miércoles, 26 de febrero de 2014

UN TOQUE DE AMOR A SU ALMA BELLA / Poesía de José Ignacio Restrepo


PAPÁ


Sumo una raya sutil
hecha con la yema del pulgar
sobre ese invisible e irrompible,
presente de mi voz de vidrio,
la lanzo contra el arco de mis ecos
dejados más temprano
en la mañana,
y luego la recibo conmovida,
en su regreso en bumerán juicioso,
pues ha pasado esa imagen
otra vez,
mi padre ya hace mucho fallecido,
diciéndome,
mi vida, triunfarás...
Qué decía mi viejo
cuando dijo,
 a qué victoria enhiesta levantaba
sus ávidas palabras,
su oración,
cuando miraba serio mis trabajos
y luego con candor
me sonreía,
ay, papá querido sí supieras
los mares que surcó mi alma callada,
las égidas tormentas soslayadas
que trajeron mis anclas
hasta aquí,
 si pudieras saber cómo pasó,
como dieron mis huesos con la cama,
como arden mis voces circunflejas
buscándose en los cielos de los otros
como si fueran globos de colores,
o prácticos y gruesos aldabones
que los vuelven ansiosos
a sus puertas,
para poder así bien preguntar
esas contestas breves  pero quietas,
que dejaron ayer,
o antier o antes,
colgadas de otras bocas, otros aires,
de otros cielos rasos, otras mentes...
y viene el escritor de su papá,
a desdoblar volando
 viejas colchas,
ay, mi viejo, cómo pasan estas cosas,
hablando con palabras tan sencillas
de cosas inocentes de la vida,
con ojos, almas, pieles, pechos, bocas,
estómagos latientes que se estallan
con solo bien leerlas,
con tan solo acercarlas a la lumbre
donde está desde siempre
sola el alma...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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jueves, 20 de febrero de 2014

DE MARES Y MUELLES / Poesía de José Ignacio Restrepo



MARINA


Cómo inunda de vida 
esa verdad sincera y arcipreste, 
desde la verde colina cuando gritas,
tanta verdad amada,
tanto lloro,
desde allí te diviso cuando cierro
mis dos fanales húmedos, cansados
pero en el aire respiro lo que habitas
pues es tan fácil oler el vasto mar...
Gracias de la goleta que se queda, 
mientras las olas dicen sin remilgo
que es la paz del océano danzante, 
la madre de tu voz,
del trino impetuoso del recuerdo
que con un golpe recobra en el metal 
ese tañer de su intrépida campana,
igual que el eco sobre el magro silencio
pone brocado de cándida palabra, 
sin ignorar que en boca de unos cientos, 
el ha vibrado,
y antes fue el canto de unos cuantos, 
que tal vez unos solo bien conserve, 
en la memoria de sales de este puerto,
o acaso nadie...
Lo que ahora sientes,
es la piel que ante el tiempo se resiste, 
y olvida hasta el calor de la frazada, 
o el fuerte frío, 
y la angustia de la tenaz jornada...
pero no puede la piedra hecha fragmentos
dejar de ser para la mar granito,
igual que es sal para este rostro joven
todo ese canto de voces sin lisonja
que han huido al mar ayer tan solo,
para mirar las goletas
que lo surcan...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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martes, 18 de febrero de 2014

NOS QUEDA SOLO PRESENTIR DE NUEVO / Poesía de José Ignacio Restrepo



ANTES DEL DESPUÉS 


Tomar el edificio,
secuestrarlo,
vendar los ojos de cientos de rehenes,
envenenar los ríos
y ensuciar
el agua potable que aún nos quede,
echar sustancias dañinas en el aire,
asesinar sin control otras especies
que han poblado el mar millones de años,
convertir a los niños en mutantes,
privarlos de atención como si fueran
sólo entes errantes de la tierra
que no tienen ni meta
ni destino...
Inundar tierras buenas y pobladas
para que el agua de energía,
mueva todo,
en ciudades humanas y desiertas
donde hombres y mujeres no preguntan,
ni dudan sobre ésto,
sobre aquello,
solo van y regresan,
talar bosques enteros en un día,
sólo para que sea su madera
un tesoro en la cuenta de algún hombre
que también comercia armas
o personas,
o drogas prohibidas
o animales que están por extinguirse, 
gracias a el y a otros cien peores que él
que en su afán de tener
se le parecen...

No temo por vulgares terroristas,
ni temo a las guerras destructivas,
temo mucho a que igual todo ésto siga,
qué más terroristas que nosotros,
qué otra guerra mayor
que este sistema,
la razón para salvarlo es fugitiva,
pensar es algo escaso, fino, débil,
presos de los estímulos febriles
van los sentidos ávidos, obsesos,
y no podemos ver que está el final
a unos pasos tan solo de este sitio,
que podríamos hoy mismo recobrar
lo mas bello y mejor de este lugar,
si tornáramos al amor y a la conciencia
luz inmensa de la verdad 
y de la ciencia.

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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domingo, 16 de febrero de 2014

DEUDA SANGRANTE / Poesía de José Ignacio Restrepo


LA AMPOLLA


Hay una huella
que quieres bien borrar,
tanto de esos internos derroteros
como de los visibles senderos de la piel,
pues solo verla o sentirla con los dedos,
desarma le velo de fétidos recuerdos,
el vaho feo  de áridas conquistas,
el cruel dolor sumado a la desdicha
que deja todo pecado capital,
cuando no existe
perdón que bien lo absuelva,
ni mano bella que borre la cuestión
de pernoctar sin fe,
cada que a duelo pasa por las yemas
la ampolla gruesa que deja el disparar,
con parque nuevo,
sin miedo de que acabe,
pagadas balas
que vienen a matar...

Ampolla que se crece cuando debe,
cuando eres vestido y remangado,
y llegas a la selva o a la mar,
con la orden de armar mapas extintos
que no pueden brotar de eso que hacen,
disparar donde mora ese desorden,
donde debiera ir de amor vestido
ese hombre descalzo, humilde, probo,
liberado de ampollas descaradas,
que no es el estafeta de esos altos
que de atrás olvidaron la decencia,
y no pueden sembrar la dignidad...

Desandar esos pasos dolorosos,
y raspar las ampollas aún sangrantes,
es tarea de todos los que fueron
 a ser cobardemente hombres pequeños,
cuando todos corrían para huir,
pues gigantes oían,
disparando sus armas que decían
que salieran de allí,
que solo eran para ellos
cucarachas...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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martes, 11 de febrero de 2014

DE LA CUADRA HASTA EL PARQUE, SON MILLONES / Poesía de José Ignacio Restrepo


VIENTOS DE GUERRA


Costras con sangre
que traen cogidas pedazos de sus iras,
recalcitrantes latidos enmohecidos
pero aún vivos,
que estímulos convierten en calambres,
cuando murmura los ecos
sobrevividos de sus vidas traficadas,
hechas de mal,
de andanadas entre fuerzas impacientes,
que ahora están atrás
pero que él sabe
aún lo desgobiernan...
Ha sido traficante de orosoles,
de panfletos sonoros y estandartes
que alcanzaron regencias en gobiernos
armadas de milicos a las sombras,
pero ahora está viejo,
no hay reversa,
y todo lo que otros controvierten
él lo hace entender porque lo entiende,
está del lado ancho de la calle,
gritando sus deberes y consignas,
se ha cambiado al partido de la gente
con sus dolores de corte inmarcesible
y ahora reconoce que era antes,
pero el tiempo carece de memoria,
y mucho más la sangre,
y el hambre que lo mueve es tan humana
que armado de su estómago vacío
va gritando sus justas pretensiones,
con miles que hoy salieron a la calle,
a volver su dolor suaves canciones
contra los ricos del sitio,
los del mundo,
los pocos que se agolpan en la tele
a mirar el envión de policías
que no pueden pelear contra los pobres,
que su sistema torpe colocó
en las calles, los campos,
las iglesias,
gritando con la ley del lado de ellos,
y el tiempo que se agota,
pues anunciaron el fin
de la emisión...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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miércoles, 5 de febrero de 2014

CARO AYER / Poesía de José Ignacio Restrepo


LA RESPUESTA


Sublime,
ser tan sólo espectador,
sentirse un anodino transeúnte,
otra vez extranjero de tu sitio,
mirar como te miran tus distintos
con esa silenciosa gratuidad,
que te dice quien eres al mirarte
sin afirmar en dónde he puesto el pie,
y no se deja ver ni en un instante
como no puede verse ni de fundas,
que hueso es el que falta
entre el osario, 
o que pequeña cosa
en el estante...

Acabando 
en bajada el viejo puente
me detiene el deseo de comer,
y hago fila
como un vago cualquiera
en este viejo puesto de comidas,
pintado de colores y de olores...
Converso de verdad con los aromas
y el del lado me mira
y se sonríe,
él no sabe que he llegado justo hoy
a esa edad en que nada es como antes,
aunque muestre que todo da lo mismo,
no por más, ni por raros ostracismos,
es más bien el deseo de fluir,
de sumar mi verdad a otras verdades,
conversando a placer,
no inoportuno,
se me ve que he llegado a la estación
donde el metro esta casi vacío,
y no quiero pensar en el regreso...

Dos durmientes,
el uno contra el otro, 
sin hacerlo en silencio me interrogan 
desde sus sillas verdes, 
qué es el ocio, cuándo llega el duelo,
Y no quiero mirar ni regresar
a ese parque del cuál ignoro el nombre,
a buscar otro poco de emoción,
pues ya sé finalmente
yo quien soy...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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sábado, 1 de febrero de 2014

OTRA SOBRE EL ÚLTIMO ADIÓS / Poesía de José Ignacio Restrepo


DECIR ADIÓS


Por misión revivir lo irrevivible,
arden sobre los labios apostemas,
cicatrices curadas mal cerradas,
tu labor de ensenada para sueños,
trae cerca los truenos y las aves,
y hasta un cielo vibrante que no existe...
Del arcón afanados se te brotan,
como luciérnagas hábiles y turbias
con solo dos segundos y no más
para gritar su brillo aun lozano,
estos ires de prontos y de nuncas,
que ataviaste para esta dulce fiesta....
Elegías, tus diez silencios mustios,
tus rondallas en el centro detenidas,
tus augustas patrañas y tus risas
-que verdades parieron a montones-
y esos tibios enconos que estallaron,
¿dónde?, dime poeta, nos aguardan,
yo voy y los recojo y los absuelvo...
para mí tus palabras son de agua...
Que feliz ocasión el proveerte
de este cuerpo delgado pero fuerte...
Nos espera en el cielo tanta gente
y en los bordes quemados del averno,
algún doliente mustio, penitente...
Demórate, cantando por mi boca,
que el tiempo es elocuente en sus medidas,
se encarga de nutrir todos los días
gastándose las fuerzas que son mías,
solo para decir en esa hora,
ha llegado el tiempo de marcharnos
ven conmigo,
tranquilo y sin demora...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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