viernes, 1 de junio de 2012

TESTIGO AÑEJO... / Poesía de José Ignacio Restrepo

CARTA A UNA ANA


Hablo de esos sentires
que al llegar
no queda más remedio
que llenarse de ellos,
son como esos bellos domicilios,
jardín exterior, bellas aves del paraíso,
tu tocas la puerta, nadie abre,
tu voz se vuelve eco repetido,
el golpe de la aldaba
viene, va,
esos sentires tristes,
completamente ajenos,
porque el otro se ha puesto en un lugar
absolutamente inaccequible
y no sabemos bajarnos
de donde nos ponemos,
menos aun para bajar al otro,
no sabemos.

Te hablo de esas tristezas
que quisiéramos exhibir en vitrina,
o pasear bajo el sol
un martes por el parque
allende al canal,
ese lugar del amor,
de los enamorados,
vernos por allí con la cara que nada dice,
mirando con ojos ausentes
que no pueden ver nada,
como culpando la felicidad de los otros,
para que sea menos perfecta,
acaso también menos envidiable.

Te hablo,
sobre todo,
de un aguijón legítimamente establecido
entre esas dos fracturadas costillas,
se oprime allí y puede brotar el dolor,
cuando suspiro
arde como si un buen cuchillo
se estrenara para llegar aquí,
al borde almibarado
de tu nombre,
no se por qué,
no se cuándo,
es un chuzo en mitad del suspiro,
como la vocal abierta 
de tu nombre corto,
de eso te hablo,
si, de eso.

JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
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