domingo, 19 de agosto de 2012

DOLORES REMANSO / Poesía de José Ignacio Restrepo


PARCA


Sentido molde
que se perdió de tanto ir a buscarse,
de tanto recabarse entre la piel
del argentado embalse de sus llantos,
deriva hacia su sed sin fecha cierta
que solo sabe bebe del coraje
que la impulsa a odiar primero hondo
y por último a amar sin un te quiero,
solo por ver su rostro de gitano
que la llama al portal por dos segundos
para dejarla amando,
en soledad...

Cuando la guerra viene
y se lo lleva,
pues le gusta matar sin casi culpa,
ella lo ve marchar entre los otros,
con sus cánticos adustos de lo hoscos,
y entonces cree ver al niño manso
que se voló de hospicios y de antros,
para volver su suerte un maleficio
revestido de premios infatuados,
su rostro es tan perfecto que da miedo
incluso para un árido soldado,
que se va a batallas no tranzadas,
en busca del hedor de muertos vivos,
mientras deja al amor en el visillo,
desleal y ampuloso,
la promesa de retornar queriendo
está franca pidiéndoles permiso,
pues lleva a la muerte apretujada
en sus bolsillos de lona
bien trenzada,
lambiéndose los labios sin color
pues aun sin marcharse de la villa,
con su cuchillo de marca diestramente
en la espalda ancha y lunareja,
le dibuja la seña de la muerte.


JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
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miércoles, 15 de agosto de 2012

LA VIDA DEL BARRIO / Poesía de José Ignacio Restrepo

TRIBUNA NORTE


Torcedor de domingo,
hincha de miedo,
al ahorro medido en cada día
debe el cielo gritado de ese día,
y no puede enfermarse ni de gripe
porque entonces se pierde su confite,
gol que vence sus ojos cuando pasa,
gol bendito que se lleva hasta la casa,
y repite por cien veces la semana,
en sus ojos dócilmente tarambana,
ese arco tejido es ya su amante,
y lo quiere mucho más
de lo que antes lo hacía,
sobre todo cuando el cuero se le mete,
y la barra grita bello
Gol, gol gol,
y al unísono y de frente
pa´que duela,
la metió sin mirarla
con la suela...

El temido tiempo de viejera,
le llega sin aviso con premura,
 a este que tendrá siempre veinte años,
y que menos eneros aparenta,
cuando pasa la puerta con boleta,
a las tres y un poquito ya gritando,
hinchen los unos para ir ganando,
y los demás para salvar la fiesta,
ya cree ver la pelota desde lejos,
y al patón Montes metiéndola
sin culpa,
tiempla las piolas y se levanta el polvo
que blanco mima las rayas de la cancha,
y entonces ve a esos ángeles sin alas,
entrando al campo para medir sus fuerzas,
es el domingo,
comienza este partido,
su voz feliz
ya grita como un niño...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
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lunes, 13 de agosto de 2012

UTILERÍA ... / Poesía de José Ignacio Restrepo

MÁCULA


En la vena 
que la sangre borda, 
rebotan las oleadas presurosas
 que tienen nombre, 
piel, 
abecedario, 
fichas por apostar, 
besos y hombres... 
flechas con comején, 
noble breviario, 
del duro apostador
que aun puede temer a un carcinoma,
o a perder la razón,
sin que el hoy traiga
esos dolores,
esos sombríos escenarios,
aun puede sentirlos
y los toca,
con solo pensarlos

En el borde del verso 
duerme atado el ronco corazón, 
que se llama coraje, diapasón, 
celo...brebaje...
Y queda ese mareo, 
cuando el verso 
devuelve danzas bellas, 
por tomar al amor,
playas que son dos piernas,
bocas de par en par
emancipadas,
de su voz no maldita,
acaso aun no creada,
en su sexo benévolo de ansias,
todo lo etéreo creado
por su bien,
el favor del decir y desear,
ese humano atributo
que nos distingue,
de todos,
hasta de dios



JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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martes, 7 de agosto de 2012

FILOSOFAR... / Poesía de José Ignacio Restrepo



METRO


Cada  que vuelvo la vista hacia otro lado
para  bien sujetar a los recuerdos,
cantándome trivial y hasta indispuesto
las repetidas coplas del pasado,
puedo sin revisar ese sustento
con mi manual de pesas y medidas
que me sirvió de algo en el pasado
y que menos consulto cada día,
que el hacer de las cosas ponderadas 
a los ojos de deudos y difuntos
no me priva del sueño ya ahorrado
pues ando sospechando en cada paso
de tragedias que rondan porvenires,
el que di, el que pude, y hasta el otro,
no recibe mi mirar resquemoroso
pues lo encuentro ajeno y timorato
y me causa ojeras en los ojos,
- verdad es que soñar ha estado bien -
pero ya no lo hago, no hallo el tiempo,
solo tengo el que gasto y el que robo,
me es inevitable convencer
al mirar los destellos del futuro,
a ese viejo que luce como joven
para que salga del recuadro y no rebuje,
el desorden que aun no le causé,
diferente se siente pues me mira
como cualquier bastardo de la plaza
al que hubiera derribado su covacha
y el fruto de su amado quehacer,
que le birla a su diario más sustento,
solo soy un ladrón de paz y tiempo,
dos amantes a los que abro mi casa,
con ellos me revuelco para hacer
de preguntas respuestas novedosas
y ellos dejan que mi loco frenesí
otro día le brinde a mi escarceo,
y recuerdo el escaso fundamento
que me da valor y membresía
a la tétrica función de cada día,
que llenar los segundos y minutos
de este don que nunca fue pedido,
misterio del que soy favorecido
- mi tarjeta de baile a medio gasto
de esta fiesta en este condominio -
donde algunos que veo en derredor
danzan plenos su paso multicolor,
y otros solo se arrastran por mi lado,
pensando que heredaron un rubí
con una falsa talla y sin valor,
su paso dice acaso que no saben
en que consiste el baile, yo si se,
dejar que el ritmo lleve nuestros pies
y sonriendo siempre,
sentir aquella música ya oída
como si fuera siempre diferente...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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lunes, 6 de agosto de 2012

EL VISITANTE... / Poesía de José Ignacio Restrepo

AZULEJO




Y como lamedores de miel, 
que por amor se han vuelto cautivos 
y por vigor solitario ya son libres, 
vengo y lamo de tu amarga tristeza, 
ventana abierta de proverbiales perfecciones, 
como frío de tundra, 
como dolor 
que orada hasta los huesos 
su energía perenne...

Hasta me haces leer
entre mis ecos, 
que son recuerdos ya, 
elementales voces del ayer 
que quedaron varadas en mi piel, 
como barcos sin dueño...
Perfecta estampa, 
tu voz en alcanfor
la prisa de las manos allí hilando
la rueca de tu voz haciendo ropas, 
lloradas por amor, por malestares, 
por no poder tener 
otra gota de llanto entre tus mares,
y tras verterlas amablemente todas,
sin angustia ni farsa desde el alma,
como salen perfectas e incoloras,
otro mar cerca al dorso de tus manos,
en la mesa de hacer escritos laicos
y enfrentarse con dios...

Quedó solidario ese gran charco,
del tamaño de un cuaderno de crío,
que sirvió al amanecer mientras dormías
para que un alado y cauto volador,
que venía de lejos ya cansado,
tomará ávidamente
con su sed,
un poco de ese llanto derramado
y volara de nuevo, 
sintiéndose mejor
hacia lo lejos...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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miércoles, 1 de agosto de 2012

UNAS POR OTRAS... / Poesía de José Ignacio Restrepo

SIN TÍTULO



Deletreándome ahora,
vestido con mi frac aquí en mi pozo,
te prometo sincero y comulgado
que serás entre todas mi pecado,
mi ladera encerada,
potestad de pasión excomulgada,
con nombre entre callado
y prohibido,
dormitando a mi lado,
solo mío...

Salido del afuera o del adentro,
tomado de la mano,
medio ebrio,
te prometo en la hora veinticinco
que llegarás tardía cuando llame
pues tu sino ocupado de quimera
yacerá con cualquiera una mañana,
y yo como un dispuesto visitante
pondré mis ojos lejos de tu talle
por juzgarlo ajeno,
divertido y ajeno,
entregado al otro que no soy,
y que no quiero ser
pero que sueño,
sin permiso,
obviamente,
sin permiso...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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