martes, 4 de septiembre de 2012

AL COMENZAR, CON VOSOTROS / Poesía de José Ignacio Restrepo

ESTA LOGIA QUERIDA



En la hoja de ruta taciturna, 
que no muestra el emblema de sus manos, 
el silencio sus prédicas anuncia, 
aunque sea el relato diferente, 
cuando la prisa de decir le llega...
Inspirada y casual deja el grafismo, 
en medio de la lluvia exorcisada, 
antes que la humedad rompa la hoja 
y se lleve las letras a la nada...
Creer o no creer es el dilema,
el ser ya provocado aquí enaltece,
la labor por los astros encargada,
que el poeta sin cesar enmienda,
cada que su pesar o su alegría
acomete con fe la hoja vacía...

El brillo de la luna no podría
palidecer más para sus ojos,
y el la mira de todo deseoso
orando por llenarse de la vida
que su mano es granjera y providente,
y no siempre es consciente
que no es él,
quien trayendo cual juglar 
de todas partes,
lo que debe cantarse y recordarse,
el lo deja de pecho y piel vestido,
el poema como sangre y rito,
se queda sin quererlo con su vida,
para quien luego el que lee,
en su alma renueve algunos votos,
que le dejen saber,
que ese pecho que late
aun es el suyo...



JOSÉ IGNACIO RESTREPO

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4 comentarios:

  1. Sentarse frente a un papel en blanco, esperar que lleguen las musas, te hagan jugar con letras, formando palabras donde el autor transmita sus realidades, sus fantasias, sus sentimientos...uuufffff no debe ser fàcil la profesiòn de escritor.

    un saludo

    fus

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    1. En últimas, querido Fus, es pernoctar sin rubor frente a las musas, que están detrás de todo, vestidas con la nada de tus ojos....El llamado del quehacer constante, pulimento de defectos y algo de estudio, el paso de un cometa...fulgurante....
      Bienvenido siempre, amigo...

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  2. Pareados y otras rimas cambiantes al albur de lo que de dentro sale, y donde el mensaje básico es la perpetuación de uno mismo mediante la reberveración del mismo mensaje fundamental en los pechos de otros, rito que colma las ansias justas del poeta que reniega de la posibilidad de terminar olvidado o en la nada.

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    1. Así la nada luego, vestida y embozada del gris frío, se prenda de nosotros como un crío, enamorada y feliz de redimirnos Fernando...Gracias siempre por venir, amigo...

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