sábado, 26 de septiembre de 2015

CURADAS GRIETAS, LO MENOS / Poesía de José Ignacio Restrepo



ÁRBOL CAÍDO



Este fiero país alto en los bordes, 
bajo si lo pones de costado, 
¿no será un antiguo cartomante 
que partió cualquier día tarde
con la meta tatuada entre los ojos? 
...y perdió en el esfuerzo de llegar
su dulzura querida, altisonante,
tranzada en el esfuerzo con la guerra 
por diez curadas grietas que de lejos 
parecen cicatrices feas...
Está ahora despierto, 
entre versos de paz o de querella, 
bellos versos pintados en la piedra 
como hábil recuerdo de su paso...
Cualquier lazada, sabes, puede ser la postrera, 
aunque diga la historia que fue fallo,
 que la piel cuarteada por el uso
no resistió la usura del olvido, 
que el alma se atrancó en la esquina vieja, 
que no medio palabra de sustento...
pero salió con bien, el verso es prueba
aunque sea el dolor un bien prolijo,
un árbol que está muerto, ahora,
y duerme sin llorar sobre la hierba...
Este fiero país,
lodazales ya secos que corrompen
la marcha de los niños a la escuela,
desganada, entre todo silenciosa,
sin ventanas que miren de las casas
ni ojos que despidan,
el dolor de yacer indeseables,
desnudos mientras otros miran...
esta marcha que llega a cualquier parte,
en el agua del río,
en la tormenta,
en el árbol caído y hecho leña,
en tu dolor o el mío...
al final, somos aves de corral,
importancia tenemos, comúnmente,
servidos en un plato,
aderezos a un lado
y en el otro ordenados
como verso perfecto,
los cubiertos...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO 

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