lunes, 1 de septiembre de 2014

TARTAMUDA VIDA / Poesía de José Ignacio Restrepo


CENTENARIO


Hoy
este lugar es más grande
y más hermoso,
se terminó por fin de levantar
el edificio más alto y ostentoso,
el que dio más trabajo
a más obreros,
y en la boca de todos puso el nombre,
Centenario,
que suena a cosa eterna,
a algo ya inmortal desde ayer mismo,
por ese bello axioma sazonado
con los males de otros ya olvidados,
como el entierro
de hoy
también,
temprano,
del obrero que murió hace algunas horas
cuando garantizaba para el jefe
que el sistema del octavo elevador
se encontraba perfecto para su uso...

Centenario mató a Héctor Urquijo,
el edificio nuevo es asesino,
de los sueños benditos de sus hijos
y la esperanza vieja
de su viuda,
Centenario, que hoy está de fiesta
tiene diez abogados y un millón
de razones derechas o convexas,
para pagar lo menos,
no lo más,
entre tanto celebra la ciudad
que tiene tanto obrero por la calle
sin labor en qué gastar la vida,
y uno menos que acaso va a cobrar
por medio de una rapida demanda
el último salario
trabajado,
que cambió por un grito
que no acaba
y una caída libre que lo envió
al cielo de los ángeles
perdidos...

  JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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2 comentarios:

  1. Cuando el destino forma parte del vacío de lo humano... Siempre atento y amable con los olvidados, ese es mi poeta querido... Un abrazo José Ignacio...

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    1. ...cae la noche en esta faz del mundo, ha pasado otro día, lleno de alas que aletean, de pájaros que hallaron sin esfuerzo otra fuente de agua...por ventura para ellos, ninguna pregunta los aqueja, ni siquiera la duda sobre si tiene medida el universo...Grata tu espiritual frescura, a esta hora regalada, en que en la penumbra, releo tus letras. Un abrazo Isabel, gracias por venir...

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