sábado, 28 de junio de 2014

SOLO GRISES NOTICIAS, LLEGANDO NUEVAMENTE ENTRE LA BRUMA / Poesía de José Ignacio Restrepo


WRITER´S QUESTION


Sinonimia amaestrada de las almas
que fueron enjaezadas para darse
entre las copas de un querido ayer,
que hoy se ve como niño omnipresente,
dónde dejas la duda sibarita
que le puso su ropa a la pregunta
de porqué en esta grieta nos hallamos,
de qué modo llegamos a este sitio,
y a ese modo de ser que nos permite,
enfrentar el momento, refinar,
lo que antes negamos para dar.
Huestes de pensamientos libertarios,
convocados aquí para no hablar,
se filan en las paredes y en el suelo
para que diga cosas sobre el tiempo,
y yo le señalo el sucio cielo raso
donde pintada en letras gigantescas
alguien que antes sufrió escribió cansancio,
como si fuera el nombre de su hija...
Y al frente con su letra bien medida
puso fracaso igual que si adjuntara
el primero y único apellido
de su vida baldada,
fracaso
esa palabra amonestada
que sabe igual a la suma de sus letras,
vertidas en un vaso con dos dedos
del whisky que te sirva un feo barman,
en un viaje que tuviste al extranjero,
fracaso...
un libro que leíste sin cuidado
y ahora no recuerdas cual fue el tema,
si fiel tuvo un renglón protagonista,
el que pagó enteras las jornadas
del ávido escritor que puso allí
su historia
o una parte derivada,
para poder decir yo no lo hice,
fracaso no se llama mi trabajo
y el árido cansancio de esta hora,
se borrará con tres horas de cama,
y una mirada noble en el espejo
mientras torpe me afeito,
 y repito, por dios,
que queda tiempo,
y no es solamente sinonimia
la razón rescatada de este encuentro...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright © 

martes, 24 de junio de 2014

DE CORRIDAS Y PUÑOS, LOS SUCESOS... / Poesía de José Ignacio Restrepo


LA PELEA



Enternecido abrazo de baldosa mal trapeada,
que solamente ayer, me dio su puñetazo avaro,
después de yo torcer
mi bien torcido rostro
contra un puño,
que de postre ofreció su rol querido
de muro por el tiempo ennegrecido,
que ahora miro con sus grafitis morosos,
que dicen todo
y al final
no dicen nada...

Corrí como lo hacen los ladrones,
sin mirar a la espalda ni al frente,
ni a los lados,
la culpa se escondió ante el viejo amor
por esta vida,
y esos otros pendejos ofendidos
eran polvo, eran saldos mal paridos,
menos cuando les vi completo el rostro,
y pidiendo la gracia
de pelear
con uno después de otro,
no accedieron...

Estos diez fundamentos color rojo,
que hoy mediante en mi cara rememoran
la palabra sensata que no estuvo,
y la paciencia corajuda
que tampoco,
vuelvo un poco hacia atrás para mirar,
cómo fue que cacé tan loca lucha,
cómo pude lograr que seis pelearan
con un único falaz antagonista,
y no puede la memoria recordar,
tan durísimamente ellos me dieron,
seis de seis
y yo solo,
no hay derecho!

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©


lunes, 16 de junio de 2014

ESE GOLPE EN LA CAMA, ¿LO HAS SENTIDO?



AHHHHHHH


Vuela como lo haría sin volar
el más negro pedrusco que alguien tire,
desde el cuadrado inmenso de la vida
- la vacía ventana -
hacia el oscuro sino que lo aguarda
en la ávida acera negro mate
veinte pisos abajo,
con la furia altanera del que sabe
que no tiene ni alas
ni reversa,
esta acción emprendida
y terminada

Vuela sin ordenanza ni permiso
en busca del final no concebido,
tiene el viento en la cara
que lo corta
como un sable ritual,
como la hoja
que diario al afeitar pasaba noble
sobre toda la cara,
el viento le musita ya te vas
y el le cierra los ojos
sin vergüenza

Y al blandir lo peor de lo que tiene
para dar algo a cambio ante el asfalto,
grita con sus pulmones
agraviados
por todo lo que hizo en franca lid,
por aquellas perdidas intenciones
que sus manos
de molde no pudieron
y con ojos cerrados toma aire
pues va a darse de frente 
contra el suelo,
pero algo le hala hacia la vida
cuando abre los ojos y despierta
- ha sido una maldita pesadilla
que le puso en la noche
su trabajo,
y ahora que a la luz abre los ojos,
solo ve la ventana que se abre,
y el sol que llena todo
entre derroche -

JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
• Copyright ©


jueves, 12 de junio de 2014

EL AZUL COLOR MAR DE LA ESPERANZA / Poesía de José Ignacio Restrepo



HOPE NACIÓ
( un poema acerca de la Talidomida )


Hope nació sin los brazos y las piernas...
Tenía unos preciosos y azules ojos grandes
que miraban sonriendo,
agostando la furia del instante
y ese sino perplejo
que la veía desde tantos otros,
que se asomaban a verla,
a mirarla sin brazos y sin piernas
sonriendo sin más
pues no sabía nada
del mundo que sus ojos
esperaban...
Hope nació un martes por la noche,
ante tres enfermeras y un partero,
su cara de perfecto no creía
la fuerza de su torso,
ese portento,
y la tomó con miedo reverente
de que se le cayera de las manos,
enfundadas en esos guantes de hule,
de color azul claro,
como el cielo que la dejó salir
sin llevarla cuidada de la mano...
Hope nació,
es lo único que importa,
su madre todo el día la acaricia,
y su padre regresa del trabajo
para verla completa como es,
con esos ojos inmensos y perfectos
que traen el océano metido,
y los bordes de un cielo anunciador,
que no demanda más
que verla allí,
con su torso desnudo y sus muñones,
viéndoles a todos sonriendo
sin saber lo profundo de su nombre,
lo profundo e inmenso de su nombre,
que es inmenso
y perfecto como el mar,
y azul como el cielo
que nos mira...
Hope nació,
es éso lo importante,
nos miró sonriendo sin saber
que no tiene un futuro
por delante...
sino en sus ojos vivos y en su sed 
de mirar, como el mar por la ventana,
la siguiente esperanza del instante...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
• Copyright ©

viernes, 6 de junio de 2014

SENDEROS QUE SE BIFURCAN / Poesía de José Ignacio Restrepo




INTERVENCIÓN


La pesada puerta chirrea como cuervo cantor,
entran juntos, un par, tomados de las manos,
un adulto y un joven,
un chico y un cansado,
los destinos allí tienen roles trocados,
no sabemos quien llega allí por tratamiento,
o si llegan los dos,
por otra niquelada boleta de ganar
un destino converso,
una paz que hoy no existe
enlazada en lamentos por servirse de hambrunas
carencias de las almas,
lo dijo ayer un médico,
una oportunidad, comenzar algo nuevo
para llegar a ver los tiempos consecuentes
entre el paso que yerra hay uno que es certero,
al cerrar esta puerta él será quien primero
decida que cambiar
es justo lo que queda...
Se miran a los ojos,
piden algo del otro,
¿un perdón?
¿una espera?
¿una palabra afín ya hecha de silencios
que comparta por hoy renovadas paciencias?
La muy pesada puerta con manchas de cien manos,
se abre, se cierra más
que un cielo de mil años...
El hijo se despide,
no temas, nada temas,
estaré con mamá, voy muy bien a cuidarla,
tú solo cumple el tiempo,
obedece a los médicos,
ya verás que muy pronto saldrás con el diploma...
El viejo se sonríe,
su hijo es un patán,
como si fuera fácil recluirse uno mismo,
dejar de ser el que es,
derrotar al alcohol,
se le viene el infierno, lo sabe, lo bendice,
cuando salga de aquí éste que es no será,
o acaso algún recuerdo de un hombre que bebía,
que tomaba licor como si fuera agua,
no volverá a beber
es palabra empeñada...
testada por el hijo que lo mira de afuera,
es ésa la que vale, y no la intervención...
El muchacho se marcha
pensando en lo que deja,
espera regresar cuando acabe esta prueba,
y que salga su padre sonriente, tranquilo,
con los ojos sin nieblas,
y de frente al destino...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
• Copyright ©

miércoles, 4 de junio de 2014

ENTRE EL CAFÉ Y EL NEGRO / Poesía de José Ignacio Restrepo


ACÁPITE SIN TÍTULO


...pero dioses nos creemos,
de la tendencia más no del fundamento,
de la vaga premisa que no llega
ni en los bordes a ser conocimiento,
y la altivez nos lleva por los pelos
mientras los pies vamos arrastrando,
en la puerta entornada
de algún baño
el llanto nos alcanza sin motivo,
y preferimos seguir sin entender
a sentarnos, pensar, planear, hacer,
sin esa calma falsa, pretendida,
disminuyendo el flujo del azar,
tomando esa pequeña decisión,
de retomar las riendas
de la vida,
ordenando la casa, lo primero,
atendiendo el afecto y el respeto
que a otros ya debemos,
incluyendo sus planes en lo nuestro,
y amando lo que hicimos
aunque hayamos
cometido errores por docenas,
al final de ese tránsito de penas,
de ese largo bazar de hechos perdidos,
nos queda, monseñor, que estamos vivos,
sentados a la vera de una puerta
donde otros orinan, lloran, cagan,
dejan lo que no sirve de sus cuerpos,
así como en este instante
decidimos,
no dejar que aquello que es la sobra
se convierta en el eje,
en el latido,
pues no somos la sombra de lo ido,
sino la vida misma hecha de luz,
que lleva un solo nombre,
ese que recibimos en bautizo,
y un legado que ahora resplandece,
hoy mismo, ve, respira,
retoma esa emoción de estar aquí,
asombrado, dispuesto, coordinado,
pensando lo que haces, lo que harás,
que no tienen las horas garantía
solo el justo placer de trasbordar
tras labores, esfuerzos, gallardías,
de la ancha oscuridad
a un nuevo día...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
• Copyright ©