domingo, 18 de agosto de 2013

LO QUE HABLA EL CORAZÓN / Poesía de José Ignacio Restrepo



PLENILUNIO



 Eso tiene el amor, 
soles que se prenden y se apagan 
para abrillantarnos y apagarnos 
entre sombras, 
manos que alcanzan para irse y retornar
niñas aunque sean de arrugas,
plenas de recuerdos sí las miras
o sí las calientas una contra otra,
ansias que reptan sujetas a palabras
solo aguardando que el silencio llegue, 
repitiendo como un mantra
la corta suma de letras de su nombre...
Es compañía aún cuando se ha ido,
cada una de las cosas que tejió
o destejió sombreando el sentimiento,
cada calor pedido y otorgado,
cada simple silencio ocasionado
por el apuro intenso de no hacer
o la oportuna alarma de evitar,
tiene aferrada a sus letras la pasión
y el rostro inolvidable del amado...
Y ese canto que el viento te regala
asombrado de verte una vez más,
termina cuando llegue en una hora
la oscuridad que hacía de escenario,
para decir todo lo pedido,
y callar como es usual
lo que los ojos,
con pureza incesante y verdadera,
desde el comienzo del sentir
habían hablado...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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4 comentarios:

  1. Bellísimo poema José Ignacio, el cántico al amor de una eterna enamorada, que añora las caricias del amado aviven su pasión.

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    1. Gracias por tu bella visita, querida María Alfonso, sabes que desde esta platea puedes hallar mis personales propuestas sobre el tema, conocido a la sazón a esta hora de mi vida... Abrazos!!

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  2. ¿Los restos?...aquellos que tus manos tejieron con tus letras e hicieron una cárcel a aquella prisionera inocente de culpas, que hizo de este patíbulo su más dulce estancia. Hermoso cierre, no hay lenguaje más creíble que aquel con que hablan nuestros ojos, verdaderos relicarios que destellan sus verdades. Precioso poema, recibiendo toda su luz en Plenilunio. Te abrazo mi poeta...!!!

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    1. ...restos del día, querida, preludio del sueño anclado a la visión de aventuras, de trabajos, vuelos ingentes por este hacer elegido, la creación de luz sin fuego que se queme, el agua que nos corre por el cuerpo, música en letras, caballos que nos llevan a ese otro destierro, el del amado, con esa luna llena como faro hermoso, y el amor verdadero como guía...Gracias por venir, Mariela, los restos en tus ojos, cuando los haya, los pondré decorosos...

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