpos no podrán 
ser encontrados...
 
 
 JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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martes, 3 de diciembre de 2013

NUNCA MÁS LA MORDAZA / Poesía de José Ignacio Restrepo


SOY TESTIGO


Que no migre la furia en la faena, 
el rencor descocido contra el malo, 
la certera inocencia en catapultas,
 abanicando el aire haciendo viento
que llegue a las narices del que vota 
por no rendirse nunca, y hoy lo grita, 
incluso cuando ya sobre la calle, 
su cuerpo apaleado, 
reciclado, 
baleado, 
olvidado, 
resistido, 
se va quedando sin voz que lo secunde, 
sin bramido elocuente o exquisito, 
que le entienda el que sabe y el que no, 
esa última letra maloliente, 
por venir en directa amanecida 
carga abierta hacia arriba, muy locuaz, 
desde el borde que tiene el intestino, 
más acá del último orificio...
el que hizo la bala, que pretende 
callarnos como pueda bien la boca
amanzando de cuajo la palabra...
Pero en vos no, ni en mí, 
que el poeta traasnocha
para salvar la furia del reverso,
la paciencia, la luenga tolerancia
del sueño impuesto y tonto
que se espera,
que muera sin ver el último deceso...
gracias hambre, amorosa, resistente, 
grande, y larga que aqueja nuestros cuerpos
dotándonos de rabia laboriosa...perenne...
locuaz, intransigente...
 
JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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lunes, 2 de diciembre de 2013

LO QUE CALLA, PERO GRITA LA MEMORIA / Poesía de José Ignacio Restrepo


OTRO DOMO
 

Una arcada del alma, 
dijérase un lugar suntuoso 
entre el grito y su ubérrima latencia, 
pero es más, 
puedo verlo pues aún moro allí,
es un nutrido grupo de elocuencias turbias, 
 ganadas y perdidas con cada queja que no fue, 
cada sincera, enhiesta, reluctante, 
falencia perdonada para no perder más
adelante...
Una muestra de más
pues todos los caminos llegan al mismo lugar,
 casi navegas a pleno, 
sobre el confín malogrado de una relación 
dueña de ambos, 
donde el otro es tu vigor 
pero también sin culpa es tu quebranto...
Ver por sus ojos se había convertido 
en tu horizonte,
clamar entre el follaje de caléndulas
ese amargo decir de lo buscado
que no trajo el logro, ni encontró la razón,
 solo muertes felices a sus amos,
siendo besos aún, ardidas bocas, 
o el trazo filibustero de un abrazo...
 Está bien, 
modulo los arpegios sibilantes 
de una noble pero mustia poesía, 
pájaros caen sin vida, veo truenos, 
veo pósimas tomadas sin la fe 
por la boca que canta su discordia,
veo sueños que deben ser soñados por diez muertos, 
con todo lo que viva o lo que arda, 
sea piel, sea alma o sea palabra...
Y por nonagésima vez, 
extraído el zumo del quebranto, 
ella viene y me dice que reviva
tiene solas miradas por ponerme,
quiere verse hasta aquí languidecer, 
sus sutiles abrazos vuelan, vuelan,
como muestras de la paz y la armónía, 
que aún viven,
respiran en nosotros,
aunque yazgan en la piel miles sin vida, 
 patrimonio inmerecido de otro tiempo,
crudo y alado eco del ayer, 
palabras que no pudieron fenecer, 
y entablan juicio justo a la memoria, 
y ahora son invocadas por sus dueños, 
amables carceleros que aún se miran, 
con la ternura vivaz de esa otra vida,
y tejen gratitudes de esperanza
dividiendo quizá otra sonrisa...
 
 
JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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