martes, 9 de julio de 2013

EL CLAMOR DE LA NOCHE / Poesía de José Ignacio Restrepo


SERMONES


Parecen quejas, 
vestigios mal salvados de otras lejas, 
ilusiones de tajo desmontadas
por esos ritos moros que apreciamos,
llegando hasta la carne que nos cubre
tomando lo que queda por sorpresa,
como en guerras sin patria ni amén,
solo parecen olas que se quedan, 
olas que se tumbaron a mirar, 
el llanto de algún tenue malestar, 
con un nombre hasta ayer tan pronunciable
que recuerda el peor de mis caprichos 
vencido, terminado, avejentado
lo que quería me pesa, me derriba,
y convirtió en latidos imposibles
aquellos que me daban duro al pecho
con los cuales tenía que vivir
como fuera, rentable, contrahecho...
 
Deseo atesorado sin lograrse,
con vitrina, almohadón y techo aparte
que por saberme ajeno y enquistado, 
hecho a quien me quería de mi lado...
Porque así es el jornal de los que apuestan
con aquellas monedas tan valiosas, 
las únicas que compran lo invaluable
no deben respaldar ninguna apuesta,
se corre un gran riesgo de perder,
los mejores y los más bellos temas
que esperan por nosotros hasta tarde,
y velan por dolores siempre afables,
que nos tienen como hábiles riquezas,
con sus caras de ojeras y cansancio,
sus minutos oyendo los quebrantos,
que no causaron, pero que les duele, 
no apuestes lo mejor puede que quedes
sin nada que salvar justo a tu lado...
Esas fichas que crees sin valor
 te quieren, te esperan, aún rapasan
los mejores momentos que vivieron
al lado de tus no, y de tus  te quieros,
deberías preguntar qué es lo que pasa,
al ajeno que vive entre tu espíritu,
no darlas por perdidas, mal jugarlas,
no tienes que matarlas en privado,
puede ser lo peor que hagas contigo...
 
JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

5 comentarios:

  1. Que belleza de poema, pero la vida es así un juego donde siempre nos creemos ganadores, y olvidamos o descuidamos a veces a seres que siempre estarán con nosotros. Magistrales son tus letras como siempre, para mi eres un lujo. Un abrazo.

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    1. Nuestra labor de humanos siempre con tareas nuevas, a veces sirve la experiencia y a veces, simplemente no se puede usar, gracias por tu presencia permanente, casi habitas estos lugares, que es como decir, que andas por los pasillos de mi espíritu Loly!!!

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  2. Cuando no sirve la experiencia, o no se tiene, hay que inventar para subsistir.
    Un placer José Ignacio.
    Un beso

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    1. ...y recoger lo que queda, si en mal ventura se completa el estallido...Gracias por tu presencia Duna, por tu aliento de amiga sabia...

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    2. Que puebles este sendero por un rato, un placer querida amiga... Abrazos Duna!

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