sábado, 28 de marzo de 2015

LAS LETRAS NO ESCRITAS / Poesía de José Ignacio Restrepo


CORTINAS DESCORRIDAS


De manos tartamudas
las regadas semillas 
quedan fuera en el camino
y no en la ávida era de vida 
y de clamor por todos necesitada. 
De esa somnolencia enraizada
que produce un sopor inveterado
en los bordes del alma
donde habitan los seres con sus cuerpos
se produce sin más por cruel motivo
señal tras de señal
la causa del no hacer que todos tienen
con la cual evitar el quehacer
que hace tiempo te espera
levantar el caído terraplén
alcanzar el perdido cuarto de hora
retirar de las sienes tanta nieve
y la lluvia en los ojos
que impide que convides al verano
para teñir tu piel de pura vida
De recados de oídas escuchados
al tamiz del secreto o de la duda
que tapan tus oídos rezanderos
y llenan tu gran arca de desiertos
tienen tantas personas entre ecos
bajando de ese negro abismo
a la primera llamada
o a la última...
De rejas comparadas para alas tullidas
se nutren los cuentos aún no escritos
y esas letras vencidas
que parecen ahora logaritmos
venden cadavéricas urgencias
entre moldes de vidrio...
Solo venden latidos escarpados
para zafarse de tedios inconclusos
que abaratan colores que no vemos
y merman nuestra vida
entre latidos...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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martes, 17 de marzo de 2015

SIN PRISA ENTRE TU ALIENTO / Poesía de José Ignacio Restrepo


SOMOS DUENDES


Instituido en el hambre de vivir
como asteroide afín sin propia elipse, 
cómplice enternecido ante la ausencia
soy tu arista mejor,
tu mago triste,
rey de tus más precoces comentarios
que tejes y destejes a placer 
sobre la historia mía ante el que llega 
o el tránsito de aquel que en ti se pierde, 
como un relieve sensible o similar
del requerido por básico alfarero 
para honrar en su labor la distinción
que guarda para siempre en la memoria
probable de aún hoy reconocer
en la mano que busca al dios del pan
en los ojos de un inca hecho de barro...
Te dije una vez y lo aprendiste,
hay que frotar una a una las palabras, 
para que salga de ellas lentamente
el genio sin nombre que las mora, 
el que les quita el resabio o el acento
o pondera entre acrobacias su virtud
sean noble adjetivo
o sean verbo...
Voy entre trazos moviendo traslaciones, 
ya al sur, ya al norte, o al oriente
remando hacia edenes imprecisos, 
pero existentes lo sé gracias a ti,
mientras estos versos ya domados
se repiten en ecos presurosos
bailando en las yemas de los dedos,
suspicaces remeros de las manos,
comprobando que existes,
que existimos...
Una joya tu gesto o tu silencio
a la vuelta del verso permitido,
ha creado sin prisa golosinas
 dando brillo al amor desde tu boca,
soy acaso el héroe en tu llamado
tomando consonantes al albur
para que brote intacta tu virtud
de lectora que ama sin saber,
así cegados ojos pueden ver
y oídos pronto abiertos sin mesura
escucharán antes de ser la partitura,
y manos convocadas en un verso
podrían desde el tocar estrellas
oliendo la verdad del universo...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
Copyright ©

sábado, 14 de marzo de 2015

DE LAS GUERRAS LIBRADAS... / Poesía de José Ignacio Restrepo



EL JUEGO DE ESCIPIÓN


Una correa de ascenso 
para criar ideas espectrales, 
que van descendiendo del pecho hasta los pies, 
mientras se refleja el recuerdo en cosas diagramadas 
y traza sobre mis ojos coordenadas
que liberan su deseo de verte,
 un cronograma, un menú de opciones simples
que debas estudiar quizá dos veces
para llegar después a la ventana 
y saltar cual pájaros alumnos, 
sobre todo lo dejado por contraste 
y el recuerdo divino de lo dado...
 Tengo recuerdos de violencias imborrables,
infligidos a mis ojos en los otros,
que mi formación y mi sentido de la decencia
no han podido ni querido borrar,
pues mi bien más inefable es la memoria...
Tengo llagas curadas invisibles,
que ahora mismo son rastros de lagos
que secaron cada gota de bien
convirtiéndolos en mansos terciopelos,
de negro y sangre,
de arcilla y diezmo en los dedos
cada que bien entro a este pasillo donde todo vive,
replegado de la luz a las paredes...
Tengo una riqueza que no gasto,
una porfiada que apenas comparto,
brillante, nívea, hecha de recuerdos,
donde mora vivo el dolor de lo que fue,
diciéndome al oído
quizás llegue mañana lo peor,
quizá mañana,
cuando no esté rodando
tu preciosa correa de juguete
que pone dientes a las muecas bocas
y fechas olvidadas
para que juegues a contar con la memoria...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
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viernes, 13 de marzo de 2015

Y ME ASOMO... / Poesía de José Ignacio Restrepo


Pensamientos que no alumbran trastabillan, se hacen tras de la puerta a fornicar con mis luengas serpientes de vidrio, no sé por quién traídas de Venecia. Rostros de pan, que ya son sólo sebo durmiendo su cansancio en las paredes, entre pintura genial que desenmascara otras viejas comedias que antes fueron y que yacen pintadas en lo mío comprobando que es cierto ese aforismo, diadema de lo cierto y de lo falso, que pregona a los vientos que todo es nuestro... Dormito, no es este tema para las yemas de mis dedos, ni para el pleno del mar que ahora asiste a esta marea incesante de mi mente, asombrada quizá de comprobar que carga barcos fornidos ya muertos en los estrábicos puntos nombrados sin un mapa, que ya sabían ayer de la existencia quebrada de mi alma...
Mi pecas claras ante este duro tránsito oscurecen, mis callos se abren como frutos maduros pues no puede ser muda la tristeza aunque pase entre páginas escritas, como no puede ser la dicha completa sí un dardo entremezclado saca sangre...
Y me asomo tímidamente a la ventana, por un momento creo estar en una baranda allende al mar, viendo el recorrido de un sol encendido en lava que se mete entre el azul casi negro...Creo verme pasando, pero es simplemente un parroquiano, que no sabe de tu voz como sé yo. Veredas hay cercanas a Paris, que pasan por mi fiel melancolía y allí estoy descifrando mis enconos, recuerdos agridulces vestidos del duelo estelar de los osarios, que son señas de dioses olvidados o sin nombre, y que vos, musa que derribas realidades inocuas para sembrar graciosos oropeles, traes de vuelta al brillo de tus ojos, donde puedo aún ver los caminos que ideaste para mi...

 JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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(Obra pictórica de Jean Clude Dresse) 

miércoles, 11 de marzo de 2015

EN MIS OJOS LOS SUYOS / Poesía de José Ignacio Restrepo



EL ARDID

De tibieza esquiva, 
estos versos en su ánodo interpelan 
a las muestras de luz 
que sostienen ahora a las paredes...
mientras grita sin voz el amor 
y se hace de su sitio nuevamente...
 Al absorto que se hiere si la piensa, 
lanzándole bruscos tiros de arcabuz 
o el fuego de la vid o el cruento obús
por el tiempo que pasa en requerirla, 
restado del que usa en poseerla, 
lo saco de mi cuerpo y de mi mente 
donde mora sin duda en el pecado, 
para decirle dos cosas repitentes,
una que no estorbe en mi mente y sus pasillos
cuando solo deseo hacerle frente
a los visos de su cuerpo y de su voz,
y dos,
que a sus uñas no las muerda
utilizando mis labios y mis dientes...
pues es la boca mía y no la suya...
Ah, cráteres de mi mente donde tiro 
esta brújula mala que la nombra, 
dejando recordar su hermoso pelo, 
y el vello que es camino cuando plena, 
coloco en el mi mano destacada 
que persigue la luz de mi mirada, 
elocuente por dar cerrado aviso 
del peligro en que se halla, 
porque ella no mira, no me mira...
ya ha cerrado esos tiernos, 
esos cansados, ígneos, diligentes,
mis gemelos divinos que me miran
desde el rostro que amo
y que son fuente de vida de lo nuestro, 
pues fatigada y todo debe ver 
cada número atado entre sus manos 
a las cuentas que hace todo el día... 
Logaritmo por fiel, árabe pura, 
su semántica calla cuando muda 
solo deja que haga lo que quiera, 
y después dando gracias por mi ardid, 
se duerme con un corto hasta mañana
apagando la luz de su mirada...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
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lunes, 9 de marzo de 2015

TAN BLANCOS, PUROS Y PEQUEÑOS, PUESTOS AHÍ... / Poesía de José Ignacio Restrepo


MEDIODÍA


Sustratos de sal y aire...
A veces todo pierde coherencia 
y resultamos entre vanos espejismos, 
consultando tarots viejos y feos
sobre maledicencias antiguas, 
eventos nunca claros
pero nunca tan presentes como ahora,
veranos que la memoria estableció 
como francas zonas de olvido, 
en todo caso cartas ya viejas, 
de esquinas medio rotas,
arrugadas,
manchadas de sudores expelidos 
por pieles hoy ya ajadas y perversas,
de seguro entre cremas desteñidas,
de personas que pasaron 
sin pena ni gloria.
A veces, 
pero solo algunas tantas, 
volteamos de adentro para afuera 
todo lo que guardaba concordancia 
entre tiempos y suelos con lo propio,
 destejiendo tejidos ya apretados 
que ya tenían el nudo del final, 
reventando lo puesto con cuidado
sin más que por las ganas no pensadas
y esas puntadas antes revisadas 
que tenían puesta nuestra marca, 
nuestra fe de cosa terminada,
de repente se levantan como rieles
que ya no sirven,
que no son nada ya...
Y está toda la sal sobre la mesa,
 derramada sin más, 
sin casi un eco, 
sin la huella de algo ido con prisa,
hace minutos o quizá hace horas,
con lo antes pensado, 
fugitivo...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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lunes, 2 de marzo de 2015

NI LO BARATO, NI LO ÚTIL / Poesía de José Ignacio Restrepo



CÁSCARAS


No ser de los cuatro cardinales
sino un roce procaz alguna tarde,
un visaje requinto por las gafas
mientras el coche llega y se despide,
en esa tierra nunca visitada
que soñamos algo era
y que no existe...
Una nota en el mapa, breve, a lápiz
para reconocer un pensamiento
retenido en la crítica jornada
en que supimos ir y regresar,
porque perfectos aún les parecemos
a los otros que miran,
pero estamos tan llenos de recuerdos
que no sirven de nada,
aunque mañana a alguno le dé caza
por pura necedad
si la memoria intrépida no me falla
como ya me ha fallado alguna vez,
cuando me era urgente y necesaria...
No ser ese canal que lleva un rio
allí donde todo el será bebido
sino más bien un gajo que aumenta
cuando la lluvia azarada se le acerca,
como esas circunstancias que no fueron
pero de tanto ser entre pensadas
han hecho sin querer marca en la cara
donde paran los dedos sin pensar
qué las hizo, por qué diablo están acá,
recuerdos tienen hijos en el cuero
con derecho de hablar tarde en la noche
aunque echen el sueño un tanto lejos
y al final sin placer no digan nada
y de nuevo repitan nada luego...
No ser ni lo barato ni lo útil,
cuando nos buscan nos acuartelamos
y llenamos de ají toda la casa,
por el miedo a perder o a equivocarnos,
tenemos ese modo tan pueril
de recordar las cosas que se fueron,
como si por sufrir de propia mano
esos ritos pasados fueran malos,
asombrados miramos a los niños
que pudieron ser nuestros de la mano,
de esas locas queridas ya gastadas
pero hermosas y llenas como reinas
cuando pasan sin vernos calle arriba
y nos vamos despacio,
del opuesto sentido una vez más,
evitando con eso aparecernos
en frente a su regreso...
dejamos que los miedos alejaran
las batallas que no peleamos nunca,
 y dimos nombres crueles a esos días
contando con dejarlos bien atrás...
Ahora que no somos ni podemos
sacamos miel y gozo con saberlo,
pero a solas la carga de limones
se exprime de todo eso en nuestros ojos,
no logramos cerrarlos oportunos
para darnos un llanto virulento
por cosas con que hacer un monumento
que podamos mañana derribar,
y cerramos el día enmarañados
con recuerdos trocados que no fueron
volando entre las manos y la boca,
repitiendo no más, no más, no quiero,
no seremos ni esto ni lo otro,
ha pasado ese tiempo de perder
pensando que ganábamos sinceros,
hoy nos toca contar cosas pasadas
que fueron mal vestidas intenciones,
como dijo mi padre que no está
la mancha de ese piso
que brillaba
y ahora es una casa derribada
esperando miradas pesarosas,
un martes, digo un viernes,
nada más...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
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