viernes, 13 de marzo de 2015

Y ME ASOMO... / Poesía de José Ignacio Restrepo


Pensamientos que no alumbran trastabillan, se hacen tras de la puerta a fornicar con mis luengas serpientes de vidrio, no sé por quién traídas de Venecia. Rostros de pan, que ya son sólo sebo durmiendo su cansancio en las paredes, entre pintura genial que desenmascara otras viejas comedias que antes fueron y que yacen pintadas en lo mío comprobando que es cierto ese aforismo, diadema de lo cierto y de lo falso, que pregona a los vientos que todo es nuestro... Dormito, no es este tema para las yemas de mis dedos, ni para el pleno del mar que ahora asiste a esta marea incesante de mi mente, asombrada quizá de comprobar que carga barcos fornidos ya muertos en los estrábicos puntos nombrados sin un mapa, que ya sabían ayer de la existencia quebrada de mi alma...
Mi pecas claras ante este duro tránsito oscurecen, mis callos se abren como frutos maduros pues no puede ser muda la tristeza aunque pase entre páginas escritas, como no puede ser la dicha completa sí un dardo entremezclado saca sangre...
Y me asomo tímidamente a la ventana, por un momento creo estar en una baranda allende al mar, viendo el recorrido de un sol encendido en lava que se mete entre el azul casi negro...Creo verme pasando, pero es simplemente un parroquiano, que no sabe de tu voz como sé yo. Veredas hay cercanas a Paris, que pasan por mi fiel melancolía y allí estoy descifrando mis enconos, recuerdos agridulces vestidos del duelo estelar de los osarios, que son señas de dioses olvidados o sin nombre, y que vos, musa que derribas realidades inocuas para sembrar graciosos oropeles, traes de vuelta al brillo de tus ojos, donde puedo aún ver los caminos que ideaste para mi...

 JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©
(Obra pictórica de Jean Clude Dresse) 

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