miércoles, 7 de enero de 2015

FORENSES Y DECANOS DE LO IDO / Poesía de José Ignacio Restrepo



CON CARGO A LA PIEL


En todo caso, 
va el paso de la luz junto a lo oscuro, 
y atentos hemos de ir siempre nosotros 
para no caer en el trámite de hendir 
con huella blanca paisaje canceroso...
luego ya no sabremos si fue el pie, 
o la huella, o el árido paraje...
aunque se haya cubierto todo sin razón, 
de greda pantanosa, de acre hollín, 
o de lágrimas en lánguido oleaje,
ese lugar que pasamos y el recuerdo
nos trae entre el aroma de camelias,
y el confín del atávico horizonte,
que parece alejarse de nosotros,
cuando posamos limpios nuestros ojos...
Cargar todo en la bolsa es imposible,
ni siquiera en la letra compasiva,
no tiene buen sentido entre copiar
en un beso que llega otro ya muerto,
quien nos besa habrá de resentir
que los labios estén secos y pardos,
y no como se debe en esos casos
de un vibrante rojo que arde solo
si a su rojizo encuentro entrelazados,
llegan entre negados y oportunos...
Si no hallaren colores que distingan,
carmelita, escarlata, rosa pálido,
tendrán que revivir un pardo gris,
un mora resentido, un chocolate,
sin saber que mohín intercalar,
que jalón, que mordisco por apuesta,
regalar en latidos al que llega...
Desaste tú de aquello que dejaste,
lánzalo a la vereda o a las olas,
ponlo en una ventana donde lleguen
gorriones escurridizos e impacientes,
que tomen lo dejado por regalo,
lo confundan con pan o con galletas,
y así podrás decir que alimentaste
a cantores que siempre están de viaje,
con un recuerdo salado que dejó
en tu boca el sabor de lo vivido,
que no sabemos hoy
dónde quedó...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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