sábado, 31 de mayo de 2014

ACLARANDO AQUÍ ADENTRO, LO DE AFUERA / Poesía de José Ignacio Restrepo



ENTRE QUE VAS 
Y VUELVES


Legítimo,
confín que bien señala
comienzos y finales de sentido,
que pueden ser, lo sabes,
incipientes, 
sin sentido también, mistificados,
o augurios de un olvido prematuro,
que duele pues apenas quedan ellos,
o fuente señalada entre sus templos
de ingenio y majestad
extraordinarios.
Paréntesis que es justo y necesario,
no tienes ni un silencio, ni una pausa,
sino más bien el doble del trajín
que imponen hoy los días y los años,
con fines o sin ellos para todos,
es como ir y tornar poniendo a prueba
eso que ya tenía claridad
sacándole su tono de bondad,
para vestirlo apenas con la duda,
- un algo que dilata lo que pasa 
por fuera pero adentro de los ojos -
y luego pone tonos, tintes, tildes,
opiniones no dichas
y criterios,
sobre lo que te llama la atención,
para qué, no lo sabes,
es preciso,
dejar que lo que luce se repose,
y vuelva en otro lado,
en otro instante,
desde adentro a llamar como todo hace,
esa atención que pone nuevo rubro
a lo que adentro yace
entre dormido.
Paréntesis,
fermento que se pudre,
sobre nombres, esperas y noticias,
podrías musitar callado adentro,
o poner alquitrán,
también olvidos...
pero sueles dejar que tomen rumbo
las cosas que dormitan
con tu venia,
entre esos signos de todos conocidos,
que empiezan y terminan conteniendo 
el oro por vender, el lustre hecho,
o aquello que hoy se queda sin palabras
al fondo en la letrina,
o tallado en mitad
de un evangelio...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
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martes, 27 de mayo de 2014

DEL PRESENTE DOLOSO, ECOS QUE ARDEN / Poesía de José Ignacio Restrepo



MOTÍN


Hoy son verdad
los restos de lo ido,
voces de sin razón y poca traza,
tienen amplio relieve y eco altivo,
y pese a la grandiosa necedad
que hace que todos hablemos a igual tiempo,
arman entre penumbras y silencios
doce dichos valientes
dueños viejos...

Edictos que vencen todo están pegados,
como dragones de afincado vuelo,
cielos se fingen mares y al revés,
Égida en llamas clama ante Neptuno
por devolver la luz a la tiniebla,
pero se tarda siempre
la respuesta...

El mapa que yo conozco ya no es,
nacionales no son los extranjeros
pero traen el pan a mesa ajena
a punta de trabajo y sacrificio,
riquezas diario paren con dolor
y grita de alegría
este sistema...

Burda y genial al tiempo esta mentira,
todos arrodillados, maltratados,
derivamos en el carruaje bien tirado,
por los caballos férreos y alados
que llevan a los unos y a los otros,
al hueco de la muerte
canceroso...

Mientras en una acera, muy abajo,
en una calle cualquiera del downtown,
de la ciudad que todos llaman nueva,
hace siglos, hace tanto tiempo ya,
decenas de empleados pensionados
se alzan en un nuevo magisterio,
contra el cuerpo sin alma policíaco,
en medio de ennubados gases nobles
que solo tienen tal nombre por apodo,
pues desde la marca van envenenados
para matar incluso
hasta la muerte...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
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jueves, 22 de mayo de 2014

DE LÁGRIMAS Y ARENA / Poesía de José Ignacio Restrepo


CARTA DE TOMÁS
(forastero del mundo asilado cerca a Tánger)


Dicen que estamos hechos de lo mismo,
de invaluable arena, sol y litio,
que somos los únicos capaces
de heredar y poblar lo que no es nuestro,
rezagos de pirita y alquitrán
marcan de igual manera nuestras manos,
y las uñas no crecen pues partidas,
sirven de hacha para herir la duna,
la rabia, el falso juicio y las corazas...
Cubierto por el mítico albornoz,
y envuelto por completo pese al sol
en mi túnica de blanco cañamazo,
el árabe que no soy lleva aún intacto
el árido trabajo de aquietar
esos mansos espíritus hoy rabiosos,
desde  este nuevo púlpito sin templo
alabanzas recreo junto a otros,
y alimento el ánimo en los rostros,
que sufren cada que llega al fin la noche
de ese padecimiento tan humano
que se llama aquí y allá
solo cansancio...
Te llamo desde adentro mi Señor,
te pido protección todos los días
y esta fe sin papeles y amarilla
gesta actos sencillos e indulgentes,
presento mis papeles al Gerente,
al que todo lo puede y lo perdona,
y oro sin el manual cerca al aroma
que brota de serenos incensarios,
porqué hay guerra, pregunto,
y el silencio,
parece responderme desde antes
que haga la pregunta sin querella,
son solo enseñanzas mal donadas,
el ayer de los siglos, de los actos,
genuinamente humanos, repetidos...
los otros que me miran mientras rezo
ven mi probidad de hombre sencillo
 sin cambiar por error el facial gesto,
que parece haber salido de un hospicio,
humano,
solo humano,
y no importa
si he nacido en este sitio ahora mismo,
tengo sobre mi espalda el gran suplicio
de entender hasta el revés la humana historia,
y por eso maldigo cuando rezo,
que tanta sangre ha sido derramada,
los ríos, las llanuras, las cañadas,
los nombres de segundo bautizo,
dan ganas de llorar cuando recuerdo
a qué fuimos llamados a la tierra,
que somos primos hermanos de la arcilla
pero también del hierro y de la luz,
tenemos pedernal en las pestañas
y yo puedo hoy casi asegurar,
que en todos los lugares de la tierra
soñamos con la paz no con la guerra...
dejo mi cara,
quieta sobre el libro,
no es el de mi padre pero habla,
lo veo transcurrir en mis recuerdos
cristiano hasta la médula regente,
hoy vivo tan lejano de mi madre,
soy maestro de niños en Marruecos,
y no tengo futuro o porvenir
que no sea en el blanco de sus ojos,
que parecen tan nuevos cada día
como cuando lavé toda mi piel
en la pila de mármol del bautizo
más temprano sin habla,
algo remiso,
llorando por haber llegado al mundo,
con hilos nacarados
todavía,
heredero del cielo y ya arrojado,
a la tierra que nace cada día
en el bello desierto
de los otros...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
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viernes, 16 de mayo de 2014

MIENTRAS NOSOTROS, ELLOS.... / Poesía de José Ignacio Restrepo



GUERRERO
(un mal sueño real)


Ráfaga lenta con luces de mortero,
en esta cuadra,
en este domicilio,
donde de noche las sombras
son la muerte,
contra paredes, y muros de hormigón
tan señalados
como él tiene la espalda...
Aprieta duro contra el pecho
su fusil,
mientras corre sin mirar la última cuadra,
le esperan municiones de repuesto
el parque para toda la semana,
en una caja,
en el viejo teatro,
a la vuelta de aquel boliche inmenso
donde besó a dos o tres amigas
en esos días de la amada adolescencia,
que aún no se termina,
aunque él se piense de cien años...

Ráfaga lenta,
luego una explosión,
fue por la iglesia,
deben ser los otros,
dónde por dios,
dónde está su vieja,
sus tres hermanos, luchando separados,
y ese bastardo que reina
desde siempre,
con su mirada de asno enamorado
y sus cien hombres cuidando día y noche
y sus mil escondites, su derroche,
que larga ráfaga, es alguien que da todo,
dónde estará el dios de sus ancestros,
no tiene vela, ni luz en este entierro,
cerdo que reina posa ante la foto,
con tus autos antiguos
y tu botín de guerra,
 sal  de la tierra y sangre entre las manos,
ellos botín
 y sangre por regarse,
ráfaga larga,
silencio...alguien que cae,
debe llegar cuanto antes,
por la caja,
sin municiones
sus vidas valen nada...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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viernes, 9 de mayo de 2014

RESTAS DE SUMAS / Poesía de José Ignacio Restrepo



HOGAR DE TIEMPOS


Nadas en tus recuerdos sin sonrojo...
¿Cómo ahogar en ellos tal virtud, 
si los tiñes de rojo, u otro tono, 
con la sapiencia ubérrima del sabio, 
que mueve todas las fichas a su antojo?
Lápices, tiza, témperas, pinceles
pasan del pozo abierto del color
hasta tus manos plenas de candor
para avivar el fuego de lo ido,
vienes, te vas sobre el uno o sobre el otro,
cuando decides vestirte de otra forma,
o has sentido en el aire algún aroma
que te hace traer distinto tema,
vas hasta la ventana sin la prisa
de aquel que quiere afuera algo encontrar,
tu tomas lo que haya sin barrera,
de tiempo, de lugar o de pigmento,
porque eres el codueño de las horas,
el otro es el destino
éter sin cuerpo...

Garlas sin voz tomando del espejo
ese reflejo tuyo que no es tuyo,
algo que brota tiene por objeto
cautivar a cualquiera que lo mire,
menos a vos que lo sostienes quieto
y lo alientas con el aire de tu boca,
como hala el tornillo a la tramoya
para que tenga la piola tensa y firme...
Recuerdo viejo que llegas renovado,
arado pleno de semillas bien guardadas,
te llevo dentro, en la típica morada
que solo tiene abierta puerta adentro
pegando con mi rostro
al firmamento...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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jueves, 8 de mayo de 2014

SU BOLETO, POR FAVOR / Poesía de José Ignacio Restrepo




GASTAR EL VIAJE


Socavados intentos 
de sacar algo bueno en la letrina
cuando ya me ha tomado por sorpresa
este borde interior y detestable
de la mitad y media de la noche,
cuando el último trago es por derroche
y no te sabe bueno
ya lo amargo... 
Te brotan pensamientos en sordina
con la mitad cantada y bien callada,
esa mitad faltante
y resignada,
te miras sin ver nada en el espejo
y los ecos se respingan al sonarte
y murmuran ya vete a tu lugar
sin saber que no tengo
ya otra parte,
solo interiores medio derruidos,
escenarios que no se llaman ya
domésticos, bastante silenciosos,
nacidos del rumor y la anarquía
de ir y regresar mirando todo,
sin un orden medido
contemplando,
aquello que levanta o que destruye,
eso que otros distintos llaman fe
y yo desdigo siempre
cuando volteo el rostro con ahínco,
pues no creo en tildadas esperanzas,
solo en el gasto inquieto de la vida,
en esa enfermedad vestida de años
que es la pasajera que no falta
en este tren barato,
en este tren,
buscándose en el riel que le ha tocado
y en esas estaciones solitarias
donde suele esperar por pasajeros,
que no lo abordan ya,
no llegarán,
pues solo yo anteayer 
compré boleto...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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lunes, 5 de mayo de 2014

PUNTO CADENETA, PUNTO / Poesía de José Ignacio Restrepo



TRENZA


Serena viene ilesa entre este aire
la sombra de la bella prontitud, 
con nombre, gentilicio, amor ya dado, 
un hombre de caminos desgastados
con un pasado de pelambre testaruda, 
heroico por haber llegado hoy, 
a la vereda hermosa de tu lado, 
con veranos ahorrados en tu río
con el caudal preciso para el baño, 
y el sol que servirá como toalla, 
cuando broten del agua, 
germinados...
Harían falta entonces nuevos y rogados 
pluscuamperfectos, juntos, ya sin nombre
entre la hierba dándose calor, 
ya de la piel atados con las manos
y el cuerpo de los dos hecho su muelle
como hacen hoy los verbos con el aire,
callado pasajero del cansancio
alumno ponderado del retiro
que calla junto al sol de los asbestos...
Anda, cambia la ley que muestra el bello rostro
deja sentido ese sangrado y tosco augurio 
por el lastre de siempre, que él lo anuda, 
a lo tonto con risas infantiles, 
pintando el tiempo presente 
para llegar juntos hasta el siempre...
Qué somos sino cansados soñadores
en nuestra cita que no ha sido pactada
onírico pendular, dibuja todo
mostrándonos la casta de lo frágil,
de eso que llevas dentro que no grita, 
pero corre, vuela, bebe vino, decapita, 
para llegar al fuego juntos
a la hora cierta, 
en donde no sea callar alternativa...
Sueño casto de dos 
enhebrado a punta de susurros, 
unos a tiempo, otros que no tiene cierre ni hora
que llegan como si fueran de otro mundo...
Una epístola  pintada a mano alzada 
a medida que germina cada verso, 
que no lo saben dedicado al mar 
que son ustedes a fuerza de parir sus tiernas olas, 
acaso un meridiano que no tiene, 
mapa donde quedar para los otros
como testigo fiel de ese pasado...
elegía dinástica y profusa
producida formando tiernas yemas, 
al final del contrato, un árbol bueno 
sembrado donde había un árbol roto,
de dos amigos de alma
entrelazados,
con un ramaje tan grande, alto, bello
que todos los futuros, avizora...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
Copyright ©