viernes, 2 de noviembre de 2012

UN MANDAMIENTO... / Poesía de José Ignacio Restrepo

QUERER SILENCIO


Centralidades como vela ardiendo, 
extramuros de fulgor claro y mestizo, 
pariendo su fructífera y fecunda, 
tolva de quejumbrosas ansiedades 
bajo la piel luctuosa que ha llorado, 
que ayer apenas decíase feliz, 
por un verbo que huyó dejando el gris...
Senda de pasos lentos pereciendo
que si recuerdan cómo, cuándo, dónde,
lo hacen por despertar algún invento
para que pronto aciago el dios olvido
arregle comodoros inventados
y así clavar de nuevo al crucifijo,
que no serán los tuyos en los míos
manifestados llantos que me nombran,
cuando la soledad tome postizo
mi nombre por atrás
de tu cerebro...
Lacónico llamado me musita
santificados credos de ortodoxia,
y no puedo entender cómo eso es gloria,
y no la de la carne que se soba,
o la del casto oído que preludie,
o la de aquella hora que se pasa
esperando un doncel
que llegue a casa,
y no entre tres noticias mortecinas
de insana prestación y vago cuño,
que la piel del corazón es bizantina,
le agradan los sermones y las bulas
atadas a feroces recompensas,
ninguna va mejor con la esperanza
como esa que es dicha por tu boca
entre silencios largos musitada,
tan vieja como el gusto por ceñirse,
o escribir usando alguna mano,
ese decir te amo es miel,
presea,
el premio que a la fe
nunca golpea...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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