miércoles, 31 de julio de 2013

CON EL ACENTO EN EL ALMA / Poesía de José Ignacio Restrepo



 REVELACIONES
ANTE EL AMOR Y
ANTE LA MUERTE
 
 
Un brochazo de erótica impaciencia
en la hora que atrapa y no te suelta, 
ese rostro mujer, rostro premura,
que tus locuras causa y restablece
con la tinta deseada por maestros, 
y por ellos otrora desdeñada, 
una huella tenaz, sin rumbo incluso,
alicorada por tu propio aliento,
que llegue igual de intensa a la mañana, 
donde ese tono apagado de su voz,
-esa voz callada del amor-
ante el alba te escriba un manifiesto,
llorando por tu marcha...
 
 Esa sola advertencia hecha de última, 
se agranda ante quien tenga corazón, 
establece otro aire donde sea, 
y ante el pecho revisa el diapazón 
de lo ya contraído como hecho, 
pues en todo el amor que fue vivido, 
tu fuiste ese rasgo malherido 
que se marchó sin un querido adiós...
No dejaste un tiempo en suma dado, 
ni aquello distinguido por ser más, 
la línea de  esa vela que lo acerca, 
al muelle construido allende al mar, 
y en el amoroso tramo del final
cuando sobraba fe y habia suerte...
 
Relumbra tu alma aderezada, 
de prisa por volver a lo entregado, 
tus tallas, tus espejos, tus reflejos, 
tus antípodas alzadas y caídas,
tus vuelos, y tus palabras de amor, 
son tibias noticias de los hechos...
Porque es falible la voz del que ama mucho, 
así como el silencio del que calla, 
cuando el pecho se lanza en su proclama
con el nombre del querido por delante, 
no hay un cobro que a la pérdida respalde, 
ni augurio que ordene algún futuro, 
si no llega a la piel sobre seguro, 
el latido que todo lo levante...
 
Pero tiene futuro la quimera, 
aventajada en mucho por el peso 
de este presente que suena a contrabajo, 
deslucido, falaz, tahur, maltrecho...
reza algún porvenir al futurible 
que acaso renegado salve el brazo, 
con el que vencerá todo lo hecho, 
con el solo pertrecho de su rango, 
azaroso y sutil, orden pondrá, 
en este antro sin nombre o gentillicio, 
el amor juvenil o revejido
que la llame, la nombre, la maldiga,
 ese tiempo que aspiramos y esperamos
donde tu como yo arrastramos sueños, 
nobles, caros, comunes y maltrechos...
 
 
  JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

lunes, 29 de julio de 2013

A CITY TALE / Poesía de José Ignacio Restrepo

GAVILLA


Unos chicos apenas,
desde aquí,
veo sus sombras crecidas,
envolventes,
son muchachos apenas pero ya,
son hombres de alejada tacha,
de sentida omisión, y cicatrices,
golpean a quien antes golpeó
su orgullo de chicuelos,
de piratas,
de amos de la calle sin bandera,
sin registro civil o fina historia
que diga del lugar donde han nacido
de la patria que un día les dio nombre,
 y la razón de ser
del acto digno,
que alguna para que aquí llegaran
los colocó en brazos de sus padres
que ya no están,
que apenas los miraron,
y les abandonaron hace tiempo...
Desde aquí,
a una cuadra donde me hallo,
veo sus manos subir como armas cortas
pegadas de sus brazos virulentos,
sus gritos sin idioma conocido
escucho y sufro pues no entiendo nada,
golpean a quien antes golpeó
su orgullo de muchachos sin hogar,
sobrevivientes en la selva virgen,
que no conocen cómo pero logran
enfrentar como a todo este sistema
que no los vé,
ni los oye,
ni los forma,
quiénes son y por qué son los que sobran,
no convergen
en las metas de nadie,
ninguna secretaría patrocina
la marcha de sus días tan oscuros,
están solos y solo con la suerte
podrán salir avante,
y sí lo logran
acaso serán peores cuando lo hagan
de lo que son ahora,
piratas en gavilla
que utilizan la mano cual macana,
en que laten dos sangres
como una...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

viernes, 26 de julio de 2013

DOLORES PARTIDOS / Poesía de José Ignacio Restrepo


BUMMM


Tiene trozos de horror
dentro en los ojos,
mientras lee la prensa de Santiago,
pero es la gentil gente del Islam,
no toda,
solamente algunos hoscos,
la que deja en la mano muerto el pan,
y en el plato olvidada la frambuesa...
Él ya sabe pues sirvió años de guerra,
que los ojos y el maldito terrorismo
no se llevan bien si se lo observa,
bomba atada a las manos que lamentan
ver a cientos de humanos estallados,
por servir a causas tan indignas,
para probar a sordos, ciegos, lerdos, mancos,
que se puede dejar igual a medio mundo,
mientras predicas nada y dices hoy,
apretando la tecla de ese cel
que nunca le sirvió
para llamar...
La pizzería en Bombay
con fuerza estalla,
y en la plaza San Marcos se levanta,
una persona de estatura corta
y rasgos de Taipeh para variar,
consonantes erradas, cornucopias,
en la misma herética asonada
para nada probar de lo que somos, 
y mucho menos entender de lo que fuimos,
sí tu te asombras conmigo donde estés,
al otro lado del mundo haciendo siesta,
es lo que todos seremos sí se impacta,
sí otra bomba mezquina todo estalla,
pues la bella y solaz policromía
de la gente corriendo ya al llegar,
se convierte en sangrienta maravilla,
de pedazos tirados en la calle,
no quisieran mirar,
tampoco Dante,
en su infierno pequeño del pasado
esta imagen inmensa de pecado,
en mis labios lo hace recordar...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

miércoles, 24 de julio de 2013

LOS SONIDOS SIN VELO / Poesía de José Ignacio Restrepo



LAS PALABRAS DE HIELO

ALEIDA

No,
no es una palabra sigilosa,
ni tampoco en principio
deshonrosa,
pero debo decir sinceramente
que no es la palabra recogida
para dar en comienzo alguna rima,
que a mi me comprometa,
a mi,
que olvido mi nombre cada vez
y le endilgo a tu espalda la maroma
de que mi mano joven o no tanto,
se la pase en tu abdomen esperando,
el momento de ser un sí
completo,
ese si que he tejido entre destellos,
de lo que llamo camino, y es lo otro,
una suma de tajos, de deshechos,
de montañas inhóspitas y verbos,
que no pueden llegar
hasta que cedas,
hasta que digas si,
mi diestra mano
firmará en tu cuerpo cascabeles,
y encenderá placeres descarados,
donde se vean en luces
reteñidos,
nuestros nombres amantes
inmolados…

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

domingo, 21 de julio de 2013

DE HOY… / Poesía de José Ignacio Restrepo



ANTISOLAR

origami

Tómbola donde saltan las balotas
para la rifa anual de ese gran premio,
el que gane podrá alisar su cara
de todas las arrugas contraídas,
por asolear el rostro demasiado,
y asomarse a la vida sin visera,
quemándose sin razón el epitelio,
que como todo a lo último se acaba…
Si me la gano el premio donaré
a la duquesa de Alba que precisa,
de otro estiramiento fantasioso,
por sus muchos y serios compromisos,
si no lo acepta siempre puedo hallar,
a alguien con virtudes empeñadas
que precise ver bien alisada,
la piel que carga ojos, boca, todo,
de verdad es un premio apetitoso,
todos van comprando la boleta,
para poder ganar para su dama,
el derecho a entrar a cirugía,
para ocultar las marcas de la edad,
que se hicieron de asolearse día a día,
sin proteger la piel de tal crueldad…


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

sábado, 20 de julio de 2013

OTRA INDEPENDENCIA… / Poesía de José Ignacio Restrepo


ADIÓS TEVE

tv

Hoy no,
hoy no consentiré más mezquindades
que me muestren de más gratuitamente,
en la caja de ver cosas monstruosas
al lado de imágenes hermosas
que no puedo tener pues están lejos,
y son ajenas de mi,
mentiras solo…
Hoy que soy sin ayuda
el blanco del tiro y de la roca,
cuando para ejercer mi voto lloro igual
que un niño que pierde su pelota,
pues antes de llegar ya estoy seguro
que votar es casi lo mismo que botar,
no hay sino gente infame allí ofreciendo
su infalible deseo de robar,
y ejercer la ley para gozar
con mi favor en propio beneficio,
cuando estoy seguro que voy a la deriva
y que dejé de ser demócrata hace rato,
para  ejercer la labor de criticar
ante la más mínima audiencia,
yo,
decido y como en aún no soy proscrito,
apagar para siempre el aparato,
librarme de su clamor exuberante
que parecía querer llenarlo todo,
incluso mi tajante pensamiento,
que ante su reto perdía el mínimo decoro…
Hoy lo declaro proscrito de mis cosas,
me causaré los dolores de cabeza,
desbarrancando nuevamente a Proust,
por las altas colinas inmorales
de mis deseos todavía no alcanzados,
o atendiendo las aristas del dilema
que Kierkegaard parecía columbrar
en el reverso infame de la pena,
causada por el otro si uno deja…
Bendeciré el silencio de mi alcoba,
y  la voz de mi señora escucharé,
cuando volvamos a hablar como se debe
sin que ella impida el gusto de alcanzar
acuerdos que se puedan dialogar,
hoy dirimo este juicio y desconecto,
su cuadrada atención de tanto tiempo,
y la tiró directo a la basura,
no tenemos desván para archivarla,
ni ganas de pagarle sepultura…

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

miércoles, 17 de julio de 2013

DESCASCARAR... / Poesía de José Ignacio Restrepo




CONTRA PUNTO




Sacar brillo a la fatal desesperanza,
con ideas pulidas sobre el fin
fue siempre algo fácil de lograr
sentado sobre el último homicidio,
o encima de los bosques incendiados,
o al lado de algún cura despreciable
mintiéndole a los deudos de alguien ido,
para poder cobrar esos denarios
que de no ser por su muerte inevitable
estarían perdidos...
Desdoblar el pañuelo de colores
que trae en cada punta la promesa,
extendida en mis charlas informales,
con mi padre como aliado allí en la mesa,
era fácil si ya sabías cómo,
descorrer vaticinios ya cumplidos,
sobre eso de que el fin es un principio,
cuando la sangre que muestra el calendario
da prueba de que todo es al revés,
lo malo que ya pudo acontecer
puede ser en una hora algo fatídico,
todo lo que es peor puede volverse
siniestramente inmundo sin motivo...
Entonces te digo algo, inoportuno,
no me vendas la idea que optimista
explica que todo ha de resolverse,
más tarde que temprano podrás ver
como frente a nosotros todo se hunde,
y solo retaremos a la suerte
para ver en mitad de tanta angustia,
a quien de vos y yo va a proteger...
De lo que sigue no tengo noticia,
pero sospecho que en puro frenesí,
la destrucción acabe con lo que haya,
en pie casi sin fuerza y con desgana,
veremos sobre todo lo perdido
como nace algo sin fe y tampoco nombre,
simplemente parándose cual niño
que se extraña incluso de si mismo,
dando comienzo al fin
de la hecatombe...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

domingo, 14 de julio de 2013

LA LABOR DEL VIDENTE / Poesía de José Ignacio Restrepo



AUTOR




Poseidón lo abate y suelta sales
por los ojos que no ven lo que otros,
en sus lágrimas va un secreto infante
que alimenta labores y  decoros,
nadie por más que de cerca lo conozca,
sabe lo que es tallar figuras, voces,
que no se vean bien y en nada se oigan,
pero que narren cuentos de colores
que lo acercan sin miedo hacia la gloria,
en sutiles presencias que lo ven
como dueño de todas...

Como esos que por horas le miran
en una mesa con su paño verde,
hablando silencioso cuerpo adentro
 ideando azulejos y guirnaldas,
o empujando solo su pereza,
largamente educada para creer,
marcho con celofanes en mis ojos
envolviendo estrategias de cristal,
que no desdeñan brillos ni quinielas
donde puedan sus fuerzas apostar,
sin moverse un centímetro del sitio,
donde sueña sus viajes por hacer,
todos ellos empresas de sus letras,
las ya vertidas y aquellas por latir...

Amor a esta dinámica odisea
que pone el pie y se alza con sus alas,
el esfuerzo por darse prende en fe
esa vieja misión de inventar cosas
personajes que digan sin hablar,
lo que los hombres han dado ya al olvido,
tareas ante impulsos repetidos
que ya no intentan quienes tienen vida,
tesoros que no brillan pero compran,
serenas actitudes y valores,
que no tienen ya muchos defensores,
afuera donde corre la existencia...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

viernes, 12 de julio de 2013

EN CARIÑO, SEMBLANZAS / Poesía de José Ignacio Restrepo



BARRIO DOLOR

padre_hijo1

El cable de la luz es un poema
que leen en silencio diez torcazas,
pues es casi la hora de guardarse,
ya llega el minuto más oscuro
de una larga tarde…
Los niños ya llegaron del colegio
y no todos los hombres regresaron,
por eso hay muchos miedos resguardados
y planes que no avanzan, solo son,
hay caricias todavía sin corazón
y pies que aun ignoran a que parte
los lleve algún deseo o una huida,
pero sobran deseos de partir,
 es la verdad…
Que la cama se encuentre en su lugar
y la sopa caliente,
es la caja y la envoltura del regalo
que viene de las manos de mama,
cada vez más cansadas y arrugadas,
que ley es esa que ni tiene nombre,
pero es verdad que aquí se nota más…
Y se nota también mejor la risa
del pequeño que aprisa se dirige
a saludar a ese forastero
que conoce por ser él el primero
que le enseñó lo que era dar un paso,
sin miedo de chocarse o de caerse,
y la primera palabra fue hacia él
cuando dijo papá se dirigía,
a ese que con ganas sonreía,
igual que lo hace hoy
justo al llegar…

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©