lunes, 12 de diciembre de 2016

UN COBRO AL TACTO / Poesía de José Ignacio Restrepo



VIAJANTES


Rescatable por mi tacto urgente
esa alborada entre lunares de tu espalda,
reconstruyendo mapas caminados
entre ansias logradas
cuyos nombres,
hacen vehemente cobro del pasado
por vallas derribadas en tus manos
y cantos en licuadas delaciones,
volutas de minutos densos
que se convierten en ortos disolutos
o en ácidas navajas de mi lengua
cobrando su tributo.

De la fe trastornada de mi dar
en tu cuerpo de ideas vaporosas,
tarde exprimo este gusto por mirar
los perdidos e ignotos escondrijos,
no me refiero a eso que tocamos,
a eso que miramos
por ser físico,
sino a la festiva, ingrávida liturgia
de hallarte hoy a mi lado,
descansando a mi lado
donde todo lo dado es un montón
y lo negado un nabo.

Ay amor!
Contigo soy preludio, 
soy intermeso gozo antes del triunfo,
y soy, como baluarte de los dados,
el juego, la victoria, la redada,
el gozo por dejar la dimisión
en etapa saldada,
y coronar cada lento acercamiento
con un puerto seguro color piel
y algunos más oscuros que los otros,
sin ser del sol hallazgo
tan solo con el tono resabiado
por guardar emociones subyugantes
para noches futuras,
de soñados y lúcidos aromas
hoy apenas viajantes...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright © 

miércoles, 30 de noviembre de 2016

AL FINAL, ESE LLENO DE TU AUSENCIA / Poesía de José Ignacio Restrepo



QUEMÓN DE FRÍOS


Cantos de abrojos
mientras va la noche
gastando ineluctable sus segundos
arde tu piel, se lava y luego nutre
de cansados deseos sin recelo...
todos llevan un verbo almibarado
atado con verdad a un nombre amigo,
yo ya me di, a diario me recojo,
 cualquiera que os ame yo respondo
pues ser amado a tientas y en silencio
por tu voz tu cabello tu larga espalda
ya es motivo veraz y suficiente
para ponerle un lugar aquí en mi mesa
y defender su blasón del enemigo...

Hierven contigo
alaskas conquistadas,
de inclinados hielos ante saladas chimeneas,
en cuanto escalo subiendo o descendiendo
buscando acaso lo que se ha perdido,
tocando mustio, recalando, hablando
cuando sumida tu voz en un murmullo,
me dice sigue, no pares, no detengas
ese oropel de flores entre tactos
que te dan vida
en tanto me la quitan...

Vos aquí estás,
con pensarte todo lo refundas,
entre mis manos siento tu caricia
y son apenas fundas arrugadas...
Antes de hoy solo un punto en el mapa,
la letra augusta perdida entre la glosa,
la mancha constelada sin origen
en algún sitio perdido en la baldosa.
Era la vida una larga vacación,
antes de hoy una línea de tiempo,
un mapa rescatado en la aventura,
un sonido de un viento sin origen,
y nosotros
los impávidos andantes;
con todo el camino y otro poco,
en nuestros sueños
viviendo están las cosas
que llegarían magníficas
mañana...
En las manos el todo, luego nada...
no hay espacio para pardos desengaños,
solo la piel cual mágico estandarte
y nuestra piel cual muelle de ancha ausencia,
bañada por sudor y luego llanto.


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
Copyright ©

miércoles, 16 de noviembre de 2016

AL LADO DE MI MEJILLA DERECHA / Poesía de José Ignacio Restrepo


PREGUNTAS



Qué nombre tiene mi ciudad vacía,
mis rotas alforjas sin tu nombre,
ese axioma perdido que aún busco
en los ribetes rotos de mis días,
y el aroma ya desvanecido
de tus voces perfectas en las noches
cuando tejías mis deseos con los tuyos
como una colcha divina contra el frío
establecido ya en cada segundo
que vivo ahora
sin decir que vivo...

Qué rumbo darle al paso de las horas
para lograr armar un mapa de futuros
donde sea al decir lo que convenga
la lucha breve que no sea una pelea,
y ponderar semillas como frutos
en esta tierra yerma de lo mío,
de fríos plena
y dolores ya tardíos...

Y cómo cincelar esa sonrisa
de mi rostro hace tiempo contingente
para sacar de cada músculo atareado
esta musa sin verso malherido
que talla simulacros aparentes
que me pone antes de tiempo envejecido,
y trasladar la duda, las angustias,
a un odre medio lleno,
medio vacío
para que luego lento se evapore
y se marche sin mí,
hacia el olvido...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright © 

domingo, 6 de noviembre de 2016

PALABRAS DE DOMINGO / Poesía de José Ignacio Restrepo



TORQUE


Vistiendo con papel de regalo 
ese frágil cuerpo desatado, 
tus palabras lanzadas como flechas 
recogen sangre y pudor 
de nuestros elevados latidos...
los poros rebelados, la carta para llegar 
desplegada con su retórica de besos, 
nunca más cálidos que ahora...
Nadie que sueñe babeles inconclusas 
puede negar la causa de aquellos 
que duermen, 
puestos allí en el sueño, 
para que solo su cintura nuevamente 
se preñe...
enorme gesta la de aquel 
que pone palabras en ideas 
e insufla vida intensamente 
sobre aquello casi muerto...
es la fe de estar cerca contigo, 
con la palabra como suave vestido.

Ver tantas verdades salir lentamente a la vida, 
después de estar gestándose 
tras del biombo de vidrio...
la mente del poeta articula su grito
y desata una nueva traslación 
donde los otros que leen 
despiertan de su largo sueño de solsticio...

Un bosquimano correteo entre la idea plasmada 
y el vertebrado afán por darle forma, 
como pedido que trajese algún regalo 
ignorado pero feliz de entregarse, 
simplemente metido entre el agua salina de un dedal, 
viajero rutilante de los siglos...
Domingo persa, 
que hermosa parada sobre tus piedras y rutilos, 
que triunfan en el gaje de decir, 
y logran adiestradas emociones 
que paren tu voz sobre este lapso de vidrio, 
que se yergue como muro...
Belleza de torque gracias por vencer silencio...

En la biósfera de los sentimientos 
este recuerdo del vientre acrisolado, 
tiene un abrevadero como fuente, 
el cercano porvenir, 
el múltiple pasado, 
un sendero llamado corazón...
y la piel por única morada, por sola religión 
por cielo y por carnada...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright © 

jueves, 27 de octubre de 2016

SE PIERDE.../ Poesía de José Ignacio Restrepo



MEMBRESÍA



Un sutil resquemor
habitando entre un pasillo desleído
que se halla abdicando en la memoria
su espacio conventual,
su nácar depurado, 
su virtud de lejano pasado,
en un pudor que abate cada cosa
que tiene su membresía puesta en él
y no en otro lugar ni en otra fecha...
Sonríe desganada el día de hoy
pues su amo comienza el quehacer
de mal recordar todo principiando
por ese nombre engarzado a alguna calle
donde perdió una vez sus documentos,
o el de un antiguo y amado compañero
de quien un chisme falso le alejó,
mientras viva y solvente la vergüenza
latente permanece por semejante acción...
O la forma correcta de decir
en el viejo arameo
- herencia decantada de su abuelo
que también sabía hebreo -
esa palabra hermosa que nostalgia,
amor que nunca falta...

Se detiene a mirar ningún lugar
desde el borde habitado de la mesa,
deja la vista presa, inconmovible,
mientras raudo se cruza años enteros,
celoso como está que sus recuerdos
no pueden diluirse simplemente,
son ellos lo que queda en el final
cuando es merecedora la estación
de la quietud certera y cobijada
en esa silenciosa mecedora
que está allende al jardín...
Sin sus recuerdos pálidos e intactos
no tendrá compañeros fiduciarios
con quienes de nuevo recorrer
al tacto su perfecto Stradivarius,
o el anaquel completo del garage
con esa colección de autos pequeños,
o aquel album de hojas amarillas
llenas de sellos viejos
que le heredó el viajero de su tío,
con quien espacios vivos visitó
hablando horas enteras,
con quien huyó del medio de la guerra
y practicó escribir perfectamente
igual con la derecha, con la izquierda...

Qué los den por perdidos
es la tristeza mayor de esta aventura...
cual cometas sin cielo volarán,
sin saber de su sitio y de quién son,
como luciérnagas presas a un lugar
bordearán las calles y las fuentes
buscando en las ventanas ese brillo
que adentro sienten propio y parecido,
para aparcar allí
a la espera de su amo y su señor,
que lleva una cadena atada al cinto,
en la mitad unida a un viejo yute,
pues le falta un pálido recuerdo
que hacía de benéfico eslabón...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

jueves, 20 de octubre de 2016

MENSAJE EN BOTELLA / Poesía de José Ignacio Restrepo


VACÍO


De ósculos perdidos en la noche
ampollas muy profundas guardo,
alevemente puestas en la piel
con bordes sonrosados,
taciturnos,
que contienen tu nombre sin errata,
en relieve tallado en el azar
de mal bien recordarte...
De estúpidas fronteras desvirtuadas
que sostenían rieles y castillos,
hago ahora pomadas para ellas,
que me destiñe lunares de la cara
y alisa esas arrugas de mi cuello,
y solaza la ira en mi cabello
por caerse de a diez,
de a cien o cuatro...
desnudo voy halando por ahí
los juegos destacados que jugamos
que están pegados hoy a mis paredes,
clamando por la paz que tú nos dabas,
cuando eras de aquí
reina y vasalla...

Vertientes de la piel vuelta vidente,
sangrada por hacer un mal papel
en su rol de cascajo para pies,
pariente de mis notas musicales
que cuelgan mal silbadas por la tarde,
en el patio de atrás, en la cornisa,
en la ventana quebrada plegadiza,
y en el humo atado a las paredes
que grita ya no fumas...

Desvirgado del lecho y de tu ombligo,
mi Eiffel reconstruida ya te digo,
que cuando vuelvas nada encontrarás
salvo el cálido abrigo color beige
que tiene todavía el roto atrás,
quemón de algún maldito cigarrillo...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

miércoles, 12 de octubre de 2016

VOLTERETA, ASÍ, SIN ADJETIVO.../ Poesía de José Ignacio Restrepo



DESIGNIO


Escurrido con sal este deseo de amar
que no conoce de sitios o de horas
y menos de mediáticos retardos
para escuchar el tono de la voz
de quien lanza sus dardos
o pone una canción a que se diezme
en las curvas de un pálido altavoz,
se chorrea por vidrios y paredes
cual tributo niño hereje
que pretende alcanzar lo inalcanzable,
y compartirlo después de que se mustie
con su mirada que llega dizque a limpiar
el tono de una pena que se expande...

De estas dos religiones elegir
la que le deje paz a mi conciencia
y a la labor de decir que es su sustento
no la cubra de triviales terciopelos
y anude sus esquinas con mis huesos...
alma tunante que joven necesita
a mi boca sin dientes y maldita,
para pintar de deseo las paredes
y luego destetada ir a lanzar
sobre poemas sus álgidos arpegios,
que hablan de ti mi amor,
mi amor,
pero también, qué cosa le devuelven 
el fuero de cubrir a mi turbante
y lo lavan de luz cada que migro,
del silencio locuaz al extravío
de alabanzas poner sobre la fe,
y luego reteñir en la pared
la misión principal por la que existo,
latir para vibrar, llano entender,
descubrir el regocijo de saberme 
de pie aunque me halle aquí tumbado
y esté mi corazón tenso y callado
como viejo y tenaz malabarista
echado de su circo,
sin un eje que le de algo de norma
sin cobrarle
la sed de su equilibrio...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

jueves, 29 de septiembre de 2016

LLEGAR, VENIR...ESTAR APENAS / Poesía de José Ignacio Restrepo



SERENO


Tengo cuentas saldadas
con mis oídos sordos...
hace rato que suelen escuchar
hasta el canto encubierto del ciprés
que se niega a caer
y sigue facturando en mi ventana
esas odas paganas perpetuadas
por su insomne recuerdo...
Cuentas tengo de más por recobrar
al viento desgastado
que baja de los montes
cada martes,
lerdo y atribulado sin saber
que no puede brindarle mi alma llana
ningún bien honorario
ante su exclama,
y solo puedo darle en mi galpón
-el apodo de mi alma-
un sordo colofón
y algún triste bastión de letra agraria
como almohada a su estrábica fatiga...

Tanto voy como vengo,
a veces pardos son mis amarillos,
y los bermejos rojos...
tan solo los azules me levantan
pues callo de los blancos y los negros
en sana ofrendación
a los opuestos,
que me sacan sin culpa sendas canas...
A la pared de lo obvio llamo altar
y paso por su lado al afeitarme
en cuanto cae el sol
a las tantas y un cuarto
de la tarde...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

martes, 27 de septiembre de 2016

ESAS LENTAS ANGUSTIAS / Poesía de José Ignacio Restrepo


GUIÑO


Hay lugares de la casa 
que me son aún ahora como nichos extraños...
me paro a mirarme a cualquier hora 
para ver como no puedo mover ni una razón 
que cree los intereses obvios, 
pero fallo otra vez; 
me quedo a mirar diafragmas que no son, 
pies que acaso pendulan para saltar, 
redescubrir las brumas. 
Ahora se mueve intacto 
ese breve guiño en mi ojo derecho, 
y empuja la ceja sin quererlo, 
y acaso también sin llamarlo 
brota vivo un recuerdo, 
hace justa antesala pues lleva años por ahí, 
en mis rutinas diarias de oscurecer recintos, 
o acaso, 
debo contar, 
sin esfuerzo alguno teñir de trasparente...

El ósculo sin labios 
compartido repta por las barandas de mis ojos 
y se columpia raudo, 
mientras llega un recuerdo taciturno 
de alguna cuyo rostro incompleto 
se atarea en repetirme el nombre, 
y se queda por aquí a deambular, 
esperanzando memorias que la logren llamar...



JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

miércoles, 21 de septiembre de 2016

SIN UN PAN QUE PAGUE MI FAENA.../ Poesía de José Ignacio Restrepo



ALTO COSTO


Caro el impuesto 
que revierte el eco de mi fuerte queja, 
y cara también la dentellada 
en la augusta morada....
su pared llena de apuestos ornamentos, 
es hoy reseca grava, 
puesta como fermento, 
cual si fuera habitual ver en el muro 
ese rastro calado de sol puro 
persiguiendo los pasos del poeta, 
o sus tópicos líricos
que llenan de pudor su raciocinio...

Y lo vemos prendido del techo, 
para salvar su puesto en el decir,
la costumbre de obrar tal como piensa, 
la diáfana labor oscura hoy
que le devuelve al alma su sustento
trasbocando en ecos
sus silencios...

Vaya esta suerte de venir 
a buscar aquello que va atado 
en nudos simples y ya sucios, 
y de golpe poder ver en los muros
sus rupestres esencias, 
encontrar la fe perdida en llantos mudos, 
distante apenas del loado ayer, 
cuando sumamos que perdimos, 
y en esta resta de zócalos ajenos 
no hallamos los décimos de calma, 
que precisa nuestro azar para seguir
siendo de esta amplia humanidad
que nos deja vencidos
por sabernos sus hijos. 
Este saber que sufrimos 
de forma parecida 
tiene de algún modo un recado venial, 
y los versos nos dejan regalado 
su conjuro ensamblado. 


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

lunes, 19 de septiembre de 2016

QUÉ SE LLEVA EL NUDO / Poesía de José Ignacio Restrepo



DESASTRE


Pellejos que se salen 
de mi interina esencia, 
donde vivo insignificante, 
inventándome un tiempo prudente 
que carece de fecha y almanaque. 
Costras de ciudadano aventurero 
que ha birlado un sinfín de instantes 
por golosinas de cuero, 
cortado de algún zapato de gendarme muerto 
mientras trataba de matar, 
en otro hombre sin nombre, 
su telar de tiempo...

Partes de forma extraña
que se caen
de lo que ahora soy, 
o aún presumo
y no puedo con hule pretender
que se queden puestos en su sitio,
o con mi voz ingente que cuando alzo
aturde todo lo que tiene cerca,
se convierte en un mazo,
y en este caso golpea los muros
de esta cárcel sin nombre,
sin un guarda noble
o desalmado...

Pellejos, salitrosos y fermentados, 
me muerdo y no sé a ciencia cierta, 
si son trozos pegados a mi carne 
o mapas para llegar a donde estuve, 
alguna vez sincero y medio vivo, 
tomando a manos llenas sin pagar...
lo que no era mío...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
Copyright ©

viernes, 16 de septiembre de 2016

SOLO RETÓRICA / Poesía de José Ignacio Restrepo



VIDRIO MOLIDO



No más la ventana...

No tendrás donde más ofender 
tu mirada viajera
si escondemos al sol y a la luna 
esa dulce ventana,
oficina y rectángula plana donde vistas mundanas
se buscaron en lejas estrellas y en el límpido cielo,
mientras le recitaron de nuevo 
a esa hermosa de turno
viejos versos de jungla encantada,
manteniendo la turbia mirada cual sincero estandarte
reluctante en las tímidas carnes,
febril y decantada,
otra vez y otra vez y otra más,
repitiendo la corte en su foro,
tres que son
la ventana, la fémina y vos
mal poeta precoz...

Han tumbado la casa y con ella
ha caído esa hermosa ventana,
no culpable de nada...
No echa en falta la luz sus presencias
pero si a la estructura donde hacia el amor al pasar
ignorando a cualquiera
que en su cuadro perfecto y sublime
se encontrara buscando un no sé,
algún eco, otro verso de vuelta,
casi siempre encontrando al silencio
que dormita en un ancho sepulcro,
pues no cree en palabra enhebrada,
ni en urgente mirada...

Pobre diabla la hermosa ventana
que hoy disuelta en ladrillos partidos,
les parece decir pobres pillos,
cuánta farsa decir ese amor
mientras nada sentíais,
y era todo faltar al colegio,
a la vida hacer un ovillo mientras brillan los labios
y se moja la piel y el deseo
algo arriba, algo lejos, más allá
y con solo mirar una vez, otra vez o quizá una más,
de verdad la verdad aflorara en las turbias miradas
que en el cuerpo y la piel atoradas,
no dejaban vibrar, ni sentir,
mucho menos hallar la verdad,
y a esa dulce mentira de dos que tuvo cielo propio
un final colocar de cristal,
no una estatua de sal en los vidrios
quebrados por miríadas
sobre el piso...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
Copyright ©

lunes, 12 de septiembre de 2016

TANTA SUMA SIN RESTA / Poesía de José Ignacio Restrepo




ECUACIÓN


Testimonios de vuelcos sazonados
entre moles inmensas que se caen
cuando hallamos la mano,
la cejijunta mano que trazaba
saladas y endulzadas 
tardes solas,
tejiendo sin dolor anomalías
atadas e invisibles a mi nombre,
el nombre del poeta,
el creador,
que se pasa los días y las horas
haciendo de conserje a la palabra,
para que entre y salga
si bien quiere,
cuando su buen latido lata y quiera...
Ay amor del obrar y del decir
en una línea larga,
metido entre un costal
haciendo luz
al fuego delator de la palabra,
con los ojos gastados como mechas
y la voz inflamada sin hablar
siendo sin alcanzar en cada instante
 el candil increado entre el rastrojo,
sin un mapa de entrada o de salida
y sin perder el rumbo,
ay amor,
en dónde decidiste,
en qué nublado abril de qué año triste,
convertirte en mi amigo resabiado,
en mi cumpay de hoy y todo lado,
para traerme ileso lleno de sangre,
con todos los motines interinos
que se quieren narrar
públicamente,
dime,
porqué te tengo cerca y alejado,
porqué te llevo adentro y en las manos
y solo puedo hablarte entre rumores,
y en estas consternadas ablaciones
donde todo supura
y está sano... 

Si quisieras venir 
yo te doy casa,
si de hambre te quejas
tienes para tus ganas mi nevera,
y la luz de este cielo adolorido
te la cedo sin más querido amigo,
pero háblame un poco,
no me dejes cantando
esta ecuación,
como si fuera yo más de uno solo,
el que dice y que oye lo que dice,
uno más del montón,
limpiándose
en su turbio
corazón.


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
Copyright ©

martes, 17 de mayo de 2016

PÁRPADOS CON PALITO Y NO PUEDES DORMIR / Poesía de José Ignacio Restrepo




AL BORDE


Qué veis más allá
de los linderos ociosos
que separan esta injusta realidad
del mejor y más corto de los sueños,
brocado entre taludes con cintas de almíbar
y puesto al paso de cuervos y de buitres
para que viva tan solo un mustio día...
un mustio día
de constipada quietud,
más acá del temido cementerio,
donde aguarda el sable superior
que pone fin al tiempo
de atesorar recuerdos...

Qué veis más allá,
contad,
o es que no tenéis afecto por la palabra justa,
aquella que espera ansiosa y dispuesta
en el rosado silencio del velo del paladar,
mientras sufrimos,
éso sí,
por solo tener para gastar,
hoy como siempre,
este poco de aliento
que no deja hundir la cabeza
en el dilema de nadie,
solo para aguantar la respiración,
veinte, treinta, cuarenta...

Qué veis más allá,
daos un motivo nuevo,
sibilante,
enérgico,
y dedicadle la risa del zaguán,
el miedo en mitad de la noche,
el brillo inmotivado en los ojos vacíos
tras apoyar la cabeza enyesada y sin sueño
en el vidrio perlado de la ventana,
y sentir de nuevo al volver
el pecho de ella sobre el vuestro
que se queda quieto,
y luego su mágico ronquido
más tu silente estupor,
que no te deja dormir
pero le da un sentido devaluado
a ese frenesí ya sin rigor
donde restas segundos
para seguir estando vivo...


  JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

jueves, 21 de abril de 2016

SIN DUDA FUE EMMA...O GLORIA / Poesía de José Ignacio Restrepo


OTRA VEZ SERÁ




En el doceavo giro creí verla...
Menguados diapasones, cascabeles,
huidas de la luz con juego de nubes
y ese suave tararín tan tararán
enroscado en tus labios europeos,
que antes reír dieron qué hablar
por saber muy bien lo que decían,
como solo lo hacen las gamuzas
que presumen de ser un cuero fino,
y lo son
pues no se rasgan al templar...
Delicada finura entre tu rostro
que se va como viene,
y no lo puedo atrapar,
solo soñar..

Serpentea,
y en la inusual apuesta de fronteras
que nunca supe andar ni desdeñar,
sumo pasos al norte de la tierra,
a lo celeste que llaman los poetas,
pensando que así podré tomarte,
cogerte aunque no lograra amarte,
para restituir lo ido con poesía,
y me quedes en algo,
aunque sea una inútil fantasía...
Pero no puede ser,
el paso de este hoy
ya lo dí ayer,
y al tornar para mirar tus ojos
te llevan esas nubes que trajeron
el impetuoso aroma de tu piel,
levantándote toda,
quedando solo densidades finas
y ese ácido estertor
que deja la feliz ensoñación
cuando sin previo aviso te despierta
la inmunda y pasajera algarabía
de otro circo que llega,
o que se va,
sacando a la gente de sus cosas,
de sus sueños sudados
con mujeres de rostros solapados...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

viernes, 15 de abril de 2016

PERNOCTAR LEJOS / Poesía de José Ignacio Restrepo



MAULLIDO TRISTE


Casas llenas de maullidos que fueron,
el piso avaro de paja muestra dolores
cuyos nombres largos no sabemos
apenas sospechamos,
y cunde la vastedad de los colores
para secar cualquier osado manantial
que adentro nuestro
como niño que no sabe,
avise con su risa
que hay un mar,
cuando adentro solo hallamos fuego...

Y en los prendidos muros derruidos
que vemos desde el alzado pedestal,
los hábitos de ayer, los desdeñados,
cruelmente gritan,
llamándonos,
y volvemos el rostro atrás
y tapamos los oídos con las manos,
para poder olvidar que fuimos héroes,
aunque solo fuera de si mismos,
volvemos el rostro,
qué vergüenza,
para no vernos morir
en esa hoguera...

Es verdad que estamos perdidos
cuando el ansia nos lleva sin pensar
y en medio del tropel y el gozo
olvidamos esa fe de autores,
que nos invistió de valores altos y sumos,
nunca pedimos algo que ya tuviéramos,
no había mayor fervor
que ese poder darle la mano
a otro que se pensaba muerto,
sucumbido en la batalla por ser...
pasar el bosque sembrando pensamientos,
cantando un poco para pagar
por esa ofrenda de ir con la vida...

Entonces, ¿qué nos falta?
porqué nos damos por vencidos
si somos como mapa que otros miran
para tener calma y recobrar el arrojo...
Las aves muertas y los huesos de vaca grande
predican sin hacerlo sobre el deber,
sobre la pena de los otros,
su instancia perdida...
y este dolor enhebrado en sutiles hambres
no es más que la letra que se escribe
para que de nuevo atraviese el bosque
y cante una oda simple...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

miércoles, 6 de abril de 2016

VITALES... / Poesía de José Ignacio Restrepo


FRAGOR


Herido pero no de muerte,
repto suave, suave, como ciempiés que no ignora
que todo alrededor alguna vez puede caerse,
romperse por la vena, hartarse de ser, doblarse,
y como no ignoro ser parte
del ofuscado y cierto cataclismo,
ando, repto, me arrastro
con lo mejor que tengo,
el amor por la vida
y el recelo prudente
pues nada sé de éso que otros llaman
el llamado dulce y tenaz
de los acólitos gordos de la muerte...

Baño mis dedos heridos en el agua detenida
que las lluvias hermanas han dejado para otros viajeros,
y musito oraciones que repito desde niño
y que acaso en mi boca hayan perdido el sentido últimamente...
dónde está Dios en este momento de dolor lo necesito,
dónde su sacro poder, su silencio sabio,
su ágape para saciar el hambre,
qué le hizo vagar hasta partir de aquí
como si no hubiera prole suficiente
para que Él dejara su palabra
regada como mies, o como pan,
o como agua que corre
en medio de este drama indiferente.

Herido estoy,
cansado estoy,
con cicatrices regadas por mi cuerpo,
ya parezco algún mapa donde están
los yugos, los maderos, los dolores,
esas vegas desiertas que antes estuvieron plenas
de flores coloridas y anchos llanos...
un mapa que conocen los que huyen
y tuvieron del drama propios hijos...
con las manos lavadas por el agua cielo
y la propia doctrina
guiando cada paso,
vengo hoy y me arrastro, repto, paro,
mientras cesa aquí y al rededor
el fragor incesante de la guerra...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

lunes, 28 de marzo de 2016

TODOS SOMOS, QUÉ SOMOS.../ Poesía de José Ignacio Restrepo


SIN LLUVIA


Cuándo llegarán las lluvias,
preguntan acaloradas almas que no saben
que la lluvia de ayer ha sido la última,
y empieza sin remedio
un calor sin descanso ni esperanza,
un calor de indómita largura
que secará los lagos, las quebradas,
los manantiales cortos y escondidos,
y los riachuelos aún no bien nacidos
que no constan en mapas,
ni por núbiles son reconocidos,
o estudiados por aguateros
apreciadores de la vida y la palabra...

Se acabaron las lluvias, mis hermanos,
del cielo solo habrá crueles veranos,
arderán como infiernos desbocados
las laderas, los bosques, las llanuras,
sin que podamos hacer para apagarlas
más que rezos y cantos componer,
igual que hicieron druidas hace tiempo
en sus viejos y amados monasterios...

¡Lloverá!
dice cualquiera sin cuidado,
lo ha leído hace un minuto nada menos
en el Financial Times que compró ahora,
y todos se lo creen al oírlo,
pues claro, queremos que sea cierto,
que su deseo tenga que cumplirse,
sin lluvia no hay futuro
y sin embargo,
nadie ahora parece comprender
que ha llegado la hora de cambiar,
nos sorprendió la muerte de la vida
tal como la entendimos,
que feliz hora sin lluvia la que pasa...
quizá podamos todos entender
que la lluvia no acabó... 
fuimos nosotros...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
Copyright ©


lunes, 21 de marzo de 2016

DEL AMOR BIEN LIBRADO / Poesía de José Ignacio Restrepo


BODEGÓN CON SOLEDAD



Sorprende
verla ataviada
con luces de incipiente soledad,
esperando a que llegue un viento pleno
que recuerde en su cara que la vida
está hecha de siniestros y belleza,
de momentos de álgida sorpresa
y minutos de honra por la muerte
que vestida llegó de suerte ayer
para uno que ya
no quería la vida...

Sorprende verla pálida y encinta
con los ojos abiertos más que ayer,
envuelta en el sagrado quehacer
de nombrar en silencio lo innombrable,
tejiendo con agujas ese suéter
para alguien querido,
mientras pasan los autos y el café
se le enfría en las manos...
Juega a olvidar un nombre viejo
que a ella ya la ha olvidado,
contándose las pecas de las manos
en el cuero curtido,
castrado del amor
y ya algo ajado..

Sorprende que vigile sus clientes
en esa calle oscura y peligrosa,
que no se ha vuelto mala o recelosa
a pesar de perder lo más querido
y que aún te sonría para hablar
y no te hable de números en rojo,
que un chiste corto cuente
y se quede a llorar
con el que pasa el puente
varias veces,
sin saber cómo hacerlo...
sin alas es tan difícil volar...

Sorprende que conserve 
el bello nombre
que su madre le puso hace treinta años,
y que la ha distinguido en la locura
de no quererse más,
que los ojos le brillen y sonría
al que la llama puta con razón,
y que llegue a su cuarto a mediodía
por la ración completa de amor puro
que todo ser merece...
y salude a su niña con caricias
mientras paga a la precoz niñera...
y luego estar a solas con María,
cuatro años que no tienen la culpa, 
que no tendrá motivos de llorar...

Sorprende verla bella
levantando a su nena
en el zaguán...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

viernes, 11 de marzo de 2016

LA CEREZA ARRIBA DEL HELADO / Poesía de José Ignacio Restrepo



REGALO 


No conocer tu casa pero saber
cómo ocurre el parto de la luz
en los albores de tu alma...
no saber la canción que dignificas
cuando lavas, mujer,
cuando tu afán
merece simple
el nombre de algún hombre
que pasa por tus labios y sonríes
o por dentro del bies de tus retinas
canta su ausencia
y humedece tus ojos...

Y sin embargo ser en la ilusión
dejada por la fe algún bello día
ese hombre que mimas...
no ser ni poco de ti y sin embargo
hacer de tu nombre mi regalo
con un perfecto moño...
Y llegar a esta fecha junto a ti,
como mago en maroma inesperada
que saliera de tu más bella maceta
en zaranda perfecta, leve..alada...
un sabio colibrí que te conoce,
te conoce y te ama...

Y el calor de tus manos esperando
mientras estás detenida en la baranda...
solo soy un recuerdo del pasado
que de nuevo ha cruzado por tu mente
superando los vínculos del hoy
sobre aquello que llamas importante,
solo un rostro quizá de un transeúnte
semejante a algún rasgo, a mi sonrisa,
nada que algo de prisa no supere
y coloque en su justa dimensión,
para no hacer del aire una canción
ni un silencio que clame entristecido,
en este minuto tuyo como todos
pero sin culpa tuya
también minuto mío...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
 • Copyright ®

domingo, 6 de marzo de 2016

CADA SEGUNDO QUE CANTO / Poesía de José Ignacio Restrepo



DOCE COLUMNAS VIVAS


Doce fervientes creyentes
con su rostro de ángeles
sentados en una fila
esperando por quién, no saben, en mi propio laberinto
después que los azares del cansino descanso
hubieran destapado el encurtido
de ese minuto laxo y verdadero amigo
que se gastó danzando sin mover los pies,
cantando sin templar y destemplar
nuestras cuerdas vocales,
ni voltear los ojos de color incierto
para buscar el cómo de otro modo,
y decirle al que vive sin pagar
en esta pieza austera y sin ventana,
espera,
son tan solo horas,
en el iris abierto y repetido,
podrás sentir la luz  y ver adentro
la magnífica obra irrepetible
que se llama mañana...

Y esos doce magnates de verdad
que se hacen al frente perturbados,
para decir qué hacer y qué no hacer
se quedarán dormidos en tu mano,
tras la verdad silente y presentida
que reza sin orar hoy otra vez,
no existe la manera de tener
el seguro cascado en el gatillo
para poder sin duda disparar
y acertar en el centro del instante,
ni humilde ante el envión
tampoco con el don del arrogante,
que siente que lo puede repetir,
que es amo y señor de su destino,
sabiendo que es bestial el desatino
del que así lo pretende...

Es mejor
serenamente entrar...
quedarse a pernoctar en el pasillo,
una noche, dos noches...
sin deshacer la cama
ni entrar a servir los alimentos
en la propia cocina,
asumir que en el gozo de yacer
el cuerpo está completo, no tiene hambre,
no existe el sueño o el descanso,
solo ese minuto tan perfecto
de estar deslumbrándonos adentro,
porque yace a nuestro lado esa fortuna,
que podemos en curso de observar
la verdad del magnate comprender,
y recibir el todo por la parte...
mientras el agua crece sobre el río
y la voz que lanzamos en un canto
lleva el eco nutrido
a cualquier parte...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
 • Copyright ®

lunes, 22 de febrero de 2016

ANOCHE / Poesía de José Ignacio Restrepo


SI...ANOCHE


A quién ladran los perros, 
me pregunto, 
mientras roncas más fuerte y más profundo 
y devuelves en plata conocida 
a mi insomnio callado
otras doce preguntas sin cabeza...
me quedo delinquiendo, 
metido en la cobija ya caliente 
y con malos pensamientos inauguro 
esta primera hora de un día que, 
que recuerdo tendrá su plenilunio...

Por lo menos tu duermes, 
aunque respires bronca, 
como mar lleno de balsas delicadas 
que pronto van a hundirse 
con los hombres, las mujeres y los niños 
que sobre ellas huyen, 
allí donde los postre la corriente. 

Al menos no delinques 
o te aburres juntando como yo arduas palabras, 
sacándolas de nimios botiquines 
donde no curan nada, 
ni una lástima vieja hecha pedazos 
o un callo hecho de andar propios senderos 
con noches y con albas harto ajenos...
al menos tú desgastas ese sueño 
que en mágicas estampas reunidas 
pronto y sin hacer fuerza traerá 
a tus ojos inmensos que yo amo, 
la necesaria y bella luz del día...

Allá, cuando lleguemos dormiré 
y tú te irás cual maga 
a labrar esa paz, 
esa colcha perfecta de retazos 
que pregunta qué somos, 
para después cubrir lo que seremos...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
Copyright ©
ilustración de Max Sauco

jueves, 18 de febrero de 2016

NO TAL VEZ, NO QUIZÁ...SOLO PASA / Poesía de José Ignacio Restrepo


SOBRE INÉS
( tal como suena)



Y de la luz 
de tu piel resucitada
brotan igual que gajos los recuerdos,
tactos con un aroma saturado
que se levanta en fines de estación
mirando mis manos de hoy 
cual ramas largas
llegadas de un pasado sin olvido,
que algún ratón de monte ha visitado
dejando de regalo algún ramito,
de un olivo vecino,
o un pedazo de un fino rochefort
que huele a ese odiado camisón,
o al sudor que guarda todo anillo,
recuerdo aventajado que esta noche
ha de prender la lámpara por vos
y subirá al andamio de mis ojos
que conoce el hacer y el deshacer
del demonio feliz
que avivó siempre
el fuego en tus inquietos
labios rojos...

Y ese brillo incesante del renglón
que parece decir qué hay en tu risa,
sí la burla por volver tras tanto tiempo
persiguiendo el solaz de un fuego eterno
o la prueba que da forma a tu cama
que te da la razón como esa vez 
que me dijiste
gritado y sin respeto,
cobarde, volverás, vete a sufrir
mientras la noche callada recibía
el eco de mis pasos y mi huida,
ya tienes compañera sucumbida,
morena que habitas mi monzón,
doncella no gastada,
eres más que locuaz algarabía,
eres más...
y tienes la razón.

Se acorta así fugaz la poesía,
si vengo a comprobar como lo hago
que aún respira igual hoy tu deseo
y en este fuego vivaz
que has contenido
siguen igual mis besos como ayer
fuente coqueta y amable merendero,
solo cierro los ojos y compruebo
que está mejor que ayer,
que hoy puedo llenar este copón
de un vino renovado
a prueba de pasado,
hecho de sueños...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
Copyright ©

lunes, 15 de febrero de 2016

CON LOS DÍAS CONTADOS / Poesía de José Ignacio Restrepo



AMÉN


Así también descargar la caricia
en mitad de la cara
antes que romper crismas
aparecidas por cientos de la nada,
irse a pedir atuendos mustios para el alma
que tengan forma de cama vacía,
de ventana rota,
de sendero utilitario 
para que corra la sangre derramada,
antes que espadas blandir,
manos cortar,
pies que deben correr 
y una meta alcanzar,
y luego alguna cosa hacer,
o un camino escoger para llegar a sus nadas
o a sus todos...

Así la sangre de lunes medio dormido 
en la mañana,
cortando las naranjas, el frenesí de no saber,
el dedo,
y con sonrisa bendita prediciendo
que saldremos de ésto con más fuerza,
antes que mal pensar que será el día
señalado
para enterrar a la madre, a la mujer, al hijo,
o ver nacer la guerra maculada
en el porche del vecino
mientras clava la daga involuntaria
que la ira guía hasta ese pecho
ya harto amado,
de esa que dio todo y más que éso
para quedarse a su lado, en su mitad,
metiéndole en su sur
noche tras noche,
y él dando muerte al sagrado Mester
de vida amada...

Así,
como saldrán los animales
cuando la flama sin más prenda su bosque
y sepan que ya no hay casa,
que han de volver a evoluciones incesantes,
pongo mi alma menesterosa
para que sea el destino quien le dicte
camino,
meta, motivo,
centro y diligencia
y no opongo yo más resistencia
para llegar a ayer cuando mañana
me diga que ahora mismo
no había alternativa...
y era mi vida de él
casa tomada...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
Copyright ©
(la ilustración es de Roik Irina)