jueves, 23 de octubre de 2014

UNAS COSAS SIN DON, SON SOLO HISTORIA / Poesía de José Ignacio Restrepo


ESPEJO ARRIBA



Espejo que poseo,
que mira desde el ancho cielo raso
lo que hago frente a el
sobre mi cama,
mi juego alado,
mi suma de esperanzas que aún laten,
mis corcobados brincos
atándose a las curvas y tangentes
que recubren su cuerpo marsupial,
espejo, te pondré en otro lugar
donde asentarme menos,
sin mis juegos,
y poder orientar mis anímicos reflejos
ante la suma restada de sus ecos
en otro superficie ignota,
que los sume o los reste...
que inclusive,
si no estoy yo de mi también se olvide...
Pues cargo imaginerías infestadas 
que sobreviven solas
sin mi ayuda,
 recuerdos mil de tan brillosas huestes
que desde tí se derraman
en la noche,
por las cómodas,
por las dos ventanas,
como hormigas que no saben qué son
bajan por la verdad de las paredes
buscando sin saber qué es el origen,
quién las envió a reptar sin explicar...
me recorren después los rojos labios,
se disputan mi piel
cuando se marcha,
y habitan sin mi amparo
esta gran cama,
cuadrada, llana y sin su amor vacía...
para que llegue ella y solo con un gesto
las envie sin cabeza hasta el desván,
nombrándolas por nombre y apellido,
al fuego de otro olor y otro martirio...
Qué,
si llegare...

Todo por vos estar allí mirando,
callado, circunspecto, útil...
parecías tan bello devolviendo
esas atadas luces y espejadas cuentas
tarde ya noche esta pieza alumbraba
y estaba viva, atada a mi
 su muy gentil belleza...
Ella no está,
ya tu trabajo no tiene un para qué...
alguna vez tenías que sobrar,
es hora de que bajes...
nada más...


 JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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