jueves, 21 de mayo de 2015

AL FUEGO QUE NO QUEMA... / Poesía de José Ignacio Restrepo


REVERBERO

O el renglón
que se tira en estampida
bajo suertes probables pero inciertas,
sabiendo que el mañana ya es el hoy,
que lo ayer encontrado se perdió...
y que en este deseo de mil formas
espera vocinglera la quietud
para decirle
calma...
o la tela de la araña, 
pendiente de la llegada 
de uno a uno todos tus olvidos, 
para envolverlos en su labia prosélita, 
hija de tus suspiros superiores, 
madre del final que nunca llega, 
hermana media de tu nueva pasión, 
la de mirar adentro, 
sobre, 
atrás...
dejando intacto todo, 
mientras corres como ángel 
por las frías cornisas...
 Nadie tiene por miel 
el pegote de algún recuerdo triste, 
pero a diario se baña - y no lo miente- 
sobre aguas cascadas que lo llaman, 
poniendo nombres, 
calles, fechas, brumas, 
sobre cielos perlados de esperanzas...
Tienen cuerpo las manos que nos tocan 
cuando a solas cerramos a la luz,
 nuestros párpados plenos de lascivia, 
y tocamos lo que haya 
en la ardiente atalaya de una boca....
Sueña allí donde te toque,
a ese algo de piel sálvale ritos de tibieza
que no se mueran nunca,
como estos...
 Perdida está la guerra 
por detener el curso insoslayable de la vida, 
entonces juntar las bocas 
donde los gritos callaron hace tiempo, 
y llevarlas recogidas a las playas 
donde el sol supura su extrañeza, 
su cotidiana levedad sin mundo,
es un paso feliz,
un gozo que se pinta adentro...
Donde haya muchos pocos se desean, 
donde pocos se miren...
los ojos yacen como perdidos
en la barata búsqueda de nada,
esa feliz fortuna
que adentro se nos gasta...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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