domingo, 6 de julio de 2014

LO QUE A SOLAS LE CANTA A LA ESPERANZA / Poesía de José Ignacio Restrepo


 LO AMADO QUE NO FUE


Quién le canta a las cosas que se quedan,
a las metas que miran desde lejos
la nostalgia cansada entre motivos
que pudieron nacer y ahora yacen,
como toscos recuerdos
trenzados en aquello que pasó
con palitos de atasque, zancadillas,
mirándonos de lado
y a hurtadillas,
en mitad de la tarde y a la espera,
mientras doblas la ropa
o lavas loza,
media hora antes de que arribe
la noche bienhechora...
Se llamaba Maestría o Doctorado,
primer libro cercano de la imprenta,
o viaje por la costa blanca
porque debe ser Grecia
antes que todo,
o primero que nada igual que todo
lo que busca lugar en historiales,
como se nombra con respeto al matrimonio
cuando parece ser un fin y no un principio,
o acaso en tu interior
lo llamas hijo
aunque no llegó ni acaso a ser promesa,
diálogos levantados en la mesa
o camino del sombrío dormitorio,
con tu hermana de todo,
tu mujer,
que a veces te habla como hacía tu madre,
colgándose de arpegios y murales
que tú dices guardar  hondo en tu alma,
y que resuenan jóvenes,
sinceras,
cuando cuentas tus lunas y tus guerras...

En las yemas gastadas
se ven líneas,
que detallan los cruces de tu viaje,
las largamente inundadas fortalezas
que eran fríos bohíos temporales,
y los ojos gastados de llorar
por no haber obtenido las medallas,
que eran solo quizás un bien de aplausos
o el beso caro y digno
de una boca,
que tiempo ha oró entre despedidas
porque llegaras bien
tras esa lucha,
o al menos que llegaras,
para hacer lo que faltaba de tu vida...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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