viernes, 30 de octubre de 2015

COINCIDIR, ESE MILAGRO / Poesía de José Ignacio Restrepo



SUELO CALIENTE


Y tras del ofuscado palpamiento
entra en vigor la etapa de gemidos,
bien mezclados los tuyos y los míos, 
tanto que no podemos con las manos
sostener este placer que arde,
y se pelan nuestras mutuas comisuras
en ese acto precoz que no es un beso
sino aletargamiento entre la usura,
espejamiento de labios, golondrinas
que caen desdobladas sin saber
que no está lejos el suelo de su fe
pero dolerá si es alta la cornisa...
Contradiciendo las leyes y el manual
llegamos hasta el bies de la jornada,
no la nocturnidad es la que alumbra
sino la aurora tibia, el mar del alba...
y debajo casi de la cama
aturdidos pero muy felices,
decidimos quitarle a todo fecha,
hacernos por hoy irresponsables,
enfermarnos para el mundo triste
y anudarnos allí, atornillarnos,
solo comer lo que tenga el enfriador
y mudarnos al sol de nuestros ojos,
no ir a trabajar...por hoy juiciosos, 
en este bamboleo hipnotizante
de extender en el amor
el fiero instante...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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jueves, 22 de octubre de 2015

LOS PASOS QUE RECUERDO.../ Poesía de José Ignacio Restrepo


NO...SÍ


No por cornisas,
ni ventanas altas,
no,
por frases largas o silencios,
no por caminos alejados
cursos de recuerdos desolados, no...
No por aires densos ni lóbregos nichos,
o esperados momentos
que nunca llegaron,
no...
Por bares conocidos, dos...
Por manteles de cuadros, tres,
y parques con palomas
y con niños...Seis...

No por iglesias que su historia tienen
o calles con nombres de pasado,
fulgurante, sangriento...
tampoco por momentos compartidos
con gente que ya ni reconozco, veinte...

Y horcas colgadas de una puerta, una...
Alta, si...

Pasar otra vez el pasador
y salir con buen viento a babor
y esa nube a mi izquierda...
el sol que no se marcha, uno,
el viento, algo salino a esta hora
y mi ilusión de hombre
intacta,
por coronar ese lugar preciso
que duerme cada noche entre la almohada
y se ocupa mientras viajo sin destino
de poner nombre al hacer
que tendré luego...

un lugar en el cielo...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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viernes, 16 de octubre de 2015

NO FRENÓ AQUEL TRANVÍA... / Poesía de José Ignacio Restrepo



UNA VISITA AL MUSEO



No frenó aquel tranvía
ante el paso del raudo Meteoro...

Un alazán inmenso disecado
que no persigue hojas en el parque...
y su flequillo al viento...al viento...
místico, con el negro que se cae
al mirarlo de frente, luego de lado
con nostalgias cremadas y griticos pequeños,
triste por verlo en este sitio con sus huesos
de cemento bien llenos,
la vida dejada entre sus campos,
entre sus cañas altas
y él lleno de recuerdos,
y el quieto corazón que tantas veces
 latió como un dios sin ningún miedo,
guardado en un frasco con formol
para estudiar cuál fue el mejor latido,
el más confundido,
y ese latido peor, que fue solo uno
cuando la muerte indecente le dio alcance
herido al chocar con un tranvía
que no sabía que por qué diablos él corría...

Los ojos viejos se cansan de mirar
a su viejo caballo en el museo,
recuerda los gritos de la gente,
los tiros de ese idiota policía,
la carrera endiablada de Meteoro
cuando el susto bordeó todo el cerebro...
recuerda con tristeza verlo allí
tirado entre mortales estertores,
y los yugos de flores
que traían después los transeúntes.
Culpable aún se siente, llora aún,
por haberlo llevado hasta ese parque
con el único fin de que supieran
que había una sencilla majestad
viviendo en la casa de cualquiera...
Y tomaron muchas,
muchas fotos,
al lado del magnífico caballo,
y algunos le recuerdan todavía...
Meteoro,
un llanto en este día,
de lágrimas egoístas e incapaces...
ese latido peor yo lo conservo,
en todo mi rojo corazón
hasta que nos volvamos a encontrar...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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SIN A DONDE ESCAPAR.../ Poesía de José Ignacio Restrepo




ADVIENTO MÍSTICO


Qué toca para hoy,
no hay nada ordenado en el menú,
en esa cartelera que tenemos 
en un patio interior o no sabemos,
donde con letra script y sin errores
pusimos ordenanzas como flores,
para que dado el día, hora y lugar
las directrices sobren y no falten,
palabras cortas, lenguaje casual
correctas tildes, acento en su lugar
y luego solo hacer,
hacer, 
   hacer,
       hacer,
comadreja que roe entre las bases
el tronco que sembró ahí un leñador,
un día o dos después de derribado
un cien años parado,
aro a aro en perfecta diligencia,
que no podía hablar ni defenderse
de esa sierra enferma entre sus manos...

Qué toca para hoy, di lo que sigue,
pueriles advertencias azarosas,
cicatrices que se abren cancerosas,
y la observancia cruel y desabrida
de un mundo que se parte a la mitad,
como pera a la llegada de martillo,
como cofre cerrado y silencioso
cuyo dueño precioso 
mira lo que hay por un visillo,
las riquezas sanas que desprecia
por tener gozos falsos entre manos,
y esa noción tan rara de poder
hacer lo que hoy le venga en gana
terminando el mitin de la vida
con la cordura suicida de que es justo
lo que sea
que pase,
lo que sea,
lo que sea...
que sea,
y al minuto de resignar lo digno
por no tener claro ese menú,
mirar pasar la vida tan de luto,
por dios, negra de cabo a rabo,
y tan callada...
como cuadro de mar que ya es petróleo,
como fruta de adorno,
como tecla por fuera del teclado
y el piano en su lugar
sin nadie que lo toque, en el olvido,
 y muriendo de frío con la puerta galana del lugar
abierta y olvidada, sin reja
solo allí de para en par...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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jueves, 8 de octubre de 2015

CITAR LOS EVANGELIOS MIENTRAS CALLAS / Poesía de José Ignacio Restrepo


ALTAR


Rengueo,
voy y vengo,
al final doy vueltas a la plaza
y me encuentro de ida con los mismos
que hace nada, un momento, saludé,
ofreciendo mi estela como estampa
y mi tema, de nuevo, revejido,
como noticia nueva que rebuja
el pelo, el corazón ensombrecido,
la vejez que se asoma como maja,
y este buscar con prisa el adjetivo
que a la acción
se pegue y se complete,
justo como decía mi mamá,
haciendo de su tarea
negra lapa...

El cojeo
me viene por herencia...
Era solo la usual concupiscencia
de saberme mortal pero estar vivo,
unido a la labia natural 
de gente que lleva mi apellido.
Voy sumando unciones fraudulentas
que me huelen a lirio, a dulce menta,
y me traen el mar siempre al final
como si fuera premio a mi decir
aún cuando en pensar se devanea,
esta palabra inusual,
el verbo que sube y que jadea
como tierno animal
que para por el agua en una mano
y el dulce bienestar...

Poema,
sector donde allanó el delirio,
pulso que mide el bies de la palabra
y forra lo que queda con guirnaldas
mientras la flauta de pan hace al oído
su mística sesión de perfecciones
- enmarcado en un silencio sepulcral -
a veces entre músicas de histriones
que muestran al principio el cruel final...
Poema,
sangre de la palestra cotidiana
que en meliflua distancia cotorrea,
de las manos su tacto al cuerpo entero,
y ese latido rival y mensajero
como armadura de vidrio detallado
de aquello que es real...
pero no puede operar y ya no vive
mientras tu glosa cabal a la palabra
convoca entre capilla santoral
para dar de la vida la visión
y al que lea después una alcancía
donde ahorrar dolores
y financiar pequeñas alegrías...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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viernes, 2 de octubre de 2015

LO QUE MUCHOS CUENTAN.../ Poesía de José Ignacio Restrepo


YA ES SANGRE SECA


Donde hay muchos plantados
queriendo desde ahora
dejar allí sembrados sus largos huesos blancos,
tiene mi sombra apego,
y alguna jovial magistratura
pues es desde otro tiempo hereditaria
por haberse allanado a tus sosiegos
y haberte dado un lazo de alabanza
para que tú lo ataras al vacío,
única tierra digna de labranza
para dos que dicen ser lobos unidos,
en el paso del hielo quebradizo
y en el nombre encabado
en la nostalgia...

Sembradas multitudes, solo pienso,
dejado ante el olvido para darlo
al que llegue con hambre,
como yo,
al que no tenga nada y solo venga
y el hambre se le salga por los ojos
y no tema alzarse de la piel
porque está lleno de pálidas usuras,
a ese alimentar con mieles nuevas
nacidas del deseo bipolar
de subir y bajar de las esferas
donde las cosas perfectas solo viven
de dos minutos uno y luego estallan,
a ese que regresa como hebra
cuando era antes un nudo en gruesa soga
darle pienso en plato y con cuchara,
y luego engalanarlo con los ojos,
y desbordarlo a punta de te quieros
mientras la piel le sigue
y el suceso
de ser alimentado lo bendice
forjando en su palabra la alabanza
y en la nuca otro dije...

No te muevas de encima que me caigo
estoy haciendo el segundo calendario
con tu rostro y el mío sobrepuestos
en una virginal policromía
de soles siempre azules contra lunas enanas,
hechas de blanca sal y raya negra
que pinta los dos ojos destacados,
viendo todo de lado,
que elegancia,
mientras duermo y despierto exacerbado
con todo por hacer como anteayer
y tu mano en la mía,
recontando,
lo que voy a ganar sin dar pelea
por perder la bendita soledad
y bajar de mi corto pedestal
para ser tu doncella...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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