sábado, 1 de febrero de 2014

OTRA SOBRE EL ÚLTIMO ADIÓS / Poesía de José Ignacio Restrepo


DECIR ADIÓS


Por misión revivir lo irrevivible,
arden sobre los labios apostemas,
cicatrices curadas mal cerradas,
tu labor de ensenada para sueños,
trae cerca los truenos y las aves,
y hasta un cielo vibrante que no existe...
Del arcón afanados se te brotan,
como luciérnagas hábiles y turbias
con solo dos segundos y no más
para gritar su brillo aun lozano,
estos ires de prontos y de nuncas,
que ataviaste para esta dulce fiesta....
Elegías, tus diez silencios mustios,
tus rondallas en el centro detenidas,
tus augustas patrañas y tus risas
-que verdades parieron a montones-
y esos tibios enconos que estallaron,
¿dónde?, dime poeta, nos aguardan,
yo voy y los recojo y los absuelvo...
para mí tus palabras son de agua...
Que feliz ocasión el proveerte
de este cuerpo delgado pero fuerte...
Nos espera en el cielo tanta gente
y en los bordes quemados del averno,
algún doliente mustio, penitente...
Demórate, cantando por mi boca,
que el tiempo es elocuente en sus medidas,
se encarga de nutrir todos los días
gastándose las fuerzas que son mías,
solo para decir en esa hora,
ha llegado el tiempo de marcharnos
ven conmigo,
tranquilo y sin demora...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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