lunes, 2 de diciembre de 2013

LO QUE CALLA, PERO GRITA LA MEMORIA / Poesía de José Ignacio Restrepo


OTRO DOMO
 

Una arcada del alma, 
dijérase un lugar suntuoso 
entre el grito y su ubérrima latencia, 
pero es más, 
puedo verlo pues aún moro allí,
es un nutrido grupo de elocuencias turbias, 
 ganadas y perdidas con cada queja que no fue, 
cada sincera, enhiesta, reluctante, 
falencia perdonada para no perder más
adelante...
Una muestra de más
pues todos los caminos llegan al mismo lugar,
 casi navegas a pleno, 
sobre el confín malogrado de una relación 
dueña de ambos, 
donde el otro es tu vigor 
pero también sin culpa es tu quebranto...
Ver por sus ojos se había convertido 
en tu horizonte,
clamar entre el follaje de caléndulas
ese amargo decir de lo buscado
que no trajo el logro, ni encontró la razón,
 solo muertes felices a sus amos,
siendo besos aún, ardidas bocas, 
o el trazo filibustero de un abrazo...
 Está bien, 
modulo los arpegios sibilantes 
de una noble pero mustia poesía, 
pájaros caen sin vida, veo truenos, 
veo pósimas tomadas sin la fe 
por la boca que canta su discordia,
veo sueños que deben ser soñados por diez muertos, 
con todo lo que viva o lo que arda, 
sea piel, sea alma o sea palabra...
Y por nonagésima vez, 
extraído el zumo del quebranto, 
ella viene y me dice que reviva
tiene solas miradas por ponerme,
quiere verse hasta aquí languidecer, 
sus sutiles abrazos vuelan, vuelan,
como muestras de la paz y la armónía, 
que aún viven,
respiran en nosotros,
aunque yazgan en la piel miles sin vida, 
 patrimonio inmerecido de otro tiempo,
crudo y alado eco del ayer, 
palabras que no pudieron fenecer, 
y entablan juicio justo a la memoria, 
y ahora son invocadas por sus dueños, 
amables carceleros que aún se miran, 
con la ternura vivaz de esa otra vida,
y tejen gratitudes de esperanza
dividiendo quizá otra sonrisa...
 
 
JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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