miércoles, 29 de enero de 2014

UN DÍA DE COLECCIÓN / Poesía de José Ignacio Restrepo



EL JUEGO DE ABALORIOS


Juguetes prestados,
cosas heredadas o adquiridas,
cada una con su lugar y su sombra,
con caricias amigables sobre ellas
hechas por distintas manos,
con improntas derivadas que juzgamos importantes
que al sumar tarde con tarde
simplemente y sin remedio,
las filamos, miramos
y después las olvidamos...
Cosas que acumulamos sobre la necesidad,
elegimos un lugar y sin más allí plantamos,
lo pensado para hacer con ese nuevo artilugio,
que parece ser tan bello, tan útil y bien ideado...
Ante el gesto de la mano que lo toma y lo acaricia,
tiene los días contados y el gozo que no interroga 
en nuestra vista sensible que sufre de esa presbicia
de acumular lo que es bello,
sin exigir la minuta,
si proviene en franca lid
o ha causado vil derrota,
solo un gozo, dos colores en manida colección 
que se cansa de ella sola y después será un montón,
inútil es la canción cuando ya es muy repetida,
igual le pasa a las cosas que llegan,
después se olvidan...
Pero siempre a una pocas
que marchan con fe a la tumba,
acompañan a su dueño por días, meses, y años,
se trasladan junto a él cuando él se cambia de sitio,
y conquistan un lugar rumoroso, ponderado,
donde lucen nuevamente su belleza singular,
allí reciben caricias que hasta ayer no conocían
de manos suaves y tibias que se acercan a tocar,
sus variadas  superficies,
sus detalles más pequeños,
y otra vez deben pactar
nuevos tiempos con su dueño,
que ha salido a respirar, a mirar los almacenes,
y luego vendrá a la casa
a dividir el espacio,
entre todo lo que tiene
y aquello recién comprado...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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lunes, 27 de enero de 2014

ESPALDA CONTRA ESPALDA, SOLO UN SUEÑO / Poesía de José Ignacio Restrepo


LA FUERZA CIVIL, UN SUEÑO


Sentados a la vera de uniforme,
ven pasar a los gritos la potestad del  gentío
que ha poblado desde siempre estos terrenos de dios,
que tienen sangre de gleba entre las uñas benditas,
de sus frutos bien maduros han comido con sus bocas,
a sus niños han querido en las fiestas de patrones,
y ahora dulcemente gritan que entreguen sus piras altas,
que salgan de los rincones,
que se destapen las caras,
para dulce y frontalmente con sus bastones pegarles,
solo porque ya migran las urgencias de los ricos
y necesitan la tierra para darle otra función...
Pues no, señor, no será,
que también somos de gleba,
somos hermanos de pobres, rústicos e ignorantes,
pero no es tanta la sed ni tan rudo el uniforme
como para ir por la sangre de aquellos que igual sufrieron,
y aguantaron con nosotros
las mismas hambres de mierda...
No será la policía,
al menos no será ésta,
la que emprenda con violencia este infame desahucio,
que los ricos tienen todo e incluso van por nosotros,
pero juntos no tendrán la sangre toda mezclada,
no es tan poco el poco pan
para tirarlo a la calle,
y si violencia persiguen,
obtendrán bien una poca,
ya verán cómo se cae la ciudad, los dirigibles,
cómo tumban fuertes manos los puentes que antes unían,
cómo estallan en dorado las inmensas carreteras,
y se caen de lo alto las estatuas de la guerra...
Pero no verán caer los últimos y más fuertes,
lazos de sangre de pobres que ha laborado por menos,
para que ellos tengan más y mejor con poco esfuerzo,
éso no lo han de ver,
por éso estamos de asueto
a la vera de la calle,
esperando qué nos mandan si su paz o algún ejército
comprado en un mall de gentes que pelean con extraños, 
y que no saben leer ni rezar un padrenuestro, 
ni sufrir por pobre aquel, o por otro que es hermano,
al que debieran cuidar
y amparar sin darle mano,
o levantar de la calle,
o curar si ya va herido,
y no pegarle en el alma
con su palo mal parido...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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miércoles, 15 de enero de 2014

DENTRO MÍO, HILOS Y UN TELAR / Poesía de José Ignacio Restrepo


DEL VIENTRE


Auscultar la piel, un poco adentro,
allí donde una araña me parece
hace rato construye red enana,
o tiende sin mi aval un largo puente,
para alcanzar a la niñas de mis ojos,
cualquiera de las dos será la meta,
la salida al mundo terrenal...
De la mano sencilla que me escribe
esas letras latentes que otros leen,
que otros lloran sin que yo los vea,
pues que sepan muy bien
que adentro andan,
en filas prolongadas las arañas,
entre hilos surgidos y madejas,
envolviendo mi alma entre un corral,
cosechando dolores no esperados,
cambiando sin decirme
el clima interno,
y yo no puedo más que vegetar,
ver salir como ustedes tantas letras,
ordenadas para dar al sentimiento
prevalencia filial ante ese monstruo
que llamamos razón
y nada más...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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domingo, 12 de enero de 2014

ENTRE HISTORIAS SE ESCONDE LA VERDAD / Poesía de José Ignacio Restrepo


LAS COSAS MUERTAS


Solo es un mausoleo de recuerdos,
el pasillo alargado de un castillo
generalmente solo cual museo
y con gente que llega de invitada,
casi siempre se quedan a comer
y luego de una charla encopetada,
vuelven a irse y todo queda igual,
vestido con su sello sepulcral...
Queda en el Paseo Libertadores,
cuando cruza con Palermo Díez,
le han pintado la fachada tantas veces
que la primera ninguno recordamos,
dos veces me metí yo sin permiso,
en la época en que todo era pregunta,
y de ellas no guardo ni un recuerdo,
que podría ser ahora una presea,
solo imágenes de riqueza solitaria
que no tienen ni un dueño conocido,
ni un gendarme que sea centinela
para obrar de seguro contra alguno,
que quisiera sustraer algo valioso
acariciado en sueños desde siempre
al tenerlo por fin frente a los ojos...
Un museo de guerras terminadas
ni una gota de sangre muestra hoy,
y en cada brillo inmundo justamente
lleva escritas otras cosas no contadas
como el cuero de un bravo camaleón,
son reales las torvas cicatrices
rasgos pobres de gente ya sin nombre
que su vida ofrendaron para ésto,
y los deudos que no saben que lo son
pagan uno o acaso hasta dos pesos,
para venir a mirar su mal pasado
vestido de oros idos o robados,
tan suaves como gasa o muselina,
que tienen nombres graves y sonoros
en placas de marmóreo sudor,
que no tienen a nadie que defienda
lo hecho o lo no hecho en esas fechas,
en que solo se desnudan sin coraje
ante los ojos prestos a leer
la historia que no pudo suceder
pero consta en los libros de primaria,
con el día y la hora señalada...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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viernes, 10 de enero de 2014

SOLO EN VOS / Poesía de José Ignacio Restrepo


CAMINITO 
DE MI PIE CANSADO


Hace tardes que no soy solo noche,
errabunda solvencia de la calle,
anises por probar de mano ajena, 
y piropos oír de boca extraña...
Hace mucho que ya no percibo tibias
querencias sin garante ni bostezo,
pero tengo que decir mujer amiga,
habitante de mis fríos y mis nubes,
que nada que no venga de tu mano
necesita mi héroe o mi alto enano,
para poder enarbolar esta bandera,
de la tarde bajar noches enteras,
y de mi cuello el sucio escapulario,
que no tienen fe pulcra sino a vos,
adagio de mi pena y mi aliciente,
maneras de mi mesa,
cena entera,
cortinas desplegadas,
agua pura,
central letra ganada
de mi pugna...
Como palabra intacta y resabiada
que ofrezco como prueba en estas líneas,
dejo claro ante vos, y ante el que venga,
que sos toda mi fe,
no tengo otra,
camino por mi frío en tu calor
tomando tu sonrisa como alondra
para iniciar el vuelo sin un mapa
confiado
en que a un sitio llegaremos,
donde sea la paz pan de los días,
y el agua nos alcance,
aunque tengan los ojos la promesa
de una lágrima
o dos,
en nuestra mesa...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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martes, 7 de enero de 2014

NO SOBRAN, NI TAMPOCO FALTAN LETRAS / Poesía de José Ignacio Restrepo

 
CON MI DERECHA


Una larga amistad
sentida y tibia,
con los dedos ya viejos de mi mano,
con la postura noble, necesaria,
para escribir correcta y dócilmente,
concatenado y bello movimiento
desde mi mente viva,
con franqueza,
a veces sin querer atormentada,
que le dice a mi mano
- escriba ésto -
para que ella obedezca de inmediato,
por más que de esa orden de arrebato
se inicie una letal conflagración,
o andemos un camino de dolor
que selle otras voces de esperanza,
la mano que obedece
nunca calla,
grafismos deambulan,
se  organizan,
detallan en la hoja mil caricias
o las niegan entre mágico estupor...
Hoy doy esas gracias diletantes
y las otras,
las místicas y lentas,
que oportunas se agrupan a entregar
las luces que producen y las otras,
que lejos avisaron de su arribo,
entintadas y amables
de otros triunfos,
que aunque no se escriben
ya se sienten...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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sábado, 4 de enero de 2014

SALVARLO A ÉL / Poesía de José Ignacio Restrepo


EL PERRO


Qué somos,
preguntó ayer mi pequeño,
cuando atado a una puerta y malherido
encontramos a un perro que ladraba,
de una manera brutal,
desencajada,
con su pequeña pata atada fuerte,
como si fuera un peligro para alguien,
ese ser hasta hoy desconocido,
su fatal responsable malnacido
que no le dio
el amor que precisaba...
Qué somos,
preguntó con la mirada,
tras mirar sus costillas y sus llagas,
los ojos que miraban, su temblor,
el rasgo de sorpresa y estupor
por tener sin pedir un auxilio,
una mano querida que lo acoge,
un gesto de cariño,
en estos hombres...
No sé, hijo mío,
yo no sé
quién puede maltratar de esta manera
este pequeño brioso que aún vive,
que confía aún en otros parecidos
a pesar de los dolores recibidos,
no sé quien será ese malnacido
y si un alma le alienta
la mirada,
sé que somos distintos,
que sufrimos,
que estamos amarrados a este mundo,
y que solo podemos proteger, 
recoger, y curar, y amar un poco,
destilar del amor ya recibido
ése que otros seres necesitan
cuando lleguemos a tiempo
para salvar en quien sea que sufra
lo que sea que quede de su vida...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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jueves, 2 de enero de 2014

CADA OLA A SU MAR / Poesía de José Ignacio Restrepo



VACACIÓN SIN FATIGA


El asueto de los marinos
tiene silencios llamados hace tiempo
con las manos sangradas hechas nudos
y el sol abotagado de brillar
tantos días menguados,
tantos siglos dejados tan atrás.
La vacación del que ama solo al mar
tiene tierra de roble remojado
y cercanías de mapa que no tiene
nombre sobre algún mapa,
algún sextante,
sombra contra algún cielo itinerante
que se nutra de aves esperadas,
de conciencias lavadas,
de recuerdos,
cuando pone su pie para el descanso
en el muelle elegido no por él,
tiene su voz tristeza indecorosa,
pues la joya preciosa que ha llegado,
solo hace que torne con sus ojos
a mirar ese mar, ese destino,
como el pecho materno que no tuvo,
o el libro que dejó en alguna parte
sin leer por completo,
y que solo recuerda por que en él
quedó escrito ese número sin nombre
donde pudo buscarla y encontrarla,
pero no sucedió,
el mar como hizo siempre
sus deseos de amar también llenó...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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