sábado, 3 de agosto de 2013

LETRAS QUE BROTAN... / Poesía de José Ignacio Restrepo



EN LA MESA DE TODOS


..sabes que con ellas, 
esas pulidas y a veces lamentables, 
letras de ajuar talladas en la piedra, 
encontrarás sin el afán 
otro medio de viaje, 
yo mismo me sorprendo 
viajando en mis dominios, 
sin apenas un poco de equipaje... 
Recibo con ellas y con otras
más amor del que yo doy, 
más vigor del que gasto, 
 recupero mi pudor de humano ser, 
dejo ya te tener al escribirlas,
crispación en las manos...
En este barrio ajeno y malhablado, 
miro desde el balcón las aves, 
las flores se voltean a mirarme, 
el cascajo fiel brilla 
cuando recibe sobre si la lluvia, 
el cielo que de mi recuerda 
hasta las mañanas llorosas y nocivas 
en que ir a la escuela me dolía, 
sigue cubriendo con sus nubes mis quebrantos, 
que ya no son tantos, 
por compartirlos de a uno con ustedes, 
en este proscenio blanco, 
que soporta todo, 
enfados, odios blancos y quereres...
 
 JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©
 
 

4 comentarios:

  1. Pues si que es un alivio escribir Restrepo, y leer de a poco cositas que te identifican, un abrazo escritor.

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  2. Todas las historias que te inspiran nos hacen comunes e iguales. Al llamado de los sentimientos y el anhelo de desnudar el alma tu ayudas como maestro de ceremonia, nosotras tu orquesta, cada una poniendo sus ritmos musicales. Y como versa el gran BENEDETTI..."Un recuerdo amorosamente fundado/nos limpia los pulmones, nos aviva la sangre/nos sacude el otoño, nos renueva la piel/y a veces convoca lo mejor que tenemos/el trocito de hazaña que nos toca cumplir. Nos une el mismo cielo poeta...Gracias...!!!

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    1. ...pero por favor, querida...Sí no fuera por ustedes, por cada uno de ustedes, mis rúbricas serían cántaros vacíos, aciertos de almas vivas que fundadas por mi voz no alcanzaron la paz de sentir, de sentirse...Anhelo vigorosamente el momento, en que mis libros lleguen a vuestras manos, pero por sobre todo que tú los sostengas, los degustes y los dejes, para prestarlos a aquellos que el latido bello y continuado de tu corazón, te diga al oído...Gracias por tu estímulo, Mariela, es calor verdadero, para mis fríos pasajeros...

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