viernes, 14 de agosto de 2015

NO HABLEN DEL CIELO BAJO TECHO.../ Poesía de José Ignacio Restrepo


ESE DOLOR
 

Enraizado dolor 
que raspa sobre mi para encontrar escamas, 
ya llegará el día 
en que de tanto escarbar salga la sangre, 
esa no verbal, que es roja 
y hace posible el engranaje
que parece que todo lo llevara, lo moviera,
lo instara a su siguiente etapa
para que lleguen entonces esos versos 
de la paz afluente, 
y la ira olvidada quede atrás,
como puente colgante qué utilizar en otra noche
cuando sean los signos reteñidos  
mis letras de rojo y bermellón, 
salidos de un mal golpe entre los otros,
un remezón que deba hacer enjundia
para lograr la huida escarmentada
por soportar la carga inmarcesible 
de conservar lo humano siendo humano...
 
Estacionario sino
donde expuesto queda todo lo escondido
y por suerte no más, 
nos deja bautizos por hacer, 
labor de enumerar cicatrizados pasos,
tejidos renacidos en la mano
 que no son perros furtivos que perecen...
al habitar la ciencia y ser semilla.
 
Nos buscan amor, nos buscan...
 
Los secretos por llegar pese a la muerte
al lugar donde aman y cabalgan
esos que se partieron en pedazos
para decir el cómo,
el cuándo, el dónde,
sin apurar el trago de veneno
ni resentir del trágico cadalso
que estaba en frente, allí,
son nuestros lares, viven de nosotros,
habitan el pasillo y nuestra cama,
para darnos de la muerte fugitiva
ese postrero abrazo...
ese postrero silencio no pedido
pero igual concedido
con un si en nuestro rostro,
un si que no parezca inoportuno
sino loable regalo,
uno
que no parezca un gesto vano,
y nos llegue feliz y merecido...

 Y entonces yacerá libre el metal 
que recubría las noches y los días, 
ese mercurio traspasaba la osadía 
y llegó a conquistar lo que quedaba,
lo que fuímos, 
lo que no alcanzamos,
toma su puesto en las lides del recuerdo
en esos que nos fueron conocidos
y ahora son solamente almas que rezan 
a dioses singulares que conspiran, 
desnudeces que solo se calientan 
de aquello que sin más las atormenta..

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

2 comentarios:

  1. Y si luego resulta que la muerte miente tanto como la vida y la paz sigue sin ser accesible para el que nació poeta y ha de romperse siempre en mitad de esta realidad maldita... Mientras nos seguimos rompiendo en versos buscando la respuesta a esta pregunta, se me preñan los ojos de lágrimas que a veces no son sólo mías, son tuyas también. Por ahora, poeta, yo solo puedo darte un Sí gigante, un sí que no es regalo sino tu mérito. Un sí es posible rozar aquel lado desde este otro, que más que nos pese es en el que ambos estamos y eso, creo, no es tan malo si pudimos encontrarnos y hallar ese espejo oportuno para esta sensación y los versos que la acompañan, Te quiero, sabes

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ...y si luego resulta que fuimos lo central de un aforismo largo hecho de ecos, y que fuimos aceite y luego pan...si, calor, para templar la piel y luego fiel coraje para no tirar el ancla, potestades humanas y divinas de las que tanto vos como yo tratamos bien, o al menos por amor bien intentamos...cuanto verbo del cuarto a la cocina y cuanta majadería vuelta doctrina al fibrilar junto a todas las palabras...que hermoso vivir en esto dama luz...que bueno hablar contigo por etapas como si fuera otro siglo y más elemental la brega, y más amable el atávico escondrijo...Gracias por todo amia bendita...

      Eliminar