lunes, 31 de agosto de 2015

Y EL SENADO SOLO.../ Poesía de José Ignacio Restrepo



YO, LUNES


Y entonces...
Arropo el verbo y  lo callo para que no pregunte,
dejo en claro que mañana recibiré de nuevo todas las preguntas
que ahora lloran reacias su propia reciedumbre allí en la fila,
para luego retar de nuevo mi mirar mohíno,
escuchando mi clara reacción tardía que les ata la voz
en este día de tórridos augurios
en que subirán esas bajas estadísticas de lobregos suicidios,
de divorcios ingratos,
de estrategias perdidas en el loby de cerdos contrincantes,
de desórdenes nimios que a las diez ya valen lo que pesan...
Arropo el verbo cruel para que calle ahora que me indigna,
cuando los mil problemas que conozco se pavonéan ante mí y lo que no tengo
diciéndome "te tengo,
eres de ésos que están presos en el sucio detalle de lo micro
y no pueden, no quieren entender que esta crisis de sucios y de indignos,
este borde de negros y desastres es la azul gasolina con la que anda todo,
que ésto es movimiento,
que si salgo del juego su cuadrícula perfecta hoy mismo se rompe".
Dice que yo me presto al desajuste,
que hago parte del amplio desbalance
del que digo sucede sin mi ayuda pero no me retiro de la lupa
para poder comprar, pedir, lograr, culpar si no me gusta, colegir,
encontrar otro chivo expiatorio, echar un sucio al ojo
del que quiera mirarme, escudriñarme qué tengo en la nevera, yo qué como,
qué hay en mis basuras, qué gasté, con qué cosas hago de la higiene
el diario experimento anteseguro
y quién me enseñó la profilaxis,
cuánto vale mi muro...
Porque soy tan infame como ese que escribe contra todo
sin pelarse los cobres ni abrirse las muñecas por esfuerzo...
Amarro el verbo de oro y lo sepulto en la bolsa de ajos y cebollas
para que llore al menos por un rato,
que sé que le daré su día libre y lo veré mañana al cercenar
la mano que hoy tuvo a bien contar el ciento por ciento de los temas,
que no han sufrido cambios en diez años, o se han convertido en anatemas,
para poder saldar con mi sonrisa los débitos perdidos o adquiridos
en esta mal función de batallar contra este sin sentido de lo estable,
convencido como estoy que no hay regalo que tú no hayas pagado con dolor,
hasta el rayo de sol ya te han cobrado o suma en aumentos para luego,
cuando te metan la mano en la cartera creándote ilusiones necesarias,
que ayer no sabías que tenías,
llevándote del pelo a la frontera del país donde no hay esta paz utilitaria,
esta gris, traicionera, mercenaria
que no mide el placer con igual vara con que mide el gusto o el dolor,
sensibles o insensibles vamos todos como malditos péndulos atados
a un reloj que corre enajenado y se gasta tesoros insalvables
en segundos de parco desafuero
sin buscar soluciones y estatutos
para estabilidades cortesanas
que pretender salvar lo más valioso
mientras queman el aire en sus asbestos y nos entrega máscaras gratuitas
para cumplir nuestro paso en el museo
de sus causas perdidas...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO

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jueves, 27 de agosto de 2015

AL RECUERDO PERDIDO... / Poesía de José Ignacio Restrepo



 YEMAS SIN PIEL
 
 
Celestes cielos 
que reciben tus migas de fuego, 
tus lánguidos avisos de futuras desmemorias... 
Voy mísero y avaro tras la nube dispersa
que flamea en honor al último recuerdo,
con tu sed por cantimplora pretendo recordar
qué fue de su pericia para hallarte despierta,
cómo fue que olvidó los caminos andados
y se dejó por malo de tu casa y tus manos...
Lágrimas que no manan del recuerdo postrero
que en circense postura hala los hemistiquios
cuyo adentro humedece lo mutable y lo digno
sin cesar de partirse y a solas inculparse,
maleante, disperso, senil y decadente...
mientras él se disuelve en versos sin hacer
y marcha minusválido entre nubes buscándose, 
huyendo como puntos y como solas comas
en un escrito largo que no puedes leer... 
 
El rompiente me avisa que afuera existe un mar,
de acantilados altos que sufren de ceguera,
cualquier salto desde ellos augura a un ser mortal
que sus alas marchitas y sus sueños vocales
no podrán sostenerlo si pierde el equilibrio,
lágrimas de poema, sostenido periplo
en mis largas cadenas se mantienen los rasgos
de itinerarios breves y mapas deshojados
que no sirven de nada, no me sirven de nada
para buscar tu sueño insigne, adolorido,
y poner los fragmentos que encontré repartidos
en un orden que acalle la hiel de la memoria...
Oleaje fatal de todos los azules,
migraste hasta mi alma y luego aquí viniste
dónde están los recuerdos sin duda repartidos
como lozas ideales de absurdo cementerio,
dónde están la palabras que ahora mismo preciso
sin ellas no es posible enmendar esta falta...
puedo ver los acasos, los luegos y los siempres
atrancados y muertos en los nuncas fatales,
por eso mis poemas lucen tan imperfectos
y las letras viajeras de esos recuerdos tuyos
no alcanzan a llegar de manera que lea
cómo fue la tarea, sí fue justo el mendrugo
para el poco de vino que aguantó nuestra noche...
si se atascó en la piel como última frontera
el tono de mi voz que auguraba finales
o eligió declinar en tu pelo y su broche,
el lastimero azar de lo que nunca fue
durmiendo entre sus bucles parpadeante y certero
para que tú al tomarlo respires mis alientos
y recuerdes mi piel naciendo entre tus manos.

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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lunes, 24 de agosto de 2015

RECUERDOS DEL MAÑANA... / Poesía de José Ignacio Restrepo


BOCETO

Moscas sobre la fruta 
caída en desgracia, 
el asfalto caliente como zona de pruebas 
que hubiera recibido una bomba viajera...
niños que se demoran en pasar,
amos de todo lo que pasa
que no puede ser mucho
cuando sueñan qué hay para almorzar.
Poesía de redenciones, 
llenando los cables y dinteles altos
con golondrinas dormidas
que predicen mal el tiempo
por estos días sofocantes...
y jovencitas que desde la ventana de un taller
se asoman para ver al vago errante
que hace poco llegó de las europas
y es igual a un modelo de Saint Laurent
pero ellas no saben...
Una cerveza algo tibia
llenando el sin hacer de nuestra mano izquierda,
sofocando el transcurso de otro lunes 
que parece pista aérea
para almas suicidas...
Y vos lejos de mí
y yo de vos,
serenos aunque duerma el mundo,
esta parte que ve nuestro destino,
y su última noche en paz,
este mundo sereno
que mañana arderá
sobre todos...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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viernes, 14 de agosto de 2015

NO HABLEN DEL CIELO BAJO TECHO.../ Poesía de José Ignacio Restrepo


ESE DOLOR
 

Enraizado dolor 
que raspa sobre mi para encontrar escamas, 
ya llegará el día 
en que de tanto escarbar salga la sangre, 
esa no verbal, que es roja 
y hace posible el engranaje
que parece que todo lo llevara, lo moviera,
lo instara a su siguiente etapa
para que lleguen entonces esos versos 
de la paz afluente, 
y la ira olvidada quede atrás,
como puente colgante qué utilizar en otra noche
cuando sean los signos reteñidos  
mis letras de rojo y bermellón, 
salidos de un mal golpe entre los otros,
un remezón que deba hacer enjundia
para lograr la huida escarmentada
por soportar la carga inmarcesible 
de conservar lo humano siendo humano...
 
Estacionario sino
donde expuesto queda todo lo escondido
y por suerte no más, 
nos deja bautizos por hacer, 
labor de enumerar cicatrizados pasos,
tejidos renacidos en la mano
 que no son perros furtivos que perecen...
al habitar la ciencia y ser semilla.
 
Nos buscan amor, nos buscan...
 
Los secretos por llegar pese a la muerte
al lugar donde aman y cabalgan
esos que se partieron en pedazos
para decir el cómo,
el cuándo, el dónde,
sin apurar el trago de veneno
ni resentir del trágico cadalso
que estaba en frente, allí,
son nuestros lares, viven de nosotros,
habitan el pasillo y nuestra cama,
para darnos de la muerte fugitiva
ese postrero abrazo...
ese postrero silencio no pedido
pero igual concedido
con un si en nuestro rostro,
un si que no parezca inoportuno
sino loable regalo,
uno
que no parezca un gesto vano,
y nos llegue feliz y merecido...

 Y entonces yacerá libre el metal 
que recubría las noches y los días, 
ese mercurio traspasaba la osadía 
y llegó a conquistar lo que quedaba,
lo que fuímos, 
lo que no alcanzamos,
toma su puesto en las lides del recuerdo
en esos que nos fueron conocidos
y ahora son solamente almas que rezan 
a dioses singulares que conspiran, 
desnudeces que solo se calientan 
de aquello que sin más las atormenta..

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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lunes, 10 de agosto de 2015

NI EL DOLOR EN FRENTE.../ Poesía de José Ignacio Restrepo


EN LA MANO...
 
 
Tiempos sin ir al bar
donde fue mía la primera piedra,
pues el ruido despedaza
esas pequeñas cosas que tengo en el oído
que son las que me dicen
dónde está la derecha,
y el arriba que habita en mi cabeza,
dónde la izquierda hala
aún más si ese es el lado de la cama
donde reclino y duermo
sin saber qué me traiga el equilibrio,
lo que dicen que debo tener 
para saber bien qué va conmigo,
el saxo en alto tono 
me envía de regreso hacia la puerta,
con un gusto salobre,
una tristeza doble
por tener que pensar, envejecido,
que estoy en ese lago sin regreso
contemplando como a diario disminuye
aquello que por dote
me otorgaron,
sin promesa al detal de conservar
las cosas regaladas como amigos...

Comienza ese resto del partido
donde vemos marchar lo más querido,
en un minuto todo lo escuchamos
sea denso o venga transparente,
un cantar con lo mejor y lo más tierno,
la canción, el verso enardecido,
el zorzal que pregunta en la ventana
por su grano y su agua,
o en la voz de la amada nuestro nombre
-esa palabra ornada de matices-
y al siguiente ese instante inesperado,
solo vemos moverse en seña extraña
un sentido mal vestido de palabra
urgido de que obremos y entendamos,
pues ya no hay mucho más
para seguir...
El pájaro tocando en la ventana
no produce sonidos
y su canto es solo un buen recuerdo
guardado en la trastienda de los ojos
que ahora lagrimean,
sin parar,
pues no oyes igual que oías ayer
y nadie te avisó que hoy restarías
de tu ajuar instantes,
melodías,
la voz de tu mujer llamando urgente
que el almuerzo caliente
se te enfría,
se está yendo ese bien que nunca fuíste
capaz de bien preciar
pues solo usaste,
y el pájaro cantor allí en tu mano
se come el alpiste redimido
de la bolsa que rota en la despensa
se parece a tu oído...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
Copyright ©