jueves, 20 de febrero de 2014

DE MARES Y MUELLES / Poesía de José Ignacio Restrepo



MARINA


Cómo inunda de vida 
esa verdad sincera y arcipreste, 
desde la verde colina cuando gritas,
tanta verdad amada,
tanto lloro,
desde allí te diviso cuando cierro
mis dos fanales húmedos, cansados
pero en el aire respiro lo que habitas
pues es tan fácil oler el vasto mar...
Gracias de la goleta que se queda, 
mientras las olas dicen sin remilgo
que es la paz del océano danzante, 
la madre de tu voz,
del trino impetuoso del recuerdo
que con un golpe recobra en el metal 
ese tañer de su intrépida campana,
igual que el eco sobre el magro silencio
pone brocado de cándida palabra, 
sin ignorar que en boca de unos cientos, 
el ha vibrado,
y antes fue el canto de unos cuantos, 
que tal vez unos solo bien conserve, 
en la memoria de sales de este puerto,
o acaso nadie...
Lo que ahora sientes,
es la piel que ante el tiempo se resiste, 
y olvida hasta el calor de la frazada, 
o el fuerte frío, 
y la angustia de la tenaz jornada...
pero no puede la piedra hecha fragmentos
dejar de ser para la mar granito,
igual que es sal para este rostro joven
todo ese canto de voces sin lisonja
que han huido al mar ayer tan solo,
para mirar las goletas
que lo surcan...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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