miércoles, 30 de noviembre de 2016

AL FINAL, ESE LLENO DE TU AUSENCIA / Poesía de José Ignacio Restrepo



QUEMÓN DE FRÍOS


Cantos de abrojos
mientras va la noche
gastando ineluctable sus segundos
arde tu piel, se lava y luego nutre
de cansados deseos sin recelo...
todos llevan un verbo almibarado
atado con verdad a un nombre amigo,
yo ya me di, a diario me recojo,
 cualquiera que os ame yo respondo
pues ser amado a tientas y en silencio
por tu voz tu cabello tu larga espalda
ya es motivo veraz y suficiente
para ponerle un lugar aquí en mi mesa
y defender su blasón del enemigo...

Hierven contigo
alaskas conquistadas,
de inclinados hielos ante saladas chimeneas,
en cuanto escalo subiendo o descendiendo
buscando acaso lo que se ha perdido,
tocando mustio, recalando, hablando
cuando sumida tu voz en un murmullo,
me dice sigue, no pares, no detengas
ese oropel de flores entre tactos
que te dan vida
en tanto me la quitan...

Vos aquí estás,
con pensarte todo lo refundas,
entre mis manos siento tu caricia
y son apenas fundas arrugadas...
Antes de hoy solo un punto en el mapa,
la letra augusta perdida entre la glosa,
la mancha constelada sin origen
en algún sitio perdido en la baldosa.
Era la vida una larga vacación,
antes de hoy una línea de tiempo,
un mapa rescatado en la aventura,
un sonido de un viento sin origen,
y nosotros
los impávidos andantes;
con todo el camino y otro poco,
en nuestros sueños
viviendo están las cosas
que llegarían magníficas
mañana...
En las manos el todo, luego nada...
no hay espacio para pardos desengaños,
solo la piel cual mágico estandarte
y nuestra piel cual muelle de ancha ausencia,
bañada por sudor y luego llanto.


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
Copyright ©

miércoles, 16 de noviembre de 2016

AL LADO DE MI MEJILLA DERECHA / Poesía de José Ignacio Restrepo


PREGUNTAS



Qué nombre tiene mi ciudad vacía,
mis rotas alforjas sin tu nombre,
ese axioma perdido que aún busco
en los ribetes rotos de mis días,
y el aroma ya desvanecido
de tus voces perfectas en las noches
cuando tejías mis deseos con los tuyos
como una colcha divina contra el frío
establecido ya en cada segundo
que vivo ahora
sin decir que vivo...

Qué rumbo darle al paso de las horas
para lograr armar un mapa de futuros
donde sea al decir lo que convenga
la lucha breve que no sea una pelea,
y ponderar semillas como frutos
en esta tierra yerma de lo mío,
de fríos plena
y dolores ya tardíos...

Y cómo cincelar esa sonrisa
de mi rostro hace tiempo contingente
para sacar de cada músculo atareado
esta musa sin verso malherido
que talla simulacros aparentes
que me pone antes de tiempo envejecido,
y trasladar la duda, las angustias,
a un odre medio lleno,
medio vacío
para que luego lento se evapore
y se marche sin mí,
hacia el olvido...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright © 

domingo, 6 de noviembre de 2016

PALABRAS DE DOMINGO / Poesía de José Ignacio Restrepo



TORQUE


Vistiendo con papel de regalo 
ese frágil cuerpo desatado, 
tus palabras lanzadas como flechas 
recogen sangre y pudor 
de nuestros elevados latidos...
los poros rebelados, la carta para llegar 
desplegada con su retórica de besos, 
nunca más cálidos que ahora...
Nadie que sueñe babeles inconclusas 
puede negar la causa de aquellos 
que duermen, 
puestos allí en el sueño, 
para que solo su cintura nuevamente 
se preñe...
enorme gesta la de aquel 
que pone palabras en ideas 
e insufla vida intensamente 
sobre aquello casi muerto...
es la fe de estar cerca contigo, 
con la palabra como suave vestido.

Ver tantas verdades salir lentamente a la vida, 
después de estar gestándose 
tras del biombo de vidrio...
la mente del poeta articula su grito
y desata una nueva traslación 
donde los otros que leen 
despiertan de su largo sueño de solsticio...

Un bosquimano correteo entre la idea plasmada 
y el vertebrado afán por darle forma, 
como pedido que trajese algún regalo 
ignorado pero feliz de entregarse, 
simplemente metido entre el agua salina de un dedal, 
viajero rutilante de los siglos...
Domingo persa, 
que hermosa parada sobre tus piedras y rutilos, 
que triunfan en el gaje de decir, 
y logran adiestradas emociones 
que paren tu voz sobre este lapso de vidrio, 
que se yergue como muro...
Belleza de torque gracias por vencer silencio...

En la biósfera de los sentimientos 
este recuerdo del vientre acrisolado, 
tiene un abrevadero como fuente, 
el cercano porvenir, 
el múltiple pasado, 
un sendero llamado corazón...
y la piel por única morada, por sola religión 
por cielo y por carnada...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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