jueves, 8 de octubre de 2015

CITAR LOS EVANGELIOS MIENTRAS CALLAS / Poesía de José Ignacio Restrepo


ALTAR


Rengueo,
voy y vengo,
al final doy vueltas a la plaza
y me encuentro de ida con los mismos
que hace nada, un momento, saludé,
ofreciendo mi estela como estampa
y mi tema, de nuevo, revejido,
como noticia nueva que rebuja
el pelo, el corazón ensombrecido,
la vejez que se asoma como maja,
y este buscar con prisa el adjetivo
que a la acción
se pegue y se complete,
justo como decía mi mamá,
haciendo de su tarea
negra lapa...

El cojeo
me viene por herencia...
Era solo la usual concupiscencia
de saberme mortal pero estar vivo,
unido a la labia natural 
de gente que lleva mi apellido.
Voy sumando unciones fraudulentas
que me huelen a lirio, a dulce menta,
y me traen el mar siempre al final
como si fuera premio a mi decir
aún cuando en pensar se devanea,
esta palabra inusual,
el verbo que sube y que jadea
como tierno animal
que para por el agua en una mano
y el dulce bienestar...

Poema,
sector donde allanó el delirio,
pulso que mide el bies de la palabra
y forra lo que queda con guirnaldas
mientras la flauta de pan hace al oído
su mística sesión de perfecciones
- enmarcado en un silencio sepulcral -
a veces entre músicas de histriones
que muestran al principio el cruel final...
Poema,
sangre de la palestra cotidiana
que en meliflua distancia cotorrea,
de las manos su tacto al cuerpo entero,
y ese latido rival y mensajero
como armadura de vidrio detallado
de aquello que es real...
pero no puede operar y ya no vive
mientras tu glosa cabal a la palabra
convoca entre capilla santoral
para dar de la vida la visión
y al que lea después una alcancía
donde ahorrar dolores
y financiar pequeñas alegrías...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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2 comentarios:

  1. Poema, sueño al que despertar... sin necesidad de tiempos.. Poema, todo mi alimento.. Te mando un cálido abrazo.. Gracias por tus palabras.. No estamos sólos.., nos tenemos

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    1. Como no apreciar tu palabra retoño, tu alegría asalto, tu cinta de silencios nunca mal anudada. A pesar de lo lejos tu cercanía siento y agradezco, porque amamos ese poder que une en la palabra. Gracias por acercarte Isabel. Te mando desde aquí un fuerte abrazo!

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