martes, 30 de junio de 2015

GEMELIDAD / Poesía de José Ignacio Restrepo


SI AL DESPERTAR...


No tiene prisa su abrazo 
por fundir en su lazo 
nuestro cuello con la noche, 
y verter aserrín en los ojales 
donde estaban los ojos anteayer 
y perdieron su mar cuando miraban 
la labor de extracción de cien dedales, 
pretendidos amantes que eran solo 
cuerpos vivos de lúcida micción 
expertos en sufrir sin dar dolores...
 Y después de volver al renuente
pasillo del decir lo que se piensa
para obrar en tenores reflexivos,
suele ser algún óbolo distante
venido de una boca panadera,
o de un torso en un abrazo delicado
o un afluente callado de tu rio
en senderos de un bosque que te llama 
furtivamente en ecos repetidos
lo que hace de ti lo que eres hoy,
sonámbulo de quejas y de amores
tejidos en un pálido sinfin,
oropeles de risas y colores
con un ser del que ignoras 
hasta el nombre...
Suave tu dentellada en cada instante
de una labor ingrávida, inconstante
donde eres y no eres a igual tiempo,
un efebo que insigne frota el mármol, 
dando a luz las esquirlas delicadas, 
como simples noticias de coral
por tu alma talladas, 
que un minuto después harán palabras 
para decir, callar, dar como mies 
la paz de tu labrar como alimento, 
una vez cada vez...gentil portento...
a esa que te llama desde lejos
y luego llega a ti
en la magia ferviente del querer
que todo lo provoca incluso el miedo
de querer despertar sin que se marche
ese sueño perfecto, claro, tierno
y en el siguiente día simplemente,
poderla ver dormida
al lado siempre vacío de tu cama
como maga emergiendo,
de la nada...
 


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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jueves, 25 de junio de 2015

CRÍA CUERVOS... / Poesía de José Ignacio Restrepo



Y SI NO VUELVE...


Insano vigor de remendar 
para romper a tientas a la hora,
ese cuero creído celofán 
que pintado me lleva a todas partes
cuando la nombro y llega revestida
de recuerdos dormidos al diván
que descansa sin mi entre el alma mía..

Le sirven a su nombre muchos otros,
los de las flores cortadas siemprevivas,
los de ciudades viejas y caídas,
aquellos de las épocas alegres
y las que en tedio y llama se quemaron,
quedando como ortigas de carbón
iguales a las que hay desde hace mucho
junto al muro leal del cementerio..
Y su fatal embrujo
que vive como hermano reencontrado,
me visto con el pues es un chal
incluso si desnudo y como loco
corro por los pasillos de la casa
buscando mis reflejos depurados
en los platos de fino pedernal
o en el fondo de la tímida letrina,
te puedo convencer querida mía
que no podre olvidarte aunque te queme
o te convierta en cuervo o solo en nieve,
y te arroje a la calle de regreso
pateándote primero en el portal,
pues antes de que ocurra hay un te quiero,
aguardando tu mirar para lanzarse
y mi mano amiga que recoge
cualquier pájaro de alas malheridas
que haya olvidado la magia
de volar...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO Copyright ©
• Reservados todos los derechos de autor

martes, 23 de junio de 2015

A BABOR O A ESTRIBOR.../ Poesía de José Ignacio Restrepo



LETRAS RESPIRAS

Formados quedan los sueños 
durmiendo su pasada misión 
en anaqueles perdidos, 
 mientras contamos rituales 
mientras corremos huyendo 
en retirada...
mortal la paga y el préstamo, 
mortales los segundos que se agotan, 
mientras las piernas y el gota, 
nos dicen qué es morir antes de tiempo...
A solas y en la ventana, 
los pájaros que vuelan nos recuerdan 
que es cuestión de la fe 
no optar por el reflejo en la ventana, 
para probar en vuelo cuan diverso 
es el instinto a la sapiencia...
Tus aires emergen y yo vuelo
sé que estás tan cerca como yo
de conseguir decir, mutar, volar
al arpa majestuosa sincerarte
como lo hiciste ya
una noche que tengo aquí clavada,
reina Cirse abeja de dolores,
que tienes en los labios mil sabores
y en la piel una urgencia inusitada...
 Saludo de las fatigas compartidas, 
los cuadros viejos 
sobre las míticas paredes 
parecen gritar de nuevo su auxilio. 
Perennes los reflejos decapitan 
el deseo de salir de aquí corriendo, 
y no es difícil de nuevo intervenir, 
seguí, hazte un anís o un café, 
pon tu espalda y el trasero en ese mueble, 
mullido y por años desgastado, 
en este mismo y rígido morfema
levantado sobre el sacro bautizo, 
de los que como yo, 
o como vos, 
miramos lento el fondo del abismo
sin tener que mover un solo ojo...
Con solo el recorrido de las manos 
sobre este útil fijo que respira
y nuestra estratagema iluminada, 
a veces alta y noble...
a veces solo un alma cabizbaja
con los ojos abiertos 
y en las manos 
llevando rojas flores...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO Copyright ©
• Reservados todos los derechos de autor

lunes, 15 de junio de 2015

CARTAS ENVIADAS / Poesía de José Ignacio Restrepo


HACE UN SIGLO YA


Miente el señor dolor 
con la última palabra que nos hiere...
Piensa solo en ganar 
los instantes necesarios para oir 
de nuestra boca infeliz una lisonja, 
y así no tener ya que distanciarse
hacia el fondo oscuro del cajón, 
para quedarse otro vil decenio
vestido del gris polvo sobre un naipe,
mirando como pasa lento el mundo
por el pequeño
orificio de la llave...
Sal de tersura triste, 
cal de bondades ya disueltas...
de la serena angustia que se eleva 
hacia nuevos nortes que no existen
suplica ante el espejo la esperanza
-su voz que rebota en todas partes-
como una niña que llegó perdida
del cuento que leyó
para dormir,
hace solo minutos en la cama...
Gravedades que atan y liberan, 
ese recuerdo que no dejas marchar
tiene sed de figuras pobladoras 
y miente ante los óbolos queridos,
cuenta tus poros como mano amiga
 y puebla el horno donde todo se congela...
Tu musa ya está muerta y tú lo sabes
aunque la veas 
hacer de árbol gigante entre tus manos,
Ese silencio es perfecta poesía, 
cada vez que miras en lo oscuro,
cuando lejanas grietas te consuelan
tallando cicatrices en el alma,
o en las eras de brillo
donde hondas, eternas y con luz, 
desatan sueños locos en la noche 
sin sombras entre la métrica del canto
que debiera poblar todas las almas,
albergándose en un bucle del instante,
o en su pelo que relata un viaje
extendido sin más
sobre la sábana...
ojos que miran, 
aunque se hallan ido...
Y ella que continúa con su vida, 
mientras tú haces de vela entre la espera... 

JOSÉ IGNACIO RESTREPO 

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