lunes, 23 de enero de 2017

BREVES / Poesía de José Ignacio Restrepo


TRAS LA CORRIDA


Quintaesencia del hecho de vivir
con los ojos cerrados si se quiere,
porque abrir a mirar es doloroso
y el alma de dolerse mal supura
como diente podrido,
como pierna alambrada sin motivo,
como mano sembrada de secretos
que luego es castigada 
por llevar silenciosa lo de otros
como si propio fuera...

El diario ya remansa sangre seca
y al viento vuelve y abre
sus hojas entre tinta mal escritas,
queriendo que no estén otros allí,
conocidos del hambre de vivir
por estas tres esquinas...
Oro mientras recuento lo más bello
y me sobran dedos en las manos,
y ramitas de saúco, y azafrán
para poner sobre esas cien heridas
que no pueden verse mas si tocas
como clavo en la frente,
duelen, duelen...

Y esos seres hermosos que ahora crecen
poblando ya las lindes de este infierno,
mientras rogamos mustios y atenidos,
por el bello jardín, por esta selva,
de heridas por hacer, muertos contar
y entierros en silencio tramitar
no en huecos oradados tan a prisa
en la tierra vencida,
sino al fuego que quema todo igual
sin reparos ni salmos escaldados
cantados en un tono desigual...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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miércoles, 4 de enero de 2017

FUEGO VERDE / Poesía de José Ignacio Restrepo



DESDE EL BORDE


Viene un mosco verde,
se posa en ese atávico asidero,
el que exonera engaños posteriores,
el que propone asuetos al silencio,
el que devuelve a las matas tiernas flores
y acaece su rubrica mordaz
sobre llantos de todos lo colores,
el que deja de hacer un aspaviento
para burlar al jeque de dolores,
y atar de esa madera prevenida
sus proféticas ansias aún informes
en bagazos de tiempo diluidas,
 viene ese mosco verde
y me pregunta,
¿dónde están por virtud
sus bellas mierdas
en que poder posarme y dejar libre
este pomo en que usted pone su mano
cada que por virtud abre la puerta?

Lo miro sin saber qué responder...
éso tienen los fines y comienzos,
nos dejan en mitad de la vereda
con las patas lavadas y el dorsal
umbrío de dolores desmarcados,
y puentes sobre ríos que están secos
y no tuvieron nombre sobre el mapa,
con los ojos despiertos
y apurados,
y con muchas tareas por hacer
que en nada cambiarán lo que está puesto,
ni las fichas ni la tabla adolorida,
ni el destino distante de las iras
que se filan
tras de un sutil axioma,
que sea tuyo o mío en nada importa,
o que brote sin más de alguna boca,
mojada de salivas y de llagas
que a nadie provoca...

Y en el quebrado alfeizar de las memorias
una mosca color verde brillante,
famosa desde el Cabo hasta Alicante
por poner sin pedir permiso alguno
su fatiga a mermar sobre las mierdas,
me mira con un toque algo rebelde,
diciéndome quizás
qué hablarás de mi azar, irreverente,
que ya se queda atrás
como los vuelos de mil sobre la nieve
que no puedes saber cómo suceden,
pues te mueres acá,
atado a los segundos inconclusos
de tu afán entre pálido y difuso,
y este poquito de blanco
de alguna pasta de dientes...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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