sábado, 27 de septiembre de 2014

CON SU SIN Y SU CON... / Poesía de José Ignacio Restrepo

PIEZA TALLADA


Es un día nublado
que promete lluvia
y una oscura noche
de portales cerrados...
hoy volveré a escuchar
ese paso taimado del bastón,
que pasó por acá y dejó huella
en la cóncava estera de mi oído,
vieja y fea ruta de Escipión
que conocen las voces zalameras
y el amor forajido,
que llega hasta el pecho, 
al corazón,
pero nunca se queda...
Hoy volveré a figurar quién lo sostiene,
lo escucharé sin pausa mientras cruza
por la sencilla acera,
lo volveré a pintar ya casi viejo,
con su dolida y viva herida compañera
de la última guerra,
que lo sostiene en su vida de mentiras
pues de su vida,
cotidiana,
cada vez más la gran protagonista,
le contiene recuerdos,
lo hace transpirar como si fuera
más cansado y gastado de lo que es,
le hace vivir solo,
y mantiene ese lógica presencia
de quien no quiere ni desea compañía,
esa cábala herida
se ha convertido en sendero y en fortín,
en su con
y en su sin...
Ahí viene,
comenzó a llover,
los supuestos me hacen deducir
que el dueño y señor de esta historia
con la lluvia que cae sobre el suelo
se puede caer si su instrumento,
fracasa sin querer en apoyarlo,
pero es firme
el sonido de su brazo,
ante todo es un hombre,
aunque sea a la vista de los otros
un soldado lastrado,
solo un cojo...
Ya se aleja,
se queda entre las letras del poema,
como un sobreviviente más,
con su con y su sin,
mientras la brisa arrecia
cerrando la fría noche,
otra oscura jornada...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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lunes, 22 de septiembre de 2014

POR VENTURA, ALLÍ ESTÁN... / Poesía de José Ignacio Restrepo



CATEQUESIS

Anda,
toma ejemplo ahora,
de inmediato...
que es de los más pobres
que a dar bien aprendemos,
bien sabido lo llevan
de memoria
en las marcas del alma y en su piel...
Anda,
míralos de frente, largo,
que nada pueden esconder
de lo que son,
ni siquiera el orgullo
los anima,
ni ese falso pudor
que ya ostentamos,
personas como vos o como yo,
que alterados por el mundo
obramos,
no,
ellos llevan las señas en los ojos,
y la manera de hacer justa
en los dedos,
tocan sus sinfonías del Edén,
como tocan tan suave
las semillas,
para volverlas pan
en hijos moros
que llegan desde el aire
piando coplas
de hambre grande, de años
a los hombros...
tengan alas allí, de plumas hechas,
o solo brazos flacos
alzados pidiendo más,
en ese orar callado a veces mudo,
que delicado brota diariamente
tras sacarse el sudor
que hay en la frente...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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lunes, 15 de septiembre de 2014

SUELEN SER LOS LUNES / Poesía de José Ignacio Restrepo


PANDEMONIO


Y se callan las cosas,
porque mustia apagamos la teve,
y les damos la espalda fatigada
a los temas del mes
y a los del día,
nos marchamos sin más para la cama
con el alma de chal,
cariacontecida,
o llorada sin más,
encalambrada,
atrincherada por todo lo que infame
trajo desde el afuera la jornada...
Ya en la cama,
justo antes de orar,
de la forma madura que lo hacemos,
procurándole a lo diario el docto olvido
que debiera no más traer el sueño,
de la almohada y del pecho
nos cogemos,
mientras miramos quietos la ventana,
- esto no puede ser -
 - no está tan mal -
las cosas que miramos hace rato,
pero si,
si están mal y hasta peor,
amos son de la muerte los que tienen
a la ley tomada por el cuello,
y ese cuerpo universal de los gendarmes
que les sirve de peña
a los banqueros,
no para de atacar a los sin casa,
mientras estos se ríen en sus juntas
sacando denarios mal contados
para hacer sus guerras cuasiformes,
y los niños de acá y de no sé dónde
llorando ante vacías bibliotecas,
con sus pies
que tuvieron ya zapatos,
pero ellos no lo recuerdan...

Revisemos la historia,
sin consignas,
nunca estuvo tan denso el aire limpio,
ni fue de todas formas tan mezquino
el presente en su propio desatino,
al igual que se ve harto difícil,
refundar lo que hoy aún no tenemos
con eso que nos cabe entre la mano,
los valores, 
que se llaman aún humanos,
hasta cuando,
no sé,
no me preguntes,
sobre aquello que a mi me hace llorar
apuestas no recibo...
nada más...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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miércoles, 10 de septiembre de 2014

HUMO EN EL ALMINAR... / Poesía de José Ignacio Restrepo



 ISTAMBUL
 
 
Volando,
sujeto fuertemente mi cordón umbilical,
mientras urgido suelto sobre el aire
mis pequeñas escamas somnolientas,
destacadas gendarmes de mi fuerza propia,
selenitas adheridas desde el viaje
de regreso y huida,
a esa siempre soñada
como hogar,
Constantinopla ida de los siglos,
reverente, sinuosa, apellidada
peligro en la mitad de muchos mundos,
estoy volando
mientras mal recito
poemas apócrifos y míos,
mis escamosas alas van dejando
noticias de mi níveo derrotero,
todo noble esplendor fue negro antes,
todo triunfo fundó su nuevo fuero
sobre cientos de ávidos amantes,
reunidos para gestar
sus niños muertos,
sus sueños de rituales acabados,
sus chancros sobre muros muy pulidos
de un brillo extravagante,
mercenario,
todo vuelo como este de mil voces,
de pléyades diciendo y musitando,
con hielo cobre pálidas heridas
se levantó de atávicas, pueriles,
ideas de la vida que no son...

Y la escamosa piel
que se derrite,
mientras el vano esfuerzo repetido
urge a la vida noble a renacer,
este bello segundo
no tiene otro testigo en este instante,
ni otro dínamo que un vatio nuevo plante,
que ese latente y rojo corazón,
que no se inmola más si yo le digo
y se pone a si mismo una frazada
cuando mi voz lo obliga
a tener frío...
sobre todo si viajo sobre mí
en recuerdos e idilios no nacidos,
que hartos de cansancio mal lo dejan,
con la canción que suene
como huella,
del congelado nundo que lo espera
en la rola trivial que se repite
en el caracol atrapado
entre mi oreja...

  JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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martes, 9 de septiembre de 2014

FALTAN LETRAS... / Poesía de José Ignacio Restrepo


ERRANTE


Si,
otra vez pasó,
vino, se quedó solo un momento
y luego en revés vertiginoso,
tomó sin despedirse algún atajo
que no he visto,
cuya existencia ignoro,
entre mi cobertor y la azul puerta,
dejándome en la cama resentido,
con los ojos abiertos y sin ver,
con mi amor ya dormida
y el deseo
de dormir o de amarla
no lo tengo, ni afuera ni en mi cuerpo,
el sueño simplemente
se me fue...
Canción de la pared que nada cuenta,
gato dormido soñando pajaritos,
arancel de mi piel hecho lunar
que de antes no sé si recordaba,
las cosas que son mías son ajenas,
mientras miro mi cuarto
ensombrecido
y esta sed de metal,
y mi pereza
de alejarlo aún más
yendo hasta el freezer,
para buscar lo frío o lo caliente
lo que tire de él,
lo que me canse,
lo que sirva de cebo
y lo devuelva atado a una mentira,
lo aliente a mi violeta o a mi herida,
aliciente de noche
hasta de día...
El sonido del hielo contra el vidrio,
apenas tres deditos y un amén
para darle algún caos momentáneo
a mi ya entredormido estatutario
que rige,
que pondera,
que critica,
y me libra del sueño como a ti,
en esta noche neutra y ya sin tema,
sin ángulo, prontuario,
estratagema,
valeroso sos vos y tu memoria,
tu allanado decoro y mis mil norias,
que no temen juntarse en esta quinta,
solo hecha de letras cual zaguanes,
para pajes sin reina
entredormidos,
con casi destejidos, desfondados,
litigios sin contrario o por hallar,
mientras enrollo el hilo de mi sueño
y lo vuelvo a llamar sin casi ayuda,
y él me ve
reajustando mi cordura
a golpe de martillo sin pared,
con la boca en claveles ya morados
y el pie que está cansado en el pedal,
que no tiene cadena
ni deseo
de contar esta historia del trofeo, 
pequeña bicicleta que me mira,
 rezongo silencioso entreverado
enfocando el estante donde mora sola,
con el polvo ganado y por ganar,
mi sueño que me mira nuevamente...
una copa oxidada cuyo brillo
sacó de mis dos ojos gotas largas
por el premio,
esa vez,
ya no recuerdo...
pero más por lo larga y el esfuerzo,
 una corta carrera, dos caídas,
ya casi no recuerdo,
vuelve el sueño, lo veo empiyamado
ya vez lector paciente
qué gané,
hasta el trago de wiski
en la mesa de noche
allí dejé...
 
 
  JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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miércoles, 3 de septiembre de 2014

SEMBLANZA DE TU AMOR Y MI AMOR, SIN GUITARRA / Poesía de José Ignacio Restrepo


 
A LA PAR


Y emerge como espuma 
la palabra sigilo,
parece como veta de una mina cerrada
que brillara a mi paso si acerco la candela,
y dijera martillo en eco subyugante,
entre el silencio sacro, quizás omnipresente
que dejó el aguardiante tras unas horas solo
cálido en mi vientre batallando senderos,
rutina del que piensa
muy quieto
y de alma errante...

Pero, fue permitir que llegaras aquí,
y luego permitir que pasaras la noche,
alumbras como cebo de forma enardecida
mas después solo eres la pequeña cerilla,
lanzada sobre el piso
una, dos, muchas veces...
Caprichoso mi sino que te trae y después
despide tus regalos sin haberlos abierto,
y luego, un día más,
tu voz por el teléfono,
repasando el sigilo que tuvimos ayer
para cruzar el hoy sin dañar el mañana,
volviendo del afecto a crear la pasión,
¿cómo pueden reñir
los que hacen el amor,
y dejar para luego
lo que debe ser hoy?

  JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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lunes, 1 de septiembre de 2014

TARTAMUDA VIDA / Poesía de José Ignacio Restrepo


CENTENARIO


Hoy
este lugar es más grande
y más hermoso,
se terminó por fin de levantar
el edificio más alto y ostentoso,
el que dio más trabajo
a más obreros,
y en la boca de todos puso el nombre,
Centenario,
que suena a cosa eterna,
a algo ya inmortal desde ayer mismo,
por ese bello axioma sazonado
con los males de otros ya olvidados,
como el entierro
de hoy
también,
temprano,
del obrero que murió hace algunas horas
cuando garantizaba para el jefe
que el sistema del octavo elevador
se encontraba perfecto para su uso...

Centenario mató a Héctor Urquijo,
el edificio nuevo es asesino,
de los sueños benditos de sus hijos
y la esperanza vieja
de su viuda,
Centenario, que hoy está de fiesta
tiene diez abogados y un millón
de razones derechas o convexas,
para pagar lo menos,
no lo más,
entre tanto celebra la ciudad
que tiene tanto obrero por la calle
sin labor en qué gastar la vida,
y uno menos que acaso va a cobrar
por medio de una rapida demanda
el último salario
trabajado,
que cambió por un grito
que no acaba
y una caída libre que lo envió
al cielo de los ángeles
perdidos...

  JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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