viernes, 16 de octubre de 2015

NO FRENÓ AQUEL TRANVÍA... / Poesía de José Ignacio Restrepo



UNA VISITA AL MUSEO



No frenó aquel tranvía
ante el paso del raudo Meteoro...

Un alazán inmenso disecado
que no persigue hojas en el parque...
y su flequillo al viento...al viento...
místico, con el negro que se cae
al mirarlo de frente, luego de lado
con nostalgias cremadas y griticos pequeños,
triste por verlo en este sitio con sus huesos
de cemento bien llenos,
la vida dejada entre sus campos,
entre sus cañas altas
y él lleno de recuerdos,
y el quieto corazón que tantas veces
 latió como un dios sin ningún miedo,
guardado en un frasco con formol
para estudiar cuál fue el mejor latido,
el más confundido,
y ese latido peor, que fue solo uno
cuando la muerte indecente le dio alcance
herido al chocar con un tranvía
que no sabía que por qué diablos él corría...

Los ojos viejos se cansan de mirar
a su viejo caballo en el museo,
recuerda los gritos de la gente,
los tiros de ese idiota policía,
la carrera endiablada de Meteoro
cuando el susto bordeó todo el cerebro...
recuerda con tristeza verlo allí
tirado entre mortales estertores,
y los yugos de flores
que traían después los transeúntes.
Culpable aún se siente, llora aún,
por haberlo llevado hasta ese parque
con el único fin de que supieran
que había una sencilla majestad
viviendo en la casa de cualquiera...
Y tomaron muchas,
muchas fotos,
al lado del magnífico caballo,
y algunos le recuerdan todavía...
Meteoro,
un llanto en este día,
de lágrimas egoístas e incapaces...
ese latido peor yo lo conservo,
en todo mi rojo corazón
hasta que nos volvamos a encontrar...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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