viernes, 22 de junio de 2018

DE SUMAS Y RESTAS / Poesía de José Ignacio Restrepo



ESE PAPEL


Qué me preguntas, dime,
viejo hidalgo callado,
colgado en la pared cual una foto vieja,
cuando fuiste soldado y ganaste batallas,
y el sol dijo de ti que eras su hijo brillante...
ahora con tus tintas desvaídas y tenues,
rememoras sin voz los esfuerzos servidos
al monarca destino que guía nuestros pasos
de niños forasteros
que hacia el norte caminan...

Papel detrás de vidrio con mi firma segura
que al albur de otro tiempo me decía al oído,
levántate temprano,
respeta al de adelante
y recibe tu sueldo con la mano derecha,
abierta y generosa para ir con los otros,
se justo, responsable,
y siembra disciplinas,
maneja con donaire el tránsito del tiempo,
y no temas cambiar turrón por aceituna
que las runas del bien no prometen mas cumplen,
y lo que va a ser tuyo,
de seguro va a serlo...

La tinta ya no sabe
quién en ti la estampó,
y el calor de las tarde pegando en la pared,
ha sembrado de hongos tu sendero de advientos,
hoy temes cuestionar esa mirada triste
que en mis ojos advierte los fines que se acercan,
¿cuándo cambió mi piel
de tersa a avejentada?,
¿cómo fue que los días ansiosos se juntaron
dejándome olvidado en el bies del camino?,
¿qué se hizo la fuerza, 
la mañana esmerada,
los mapas que en el borde decían lo logré
y en la parte de atrás,
me espera otro camino?

Hace tiempo, testigo,
ni te retiro el polvo,
olvidé que eres prueba de una etapa cumplida,
que todo lo que dicen tus letras ordenadas
aunque es trago pasado
me ha calmado la sed,
has guardado mi cuerpo del frío de los astros,
y has protegido el antes de algún pobre después,
trayéndome hasta aca
sin fuertes traumatismos...

Diploma que te añejas
colgado en la pared,
¿qué tienes que decir
de este aroma a delirios?


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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lunes, 18 de junio de 2018

DE OTRO LUGAR / Poesía de José Ignacio Restrepo




Antros amados,
sitios en flor hasta el cansancio recorridos por tus pies,
olores breves por tu olfato ganados,
colores idos y también recién llegados,
todos a cuestas en tu grácil gentilicio
que no responde si al oír tu nombre
se parte el día o la noche,
o el cálido ambiente vespertino
en una sola vereda o una calle
de este pueblo que mide tu vigor
de hombre trashumante
que depreda sus horas
como si de un tesoro se tratara,
abonado por otros,
en sus manos sin callos,
cada mañana perfecto y renovado...

Búsquedas simples:
dónde comer tras veces,
los árboles con sombra larga,
por qué calle aparecen las mucamas
de ese pequeño hotel dónde ahora duerme,
elementales preguntas que su fe
convierte en ufanados ecos
para charlarle al oído si se tarda
en doblegar su cuerpo
el dios del sueño...

Y el mañana qué es...
una bufanda doblada sin su lluvia,
el tránsito sin carros de una hora dormida
que nadie desea si rumorea
entre estas horas de silencio
una extraña y sutil melancolía,
que se llame con nombre de mujer
y ahora cruza la esquina...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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lunes, 13 de noviembre de 2017

DE NOCHE LAS LLAMADAS.../ Poesía de José Ignacio Restrepo

POEMA PERDIDO DE LAS DIEZ Y TREINTA


He enviado los últimos saludos decorosos,
que de tanta soledad 
se habían prostituido por muy poco,
y he salido a recuperar lluvias perdidas,
bajamares sin cámara ni encanto,
noches de celestinas compañías,
y clamores de lo hondo de mi alma
por lo que ido está
y en la marea del hoy no se recuerda...

Cantaores al piano y la guitarra
y mujeres que me hacen compañía,
para decirme con los ojos habladores
ya no lo sientas tanto,
hermoso poeta,
tú que das vida al llanto entre macetas
y hueles el porvenir a pleno pecho
no dejes que te confunda
el día a día,
ni vistas tu rostro con sábanas de lirio,
ánimas van y vienen en las manos
mientras alisas el blanco del papel
y pones letras
a tus vivas poesías...

Apretujé las cartas y dudaba,
sin enviarlas o enviármelas,
carajo..
mientras llegaba a la calle del correo 
las perdí 
cual si fueran arroz,
migas de pan...
y seguí caminando calle abajo
hasta encontrar esa luz entre mis ojos
y aquel prestado talle que abracé,
en esa noche larga,
larga, larga,
que sin saber por qué
yo devolví,
sembrado de clamores y guirnaldas...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
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jueves, 3 de agosto de 2017

QUERELLAS TIENEN HOY LAS PIELES DELICADAS / Poesía de José Ignacio Restrepo



SOLO RASPONES


Con mis aljibes llenos de sedes exhumadas,
que forman guarda luces 
para iras de amor y otros debacles,
levanto mis azares por cobrar
del suelo donde siempre se mantienen,
amarrando mis clamores revejidos
y mis hoscos silencios constreñidos,
por eras de minutos
que llamo cada rato a la cordura,
monto todo al querido guardapolvo
que va desde el salón a la cocina,
y que hace un año este día justamente,
pinté de gris pizarra,
a pesar del ataque de mi dama,
que lo quería color verde mañana,
un color que hace rato desconozco,
pues levanto mis ganas de vivir
pasado el medio día,
para no sufrir tanto
entre el querer de vivirme
y el morirme
de suave desencanto...

Con el moho cubriendo la nariz
por persistir en esa horizontal
con el suelo por molde a mi molicie
y la vista adherida ante el granito
contando los cuadrados  desteñidos
del piso hasta la alfombra,
sumo y resto mis queridas palabras
filadas, como nunca antes las vi,
aguardando que el llanto me corone
o yo lo venza a él,
como hacen los que ya son solo afecto
por todas esas cosas que cosechan,
los tactos,
los recuerdos singulares,
los otros que viajan adheridos
a ilusiones como yo,
reptantes...
el moho se hace sin pedir permiso
en las entradas gemelas que hacen ver
a la cara como estúpida cerámica,
algo para poner en la repisa
que está allí, a la entrada de la casa...

Con los ojos centrados en las manos
que me miran anónimas, descalzas,
me levanto de este suelo aborigen
y las recojo
con mítico cuidado,
para meterlas en pequeños sobres
y ponerlas de nuevo como estaban
en el mar ancho y doliente
de mi cama.


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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martes, 25 de julio de 2017

LAS LETRAS NACEN AL SILENCIO, NO AL REVÉS/ Poesía de José Ignacio Restrepo


PROSAICO


Si somos agua de brevo destilada, descarado ahogo que te acomodas en el alma y bebes de mi alcohol a más de 60 para lavar heridas, deseando regar sobre la mesa su dolor sanguinolento, allí donde están extendidos todos esas angustias atrancadas desde el inútil tiempo del colegio, llamar por ese medio a los bomberos, que tengan pálido gesto y pelo largo y se llamen Adriana o Pasteur, o manden por botellas de repuesto, antes que se acabe lo que hay...Si somos lenta mirada en el espejo, destapando letrinas que no ves con llamas y vertidos de alcanfor, entonces otro traje y otras larvas para sellar el pacto de no hablar o hacerlo mientras corren las noticias, sin más antagonismo que el genial, "yo le dije, amigo destacado, que este teatrino amodorrado, muy mal iba a acabar"...

Descarado ahogo que subes por la piel vestido de impávido heroísmo, una vez anteayer, otra vez en el hoy de dolores dilatado, y mañana, antes que salga el sol diciéndome al oído que yo soy de él, que nada de lo que piense sobre él logrará saldar la vieja deuda, que antaño a mis piernas se sentó y luego se alojó en mis verdes sesos, esos sinceros versos repetidos...nada tiene futuro, toda belleza está en los extramuros a donde tus pies jamás van a llegar, conquistador de altares siniestrados, hombre de yugulares anchas cuya bondad a veces sin razón a él mismo y de primero saca de quicio...
Descarado ahogo de manos enguantadas, que ha secuestrado el logro de volar, ese recatado privilegio de hacerlo a solas y en la noche, llenándome el plumaje de esmaltado fango, haciendo inútil el esfuerzo sosegado de convencerme de los válidos sentidos que tiene el ahora, para estar aquí, varado en mi mesa como interlocutor unitario...

Y esta laxa sensación de que tengo los ases en mi mano, aunque nadie los vea, a esta hora, en este instante, aunque ella viva sin fe en el caracol doliente de mi oído, saliendo a que la vea al paso, con una escalera desplegada en la mano izquierda y una tea ardiente en la derecha, alumbrándolo todo...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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viernes, 23 de junio de 2017

SOÑANDO EN TIEMPOS DE GUERRA / Poesía de José Ignacio Restrepo



SIN VELO


Con las manos atadas
sin embargo bebiendo de mi propio barril
repleto cada noche tarde día de tonadas,
levanto la cabeza provisto de tareas solas
con mi consorte precoz,
que habita desde siempre en mi cerebro,
con algo entre la boca, latente, predispuesto,
y deja ver dolientes etcéteras pudientes,
atafagos de batirme en duelo,
cargas de profundidad cicatrizadas en quelónicos tejidos,
con el estertor continuo de este mundo aleve
situado en la más cochina de las guerras,
la de envejecer sin culpa sosegada
en la que suelen sentirse a gusto casi todos,
qué decir a gusto,
desternillada de risa al ver
las maromas de los posibles supervivientes
que quedan de lado, muertos,
como sus cuerpos quietos
que no superaron este dolido axioma.

Vuelco sobre mi garganta cualquier líquido
que me pueda quemar pieles internas,
desvarío entre el pienso luego existo
para coger por magia sus monedas,
y voy a la ventana a mirar rumiando como llama altiva
esos circos que pasan,
cómo no dar la bienvenida a quien tenga algo nuevo,
para sumar gratuito a la memoria...

Éteres que se elevan,
armisticios sagaces que se rompen,
diseños de mujeres desvestidas que se visten de nuevo,
mientras tose algún trueno una lluvia que desea estar cercana,
y yo tomo alcohol con compostura preguntándome a solas
si ella vendrá con gusto por la piel
o con las sienes hartas de trabajo,
matando la sensual concupiscencia
de esas tibias palabras que nacerán cuando entre por la puerta,
amor, cómo te fue...
te has mojado otra vez,
¿y tu paraguas?


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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