jueves, 30 de octubre de 2014

ANTES DE BIEN CALLAR... / Poesía de José Ignacio Restrepo


SIN NOMBRE


Pero todo puede cambiar en un segundo, 
la cuerda y la emoción no son del circo, 
el temido y logrado envión de carnes
no vino reclamando de la guerra
como ocre terror sobrevivido...
Puede ser el amor que duerme solo, 
y escucha de otra piel que tengo sombra, 
que ha atesorado sueños y está ahora, 
sorbiendo mis deseos de suicidio...
Regreso del estiercol que está seco,
harto de mal soñar adolorido,
de rezar para olvidar a qué le rezo
 desdoblando la mágica comedia
que suelo descifrar a media noche,
y que labro diciendo que es mi vida...
Luego aseveraro cuando llega alguie
a pernoctar conmigo como amigo
haciendo de confiada cenicienta
para curar su pecho adolorido,
que no estoy mal, que vivo del recuerdo,
que pensaré mañana como hallar
para este trasegar calmo y vacío,
una respuesta frágil por lo nueva
que llevaré hasta el nicho de mi alma
- donde guardo regueros y guirnaldas,
y sueños que murieron sin nacer,
y otros que se fueron dócilmente,
con caras de no ser recién nacidos -
porque seguro estoy de que se irá,
respuesta inoportuna y adventicia,
muriendo lentamente y sin vibrar,
como empleada alterna y pasajera,
que nunca supo bien qué contestaba...
Una pregunta buena que no hice,
una noche de amor que apenas tuve,
y este poema largo, largo...largo
que no se llama piel, ni tiene nombre,
y nunca supo bien qué respaldaba
con sus palabras cortas sin sentido...
Y la esperanza ripia, algo casual 
que apenas veo llegar y ya se ha ido...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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miércoles, 29 de octubre de 2014

ESAS PIEDRAS QUE HABLAN / Poesía de José Ignacio Restrepo



PLAÑIDERAS


Esas lápidas nuevas que ya sangran...
Pareciera que llevaran desgarrados
sobre el mármol
diez mil dolores viejos,
atávicas dulzuras malogradas,
cencerros que algún cuello cercenado,
que justo hoy a las doce se da cuenta
que ya no tiene cuerpo,
larga espalda,
pestaña que le tiembla, pierna izquierda,
y mira para arriba sin pensar
qué va a pasar en solo diez minutos,
cuando se parta solo el campanario
y resbale por los muros agraviados,
desnudo sin su único sudario,
que se espantó temprano
de ese patio,
donde la angustia tiene el tendedero,
y donde ayer cayó un negro lucero...
Esos negros augurios son tan lisos
como esa superficie ya lajeada,
al oído rencor 
ya nada dicen,
pero el viento les pasa por encima
y el mármol cree bien que son caricias...
la verdad son los pasos de los muertos
que van a reclamar sus nuevos nombres,
antes de que se mueran sus sutiles,
acampanadas búsquedas de miopes...
Guerras de diez en diez,
tropeles anchos,
torpedos que se abalanzan en los ranchos,
fronteras que estudian nuevas explosiones,
para que murgas ardan e infelices,
piensen como pagar más meretrices
que esculquen a la parca en los calzones...
Y vienen al cementerio cada día
esas ávidas, largas al llorar,
se pelean el puesto de la esquina
pues desde allí miran como llega
 el dolor reclamado como breve
y ese canto eterno de la plebe,
es secreto que se hagan admirar
por su llorar largo y sostenido,
y por esa mítica forma de dolerse
que graba entre la memoria portentosa
feos apodos de uno a uno los mil nombres
esos que por otros se marcharon
equivocados o no
botando sangre,
y los tristes, que amparados ya no están
pues se fueron caminando para atrás
repartiendo sus mal idos rencores...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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lunes, 27 de octubre de 2014

PROFETAS SOBRE NUBES DE PAPEL / Poesía de José Ignacio Restrepo


A VECES


A veces es tan ruidoso dar vuelta a la página...
Es tan pesado el libro, tan acuosa su charla,
el rol tan adventicio,
el recuerdo inhalado,
el borde tan cortante
por ir apresurado...
el teléfono arde, la cazuela se quema,
en la tv respiran los muertos por sopresa,
el tema descompone los supuestos sutiles,
los ya no me parecen
de repente articulan,
el viaje del amor, la mirada, el sufragio,
el cambio de color en la tapa del osario...
porque el libro revuelve aún lo que esta allí
por mirar, por saber, por ser repreguntado,
aunque pese ahora mismo
el párrafo sin ritmo,
por más que ese suceso
tiene carne y no hueso,
y tú mismo pudiste escribirlo mejor...
A veces el sopor se digna de invitado
poniendo otro destino a tu hacer de lectura,
no seas un mal hijo,
resiste, ten cuidado,
en la página diez ya te estabas durmiendo
y ahora ruges solo aquí en la veintitrés,
pondera ese destino,
ve leyendo despacio,
la falta de cuidado
ha matado mil hombres
cuando dieron por hecho su sino descuidado,
que la vida es un libro que vas solo escribiendo,
respeta la negrillas, no corras sobre el hielo...
y cuando tengas sueño
prepárate a dormir,
quizás al otro día 
tú, lector de dos pesos,
hallarás ese tema, ese bello fortín
con que escribir las cosas que casi nunca lees,
y empezarás por magia
otra parte del cuento,
si descansado estás y entre tanto
te atreves...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
Copyright ©

viernes, 24 de octubre de 2014

QUE NO GRITE LA VIDA CON LA MUERTE, QUE NO DUELA POR FAVOR LA VIDA / Poesía de José Ignacio Restrepo



EL MES DE LAS SOMBRAS
( A los 43 héroes precoces de  Ayotzinapa )


Dónde grita la boca
ante el ultraje bruto,
de almas sin percicia dispuestas a la sangre,
dónde va y se derrota la frente ante el olvido
de todos los demás que nos saben dolor,
este trágico día de gaviotas que huyen,
de tierras que gravitan ante el mítico drama,
de saber enterrados y soñarles con vida,
nuestros mejores sueños
de alas cercenadas...
Dónde está la ciudad que alberga almas y hombres,
que sabe del lugar donde están esos nombres,
proclives a la pena caminamos buscando
el tenor de sus voces en el curtido fango,
porque deben vivir los que se hallaban vivos
y solo han de morir sus infames esbirros,
mientras se gritan cantos
manantiales, torrentes...
Dónde está la bondad de esta tierra de antes,
las brújulas torcidas pegadas a los muros,
el ancho del dinero haciendo algarabías,
legiones de dañados pudriéndose en sus horas
mientras buscamos más nuestros héroes precoces,
en la tierra de Dios por Dios abandonada,
mezclada con la sangre de los niños de Iguala,
salidos de Guerrero al aire de las sombras
no sabe Ayotzinapa si solo están perdidos,
o huyeron de la vida por golpes a sus hambres
de manos de igualados,
de manos de vencidos,
a palos y cuchillos de malos con poder
con ojos que no ven y manos pecadoras,
mal nacidos sin nombre
odiados por sus sombras...

 JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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jueves, 23 de octubre de 2014

UNAS COSAS SIN DON, SON SOLO HISTORIA / Poesía de José Ignacio Restrepo


ESPEJO ARRIBA



Espejo que poseo,
que mira desde el ancho cielo raso
lo que hago frente a el
sobre mi cama,
mi juego alado,
mi suma de esperanzas que aún laten,
mis corcobados brincos
atándose a las curvas y tangentes
que recubren su cuerpo marsupial,
espejo, te pondré en otro lugar
donde asentarme menos,
sin mis juegos,
y poder orientar mis anímicos reflejos
ante la suma restada de sus ecos
en otro superficie ignota,
que los sume o los reste...
que inclusive,
si no estoy yo de mi también se olvide...
Pues cargo imaginerías infestadas 
que sobreviven solas
sin mi ayuda,
 recuerdos mil de tan brillosas huestes
que desde tí se derraman
en la noche,
por las cómodas,
por las dos ventanas,
como hormigas que no saben qué son
bajan por la verdad de las paredes
buscando sin saber qué es el origen,
quién las envió a reptar sin explicar...
me recorren después los rojos labios,
se disputan mi piel
cuando se marcha,
y habitan sin mi amparo
esta gran cama,
cuadrada, llana y sin su amor vacía...
para que llegue ella y solo con un gesto
las envie sin cabeza hasta el desván,
nombrándolas por nombre y apellido,
al fuego de otro olor y otro martirio...
Qué,
si llegare...

Todo por vos estar allí mirando,
callado, circunspecto, útil...
parecías tan bello devolviendo
esas atadas luces y espejadas cuentas
tarde ya noche esta pieza alumbraba
y estaba viva, atada a mi
 su muy gentil belleza...
Ella no está,
ya tu trabajo no tiene un para qué...
alguna vez tenías que sobrar,
es hora de que bajes...
nada más...


 JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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martes, 21 de octubre de 2014

UN TAMBOR QUE SE ROMPE NO ES TAMBOR / Poesía de José Ignacio Restrepo



CARNAVALES
 
 
Paños tibios sobre mi garganta
y aceites de dorada trementina
para quitar las manchas de mi piel,
y esas libras de hiel
que hay sobre el alma,
enteras las canciones del verano
se callan cuando suena la campana,
el doceavo empellón del hierro frío
cubierto desde ayer por blanca escarcha,
no esconde que ha acabado la función
y de la noche cruel
no queda nada...
Todo lo recogido está sin vida,
recuerdos del ayer en la tarima
y labios que tenían vida propia...
El eco del concierto ya está lejos,
hurgando de emoción
en otro barrio,
un carro que desliza sueños viejos
llevando sus trebejos cuaternarios
a la siguiente tórrida estación,
podrá dormir allí sus sueños puros
y mañana tocar
con hartas ganas...
Que se abran tantas puertas y ventanas
como gente que brote sin resabios,
como hoy paso aquí sucederá
y se harán el amor manos y labios,
con cada destacada aclaración,
que vestida de canción reconvenida
en forma de ideal
suene otra vez...
Yo mientras
desconozco el mundo entero
y me busco en el fondo de tu ombligo,
sintiendo, resintiendo, ardiendo fuegos,
porque saliste viva por un poco,
y en la silla de enfrente cabeceas
por el ron que se fue por tu garganta
 ahora estás quemando lo que eres,
una reina dormida casi zombie
en frente de su rey
viejo y sin dientes,
que ya no tienen duda que ha pasado
ese mejor momento y el peor,
mirándolos sin verlos por el lado...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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domingo, 19 de octubre de 2014

TODAS ESAS GUERRAS INVENTADAS / Poesía de José Ignacio Restrepo

SANGRES AJENAS


Tengo el alma algo diferente
tras verla derramar sangres ajenas,
le he cerrado heridas perentorias
que dejaban el rastro de mi paso
y marco en el registro de mis viajes
esos virajes amplios, coronarios,
para saber el sitio y la virtud
de cada hemorragia derramada,
y brindar como hoy a su salud,
a la mezcla sin paz de tanta vida
y a ese rojo que es igual
aunque sea de otro...
A las guerras que realmente no lo son
atadas a recuerdos inventados
y alzadas entre icartón y maniquíes
con tanques de madera y plastilina,
que jugábamos antes cuando chicos,
para medir la fuerza y el valor, 
a esos juegos de calle que educaron
la ciencia sobre el bien y sobre el mal, 
propondría como un nuevo abecedario
para los chicos que hoy ven por teve
aviones que no son ya tripulados
y gente que se queda sin cabeza...
el presente carece de esos juegos
donde todos pudimos aprender,
no quiero ser maestro
mi componer fronteras o balanzas,
podría nuevamente ir a jugar
esas guerras sin luto, de mentiras,
y conservar mi sangre
y las ajenas,
para poder sencillo respirar,
tu sabes, es siempre necesario,
un poco de alimento, agua,
y destreza,
que la sangre respire
y no salga del cuerpo
pues no vives...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
Copyright 

sábado, 18 de octubre de 2014

MIENTRAS CALLO, ESCRIBO MESCOLANZAS / Poesía de José Ignacio Restrepo




POPURRÍ

Es tan grande el botín
y tan poco el consenso
sobre el valor que tiene lo llamado
bien público,
sí, oyó,
dígalo fuerte,
es usted sin error otro doliente
al que le pesa el tono de la voz
cuando debiera alzarlo en su defensa
- tanto esfuerzo para hacerlo, construírlo,
tantos cuerpos gastados,
tantos jóvenes algo envejecidos
que pudieran contar de su trabajo,
construyendo ciudades, pueblos, veras,
sembrando lo que estaba yermo o seco,
para sacarle jugo o alimento -
Es tan grande el botín
bajo el suelo que hoy ya tiene nombre
duermen aún los míticos metales,
las sustancias que rezan curarán
esos males que ahora nos incuban,
ay, señor,
tanto mal tiene la usura,
y su hermana mayor
llamada sin bautizo la Avaricia,
ya no somos personas
 somos sapos,
hojas que el viento zafa desde el árbol
y en el suelo con ellas juguetea,
colindan con los ávidos instintos
esas necesidades mal nutridas,
y allende ese dolor de no hacer vida
mientras sentimos 
ver cerca a la muerte...
En un mundo pequeño, según dicen,
que conserva su forma y su tamaño,
donde parece que justo a nuestro lado
estuviera el que se halla
tan lejano,
olvidamos sin más estratagemas
para entrar en cuestión sin arrogancia,
esa frase de humanos
para humanos,
cuéntame, te escucho,
qué te pasa,
y olvidamos la fe del escolar
de respaldar amores con miradas...
estamos ocupados en mirar
cual será el menú de la mañana,
y si ese que se acerca traerá
entre la ropa algo que nos falta...
Lo público trenzado en nuestras mentes
con eso que es privado
y diferente...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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martes, 14 de octubre de 2014

MONÓLOGO DE DOS / Poesía de José Ignacio Restrepo


LA FOTO VIEJA


No volviste a ver los noticieros,
me contaste más temprano hoy por la tarde,
pues todo lo que aparece es inhumano
y te duele el dolor de tus heridas,
tanto que las pensabas siempre tibias
con tiempo para menguar de cocinarse
y ahora
simplemente no soportas,
el más mínmo tema que recuerde,
que pagas a los brutos lo que pasa,
que les pones dinero entre la faja,
cada que piden más,
que piden más,
pues los impuestos, ya sabes,
nunca bajan...
Eres como yo, ya un veterano,
haces de comer allí en tu casa,
hace tiempo ropa ya no compras 
pues aún tienes más que suficiente ,
y ahorras del ahorro pues entiendes
que no necesitar es la riqueza
y querer tener es caer en el engaño
y luego bautizarlo entre tus manos...
Llagas que te revisas van curando
entre tu mansa y capaz filosofía,
por eso te niegas a leer mi poesía
pues llevas años por ahí
sin más
cantando,
las letras que porfían como vivas
en las cuerdas de tu icónica guitarra
guerrera de tus años, dulce hermana,
que conoce lo tuyo y desconoce
lo que no te mantenga hipotecado,
sudores, eyecciones, escorbutos,
brotando por los morros de tu hiel,
por eso no le pides nunca piel
a alguna que vecina
te acalore,
pues tienes y de sobra de las sobras
para qué
hacerse de otro ser mortificado,
las penas tienen cara de las alegrías
los mismos sitios de narciso origen,
pero es de solazarlas que terminan
haciéndose las dignas necesarias,
y es mentira,
en tu casa solo hay fotos y flores,
y la teve apagada ya hace años...
momentos repasados de colores,
como ésa, ¿dónde fue?
ya no recuerdo,
- conténtate con ver que si ocurrió,
y con saber que ese papel donde está impresa
está muriendo ya, pues no es eterno...-

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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domingo, 12 de octubre de 2014

DOS PREGUNTAS CALLADAS / Poesía de José Ignacio Restrepo



UNO BLANCO, 
MI SEÑORA


Pensé hace dos minutos
que se extraviaba el toque,
miré para los lados
mordiendo una hebra 
color cielo de noche
o mar de día,
espera, 
dice en mi mente la palabra,
y respira por dentro,
que la misión de dar es recibir
y volver es apenas ir mañana,
si lo que buscas tarde es dar la vida
a aquello que la vida te señale,
entonces no podrías extraviar
la fuente donde el agua falta o corre...
Simplemente hacedor
retrasa el paso,
la palabra que avanza entre derroche
te pide que respires,
tú solo hazlo...
Pero queda también homologar
los amados silencios de la fronda,
de tu callada boca que besaba
o que solo ataviada de fatigas,
pensaba que quizá
llegara en un día,
que íbamos a darnos con los ojos,
sentidos, solución, significados,
y estarímos por siempre ya callados,
dispuestos a entender a quien mirara,
y preguntar de todo simplemente,
hablando con los ojos
a la gente...
Poeta, cómo sabes tanta cosa...
soy brujo, uno blanco mi señora,
no entiendo que es regar el mal de ojo,
y persisto en amar...
aunque no me amen...
¿será que si me mira de esa forma
amar debo entender que igual le pasa?
no me conteste ahora, ni después,
pero deje algún beso en el espejo
que yo me miro luego
entero en él...
 JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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martes, 7 de octubre de 2014

TODO VATE HA BEBIDO DE TU LUZ / Poesía de José Ignacio Restrepo



 EN APOGEO


Baluarte coronada
por millones de estrellas de ilusoria vida,
que te quedas mirándome sin verme,
pues sin ojos alumbras paz y guerras,
y a los días que dejan envarados
lentos sueños trabados en la miel
mientras otros meriendan indigencias,
los que te llaman luna solo saben
de planetarias fuentes orbitando,
de satélites que mudan posiciones
y se marchan y vuelven sin llamar,
al que sepa o ignore sobre astros,
o lácteas visiones que no son...

Luna no, vos eres un espejo,
lacradas tus imágenes instadas
por seculares llamados y oraciones,
permanecen atadas a tus mares,
a tus elementales oquedades
y se reúnen a veces para ver,
cuál es la más granada en peticiones,
cuál la más extensa pero muerta,
y cuál entre esas castas oraciones
logra cuando sale que la lean,
y acto seguido que los ojos suden,
y que las manos unidas algo trencen
que no puede mirarse
pues no está...

Yo repito cuando veo el cielo,
no vayas a moverte de tu sitio,
ni a esconderte demasiado tiempo,
que en esta observación bebo locura,
y regurgito versos ponderados,
deja tu halo para que mis ojos
queden convencidos de tu altura
y nunca, nunca, nunca te retardes,
si estás llena como un queso maduro,
que todo en mi se llena con mirarte,
y logras cada vez que ocurre eso,
que vibre mi corazón rotundamente,
y que el dolor que llevo duerma mudo
a pesar de saber que quiebra el pecho...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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