sábado, 27 de diciembre de 2014

DETALLE DE ORACIÓN / Poesía de José Ignacio Restrepo




GEMELAS


Subir por la carnada
nuevamente
con estas mismas manos
de diariamente idolatrar las cosas,
las que me mando a la boca
y vuelvo rancia mierda,
y las que duran más
para darme el alivio que otras quitan,
con estas manos que otra tarde
y hoy,
y la noche de mañana
cuando no recuerde,
abrigo sin pesar tu cuerpo,
estas manos cansadas,
rutinarias,
pobres,
que ya han sufrido los golpes del escarnio
y han sido abandonadas
por innobles,
con estas manos que acaso ya han matado
y han izado banderas
y me han tapado los ojos
escurridos de novísimos llantos
repetidos,
tendré que repetir las oraciones
de ir y volver
en pos del intercambio,
para pasar factura de otro día,
y poderlas lavar,
pulir,
encallecer,
y olvidar que otra vez
hago todo por mí para poder parir
otro momento
de sales y de azúcar
junto a ti...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

viernes, 19 de diciembre de 2014

DE FINALES / Poesía de José Ignacio Restrepo



CLARA


Abre el frasco,
mira los calmantes,
iguales, redondeados,
color rosa,
no sabe cuántos de esos ha tomado
desde esa vez que un médico
le puso en un papel
-debes tomarlos-
se dijo desde entonces
está bien,
esta gente sabe lo que hace
y comenzó a tomar de dos en dos
cada doceava hora
todos los días,
y ahora se manda tres cada ocho horas,
veinticuatro capsulitas,
cada día,
a veces las combina pues dormir
se le hace difícil
realmente,
con ese diazepam tan conocido
que medio mundo toma...
dormir sabiendo que vas a despertar,
aunque todo sea gris, o negro claro,
pero es todo lo que hay,
¿es todo?
Tomarse todo el frasco
y después solo acostarse y esperar
para ver qué hay después de ésto...
Va por un vaso de agua
y comienza a soltar
todo lo hecho,
fotos, recorderis, enseñanzas,
viejas palabras oídas
en su infancia,
se toma todo el frasco,
un largo trago,
el último largo trago de su vida,
está rica, está fría...
y ante esa voz de su mustio pensamiento,
-el que sería el último-
se viste de primero...
en el water vomita las pepitas
y se asoma llorosa a recontarlas...
se introduce el dedo en la garganta
y devuelve otro poco
mientras ríe...

ningún último día,
hoy solo es martes...


 JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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jueves, 18 de diciembre de 2014

SABIA RISA TRAVIESA / Poesía de José Ignacio Restrepo


RISAS NOBLES


Escribes en la piel de la cereza, 
con filigrana de alma
y notas asoladas tejidas en la cuenca arbórea,
que mira cuando pasas tu ancha espalda,
 tomando ecos del vidrio que se rompe
en la baldosa que se vuelve tierra, 
si la miras bien
es la segunda piel de este poema,
aunque llegue
ese niño que te habita
que de duelos se queja,
se queja de que no vean arriba
y lloren la belleza que les llena
por no ver ese tren de cercanías
que le les levanta polvo allí en el alma,
entonces poema,
has de segunda o de tercera piel,
de concluyente silencio o de persona
y vente sin llorar,
es día y hora,
de devolver trabajo por belleza
en la cara usurpada del que llora, 
o en ese que ríe dormido, 
persiguiendo la gracia de algún eco
 un  escrito sin norte,
un canto añejo,
la voz del viejo abuelo que era sabio
y se cruzó de pronto,
disfrazado de árbol o de nube
para volver a verte,
el que ríe dormido y luego escribe
en la piel de cerezas aún biches
o en la pintada mejilla
de la que ama,
que aún no sabe que es sabio
y que lo esconde...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

lunes, 15 de diciembre de 2014

SERENO, ANTES DE LA NOCHE / Poesía de José Ignacio Restrepo




MELLIZAS


Todo un galpón
de aceitunas,
en el vaivén de una amatista
cabe y sobra,
frescas y verdes casi siempre llegan
antes que a los frascos
con la tapa roscada
y propia marca,
a uno que tenga de todo,
y todas las manos llenas,
tanto que no pueda bien contar
que le cabe en la diestra
y que se le derrama
en la siniestra...
El que quiere tener,
 su sino no puede evitarlo,
igual que el cosecha y luego vende
para poder comprar justo lo diario,
las manos hablan bien de lo que hace su amo,
de ese vil quehacer de contar siempre lo ajeno
para luego ir por todo
bueno, mucho y barato...
Son dóciles al tacto, femeninas y limpias
mientras que las del otro son mestizas,
cuarteadas,
bruñidas de trabajo,
por siempre amanecidas,
de pardas cicatrices anchas y con volumen,
poco saben contar lo de otros que nunca ven
o algo que valga más de los dedos que allí tienen,
de miles para arriba casi sumar no conocen...
Podría llenar papel,
hablaros mucho de esto,
sobre esos pozos que llenos
no terminan de llenarse
o de aquello que en fría piel pone cálido sentido,
pero me quedo mirando una madura aceituna,
entre perplejo y sonriente
por no saber bien en qué,
o cuándo, o cómo o porqué
distaron sus parecidos,
el de esa verde semillita, deliciosa y salitrosa
con la piedra algo más fría y semejante en tamaño,
que ilumina en esta mesa
este pequeño breviario...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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miércoles, 10 de diciembre de 2014

ARRITMIAS QUE NO CEDEN / Poesía de José Ignacio Restrepo




VENCEDORES


Cientos, 
miles de figuras, 
ninguna opaca, 
cada una más serena que la otra, 
vestíbulos que llevan a cocinas, 
cocinas que se dividen en pequeños talleres, 
y estos entre jaulas abiertas, 
mostrando como brotan de los verdes, 
montañas que amanecen entre manos frágiles...
Y luego ella, heroína de tus horas peores
y mejores, 
descansada matriz de donde naces 
y a donde quieres ir a morir, 
cuando ya ninguna palabra te obedezca, 
poeta....
Hablas de ella,
cuando estás a solas con tus letras
entre gráficas unciones la describes,
le desvistes el manto
donde está,
ese suave conjunto de caricias
que en el tiempo le has hecho
cuando clama...
y también cuando duerme
y solo miras...
Al calor de su vasto hábitat,
poblado con lo tuyo que es lo de ella,
todo tiene el color que hay en su piel 
hace tiempo vestida con la tuya,
la piel del otro habla poesía
y lleva acaso gemelas cicatrices...
Ah, vida, 
pasó ya la hora de tu ausencia
gobiernos que no traían redenciones, 
ha llegado el reinado de los simples,
los que se aman acaso sin motivo,
o al menos
porque es justo hacerlo
en este cementerio de horas neutras
que se traga bautismos y colores...
es vital llegar, permanecer,
asistir a la quema de este asbesto 
por la carrera de nuestro pie fugitivo, 
que retorna a la conquista del edén...



JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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martes, 9 de diciembre de 2014

LAS PAUTAS DEL OLVIDO / Poesía de José Ignacio Restrepo



REFLEJOS


De lejos prueba el cerca
tanta ausencia,
saborea sus vientos cual si fueran
eccemas por quemados polvorines,
pues qué son tantas guerras sino ardides
para que otros se tomen de las manos
y cambien esas calles de mítines,
por franjas apañadas,
apretadas,
de gentes que no marchan
solo van,
a donde guardan los huesos
ese afán,
por ser piedras las criptas,
nada más...
Y luego, 
cuanto más demora el mar
por verse reflejado en una ola,
se tardan los humanos en decir
que su mirada lenta, 
tosca, 
triste,
si tiene fundamento en añorar
los ríos pronunciados de la vida
que otrora les llenaron
de alegría,
de manera gratuita e indulgente...
a tientas olvidaba ese camino
la vida
de cobrar a todo mundo,
por llevar sobre el lomo
todo junto,
lo malo,
lo pasado,
el porvenir,
y ese mote de humanos
aún colgado
del cuello que nos ata a las cabezas,
pues esas desde lejos pueden verse
alteradas de vida,
y altaneras,
o rendidas y
 magras, cabizbajas,
por acercarse al lugar donde el osario
es la última, postrera dirección,
donde afirmen su huella las miradas, 
para darle luz y humanidad
aunque sea de llanto
humedecida,
y ofrecida ante el muro sin hablar
como salado pregón
resquebrajado,
a ese que sin ver cuán tarde es
se detenga sin voz y sin palabras
a dar lo que le queda
por orar...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO Copyright ©
• Reservados todos los derechos de autor

jueves, 4 de diciembre de 2014

LAS HORAS DE LUZ SE GASTAN / Poesía de José Ignacio Restrepo



FLORES SABIAS



La fe que profesa el jardinero, 
trabajando cual juglar de tierras, 
mientras pasa la tarde y ve hacia arriba, 
como se le agolpa el cielo, 
como la gente que cruza por la acera 
abre aún sin llegar las breves gotas, 
coloreadas sombrillas,
es la ciencia juiciosa que remece
su labor cancerosa,
que sonríe si tiemblan sus rodillas
pues labora en cuclillas...
Él descansa los dedos, 
canta y calla,
ni siquiera repasa por las nubes, 
pues ya tiene el tiempo recortado
y el amor es quien cuenta en su labor, 
que se llama verano 
nunca invierno,
mientras pasa los dedos extasiados
y descansa las yemas en las flores, 
que de él no se quejan, 
de él no...
Pasa el rato, 
el firmamento nuevamente se hace claro, 
dejar de sonar golpes de cielo, 
las personas no miran hacia arriba...
se detienen a ver aquel jardín, 
que en perfectas simetrías de colores, 
ha dejado el sencillo jardinero, 
que hace un rato se fue, a buscar la ducha,...
Cuando ella regrese de su día, 
estará como un lirio recién hecho, 
como un querubín ya rescatado, 
de la tierra y el cielo...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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Y PERDERSE EN LA FIESTA.../ Poesía de José Ignacio Restrepo



MÁS QUE PAN


Tiene lágrimas el alma de mis ojos,
pero ellos están secos
sin llorar,
vienen fiestas, qué sólo está el altar,
pues han muerto los héroes de bondades
maltratados, colgados de molinos,
y olvidadas están sus majestades,
lo perdido en ferroso pedestal,
mientras todos se bañan con el vino
del lejano pasado
sus valores
se marchan al olvido...
Estos días entre áridos axiomas
cansan
desde que llega la mañana,
se me van buscando en mi evocar
los recuerdos
poblados de inocencias,
cómo llegan los rostros sonrientes
de difunta y pasada buena gente,
cómo oigo sus cantos en mi piel,
tan medianos
como si apenas ayer,
los hubiera abrazado con mis manos...
Estos días de esferas corroídas,
de estaturas que no se pueden ver,
rememoran
sin paz, sin esperanza,
lo que traiga el futuro, el porvenir,
no es posible confiar
esta balanza,
parece rubricar mis cien temores,
 presentes entre vívidos colores,
que mermados
traerán otros esfuerzos,
pues hay otros como yo que poco ven
de fiesta o de mejora en lo que pasa,
por más que luche al antes
el después,
se bañará con agua removida,
pantanosa y febril
luce la vida,
mientras lucha por ser y por lograr
esa bondad de otrora ya partida,
buscarse ahora mismo
entre la gente,
conspicua, alienada, diferente
y no encontrar su huella en ese andar
que dice refrendar
solo la vida,
es ejercicio a solas, solitario,
mirando con los ojos que no ven
como pasa el presente calendario...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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martes, 2 de diciembre de 2014

LOS BUENOS SOIS MÁS, VIVA MÉXICO / Poesía de José Ignacio Restrepo



A  LOS  QUE  MARCHAN


Convergente, mestizo y elocuente,
ese trino de mil que son millones
que ofuscados y hartos de razón,
andan en multitudes por la calle,
pasa aquí, pasa en diez ciudades,
su nombre ciudadano se confunde
cuando envían la carga sobre ellos
de hombres cuya mano está alargada
por un palo grosero y bien pagado,
que parece pegado al uniforme
de ese que cumple órdenes de alguien
que no quiso venir a esta conjunta,
reunión de saberes y entenderes,
una valiosa junta de deberes
y toma de animosa posición,
contra todos aquellos que cubrieron
sus actos con armónicos regalos,
que no tenían de labor sino el asalto
a los que vienen aquí y en otras partes
sin capa, sin trabajo, sin pensión
a dar esta querella bajo el cosmos...

Hoy pasas ciudadano de renglón,
y tu voz se sale alta del cuaderno,
pareces prometer un crudo invierno
a todos los afables mercenarios
que diciendo mentiras se montaron
a dar el santo entierro en desgobierno
al trabajo de hacer y organizar
eso llamado público por todos,
no es recoger bien la basura,
ni regar luz en calles y en hogares,
o llenar la tubería con el agua,
que de gratis calladamente llega,
y poner en la fea alcantarilla
la suma de las heces, no...
es dejar que lo público eso sea,
que no cambie a las manos medianeras
de gente que vendió jurisprudencia,
y se entregó a la ciencia que no es sana
de ejercer el labrado latrocinio,
con todo lo que le fue dado cuidar...

Y por eso, exaltado compañero,
ciudadano de uñas descarnadas,
amigo que desandas el silencio
para gritar por dios, que esto es nuestro,
te tomo fuertemente de las manos,
y me rindo a tu enconado corazón,
que ayer sufría solo en un rincón,
sintiéndote asolado entre el estigma,
y hoy marchas atado en libertad
a una mayoría que renuncia
a ir viviendo vidas que no son,
como si les faltara la razón
que hace falta en la voz de porquería
que le habla sin sentir y sin amar,
desde una teve que nadie ve,
pues ganaron la calle...por millones,
y piden les respete el que eligieron,
o que se marche de una buena vez
del castillo de oro que hoy habita,
del país que antes dijo gobernar,
donde mora el dolor por tanto muerto
que ha terminado en fosas del infierno,
por no querer cooperar o por quejarse,
ampliando el derrotero de los malos
para que ya no tengan más los buenos,
ni ese poco de paz, que es necesario
para buscarse en la fe
y el laboreo...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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viernes, 28 de noviembre de 2014

AL FINAL DEL DÍA / Poesía de José Ignacio Restrepo



LA PELEA



Cuando dos hombres luchan dentro de uno, 
hay que darles espacio...
más quizás del que a diario necesitan, 
para ser, respirar, decir verdades, 
tomar ese control de lo que hacen, 
retar al mundo digno por honor, 
tomar café 
y al final hacer de sus decálogos 
un sencillo panfleto que seguir. 
El rastro del febril anacoreta, 
que intenta no subir a un pedestal 
flirtea en el descanso del seguir 
con esa ruta afín, 
la del autor, 
con el cual a cada instante se pelea...
Archivos que se quedan en la mano, 
mientras continúan abriendo sendos iris, 
le dejan al escribidor flores de tedio, 
cada día que acaba...
Él, 
de ánimo cambiante y no eludible 
los toma, los reabre, los malogra, 
los retira del fuego donde arden 
por culpa del afán de sus dos manos...
Y el otro, 
que hace de crítico y de sombra, 
le da curso al destino, 
termina lo que el genio clandestino 
no ha podido cerrar desde hace tiempo...
Al final de cualquier día de labor, 
uno y otro se dan por fin las manos, 
y vencidos por cansancios no gemelos, 
se duermen sin querer 
entre abrazados
mientras canta en la ventana 
un ruiseñor...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
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miércoles, 26 de noviembre de 2014

HISTORIAS DE CIUDAD / Poesía de José Ignacio Restrepo


SARITA


Eran berridos,
berridos verdaderos de animal...
La fuerza de la ley
equivocada,
se llevaba a su madre,
lo único que en el mundo le importaba,
con esposas atándole las manos
y la rabia bregando,
la rabia que se sale sin llamar
por este mundo manco,
ciego, loco,
que solo por variar no atiende nada
y menos si en la nada hay ya razón,
que devuelva la lógica perdida
a la patria de todos,
la humanidad que pena por error...

Alabada la risa que no está,
y el calor
que le falta por las noches,
poco a poco Sarita se convierte
en la madre que su madre ya no tiene,
cuando va hasta la cárcel
los domingos,
en los ojos y la cara pone miel,
pone pan para darle por rodajas,
y se suena los mocos,
y se saca las lágrimas
por dar,
que no vayan sin culpa a disparar
sus terrores profundos,
esos miedos
que la asaltan en su cama por las noches,
no,
su madre guardará bellas sonrisas
y una lluvia inesperada de colores
que meterá en forma de espaguetis
por los huecos
del vidrio
que divide,
los destinos de dos bellas mujeres
por la ley
y la vida
separadas...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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martes, 25 de noviembre de 2014

LOS QUE NO OBEDECEN PORQUE SÍ / Poesía de José Ignacio Restrepo




SAMUEL



Cartillitas
cuyas tapas tienen lodo,
de andar de arriba para abajo,
de manos de guindados y tunantes,
que tienen risa pronta
y pies pequeños,
en cambio cuando corren tranco largo.
Al lado están los mochos y colores
que ofician como mágicos pintores,
las puntas no son tales
pues son romas,
están recién quebradas hace años,
y llevan una lista vocinglera
de días con enredos
y con daños.

Y el huequito menor de la mochila
por donde cien canicas escaparon,
le sirve al titular
justo en su dedo,
para calmar los nervios
o la risa,
mirándole sabemos que es gañán
y que se irá muy pronto de la casa,
haciéndole rezar a la mamá
cien veces repetidas
y con fe,
esa suerte de horridos axiomas
que llaman mil Jesuses las señoras,
rogando porque no meta las patas,
o si las mete
pueda bien sacarlas,
para poder huir
sin que lo cojan...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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domingo, 23 de noviembre de 2014

TANTO USTED COMO YO / Poesía de José Ignacio Restrepo



...TIEMPO


Colocarse una medalla inmerecida
hecha de paja vieja,
anudada a un broquel con suave pita,
luego
tomarse una foto
que haga de justo altar a la memoria,
que por este último tiempo
no suele ser definida
por su nombre,
y necesita apoyos,
sombras,
ecos,
sobre aquello que ha pasado,
para que luego sepamos sin errar
qué fue lo que ocurrió, 
a qué este galardón, 
qué fue lo que no hice
para cargar hoy
con este fundamento...

Un hombre de mal genio
mira el reloj colgado
alto del muro...
Se para de su silla
a pesar de la fila de personas
que hay del lado de allá
de una transparente ventanilla...
Aquí se paga impuestos, 
nadie regala un minuto de su tiempo,
no mira a las personas,
ellas vienen
y van,
él lleva premios ganados
por no recordar uno solo de los rostros
de estos que traen su dinero
para aceitar los resortes del Estado
a sabiendas
que aquí comienza el robo,
justa y libremente
en esta ventanilla empieza todo,
que no lleva el aviso
TAQUILLA PARA EL JUSTO LATROCINIO..
El producto pasa por sus manos,
asi por tantos años,  casi veinte...
La fila se disgrega,
a las dos simplemente volverán
tras la hora de almuerzo...
Cruza todo el pasillo,
mirando sin mirar este lugar
tan feo,
tan gris,
nunca hubo en este sitio
un armisticio, 
solo quiebras a plazos,
dinero que cambiar de manos...

La puerta,
a él le suenan las tripas,
comerá pescado con tortillas, 
acaso tome vino
aunque después le de un poco de sueño, 
aún lleva los oídos de no oír, 
las manos cobrizas de robar,
olvida
que debe bien mirar
para seguro
cruzar de acera a acera...
El auto
simplemente
lo
levanta,
alguien conduce bronco
para llegar con tiempo
a dar su pago,
hoy es último día, 
mañana ya tiene un vil recargo.

Funcionario, 
sangre en la camisa,
ojos mirando el cielo
quietos, parcos,
tiene en si un galardón inmerecido
que ha llegado de premio
antes de tiempo...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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sábado, 22 de noviembre de 2014

MAREJADAS DE MUERTE, LA PELICULA/ Poesia de José Ignacio Restrepo




INDEPENDIENTE


Y se levanta...
La mesa queda sola...
El trago aun servido se calienta,
la sombra del que fue
que ya no es, 
diez pasos desganados hasta el water,
dos consejos internos
- el segundo más malo que el primero -
Todo ocurrirá, 
ya,
destapar el tanque,  abrir la bolsa,
extraer la peineta y la pistola,
montar una en la otra
con confianza, 
meterla en la cintura
lentamente,
mientras llega a la puerta
para contar diez pasos
de regreso...

En el séptimo parar,
mirar su cara, 
catar sin malestar su risa chueca,
no le odia, tampoco lo desprecia, 
el otro es profesional haciendo daño,
él lo es bajando cocos
con las manos...

Le bastan dos disparos de los doce,
se cuida de la cámara del frente
dando la espalda sin mostrar la cara.
Todos corren gritando,
con la fe que les dice sois culpables, 
estampida,
secuencia pírrica de hormigas, 
él sabe que su gestión deja una viuda
criando un chico sola
y un olvido.
Desea que además quede un mensaje,
va a morir
el que venga y distribuya,
que regale la droga
y luego venda
porquería a los cientos de muchachos
que a veces aparecen en la esquina. ?.
El que use las calles de este barrio
para vender la muerte, morirá...

Guerra avisada...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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domingo, 16 de noviembre de 2014

DESDE LEJOS, LA FE / Poesía de José Ignacio Restrepo




CAÍDO AZAR

Se aproxima...
Es rubio, no pasa de siete años...
El anciano soporta el suelo duro,
ha perdido sin querer el equilibrio
y alargando la mano,
 sin pararse
intenta retener del viento aleve
el sombrero
que puede irse a volar...
Se acuclilla,
algo le pregunta que no oigo,
debe ser su lugar de domicilio,
un teléfono
para llamar gente cercana,
por si él se hizo daño...
Sonríe,
debe tener a lo menos ochenta años,
que se notan en este tiempo largo
de tomar aliento
junto al niño...
Nadie más llega allí,
yo solo miro...
hago la apuesta por otro vil minuto
que pase, que suceda,
sin mi venia...
si no tendré que aproximarme
y levantar al viejo,
el chico ya nos dio a todos ejemplo...

Le ayuda,
es francamente hermoso,
estos cauces de ríos que se tocan,
estas minorías encalladas
y aún esperanzadas
en que los otros hallen la respuesta
para alguna de sus tácitas preguntas...
Llegan otros dos,
es tarde,
el viejo se ha apoyado en ese embrión de paladín,
muy lentamente ya caminan
y cruzan sin porfiar la calle...
como a un hijo más alto
lleva al abuelo de la mano
dulcemente,
para que nada le pase...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO

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viernes, 14 de noviembre de 2014

ES VIERNES / Poesía de José Ignacio Restrepo



AFUERA


 
 Las once y diez...
Sensación de que estamos bien seguros,
ya en la casa, las luces medio apagadas
sobre la cama aún sin destender,
solo esperando al sueño...
Ella mira la tele, sonríe para mí,
yo quisiera empezar un juego diferente,
todo afuera simplemente nos ignora,
no existimos,
somos de otra dimensión,
aunque lleguen sonidos...
La carga irregular de una sirena,
las luces, luego tres disparos,
vienen los pensamientos asombrados,
quién será,
lo esperará la madre,
o el hijo
que apenas recibió
la semana pasada una medalla,
por correr más y mejor que los demás,
él no pudocorrer más que las balas 
no es posible
y menos si ellas llevan puntería...
 
Nosotros condenados pero vivos,
y ese mundo fatal fuera corriendo,
cuántos se irán a fuerzas esta noche,
cuando tantos se buscan
y el daño ya los encontró,
ella tibia me mira y me sonríe,
como pidiendo perdón por lo que pienso,
el dolor de los otros me estremece,
como cuchillas corriendo por mi sangre,
este viernes de cartas mal enviadas,
de palabras cortantes
y groseras,
y manoteos hechos sin virtud,
que camorreros hilan sin permiso
para formar la cresta sin aviso
de la pelea infame,
y la verguenza...
como si no esperara alguna madre,
o alguna hija llena de ilusiones,
o la esposa febril,
que se viste de fe para aguardar,
a que lleguen completos a la casa,
y la puerta cerrar,
cerrar la puerta,
que no se entren los diablos a la iglesia,
donde vive el amor sin estrenar...

- Iré a cerrar la puerta, no demoro...
- Tráeme por favor, leche caliente
y un pequeño croissant,
que tengo hambre...
- Si mi amor, como no...
dame un minuto...

Otro tiro,
el viernes aún no acaba,
no se gasta el maldito maleficio...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

miércoles, 12 de noviembre de 2014

DE APELLIDO AMOR / Poesía de José Ignacio Restrepo



EL CONQUISTADOR

Qué nombre he de poner a esa emoción
que a tres metros está y a dos me tienta,
que no posee nombre conocido,
pero lo tiene encima, sobre, dentro,
de su piel de muñeca, ojos de hembra,
que tocan todo
lo que mira su boca...
 Qué, sino dulce tentación,
malabares hago ahora mientras miro
para quedarme quieto
y no tomarla,
en el juego de mostrar cartas marcadas
para ver las que tiene el enemigo,
menester es guardar esa apariencia
de que todo lo que tiembla
por deseo,
nada pide,
nada necesita,
y está muy bien atada la jauría
tras hábitos veniales
y buen gobierno...
Mis ojos son de fuego que se asoma,
y ella se sonríe, enaltecida,
va hasta el wáter que queda en una esquina
y se toma cinco ácidos minutos,
medio bar hace gárgaras de aliento
pues atados a su íntima elocuencia,
solo esperan que ocupe ya su sitio,
para ver cómo sigue
la secuencia...
Nadie llega,
la muñeca se halla sola,
no merece la más mínima indulgencia
por venir a volcar nieves ardientes
sobre mi y todos los presentes.
¿Le pregunto su nombre?
digo el mío,
tan lenta y dócilmente como puedo,
luego extiendo mi mano
mientras digo,
esas divinas cuatro letras cortas
que componen mi cálido apellido...
¿Cómo?
Se apellida usted amor...
o es una broma...
Realmente,
inicio, aventajado,
cuando veo que su atención ya me he ganado,
es el nombre de un hispano del medioevo,
que quiso convencer que era letrado,
siendo solo un pobre conquistador
que no tenía nada bien ganado...
Ella miró, miró...
y sonrió...
Aún estamos juntos ella y yo,
lo hizo mi apellido, cuatro letras,
amor que habla dúctil
desde adentro y sabe sus guarismos emplear
para llenar de fe
las diferencias...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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(En la foto, Ernest Hemingway)

viernes, 7 de noviembre de 2014

¿QUÉ ÉPOCA ES ÉSTA? / Poesía de José Ignacio Restrepo



SE CAE

A la ventana pegado
con mis ojos que se salen,
mientras vuelan cerca piedras
y se parten los cristales...
El retrasado tic avisa en mi ojo 
que el velo aqui simplemente se me cae 
y que ya estoy cansado de mirar
mientras ellos están hartos
hace tiempo,
sin sustento no tienen dónde ir,
y yo tampoco tengo
que defender de la mitad de lo mirado, 
la mitad del sentido se me escapa, 
del brazo del saber está el querer,
y es un querer que mata
con su añejo e inquieto quehacer 
de mirarme y al mismo tiempo ver, 
lo que pasa 
del otro lado de la calle...
Escribe, portavoz, me dice el alma,
el pecho que palpita en cada línea 
le dice al resto de mi,
están volando allá piedras calizas, 
con un solo diamante alcanzaría
para saldar las deudas de la piel,
y estas palabras mías nada compran
podrían irse ahora mismo
a la letrina....
Mientras vibra el párpado mojado, 
las lágrimas de pan, de sal, de heno, 
mojándome la mesa, los escritos,
metiéndose debajo de este vidrio
donde tengo las fotos de lo amado,
las fotos de lo ido y lo gozado,
simplemente se caen sin consuelo, 
y me devuelvo al vidrio,
la pelea,
han soltado a la fea antimotín...
Apago el aparato, voy al closet,
tengo lista la bolsa con mis piedras,
saco además la fría cauchera
que conoce de antes
esos templados vidrios de los coches,
me pongo mi filial pasamontañas,
y me tiro a la calle,
de una vez...
el que cursa hoy, 
protagonista, 
de cuyo nombre y fe todo lo ignoro,
un cualquiera, acaso algún maestro,
un padre de familia, un boticario,
un hombre al que le han quitado todo
ha caído a mis pies allí en la acera
 desangrándose, con el rostro roto...
el asfalto no es lugar para morir...
le disparó con pulso un policía, 
por gritar a favor de los dejados, 
por pretender decir, 
al gobierno que hacer con los parados...
 sin vida me miraba desde, allí,
recuerdo bien ahora que esto escribo,
mientras el tic de mi ojo
permanece,
y yo me siento ciego, mudo, cojo...
aún cuento los golpes
que me dieron,
y nunca supe quién
eso es lo ruin...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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miércoles, 5 de noviembre de 2014

VENDO BRÚJULA, ESPEJO DE PARED CAÍDA Y LETRAS PERDIDAS / Poesía de José Ignacio Restrepo





SECUENCIA




Pasa la novedad,
como si fuera novia retrasada...
Sé que los barcos y las aves se parecen,
ahora mismo las veo a ellas
rescatando de la acera un mendrugo de pan
que el viento en poco tiempo volverá polvo...
Bendecida rutina,
el pomo de la baranda que conoce mi mano,
la argolla que de mugre va llenando esa fecha de ambos,
la arista que ha quedado allí en la puerta
tras un golpe de ira pasajera,
que yo evito pues me chuza y pesa...

Bendecida rutina,
palco de aventura de los pobres,
donde ejercen su reinado
y dan de comer a sus bestias de colores,
allí el triunfo se escribe diariamente
como si se tratase de un epistolario
rayado con un palo sobre la nieve...

Envío tres correos a gente que no conozco...
las letras vuelan,
en una especie de sacrificio que nunca termina,
me dicen ya mismo volvemos y lo cumplen,
las veo nacer en otro texto
que no tiene más fin que llenar esta cuadrícula,
ésta,
que nunca sé quien abrirá...
como la puerta de un hotel
pequeño, cálido y amigable,
donde vengo a pernoctar de día,
a dormir con los ojos abiertos,
en tanto gasto mis letras en los textos níveos,
esos que tienen título y personajes,
esos que firmo con mayúsculas
esperando que algún día acaben de nacer,
de ser por fin adultos,
y merecer el cadalso efímero
de unos ojos hermosos...

Vuelve con cara triste
a pasar ese recuerdo vivo,
que quiere sobre todo que lo escriba, lo calme,
me esconde algo la cara,
tiene lágrimas que son solo de broma,
y de repente olvido el quehacer que lo trajo,
el nombre que lo guía, su estandarte,
yo le pongo en la boca un tris de rojo rímel,
le subo el bies caído del vestido que lleva,
y le quito el sombrero,
con él parecía ser solo una vieja...

Ahora tiene cara de anarquía,
de volátil y serena desvergüenza,
de aventura ajena
que en las letras quisiera solo mía...
como tus ojos ahora que me leen,
me desean cercanos a los tuyos
marcando el territorio como lo hacen
las rameras,
los perros
y los niños...



JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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domingo, 2 de noviembre de 2014

EL GOZO DE LO PURO / Poesía de José Ignacio Restrepo



SABER AMAR


Los cárdenos prestados, 
puestos en la piel por tibios goces 
o por altos reproches de las manos, 
suelen llevar truenos consigo 
-salados, convergentes y sumisos- 
en esos dos que son mitades juntas...
y todo lo demás no es importante.
 El vínculo de pávidos creyentes, 
es de ciegos viajeros y videntes, 
quienes llevan a otros simples
unidos a su alma confiscada
deben al dios espacio sus pasos 
y sus cansancios tristes...
Pero no quienes se aman...
Esos poseen el goce de ignorar todo lo denso, 
de tomar entre las manos el pecho 
que sin mención por siempre late de pronto...
Un trozo desmadejado del inhóspito universo,
rojo como botín de carne de niño buey
y harto ya de vivir, de la vida nada sabe...
 Los morados que debajo
de la piel van inflamados,
demuestran que tras el golpe 
tarda algo el torpe olvido,
este entra sin zapatos, con las manos enguantadas
y el miedo de transigir bien pintado allí en su cara...
Sin la mano y sin el golpe la seña no tiene vida, 
y la hipócrita jauría de recuerdos inferiores
convaleciente atenúa el resto de la torpeza,
cárdenos de maldad, no hay, eso es una mentira...
lo que existen son idiotas que ponen señas peores
por que lo seres que aman
sin saber primero amar,
solo odian lo que aman
mientras repiten te quiero
dejando señas de sangre
con los puños y los dedos...



JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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