domingo, 3 de marzo de 2013

DELIRAR O ACTUAR / Poesía de José Ignacio Restrepo


DES-CRE-IDOS


De semejante hablar violencia el mundo
mandan preñeces muerte al dar a luz,
de la mano ya sucia del más fuerte
calumniosas renuncias hacen fila,
para dar esperanzas añoradas,
a esas largas paradas de dolientes,
ficticias soluciones incipientes
para cortar cabezas de leones
que moran en los mármoles ilesos
de las casas del cisne

Anómalas,
las ciencias imbrican las creencias
y toman de rehenes las conciencias,
que habitan en espacios claroscuros
donde mueren los dioses y los guías
docenas por segundo,
y todos los que rezan son mortales,
hambrientos de querer saber creyendo,
no hayan mandamiento ni sustento,
para llegar cuidando los cristales
de sus tenues iglesias

Esperan por firmarse los tratados,
sin que surjan las partes todavía,
pies y manos ayer muy escaldados
revientan los caminos en la ausencia,
no saben dónde van,
ignoran todo,
para no ver tristezas y penumbras
por inercia secuaz cierran los ojos,
y el hambre de las almas ronda,
es más grande y peor
que la más honda
de aquellas que se sienten en los vientres,
no saben de apetitos o llenuras
sino de la fatal necesidad,
no mires, que es mejor callar que hablar,
no hables que lo justo y lo querido,
es volver a creer si te has perdido...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©  

4 comentarios:

  1. Cuánto de miseria y pústula están llenando vientres y pariendo maldiciones...
    Los cristales de los templos no pueden contener aberraciones...
    De nada sirve rezar calentando bancos, si no has purificado primero el alma de tu templo...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias atadas, la casa del juglar advierte que no es sencillo el ver ni el entender, y que es de místico interés el atreverse, sentar la piedra, comer el vidrio ardiendo, del sol hacerse hijo, mantenerse... Gracias por llegar Vanessa, te doy mi abrazo...

      Eliminar
  2. Profundo poema, tocas todos los tristes problemas sociales que cada día son más frecuentes, cuanta hipocresía y cuanta indolencia, espero que nos reconozcamos más y seamos más justos y sinceros. Gracias por tus letras.

    ResponderEliminar