martes, 22 de diciembre de 2015

ESCENAS DE LA FIESTA.../ Poesía de José Ignacio Restrepo



ESTAMPA

Lejana la vocación de amar la estampa,
padre,
madre,
pequeño recién nacido,
una vaca atrás,
un mulo gris,
novedades...estrellas que se aquietan,
hombres sabios viajando
para llegar a visitar este lugar...
y dar piedras valiosas por regalo...
Dos mil años pasaron
pero puede ser de un minuto el nacimiento
en la favela oscura y levantada
con dos hojas de asbesto reparadas
y unas llantas de sobra,
una joven familia errante y pobre
que solo tiene por norte su deseo
de no dejarse echar
aún más abajo,
están ahí,
los veo...

Veo pesebres hoy por donde voy,
nacidos de la luz por donde miro...
Estampas de sin razones que gobiernan,
su observación me hace ponderar
el filo desarmado de la idea,
la cruel filosofía que cedió
el lugar de lo cierto y verdadero
al culto desalmado ante el valor,
no hay nada como el credo en lo vendible
para ver derribarse en cauto son
el sueño por lo mejor y lo posible...
Todos pasan corriendo,
el centro comercial abre de noche
para que vayan todos a comprar
aquello que les quita y nada da
- lo que pueden adquirir con los billetes
que les dieron ayer
como jornal -

Delicada la estampa
de un mozuelo sucio y desgarbado,
dando agua de su pote a un perro viejo
que luego come trozos de salchicha
de la mano engrasada del muchacho,
son puros sobrados de otra mesa,
sobras de una ajena navidad
que nada tiene que ver
con esta fiesta,
la de morar en otro mientras miras
como le cae de bien esa comida
como alimenta
ese deseo de serse allí en el otro
cuando le das un trozo de lo tuyo,
no lo que sobra sino lo necesario,
oro de Midas, almas que se nutren,
una estampa
que llena
como si fuera de verdad
cena bendita...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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viernes, 11 de diciembre de 2015

BOTELLA ADENTRO... / Poesía de José Ignacio Restrepo



SOLAR COGNITIVO


Mi última ebriedad aún transcurre...
Su lento encallamiento me enamora
y no sé qué licor sin etiqueta
me hace salir sin ropa ni maleta
por las calles de dios
de este vil sitio
donde pese a mi favor
nadie se tuerce,
ni los ojos descansa de mirar,
cerrándolos de bruces contra el cielo,
como hago yo al entrar a cualquier día
cual si fuera tufo de capellán,
o zoológico sin reja o cuidador
con caminos montados por desuso
y lágrimas de sangre
que aún lloran ser lastre
por los muros...

Invito con mi voz
a los presentes,
pero nadie responde,
simplemente no hay barra en donde atarse,
ni sillas o mesas o paredes,
mi grácil borrachera marcha lenta
por la cómica estancia de mi adentro
y en turbias letanías me repite
- el lugar está hermoso,
su buen gusto
habla bien por usted...guarde silencio -

En la gesta mordaz de ésto decir
para que en cientos de ecos
se deshaga,
lo menos que pensé fue que pasara
mi atado subconsciente como paje
y me dijera lo bien que me vestí,
lo útil de un espejo por aquí,
donde  no existe uno...

Le repito, toma una bicicleta
y márchate antes de que te ate
conmigo al catre donde estoy dormido...
pero de nada vale,
en una risa aviesa y galopante
me dice con los ojos comatosos,
por dios, cómo no ve,
atados vamos hace mucho tiempo,
conozco de memoria sus destierros
 y las palabras sucias por lo urgentes...
Estar borracho no es tan diferente
a comenzar un viaje sin dinero...
y desatendiendo las voces de los astros
comenzar a andar algún camino
y no ése que indican las estrellas,
incluso desmintiendo a quien lo afirma,
es mejor salir de afán
desnudo y ebrio
a cumplir una cita con la noche
que dudar de encontrar tras el derroche
un mágico camino
de regreso...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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lunes, 7 de diciembre de 2015

DULCE HORA / Poesía de José Ignacio Restrepo



HACIA EL SUEÑO


Como una caricia 
que durara para siempre, 
la palabra que invita al descanso 
y lo surte de promesas corregidas, 
tiene el don del apio maduro y el anís, 
llama al sueño 
y de lindas liturgias lo pondera, 
mientras en la mirada del otro que se duerme 
frota un don que no se ve 
pero definitivamente se siente...

Verla dormir después 
es como un premio inmerecido, 
tomo la manta 
y sin pedirle permiso voy tras de ella, 
perfecta sembrando y cosechando sueños, 
perfecta dando caricias 
que antes no le pedía y ahora imploro, 
sobre todo cuando la hallo 
en un pasillo de algún laberinto 
que frecuentamos...
Tomados de las manos 
nos leemos otra vez el texto 
donde dice qué trae entre las manos 
esa vieja quimera que a otros da miedo 
y a nosotros solo nos pone a sonreír, 
hechizados como vamos 
en este viaje sin tiempo...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
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martes, 1 de diciembre de 2015

...PARECEN HUIDOS DE UN POBRE CUARTEL.../ Poesía de José Ignacio Restrepo



SE MARCHA EL MUNDO


Asomado a la ventana
- que por estos tiempos 
hace de muda tercianaria
con mi frente que ya cuarteada hacia marchita
y mi boca que ante todo calla -
hago feligresía matutina
para ver qué pasa por la calle,
dos perros
que parecen huidos de un cuartel,
un muchacho entre hurgando en la basura
y un corredor que tiene en las orejas
un concierto de rock,
que casi podría decir cuándo pasó
de lo duro que suena,
una mujer que va para la iglesia
con la cara demudada de dolor
orando
pues se marcha el mundo,
entre torpes bandazos desiguales
y el que llega poco les agrada,
por no decir
que en todo les aterra...

Un muchacho, un corredor, una señora,
dos perros,
un poeta que avizora,
el mundo que parece despegar
para dar con sus vueltas otro día
y buscar en esta cuerda floja
anudar lo que deba ser juntado
y soltar
lo que atado en mala forma
aquello que no debió ir nunca junto,
tiempo del que pide la señora
que debe hacer tres casas del rosario
antes de poner un pie en la iglesia,
tiempo
que no tiene el corredor
que corre contra el cuando el reloj
le avisa en un zumbido que llegó
y aún, cómo pasó, faltan tres cuadras...
Tiempo 
que le sobra desde siempre al basurero
pues no cree que llegue
a parte alguna...

Tiempo, ese gigante adolecido
que le conversa al poeta en el oído,
nada de lo que dice es agradable,
nada
puede con sus aforismos repetir
o a los oídos místicos de nadie,
ni pintar con sus gráficas virtudes
en las letras de un muro levantado,
tiempo que ya cansado lo derriba
y hace que cierre impulsivo la ventana,
para seguir sorbiendo su café,
sentado nuevamente
en un mustio rezongo
ignorando sin más
su paso por el mundo...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
Copyright ©

miércoles, 25 de noviembre de 2015

HASTA EN LAS MEJORES FAMILIAS / Poesía de José Ignacio Restrepo



DEBILIDADES


Tengo la piel levantada
en la uña con la que rasco mi espalda,
carne de espalda vencida,
ancha, fatigada, 
que ya cubre mal y sin culpa
el alma llena de mis sones muertos,
con cara de cierta y mal pagada,
alma si, pero de carne levantada...
Tengo pellejos cansados
de oír que los llaman por mi nombre,
y no por sencilla doctrina
a ver
qué le pasa,
dónde se ha levantado ese dolor,
qué infame ruiseñora
ha herido su canto ruiseñor,
y ya sale sangre emancipada
a buscar coronar tierra o acera,
no aguanta este colgajo
y su miseria,
casi siempre mirado como lepra
cuando solo es la piel
ya desgastada,
de un cualquiera que evita las miradas
y vende así más caro su dolor,
como algún emplumado ruiseñor
que vino a aterrizar a una baranda,
con puntas perfiladas en vil bronce,
y ha quedado sin culpa allí atorado,
maldiciendo a ese viento infame
y a su falta de tino,
y no quiere nombrar
que fue por hambre,
que todo lo que pasa fue por hambre,
no el viento,
no la punta y la baranda,
ni la piel levantada del poema...
y mucho menos por ella, la dadora,
la ausente y suficiente ruiseñora
que falta cuando es más necesaria,
mientras ve caer plumas de su cuerpo
extinguido a deshoras
y con más fuerza la nombra
pues no hay de otra...
para qué son los cielos de las aves
sino para hablar mal de los corrales
y bien
de nuestras bellas ruiseñoras,
acabada la vida
que persigue con alma, fe y murmullos
esa sangre furtiva,
cayendo hasta el final
desde la reja cautiva...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
Copyright ©

sábado, 21 de noviembre de 2015

LA BOCA HABLA... / Poesía de José Ignacio Restrepo


CON LOS OJOS CERRADOS


En esa piel oscura,
parda,
donde todo el conocimiento es puro instinto
y los recuerdos duermen replegados
con los nombres cambiados,
unos aún calientes,
otros fríos,
yo levanto mi carpa cada noche
esperando que vengas a encender
ese carbón de piedra siempre listo
para iniciar y luego continuar
nuestra cosa pactada,
nuestro lance de años
que resiste
los embates del tiempo, la premura,
el rusto amago cauto y rutinario
que como sucia dirección sin tiempo
lleva atados y juntos
los trabajos de hacer y deshacer,
el juego de mirar
y esos cardos que aún pueden herir
medio puestos sin orden
en ese estante lejano, yuxtapuesto
que llamamos sin más
nuestra memoria...

Abrevo entre tus piernas hasta arder
y sentir todos los sexos en el tuyo,
uniéndome ceñido a ese dibujo
que con tus manos volando
rediseñas,
es una suma hermosa de mis líneas
sobrevoladas por las tuyas amplias
como una partitura de esperanzas
que entre abrojos
vencieran a mis guerras,
no me puede cansar cualquier fatiga
que venga a adormecerme sin motivo
y mis rodillas tienen energía
para darle sostén y darle guía
a mis broncos deseos
de rendir
el ansia desfogada
que me nombra,
mientras llamas a dios
a ojo cerrado,
y yo retiño con mi boca sabia
el sitio donde tu espalda se termina,
donde nacen los fuegos y las rimas
de cualquier poesía que se haga
de carne como verso
con el suave deseo
por palabra...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
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miércoles, 11 de noviembre de 2015

COMO LA TARDE CORRE HACIA LA NOCHE.../ Poesía de José Ignacio Restrepo



SILENCIO


Desmantelada esa voz, urgente voz, 
que a diario como hoz planificaba 
y en nombre de los otros, los demás, 
descubría los gustos encubiertos, 
puedo poner por fin rumbo a ese mar 
que llamamos literal el mar abierto, 
sin que suene incestuoso como el pan 
cuando decimos que es el alimento...
Queda tirada ahora sobre el piso 
esa personalidad alicorada 
que al servicio de nada hacía presencia, 
llamada por etílica indulgencia 
y vestida al calor de mi palabra, 
porque los fríos llegan y congelan 
el más fuerte deseo de decir, 
matando de primeros a esos versos 
que se quieren salir y darnos vida; 
plantan granito ahora y no anís, 
caída como está y en paz la sombra. 

Oye poeta, me digo suavemente, 
¿dónde ha quedado tu fervor, tu ahínco?, 
¿cómo prendiste fuego a tu cubil 
sin siquiera una lágrima gitana?; 
y a ésa que a diario le decías 
tus cosas amorosas en tus versos, 
¿qué le vas a decir entre ordalías 
cuando al vaivén etéreo y probado 
con solo por sintagma despechado 
le niegues todo aquello entre silencios?


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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jueves, 5 de noviembre de 2015

SE VALEN LOS BELLOS REGALOS / Poesía de José Ignacio Restrepo



A NOHRA


Usted, 
inspiradora, 
ya cumple otro año sobre esta cuerda de equilibrio 
y las enredaderas del tiempo que envían dardos 
-que son días y noches simplemente- 
se encaraman sobre su cuerpo que no tuve
alma de roca, de cristales, 
de hélices en constante movimiento,
 de casiopeas cercanas, fulgurantes, 
que no saben muy bien que hastío tienen,
o que lujos de miel también posee
porque si nadie mira nadie ve...
Usted, 
ha quedado silvestremente establecida,
 entre mis versos de zinc bien erigida...
algún día o alguna tarde en ecos 
escuchará de bocas extranjeras
un verso, dos, todos los versos
que escribí cuando su rostro se tardaba 
y vinieron las letras a auxiliar 
el tamaño inocente de mis mustios territorios, 
en donde usted disfrazada de augurio celeste, 
de mar con muelle propio y duradero,
de barman que solo sonríe
hacía todo lo posible candidamente
por hacer más bello el mundo, 
sin decirle nada a nadie...
ni siquiera a usted...
Ah, usted,
...cuánta bella, exuberante, libre, poesía, 
se habrá escrito de corazón, con alma abierta,
y usted sigue ahí
aún sin saber.

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
Copyright © 


viernes, 30 de octubre de 2015

COINCIDIR, ESE MILAGRO / Poesía de José Ignacio Restrepo



SUELO CALIENTE


Y tras del ofuscado palpamiento
entra en vigor la etapa de gemidos,
bien mezclados los tuyos y los míos, 
tanto que no podemos con las manos
sostener este placer que arde,
y se pelan nuestras mutuas comisuras
en ese acto precoz que no es un beso
sino aletargamiento entre la usura,
espejamiento de labios, golondrinas
que caen desdobladas sin saber
que no está lejos el suelo de su fe
pero dolerá si es alta la cornisa...
Contradiciendo las leyes y el manual
llegamos hasta el bies de la jornada,
no la nocturnidad es la que alumbra
sino la aurora tibia, el mar del alba...
y debajo casi de la cama
aturdidos pero muy felices,
decidimos quitarle a todo fecha,
hacernos por hoy irresponsables,
enfermarnos para el mundo triste
y anudarnos allí, atornillarnos,
solo comer lo que tenga el enfriador
y mudarnos al sol de nuestros ojos,
no ir a trabajar...por hoy juiciosos, 
en este bamboleo hipnotizante
de extender en el amor
el fiero instante...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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jueves, 22 de octubre de 2015

LOS PASOS QUE RECUERDO.../ Poesía de José Ignacio Restrepo


NO...SÍ


No por cornisas,
ni ventanas altas,
no,
por frases largas o silencios,
no por caminos alejados
cursos de recuerdos desolados, no...
No por aires densos ni lóbregos nichos,
o esperados momentos
que nunca llegaron,
no...
Por bares conocidos, dos...
Por manteles de cuadros, tres,
y parques con palomas
y con niños...Seis...

No por iglesias que su historia tienen
o calles con nombres de pasado,
fulgurante, sangriento...
tampoco por momentos compartidos
con gente que ya ni reconozco, veinte...

Y horcas colgadas de una puerta, una...
Alta, si...

Pasar otra vez el pasador
y salir con buen viento a babor
y esa nube a mi izquierda...
el sol que no se marcha, uno,
el viento, algo salino a esta hora
y mi ilusión de hombre
intacta,
por coronar ese lugar preciso
que duerme cada noche entre la almohada
y se ocupa mientras viajo sin destino
de poner nombre al hacer
que tendré luego...

un lugar en el cielo...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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viernes, 16 de octubre de 2015

NO FRENÓ AQUEL TRANVÍA... / Poesía de José Ignacio Restrepo



UNA VISITA AL MUSEO



No frenó aquel tranvía
ante el paso del raudo Meteoro...

Un alazán inmenso disecado
que no persigue hojas en el parque...
y su flequillo al viento...al viento...
místico, con el negro que se cae
al mirarlo de frente, luego de lado
con nostalgias cremadas y griticos pequeños,
triste por verlo en este sitio con sus huesos
de cemento bien llenos,
la vida dejada entre sus campos,
entre sus cañas altas
y él lleno de recuerdos,
y el quieto corazón que tantas veces
 latió como un dios sin ningún miedo,
guardado en un frasco con formol
para estudiar cuál fue el mejor latido,
el más confundido,
y ese latido peor, que fue solo uno
cuando la muerte indecente le dio alcance
herido al chocar con un tranvía
que no sabía que por qué diablos él corría...

Los ojos viejos se cansan de mirar
a su viejo caballo en el museo,
recuerda los gritos de la gente,
los tiros de ese idiota policía,
la carrera endiablada de Meteoro
cuando el susto bordeó todo el cerebro...
recuerda con tristeza verlo allí
tirado entre mortales estertores,
y los yugos de flores
que traían después los transeúntes.
Culpable aún se siente, llora aún,
por haberlo llevado hasta ese parque
con el único fin de que supieran
que había una sencilla majestad
viviendo en la casa de cualquiera...
Y tomaron muchas,
muchas fotos,
al lado del magnífico caballo,
y algunos le recuerdan todavía...
Meteoro,
un llanto en este día,
de lágrimas egoístas e incapaces...
ese latido peor yo lo conservo,
en todo mi rojo corazón
hasta que nos volvamos a encontrar...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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SIN A DONDE ESCAPAR.../ Poesía de José Ignacio Restrepo




ADVIENTO MÍSTICO


Qué toca para hoy,
no hay nada ordenado en el menú,
en esa cartelera que tenemos 
en un patio interior o no sabemos,
donde con letra script y sin errores
pusimos ordenanzas como flores,
para que dado el día, hora y lugar
las directrices sobren y no falten,
palabras cortas, lenguaje casual
correctas tildes, acento en su lugar
y luego solo hacer,
hacer, 
   hacer,
       hacer,
comadreja que roe entre las bases
el tronco que sembró ahí un leñador,
un día o dos después de derribado
un cien años parado,
aro a aro en perfecta diligencia,
que no podía hablar ni defenderse
de esa sierra enferma entre sus manos...

Qué toca para hoy, di lo que sigue,
pueriles advertencias azarosas,
cicatrices que se abren cancerosas,
y la observancia cruel y desabrida
de un mundo que se parte a la mitad,
como pera a la llegada de martillo,
como cofre cerrado y silencioso
cuyo dueño precioso 
mira lo que hay por un visillo,
las riquezas sanas que desprecia
por tener gozos falsos entre manos,
y esa noción tan rara de poder
hacer lo que hoy le venga en gana
terminando el mitin de la vida
con la cordura suicida de que es justo
lo que sea
que pase,
lo que sea,
lo que sea...
que sea,
y al minuto de resignar lo digno
por no tener claro ese menú,
mirar pasar la vida tan de luto,
por dios, negra de cabo a rabo,
y tan callada...
como cuadro de mar que ya es petróleo,
como fruta de adorno,
como tecla por fuera del teclado
y el piano en su lugar
sin nadie que lo toque, en el olvido,
 y muriendo de frío con la puerta galana del lugar
abierta y olvidada, sin reja
solo allí de para en par...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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jueves, 8 de octubre de 2015

CITAR LOS EVANGELIOS MIENTRAS CALLAS / Poesía de José Ignacio Restrepo


ALTAR


Rengueo,
voy y vengo,
al final doy vueltas a la plaza
y me encuentro de ida con los mismos
que hace nada, un momento, saludé,
ofreciendo mi estela como estampa
y mi tema, de nuevo, revejido,
como noticia nueva que rebuja
el pelo, el corazón ensombrecido,
la vejez que se asoma como maja,
y este buscar con prisa el adjetivo
que a la acción
se pegue y se complete,
justo como decía mi mamá,
haciendo de su tarea
negra lapa...

El cojeo
me viene por herencia...
Era solo la usual concupiscencia
de saberme mortal pero estar vivo,
unido a la labia natural 
de gente que lleva mi apellido.
Voy sumando unciones fraudulentas
que me huelen a lirio, a dulce menta,
y me traen el mar siempre al final
como si fuera premio a mi decir
aún cuando en pensar se devanea,
esta palabra inusual,
el verbo que sube y que jadea
como tierno animal
que para por el agua en una mano
y el dulce bienestar...

Poema,
sector donde allanó el delirio,
pulso que mide el bies de la palabra
y forra lo que queda con guirnaldas
mientras la flauta de pan hace al oído
su mística sesión de perfecciones
- enmarcado en un silencio sepulcral -
a veces entre músicas de histriones
que muestran al principio el cruel final...
Poema,
sangre de la palestra cotidiana
que en meliflua distancia cotorrea,
de las manos su tacto al cuerpo entero,
y ese latido rival y mensajero
como armadura de vidrio detallado
de aquello que es real...
pero no puede operar y ya no vive
mientras tu glosa cabal a la palabra
convoca entre capilla santoral
para dar de la vida la visión
y al que lea después una alcancía
donde ahorrar dolores
y financiar pequeñas alegrías...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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viernes, 2 de octubre de 2015

LO QUE MUCHOS CUENTAN.../ Poesía de José Ignacio Restrepo


YA ES SANGRE SECA


Donde hay muchos plantados
queriendo desde ahora
dejar allí sembrados sus largos huesos blancos,
tiene mi sombra apego,
y alguna jovial magistratura
pues es desde otro tiempo hereditaria
por haberse allanado a tus sosiegos
y haberte dado un lazo de alabanza
para que tú lo ataras al vacío,
única tierra digna de labranza
para dos que dicen ser lobos unidos,
en el paso del hielo quebradizo
y en el nombre encabado
en la nostalgia...

Sembradas multitudes, solo pienso,
dejado ante el olvido para darlo
al que llegue con hambre,
como yo,
al que no tenga nada y solo venga
y el hambre se le salga por los ojos
y no tema alzarse de la piel
porque está lleno de pálidas usuras,
a ese alimentar con mieles nuevas
nacidas del deseo bipolar
de subir y bajar de las esferas
donde las cosas perfectas solo viven
de dos minutos uno y luego estallan,
a ese que regresa como hebra
cuando era antes un nudo en gruesa soga
darle pienso en plato y con cuchara,
y luego engalanarlo con los ojos,
y desbordarlo a punta de te quieros
mientras la piel le sigue
y el suceso
de ser alimentado lo bendice
forjando en su palabra la alabanza
y en la nuca otro dije...

No te muevas de encima que me caigo
estoy haciendo el segundo calendario
con tu rostro y el mío sobrepuestos
en una virginal policromía
de soles siempre azules contra lunas enanas,
hechas de blanca sal y raya negra
que pinta los dos ojos destacados,
viendo todo de lado,
que elegancia,
mientras duermo y despierto exacerbado
con todo por hacer como anteayer
y tu mano en la mía,
recontando,
lo que voy a ganar sin dar pelea
por perder la bendita soledad
y bajar de mi corto pedestal
para ser tu doncella...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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lunes, 28 de septiembre de 2015

¿LLEGARÁ EL MENSAJERO? / Poesía de José Ignacio Restrepo



TERCER DESEO


Espero una voz como todas las noches
que traiga entre su juego de atar desanudando
mi vivo malestar por habitar sin miedo
este lugar que duele,
sangrado, despintado...
le pido que mis runas las traiga
son mis fichas
que traiga suficientes, que no olvide al amor,
que envuelva entre calor los mansos ideogramas
que retarden mi huida al fervor de la cama,
ese templo de cristal donde acaba la vida
hasta el siguiente día...
Me tomo con cuidado mi caliente té
sorbiendo delicado al genio que allí mora,
lo miro sin mirarlo, 
le hablo, lo demando,
obligándolo a ver lo que vive en mis ojos,
a orientar sus vocablos en ávido esperanto,
si yo no sé signar y acaso desconozco,
con su voz por bandera lo fundo cerca mío
gitanamente hablando,
me lo cargo completo
a ese genio ocupado, forastero de empeños,
que en nombre de los míos
hace pie y me conversa,
sobre amores capaces y esos otros rendidos
que en el vapor del té
dicen sueño cumplido...
Luego cuando se va como azul forajido
pongo al lado la taza
y habito la cobija,
donde dormida errante
está la genia mía...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
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sábado, 26 de septiembre de 2015

CURADAS GRIETAS, LO MENOS / Poesía de José Ignacio Restrepo



ÁRBOL CAÍDO



Este fiero país alto en los bordes, 
bajo si lo pones de costado, 
¿no será un antiguo cartomante 
que partió cualquier día tarde
con la meta tatuada entre los ojos? 
...y perdió en el esfuerzo de llegar
su dulzura querida, altisonante,
tranzada en el esfuerzo con la guerra 
por diez curadas grietas que de lejos 
parecen cicatrices feas...
Está ahora despierto, 
entre versos de paz o de querella, 
bellos versos pintados en la piedra 
como hábil recuerdo de su paso...
Cualquier lazada, sabes, puede ser la postrera, 
aunque diga la historia que fue fallo,
 que la piel cuarteada por el uso
no resistió la usura del olvido, 
que el alma se atrancó en la esquina vieja, 
que no medio palabra de sustento...
pero salió con bien, el verso es prueba
aunque sea el dolor un bien prolijo,
un árbol que está muerto, ahora,
y duerme sin llorar sobre la hierba...
Este fiero país,
lodazales ya secos que corrompen
la marcha de los niños a la escuela,
desganada, entre todo silenciosa,
sin ventanas que miren de las casas
ni ojos que despidan,
el dolor de yacer indeseables,
desnudos mientras otros miran...
esta marcha que llega a cualquier parte,
en el agua del río,
en la tormenta,
en el árbol caído y hecho leña,
en tu dolor o el mío...
al final, somos aves de corral,
importancia tenemos, comúnmente,
servidos en un plato,
aderezos a un lado
y en el otro ordenados
como verso perfecto,
los cubiertos...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO 

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lunes, 21 de septiembre de 2015

DOS POR UNO / Poesía de José Ignacio Restrepo


DÍAS DE CIRCO


Domesticado hedor 
que vive sin permiso en mi nariz
legado de algún circo que ha llegado
y ahora tiene las horas contadas 
cuatro niños que vengan enlazados
vestidos con impávida ilusión
entrarán con un solo boleto...
reciben en la calle las entradas 
de manos de un payaso virulento
para esta y la próxima función, 
duplicando mentidos atributos 
para llenar de aplausos la tribuna, 
mientras sube en mi cuerpo el mal olor,
hay tigres dominados con dolor
cambiado por el hambre que lo come,
elefantes que mienten soledades
entre olvidos sinceros,
y hienas que aprendieron a llorar
en la arena bajo luces de neón
y como todos piensa que son risas
con risas se les paga,
su llanto que no para...
ya sabes que no irás ni regalado, 
ni aunque fuera el último rincón 
para buscar la fe dilapidada,
  mientras sacas un fósforo y lo quemas 
para por tal sencilla estratagema 
mudar lo que quedó en las secas fosas, 
esas capas rocosas 
donde ha habido gripe mas no hoy...

Y el poeta saltándose la norma 
de pensar y pedir pulsos orando, 
cuando tiemblan los sueños esmaltados 
como recién nacidos en sus manos, 
no es un saltimbanqui bien dotado 
ni sabe dos  rutinas de trapecio, 
le da miedo mirar por la ventana 
o caminar para atrás a ojo tapado, 
y cuando toma alcohol lo hace sentado 
porque le da pudor emborracharse 
y no alcanzar la silla del ayer 
cuando toque sentarse...
Qué te puedo decir si ya tomaste 
ese falso brebaje que te guardas 
para pedirte dejadas y cernidas 
clemencias por liar adoloridas 
tus añejas vivencias, 
hoy dormita el pasado pero ayer 
te vio en fraterna errancia por quererlo, 
sin decir bellos nombres pues son falsos, 
ni enervar la razón cual monumento 
que yace destruido sobre el suelo 
con tus relieves ávidos de tacto 
y tu mansa laxitud muerta de risa
pues se sabe cadáver descompuesto 
perdido regresando de la guerra...
Hoy llevas el vaho de tu aliento 
escarchado sudando como nieve 
dibujando palotes en el espejo 
cuando llora sin más una tormenta, 
viendo tu sed limpia enarbolando 
la pregunta sincera, 
¿dónde está el agua regada de tus antes, 
dónde la perdida cantimplora? 
y de su fiel rescate programado 
tantas noches perdidas 
qué ha sido del rumbo, vida mías... 
Quién quedó con el mapa, 
la prueba de que hubo algún combate, 
el antes y el después en fino yugo 
unidos por la virtud de la ceguera 
y el sabor de la miel sobre la cera
dulce, cara y cantante 
que apenas brotaba de una flor 
o de un tierno abecedario
extendida como sudor sobre la nata 
si tocaba por error tu blanca piel...
se volvía poema...
Verdad es que los míticos lamentos 
se nos convierten voz sin ser llamados, 
mientras encaballamos los presentes 
de esfuerzos siniestrados,
luchando comedidos con la fe 
tan fría como hielo, 
la palabra como tonto escudo...
 y un yelmo de vidrio en la cabeza
frente al circo convertido en mundo 
que se ofrece en ciego sacrificio...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
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sábado, 19 de septiembre de 2015

ENTRE MIGAS DE PAN Y EN SOLEDAD / Poesía de José Ignacio Restrepo


EVENTUALES


...y todos esos que viajan dentro nuestro, 
agolpados, sin saber muy bien 
cómo llegaron hasta aquí, 
o si existen ilesos del tiempo, 
gritando, 
tomando por su fe protagonismo, 
mientras madre, 
muerta, 
musita desde lo alto del dintel, 
niños, callen ya...
es hora de mi siesta...
Hacinados,
tomando por los bordes
esos suaves recuerdos entre dormidos
con gusto a chocolate blanco,
a cuajada,
 a almíbar tomado del ombligo,
pasado,
retoñados a fuerza de tedio,
estrujados para que quepan en el mismo instante,
vestidos con las pijamas viejas
que se quedaron pequeñas 
en el trajín de crecernos,
y madre, 
muerta, revivida,
gritando desde el techo de la cocina,
ya está listo el almuerzo,
venid,
se os puede enfriar la sopa de acelga,
los rábanos están aún por cortar,
¿quién ha osado poner sin mi permiso
esas flores, esas feas semillas,
en el centro de mesa?
...vengan ya,
dejen éso,
después debemos ir a misa...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
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jueves, 17 de septiembre de 2015

AL MENOS VEINTICUATRO HORAS / Poesía de José Ignacio Restrepo


UNO SOLO...UNO SOLO


Volver,
regresar por los pasillos ansiados
con sus cuadros callados y elocuentes,
alargados de días que no acaban
para llegar a noches delicadas
cuando entran todos a olvidar
dónde están, quiénes son, a qué le apuestan,
como almas de ignorados trashumantes
que solo quieren pasar a este lugar
para encontrar a otros como ellos
en la mesa del bar frente a su vaso
de alcohol sideral
frío y brillante...

Recoger la huella que dejé
para cuando volviera sin culparme
y tomar del suelo sin preguntas
los pasos que dejé de tiempo atrás,
saber que aunque esto está igual,
han mudado de sitio la matera
donde antes decía bienvenidos,
y el alumbrado es nuevo y digital
igual que el equipo musical
que parece mover todo lo móvil
de lo duro que suena...

Y la gente parece ser más nueva,
los rostros lucen menos arrugados
y esos que bailan sin parar
de hecho podrían ser mis hijos...
al llegar mi pedido solo miro
los ocho años y medio que pasaron
y pienso sin pensar por un momento
que no parece ser el escondrijo
para abrigar mi sincera condolencia,
miro entonces a la derecha y a la izquierda
y veo que no hay nadie que repare..
el ron se queda allí sin consumirse
con la cuenta y algo de propina,
salgo sin despedirme como siempre,
luego veo la luz desde la esquina,
es la jugada correcta,
tengo algo de soda en la cocina
e intacta la memoria del quehacer,
si voy a cometer algún error
que sea uno nuevo
por favor...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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jueves, 10 de septiembre de 2015

DESIDERATA / Poesía de José Ignacio Restrepo


ORACIÓN DE MAR



Hacer de faro,
noble fuente de luz
que alumbra el sin hacer de los guijarros...
ver los seres pequeños y grandes salir a comer,
y las olas que no tienen nombre
acunándose todas para ver llegar 
la vejez del ancho mar.
Solo eso,
vencer los deseos que fueron y los de hoy,
parpadeantes luceros que nos guían
y mueven alabanzas
en el sueño con el nombre grabado,
bienes prometidos
como hechos clamados y cumplidos
que así como llegaron ya se fueron.
Hacer de faro,
de cubierto,
de vianda, de apetito, de mesa
ponerse una bandera tricolor
y bañarse en el mar de los intentos,
dejando que el cielo, ese fortín,
nos diga qué es lo vano y lo oneroso...
porque no puede haber problema cierto
que no sea vencido por el tiempo
y tampoco deseo necesario
que no convierta sed o muerte o ayuno,
en un faro que tenga brillo diurno,
y nos cierre los ojos
a todo lo que sea un bien opuesto,
obstáculo a todo lo importante,
un gusto inoportuno...
Hacer de faro y pan,
pan y maestro,
que tenga la palabra guía propio
y brote casta y firme,
y sea ese vigor intuitivo para todo el que la oiga
su alimento...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
Copyright ©