martes, 9 de septiembre de 2014

FALTAN LETRAS... / Poesía de José Ignacio Restrepo


ERRANTE


Si,
otra vez pasó,
vino, se quedó solo un momento
y luego en revés vertiginoso,
tomó sin despedirse algún atajo
que no he visto,
cuya existencia ignoro,
entre mi cobertor y la azul puerta,
dejándome en la cama resentido,
con los ojos abiertos y sin ver,
con mi amor ya dormida
y el deseo
de dormir o de amarla
no lo tengo, ni afuera ni en mi cuerpo,
el sueño simplemente
se me fue...
Canción de la pared que nada cuenta,
gato dormido soñando pajaritos,
arancel de mi piel hecho lunar
que de antes no sé si recordaba,
las cosas que son mías son ajenas,
mientras miro mi cuarto
ensombrecido
y esta sed de metal,
y mi pereza
de alejarlo aún más
yendo hasta el freezer,
para buscar lo frío o lo caliente
lo que tire de él,
lo que me canse,
lo que sirva de cebo
y lo devuelva atado a una mentira,
lo aliente a mi violeta o a mi herida,
aliciente de noche
hasta de día...
El sonido del hielo contra el vidrio,
apenas tres deditos y un amén
para darle algún caos momentáneo
a mi ya entredormido estatutario
que rige,
que pondera,
que critica,
y me libra del sueño como a ti,
en esta noche neutra y ya sin tema,
sin ángulo, prontuario,
estratagema,
valeroso sos vos y tu memoria,
tu allanado decoro y mis mil norias,
que no temen juntarse en esta quinta,
solo hecha de letras cual zaguanes,
para pajes sin reina
entredormidos,
con casi destejidos, desfondados,
litigios sin contrario o por hallar,
mientras enrollo el hilo de mi sueño
y lo vuelvo a llamar sin casi ayuda,
y él me ve
reajustando mi cordura
a golpe de martillo sin pared,
con la boca en claveles ya morados
y el pie que está cansado en el pedal,
que no tiene cadena
ni deseo
de contar esta historia del trofeo, 
pequeña bicicleta que me mira,
 rezongo silencioso entreverado
enfocando el estante donde mora sola,
con el polvo ganado y por ganar,
mi sueño que me mira nuevamente...
una copa oxidada cuyo brillo
sacó de mis dos ojos gotas largas
por el premio,
esa vez,
ya no recuerdo...
pero más por lo larga y el esfuerzo,
 una corta carrera, dos caídas,
ya casi no recuerdo,
vuelve el sueño, lo veo empiyamado
ya vez lector paciente
qué gané,
hasta el trago de wiski
en la mesa de noche
allí dejé...
 
 
  JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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